Archivo para Octubre, 2007

INEGI maquilla cifras de pobreza

Coicoyán de las Flores, Oaxaca. Marcos López sostiene, en vilo, el cuerpo escuálido de su hija Margarita, mientras pasa el “ataque”. La niña, de apenas ocho años, padece crisis convulsivas desde diciembre pasado y aún no ha sido atendida por algún médico, pues su padre no tiene recursos suficientes para llevarla a la clínica más cercana.

En este lugar, enclavado en la sierra oaxaqueña, el hombre mixteco se dedica a limpiar la milpa, trabajo que no reditúa en ahorros que le permitan viajar al distrito de Juxtlahuaca –ubicado a unas cuatro horas de camino de la cabecera municipal–, para que su hija sea atendida. Cuando es contratado por un particular, gana menos de 50 pesos al día.

La familia de Marcos López habita en el municipio más pobre del país, según revela el Índice de Desarrollo Humano elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Duermen y comen en una choza de madera. Su patrimonio se reduce a una parcela, dos camastros de madera, utensilios de cocina y un poco de ropa.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2006, presentada en julio de este año, hubo un incremento promedio del 10 por ciento en el gasto corriente por domicilio, durante el periodo 2004-2006. No obstante, las cifras oficiales no se reflejan en las condiciones de vida de los más pobres.

La ENIGH –elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI)– cuantifica y caracteriza todos los ingresos que reciben los hogares, y señala que en el año pasado la entrada económica trimestral promedio fue de 34 mil 127 pesos, mientras que en 2004 llegó a los 30 mil 992 pesos.

Para llevar a cabo el análisis, el INEGI organizó a los domicilios según su ingreso en 10 bloques llamados deciles; los primeros cinco corresponden a los de menores recursos. Según la institución, en los lugares I y II (los más pobres) se incrementaron los ingresos en un 28.1 por ciento durante 2006, mientras que hace tres años se registró un aumento del 23.8 por ciento.

Además, la institución federal muestra que, en las familias que se encuentran en el rango de más bajo nivel adquisitivo, el ingreso trimestral es de 3 mil 320 pesos. En el segundo escaño, las cifras crecen a 7 mil 174 pesos. Contrario a esto, los deciles más altos (los más ricos) tienen un ingreso de 43 mil 796 pesos, en el nivel IX, mientras que el X alcanza los 99 mil 215 pesos.

Mario Alberto López Hernández y Alejandro Tuirán Gutiérrez, este último consultor de organismos externos como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el PNUD, realizaron el Análisis de la distribución del ingreso y gasto corriente monetario en México, 2000-2006, donde aseguran que no ha habido un incremento real en el bienestar de los mexicanos que se encuentran en los niveles más bajos de la economía nacional.

El documento compara los resultados de la ENIGH 2005 y la 2006, y señala que existe un “ligero descenso” de 1.8 por ciento en la desigualdad del ingreso monetario, por cada uno de los hogares en México, que pasa en el coeficiente de Gini (metodología utilizada para la medición del ingreso) de 0.519 a 0.509. Sin embargo, aclara el análisis, esta reducción podría ser un error de muestreo de la encuesta, lo que significaría que la concentración del ingreso monetario quedó igual, de un año a otro.

La desigualdad

Alejandro Tuirán, maestro en población y desarrollo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), asegura que los datos que arroja el comparativo todavía no se acercan al coeficiente de Gini de 0.495 que se tenía en 1984, cuando no existía la apertura externa de la economía, las empresas nacionales y la banca no se habían privatizado ni existía una reducción del déficit público y un control de la inflación.

El consultor enfatiza que la desigualdad del ingreso que hay en México “es un problema estructural y a largo plazo, por lo que no se verán reducciones considerables si no se aplican políticas públicas de repartición de la riqueza en materia de empleos, mejoramiento de la calidad educativa, una reforma fiscal que no permita la concentración de la riqueza en pocas manos y el control de la inflación”.

En México, dice, hay una diferencia “abismal” entre las personas que se encuentran en los niveles de pobreza del sur de África y las que, ahora, pueden encabezar las listas de los hombres más ricos del mundo. “Entre 2005 y 2006 se observa que el 10 por ciento de los hogares más ricos tenía ingresos monetarios 33.7 veces más que el 10 por ciento de los más pobres”.

