Archivo para Noviembre, 2007

Cuentan la historia de la guerrilla en México

Con la premisa de que un pueblo tiene derecho a conocer su historia para no repetir los errores del pasado, Laura Castellanos y Alejandro Jiménez decidieron elaborar un libro con el que intentaron llenar el vacío informativo que existía sobre el tema de la guerrilla en México.

“La inquietud por hacer este libro surge con la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, porque eso hizo que empezaran a ser difundidos pedazos de una historia en México poco conocida que fue la de la oleada movimientos armados que hubo en la década de los 70 y empezaron a ser entrevistados ex guerrilleros de esa época, eso despertó nuestra inquietud”, explicó la periodista Laura Castellanos, autora de México Armado, en entrevista telefónica con ELUNIVERSAL.com.mx

Por su parte, Alejandro Jiménez, quien realizó el epílogo y la cronología del texto, dijo que México Armado surgió de un trabajo hecho en la hemeroteca de EL UNIVERSAL, en el que se estudió la historia de los movimientos armados en el país a través de la perspectiva del periódico.

“Cuando tratamos de buscar bibliografía que nos respaldara nos encontramos con que había que empezar desde cero el armado de las fechas y los tiempos, porque no había libros que trataran sobre el tema. Lo que queríamos era ver cómo se había cubierto en otros periódicos, ver qué otros documentos había y de lo documental pasamos a lo testimonial, al contactar a gente que nos permitió conseguir entrevistas con antiguos guerrilleros”, abundó Jiménez.

Ni juzgar ni mitificar

Luego de un trabajo de más de 10 años, los autores desean que el texto llegue a las nuevas generaciones pero sin mitificar ni juzgar a los protagonistas de esa historia.

“Queremos que el texto llegue a la gente que por primera vez se acerca a esta historia, que no tiene generacionalmente un vínculo, o quizás sí lo tiene pero vivió esta historia en total desconocimiento, que no tiene idea de lo que sucedió en el país en esa época”, explicó Laura.

“El valor de conocer esa historia radica en que a pesar de que sucedió hace casi tres décadas, es una historia que sigue hasta la actualidad, pues tres de las cimientes de esa época continúan activas como lo es la Ejército Popular Revolucionario y el EZLN. De la primera hay nueve escisiones, entonces si nos acercamos a esta historia nos ayuda a clarificar más lo que sucede en el país, si las condiciones socioeconómicas se siguen agravando”, afirmó la autora.

Las perspectivas

Para la autora del texto, mientras se siga ejerciendo el poder de la misma forma que hasta ahora en nuestro país, los movimientos guerrilleros seguirán existiendo en México. Por su parte, Alejandro Jiménez espera que con la publicación del texto se pueda advertir e influir, aprender de la historia, pues las condiciones en el país se mantienen y lo importante es llenar un hueco histórico del cual las nuevas generaciones no tienen mucho conocimiento.

“Un pueblo tiene derecho de conocer su historia y nosotros como generación posterior también tenemos la responsabilidad de acercarnos, porque mientras no conozcamos nuestra propia historia seremos un pueblo sin rumbo que vive en la apatía ante la pobreza extrema o las desapariciones forzadas. La idea es que podamos echar luz y ayudar a comprender que esto no es un asunto de seguridad nacional, sino un asunto social, político y económico y mientras sigan las mismas relaciones políticas y económicas en este país vamos a seguir viviendo situaciones similares a las que vivimos antes”, finalizó Laura

La Comisión de Concordia y Pacificación abrirá una oficina de atención en esta ciudad, en un intento de propiciar las condiciones para reactivar los diálogos de paz en Chiapas.La diputada federal panista, presidenta en turno de la Cocopa, Martha Cecilia Díaz Gordillo, comentó que la Comisión acordó realizar un diagnóstico que permita visualizar cómo están las condiciones del diálogo, suspendido en septiembre de 1996.

‘Es decir, puntualizó, se trata de analizar como se han desenvuelto los protagonistas, si prevalecen las causas que dieron origen al movimiento zapatista’.

Dijo que el objetivo es analizar todo aquello que actualice la información, y tener una idea más exacta de la efectividad o nulidad que han tenido los programas emprendidos desde el inicio del movimiento en 1994.

En conferencia de prensa, la legisladora federal chiapaneca explicó que una vez obtenida la información del diagnóstico, es necesario plantearse un plan de acción más real, de acuerdo como estén las condiciones de diálogo, o de alejamiento entre las partes.

Además se publicará una gaceta que podría llamarse ‘Chiapas hoy’, con la información del diagnóstico en la que se tengan los elementos para entender a Chiapas y llevarla a las partes para mostrarles la necesidad de reiniciar las negociaciones de paz.