Araceli Damián, profesora-investigadora sobre temas de la pobreza de el Colegio de México, coincide con Tuirán Gutiérrez y agrega que las cifras presentadas por la administración de Felipe Calderón son “espectaculares”.

Los resultados que arroja la ENIGH, dice la investigadora, “son inexplicables porque el crecimiento del producto interno bruto per cápita es insuficiente para explicar este aumento tan impresionante del ingreso. Observamos que el ingreso monetario de los más pobres aumenta en más del 20 ciento, lo que parece espectacular porque la economía crece muy poco en relación con las necesidades básicas de la gente pobre”.

Indica que “el problema que tiene la ENIGH es que reporta una disminución de la desigualdad del ingreso cuando está creciendo el consumo suntuario, los más ricos compran propiedades en Estados Unidos y carros lujo”.

Gasto Monetario de los hogares

El análisis de la distribución del ingreso elaborado por Alejandro Tuirán arroja resultados esclarecedores. Según la información basada en cifras de la ENIGH 2006, el 10 por ciento de los hogares que pertenecen al decil I destinan 4 de cada 10 pesos al rubro de alimentos y bebidas. Las familias que pertenecen al decil X gastan 3.7 veces más. A esto, Alejandro Tuirán agrega que, el año pasado, el 10 por ciento de los hogares con más recursos gastaron 21 mil 591 millones de pesos. Los hogares más pobres, en cambio, erogaron 5 mil 906 millones de pesos.

Las cifras, enfatiza, “demuestran que una reforma fiscal que incluya el Impuesto al Valor Agregado en alimentos, bebidas y medicinas tendría un mayor impacto en los más pobres, por la proporción de su gasto, a diferencia de las unidades domésticas mas ricas, que dirigen un menor porcentaje a los alimentos y bebidas, aunque erogan más en términos absolutos”.

Entre los productos que consume la población y en los que se observan a detalle las desigualdades están la carne y los lácteos. En cuanto a la carne, el decil X eroga 4.4 veces más que el decil I, dice el análisis de la distribución del ingreso.

“Otro producto que demuestra las disparidades del gasto es la leche y sus derivados, pues el 10 por ciento de los hogares con más ingresos gastan 5.3 veces más en lácteos que los que menos tienen. Es de resaltar que los hogares más pobres no tienen un hábito de consumo de la leche y es por eso que destinan una proporción menor de su gasto a este producto”, dice el informe.

Tuirán Gutiérrez y Mario Alberto López Hernández indican que, respecto a los alimentos y bebidas consumidas fuera de casa, el decil X gasta 18.5 veces más que el decil I, es decir que en 2006 se erogaron por este concepto 14 mil 503 millones de pesos contra 783 millones, respectivamente.

En relación con el vestido y calzado, los más ricos gastas 18.3 por ciento más que los hogares más pobres. El 10 por ciento de los hogares ubicados en el decil I y X representan un gasto de 11 mil 823 millones de pesos contra 644 millones de pesos, respectivamente.

Los cuidados médicos es otro rubro en el que los hogares más ricos gastan 12.5 veces más que los más pobres. Según los expertos, las familias que integran el decil X erogaron 8 mil 667 millones de pesos, contrario a los 694 millones de pesos que ocupó el decil I para su atención.

Opuesto a los gastos anteriores, en el pago de transporte público la población que se encuentra en los rangos más bajos de ingreso gasta cinco veces más, es decir que ocupa el 6.6 por ciento de su ingreso a diferencia del 1.2 que emplean los más ricos.

La educación es otra de las necesidades de la población donde se notan grandes desigualdades. Según el análisis, el 10 por ciento de los hogares más ricos gastan 44.1 veces más que los que menos ingresos tienen. Durante el 2006, la inversión aproximada del decil más alto en este servicio fue de 42 mil 691 millones de pesos contra 864 millones que erogaron los del decil más bajo.

Ante este panorama, Tuirán Gutiérrez advierte que la concentración de la riqueza en un mínimo de hogares trae graves problemas sociales, causa enormes deterioros en la formación del ahorro nacional, el desarrollo del capital humano, la estabilidad económica y la potenciación del capital social.

En coincidencia con el diagnóstico del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitido este fin de semana sobre la lenta reducción de la marginación en México por la alta concentración del ingreso, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) destacó que en el país los niveles de pobreza y desigualdad aún son elevados, a pesar de que el porcentaje de este rubro en materia alimentaria se redujo 10.3 puntos porcentuales entre 2000 y 2006.