Otra estrategia es incluir en la ley de Reforma del Estado, la posibilidad de impulsar la aprobación de la llamada ‘Ley Cocopa’, con la que los zapatistas habían estado de acuerdo para avanzar.

Y la última línea de trabajo es la oficina de la Comisión en esta ciudad, ‘que será un espacio de interacción entre organizaciones, empresarios, ciudadanos, religiosos, comunicadores, y todo aquel que pueda proveer de elementos que permitan fortalecer su papel de mediación’.

Denuncian nueva embestida contra bases del EZLN

Instituciones de los gobiernos federal y estatal, “en articulación” con el Ejército y la policía local, “operan una estrategia de contrainsurgencia contra las bases de apoyo zapatistas y sus autoridades autónomas, al otorgar títulos agrarios a diversas organizaciones indígenas”, afirmaron integrantes de la caravana de observación de la otra campaña.Después de un recorrido de tres días por varias comunidades, aseguraron que los municipios autónomos zapatistas enfrentan una “estrategia coordinada de despojo de tierras y hostigamiento, en la que participan organizaciones políticas a veces vinculadas con paramilitares”.

Sostuvieron que el “despojo ‘legal’ de tierras y los nuevos decretos expropiatorios develan una flagrante y sistemática estrategia de contrainsurgencia dirigida contra los pueblos zapatistas”, y como consecuencia la situación que viven éstos “se agrava alarmantemente”.

En el segundo foro efectuado en Jojutla, Morelos, organizaciones adherentes a la otra campaña y a la Sexta declaración de la selva Lacandona acordaron hacer un recorrido por comunidades autónomas de Chiapas, con el fin de verificar las denuncias sobre la nueva “embestida”.

Dividida en cuatro brigadas, la caravana –de más de 40 personas del Distrito Federal y los estados de México, Morelos, Puebla, San Luis Potosí, Michoacán y Chiapas, entre otros– recorrió localidades de cuatro caracoles zapatistas del 17 al 20 de noviembre.

El resultado de las visitas fue dado a conocer hoy en un documento que leyó Eugenia Gutiérrez, del sector mujeres de la otra campaña, en compañía de representantes de otras agrupaciones. En él se afirma que en todos los casos que lograron documentar, se detectó que “la estrategia gubernamental sigue un patrón que combina, entre otras cosas, invasión de tierras, amenazas de muerte y hostigamiento”.

El 23 de septiembre de 1997, un grupo de reporteros llegamos a Polhó, cabecera municipal de los autónomos zapatistas. Una comunidad de un millar de pobladores, a quienes se agregaban centenares de desplazados de todos los parajes donde la ley paramilitar quemaba casas, emboscaba y asesinaba a simpatizantes del EZLN y priístas por igual. A los segundos se les castigaba si no respaldaban la aventura armada de los ya entonces llamados paramilitares.

El panorama era desolador. No había nadie. Ni perros. Sólo pollos. Las casas estaban cerradas; las calles y edificios comunitarios, desiertos. Tras el ataque a Majomut por los priístas y frentecardenistas de Los Chorros, el día 21, ya ni siquiera Polhó era un lugar seguro. Al amanecer el 21, comunidades como Yibeljoj habían sido evacuadas; sólo permanecieron algunos hombres. Mujeres y niños, incluso priístas, buscaron refugio en las montañas. Sabían del ataque paramilitar.

El 26 de septiembre, La Jornada reportó el primer retorno de desplazados zapatistas y perredistas de Chenalhó, en una marcha de 5 mil indígenas y 70 camiones con destino a Polhó. El episodio fue relatado con falsedades e inexactitudes palmarias en el informe de la PGR llamado Libro blanco de Acteal (1998), y esa versión ha sido repetida de oficio por diversos autores que han querido contarnos “otra historia” de aquellos acontecimientos. El lector interesado puede comparar la versión oficial, o sus transcripciones posteriores, de Gustavo Hirales (1998) a Héctor Aguilar Camín (2007), con el relato presencial que a continuación se transcribe.

El fracotirador del tinaco: cazador cazado

 

La movilización de las bases de apoyo del EZLN, el día 25, fue pacífica. Había durado casi toda la jornada. Antes de las 17 horas llegó a Yabteclum. Un orador encapuchado arriba de una camioneta, señalando las laderas circundantes, dijo:

–Sabemos que nos están apuntando. Anden, disparen, aquí estamos, sin armas.

Empezaba el mitin de miles de zapatistas de 15 municipios en la cancha y plaza central del “pueblo viejo” de Chenalhó, cuya mayoría priísta expulsó meses atrás a los simpatizantes del EZLN. Una hora después, cuando el acto estaba por concluir, una veintena de zapatistas trepó a la azotea de la escuela con gran aspaviento. Corrieron al tinaco, lo escalaron y se metieron en él precipitadamente. Segundos después brotó un rifle Máuser, que fue pasado de mano en mano. La multitud se agitó, y más cuando sacaron del tinaco a un hombre que, de mano en mano, saltó al suelo, cayó como gato y echó a correr. Tras él salieron varios zapatistas. Del tinaco salió, por último, una caja llena de balas Remington 410.

Nada más sobrecogedor que una multitud airada. La ira se apoderó de todos al descubrir que todo ese tiempo los acechó un francotirador. Muchos decían haber visto gente armada en las casas de arriba, en las laderas. Las bases de apoyo del EZLN provenían de Pantelhó, Mitontic, San Juan Chamula, San Andrés Sakamchén, Zinacantán, San Juan de la Libertad, Bochil, Simojovel, Sitalá, Ixtapa, Tenejapa, San Juan Cancuc y Chenalhó. Habían salido de Tzabaló a la cabecera oficial. En la descubierta, el conductor del acto decía al megáfono:

–Somos misma carne, misma sangre, mismo pueblo. No venimos a lastimar a nadie. No queremos matarnos entre hermanos. Los hermanos priístas quemaron su casa de nuestros compañeros. Los hermanos priístas no entienden lo que pasa. Venimos a explicar.

En tzotzil, otro orador invita a la gente a unirse a la marcha, que a las 12 del día alcanza la plaza pedrana y se forma en caracol, dejando en el centro a los desplazados de Yabteclum, Los Chorros y otros poblados.

–Venimos a demostrarles que los compañeros zapatistas en el municipio no están solos. No queremos tomar venganza. Venimos a decirles de buena manera que entiendan. No traemos armas. Vamos a ir a entregar a sus comunidades a los compañeros perredistas y zapatistas que corrieron ustedes –dice el orador ante las oficinas del municipio oficial.

Los mensajes insisten en decir a los priístas: “Nuestro enemigo no son ustedes, sino el gobierno”. No faltan mueras e improperios contra el alcalde Jacinto Arias Cruz, los caciques, las guardias blancas y la policía; contra Zedillo, Ruiz Perro (los tzotziles pronuncian la letra F como P, pues en su lengua no existe el sonido fricativo) y contra el funcionario priísta Antonio Pérez Hernández, a quien acusan de armar las nuevas guardias blancas.

Los municipios rebeldes advirtieron en un comunicado: “Los compañeros desalojados van a regresar a sus comunidades. Nadie lo va a impedir”. El mitin terminó pacíficamente. La radio estatal, encadenada al noticiero de las 14:30, informaba del acto tal como queda dicho. Unos anuncios comerciales. Y entonces la voz de un locutor, distinto del que daba las noticias, relató una versión contrapuesta a la que se acababa de radiar, y totalmente falsa, según la cual “grupos de zapatistas habían ido a amenazar a la cabecera municipal armados de palos”, “encabezados por Alianza Cívica” (sic).

Horas más tarde, durante el juicio popular que se hizo al hombre del tinaco, éste confesaría que en Yabteclum se reunieron para esperar a los zapatistas y le indicaron ponerse donde se puso “porque pensaban que los zapatistas venían armados y enojados”.

A las 18 horas, los periodistas acaban de recorrer las casas destruidas y saqueadas de los desplazados. Ese horror de muebles rotos, ropa rasgada, robos, muñecas decapitadas, papeles quemados, mazorcas regadas. El mitin está por concluir cuando descubren al hombre del Máuser, José Pérez Gómez, a quien apodan El Morral, y a otros dos que al parecer lo intentaron defender. Pérez Gómez viene severamente golpeado. Sus captores lo arrastran entre la multitud que parece a punto de írsele encima. Lo suben a la camioneta que preside el mitin. Y el hombre golpeado, sin camisa, es objeto de una especie de juicio popular.

La gente de Yabteclum lo identifica con un grupo de cinco personas que introducen armas a la comunidad. Micrófono en mano, entre el tzotzil y el castellano, transcurre un interrogatorio urgente. El hombre del rifle, con voz doliente, va hilando:

–Fue un acuerdo de toda la comunidad. Lo estamos organizando todos.

–¿Para matar los zapatistas?

–Noombre, pensamos que son ustedes que van a venir a matarnos. Estábamos ahí, preparados.

–¿Cuántas armas hay?