El Coneval reiteró su recomendación en torno a que para lograr una reducción acelerada de la pobreza en el país es necesario continuar con los esfuerzos en materia de políticas económicas y sociales.

Según el organismo federal, entre los factores que influyen en la existencia de pobreza en la nación está el crecimiento promedio per cápita en los pasados seis años, el cual ha sido de sólo 1.7 por ciento, y que 10 por ciento de las personas con mayores ingresos del país acumula 39.3 por ciento del total de estas percepciones.

El vicepresidente y economista en jefe del BM, François Bourguignon, había señalado que la causa fundamental por la que la pobreza en México no disminuye a un ritmo más acelerado, como ya se observa en otros países de la región, es que la economía nacional está creciendo a una “tasa muy modesta” de 3 por ciento anual, en vez de un mínimo de 5 por ciento.

De acuerdo con las valoraciones más recientes realizadas por el Coneval, con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares 2006, 44.7 millones de mexicanos vivían en condiciones de pobreza de patrimonio; 14.4 se encontraban en pobreza alimentaria, 9.4 en zonas rurales y el resto en áreas urbanas.

Reportó además que entre 1992 y 2006 diminuyó el número de personas en condiciones de pobreza de patrimonio sólo en 1.5 millones de personas, al pasar de 53.1 por ciento a 42.6 por ciento.

Por otra parte, en una visita pastoral, el cardenal Norberto Rivera afirmó que la pobreza extrema es un serio problema en México, y frente a ella la Iglesia no debe mostrar indiferencia.

El secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, aseguró que la “Iniciativa Mérida”, anunciada ayer por los gobiernos de México y Estados Unidos, es un plan coordinado exclusivamente para el combate al crimen organizado.

Precisó que este convenio no es para perseguir actividades de tipo guerrillero ni de tipo social.

Entrevistado al término de la entrega premios del Concurso Nacional de Tesis de Licenciatura y Posgrado en Derecho, el encargado de la política interna del país afirmó que el proyecto es un reconocimiento del gobierno de Estados Unidos a la nación por el combate al crimen organizado.

Ramírez Acuña precisó el acuerdo entre México y Estados Unidos no tiene similitud alguna con el Plan Colombia, donde ha habido intervención de tropas estadounidenses.

“Lo ha dicho la Secretaria de Relaciones Exteriores con suma claridad. No habrá intervención de personal norteamericano en el territorio mexicano. Fue uno de los temas fundamentales de la negociación en donde el gobierno de México no aceptaría ningún tipo de presencia o de presiones”, indicó.

¿Vicente Fox se volvió loco?

Creo que el ex presidente Vicente Fox está entrando en un sendero complejo del que no saldrá muy bien librado.

Lo que no pudo hacer una espiral de insidia, lo está haciendo el exabrupto que tuvo con el periodista de Telemundo Rubén González Luengas.

El ex presidente cometió un error de principiante (él para nada lo es) al pelearse con el mensajero, en lugar de atender lo que le estaban diciendo.

Fox bajo ataque había funcionado bastante bien. De su gira mediática para publicitar su libro, Revolution of hope, se podría decir todo menos que no fuera exitosa. Era la vuelta del personaje que logró derrotar al PRI.

La desesperación, en cambio, sí puede meter a Fox en graves problemas, mayores aun que los que la fantasía de algunos fue construyendo en los últimos días.

Es curioso como un momento, un berrinche, puede cambiar las percepciones.

Ese Fox autoritario y altanero que vimos y escuchamos en el programa de Luengas es el que puede hacer verosímil toda la insidia en su contra.

Debo admitir, aunque no sea una postura muy popular, que sigo creyendo que Fox es una persona honesta. No creo, sin embargo, que su riqueza se pueda medir por una camioneta Hummer, que para colmo no es de él y mucho menos por su rancho, el que ya tenía antes de ser presidente.

Tengo que aclarar, por lo demás, que no voté por Fox y jamás creí que su llegada al poder fuera la inauguración de un nuevo tiempo para México.

Estoy convencido de que el camino a la democracia fue un proceso mucho más complejo que no se puede resumir con lo que ocurrió el 2 de julio del año 2000, por relevante que haya sido.

No estoy seguro, sin embargo, de que exista una campaña orquestada contra los Fox, pero es evidente que el linchamiento que está sufriendo recuerda momentos nada gloriosos de nuestro pasado.