–No sé. No hay armas. Puro .22 de un tiro.

Sorprende verlo entero y firme, en el predicamento en que está. Pérez Gómez, sofocado, aguantando el sollozo, casi de rodillas, dice que “el arma es de Chamula” y que no sabe esto, ni aquello.

–Di “que mueran los asesinos”.

–No hay asesinos.

Lo interrogan sobre quién asesinó a los zapatistas, quién quemó las casas, quién robó a los desplazados. “No sé, no sé”.

La multitud rodea la camioneta. Se aproximan los responsables de las regiones para decidir qué harán con el detenido. Las laderas empiezan a mostrar grupos inquietos de hombres que observan la escena. Finalmente, los zapatistas dejan ir a Pérez Gómez, “a que informe a sus compañeros”. Como por ensalmo, la multitud se desentiende de él, que baja de la caja de la camioneta y arrastra sus pasos hacia las casas más próximas. Se sienta en un escalón. Le duele el cuerpo. Nadie se le acerca. La multitud se dispersa rumbo a los camiones que conducirán la marcha a Polhó. El hombre se ha vuelto invisible.

Días de balas en Chenalhó

 

El 27 de septiembre, La Jornada describe “las aguas revueltas de Chenalhó”, donde “es abierta la existencia de grupos paramilitares auspiciados por la policía y el Ejército federal”. A la vez que aparecen armas en Santa Martha, Puebla se convierte en un campo de tiro, se expulsa a familias enteras por apoyar al municipio autónomo o no dar dinero para las obras de los priístas y la compra de balas. Cada día, la vida de las comunidades se descompone más.

Santa Martha está prácticamente incomunicado con la cabecera de Chenalhó, su salida natural es San Andrés. Allí, el fiel de la balanza es el gobernador tradicional. Y sobre él viene la presión. Un día llega un teniente del Ejército federal, oriundo de Zacatecas. Se presenta al gobernador y el maestro de la escuela. Los convence de que los zapatistas, abundantes en la comunidad, representan un peligro y hay que combatirlos.

Después, el gobernador se arrepiente. Le dan dolores de cabeza y lo aquejan dudas de conciencia. Como quiera, las armas ya llegaron, y de noche “brillan como plata” cuando se adiestra a los hombres. “Primero, instrucciones para el manejo de armas. Luego películas pornográficas. Para rematar, baile con mujeres en bikini. Terminan con ejercicios militares. Los hombres llegan muy tarde a sus casas”, revelan alarmadas las mujeres del pueblo.

La presidenta de la Comisión Bicameral de Concordia y Pacificación, Martha Cecilia Díaz Gordillo, aseveró que los conflictos sobre la tenencia de la tierra en Chiapas pueden generar violencia en la zona de influencia zapatista.

Durante una sesión de trabajo de la instancia legislativa comentó que periodistas estatales y nacionales han alertado sobre la necesidad de prevenir posibles conflictos entre grupos zapatistas y no zapatistas que se disputan la propiedad de la tierra.

La legisladora del Partido Acción Nacional (PAN) indicó que la inquietud que se plantea es que autoridades agrarias están entregando documentos de propiedad a sujetos que presuntamente no les corresponde.

Precisó que en ese contexto “nuestra obligación es saber qué tipo de asentamientos son y cuál es el régimen de tenencia y el origen del mismo a fin de determinar si hacemos un llamado a las autoridades competentes a evitar actos violentos”.

Explicó que derivado del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 se ocuparon predios de pequeña propiedad, superficies que no estaban ocupadas, así como terrenos ejidales y comunales, lo que transformó la estructura agraria sobre la que descansan diversas controversias.

Adelantó que en los próximos días realizarán un diagnóstico de la situación para saber si hay necesidad de hacer una recomendación al Ejecutivo federal para que la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) y las dependencias involucradas tomen cartas en el asunto.

Señaló que con base en denuncias obtenidas mediante diferentes medios de comunicación se puede recabar información sobre si se trata de conflictos estrictamente relacionados con asentamientos zapatistas y de esta forma evitar la emisión de opiniones sin fundamento.

“Tenemos la identificación de lo que se conoce como conflictos agrarios y están en toda la entidad, pero es necesario precisar con mucho cuidado y mucha responsabilidad si se trata de asentamientos zapatistas”, reiteró.

También informó que en fecha por definir integrantes de la comisión se reunirán con el gobernador de Chiapas, Juan Sabines, y con el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, para analizar el estado actual del movimiento zapatista.

Recalcó al respecto que “nuestra tarea es generar condiciones de diálogo y obtener información que permitan prever alguna situación de conflicto”.

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