Lo que sí hay, para cualquiera es evidente, es la malsana costumbre de lapidar a quienes dejaron de ser poderosos.

Pero esta vez hay componentes novedosos, porque el gobierno de Felipe Calderón no está impulsando el ataque contra el foxismo.

Por eso digo que no encuentro algún grupo que esté fabricando la ponzoña, pero esto es algo que no deja de ser preocupante.

Asistimos, me parece, a un reflejo de nuestra cultura autoritaria y de la negación por la verdad.

Empleo, desempleo y empleo informal

En estos días han abundado las estadísticas sobre la situación del empleo en México. El viernes, cuando me enfrenté a la computadora para cumplir mis obligaciones periodísticas quincenales, leí datos impresionantes.

Aparece en La Jornada la noticia de que hasta julio fueron suprimidas 546 mil 169 plazas de las registradas en el IMSS, en tanto que las instituidas sumaron 499 mil 193. Lo que quiere decir que los señores empresarios ejercieron con eficacia la tarea de despedir trabajadores. Pero, además, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ha informado que el porcentaje de eventuales se elevó a 19 puntos en relación con el total. Ese es el mundo de los predespedidos.

De acuerdo con datos que circulan por ahí, el IMSS tendría registrados alrededor de 14 millones de trabajadores. Debo suponer que el ISSSTE podrá presumir de unos 2 millones. Con cierto optimismo y sin mayor fundamento, podríamos calcular que hay alrededor de 5 millones más entre profesionales, empleadores, artesanos, jubilados y rentistas, lo que en conjunto nos dará cerca de 21 millones de personas ocupadas o con el beneficio final de una ocupación concluida.

Debemos suponer que la población económicamente activa andará por los alrededores de 50 millones, lo que significa un déficit de empleo de alrededor de 29 millones de mexicanos que, en términos de porcentaje, nos dan un bonito número de desempleados o desocupados superior a 60 por ciento de la población activa. Y si tomamos en cuenta las cifras de la totalidad de la población del país, por el rumbo de 104 o 105 millones de habitantes, las cosas se complican un poco.

Es obvio que gran parte de los supuestamente no activos integran el fenómeno, tan de moda, de la economía informal. Forman parte de ese grupo los ocupantes del centro que ahora aparentemente serán reubicados, solución que sería, de confirmarse, la mejor noticia para la ciudad de México en muchos años.

Hace algún tiempo tuve la pretensión de visitar el museo Cuevas y me fue prácticamente imposible llegar. Pero salir, de donde me había metido, me generó problemas peores que me resolvió un práctico habitante de la zona abriendo camino a mi automóvil por alrededor de tres cuadras, con lo que me dejó a una calle del Zócalo. La colaborada me costó 40 pesos que pagué encantado de la vida.

¿Cuántas personas integran la economía informal? No tengo ni la menor idea y me parece que será difícil que alguien se atreva a sugerir un número.

Lo que es evidente es que el desempleo debe ser entendido como un valor formal que implica que alguien no mantenga una relación de trabajo con otro alguien. Ese sujeto buscará la forma de conseguir los medios de subsistencia, si es persona con imaginación, en la economía informal. Si la desesperación es mucha, iniciará el largo camino hacia la frontera con todos los riesgos que eso supone. Algunos, que no creo que sean pocos, elegirán la delincuencia, que hoy parece prosperar de manera notable, bien en los mercados de la distribución magna o mínima de drogas, bien en los asaltos callejeros o en los secuestros.

Hay un mundo notable de delincuencia que se vale de otros medios para prosperar. En la burocracia el nivel de corrupción es cada vez más notable. Pero son asaltos con corbata y casimir provocados o tolerados por los asaltados, que confían en ese medio para hacer prosperar sus empresas. Finalmente, un problema de intercambio en el que se mueven personajes que gozan o gozaban de la mayor de las impunidades.

Los bravos emigrantes permiten reducir las cifras del desempleo pero, además, aportan las remesas que sirven de manera impresionante a nuestra economía. ¿Quién se atrevería a poner bardas del lado mexicano para impedir su salida?

La solución china: un solo hijo por pareja, parecería adecuada. Lo malo es que no resultaría fácil ese control. A fin de cuentas cambiamos de pareja y asunto concluido. Y eso lo hacemos muy bien.

 Page 2 of 8 « 1  2  3  4  5 » ...  Last »