México se encuentra amenazado por un estallido social que, al igual que hace más de 30 años, podría surgir de las zonas marginadas de Guerrero y Oaxaca, admite Hilario Mesino, fundador de la Organización Campesina de la Sierra Sur (OCSS).Lo paradójico es que la salida del PRI de la Presidencia de la República y del gobierno estatal en Guerrero no cambiaron en nada la situación y actualmente incluso se ha radicalizado, reconoce.

Hechos como la reciente represión de estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa, por parte del perredista de Zeferino Torreblanca y el intento de construir una presa en la zona de La Parota, cerca de Acapulco, por parte del panista de Felipe Calderón son el detonador.

A esto hay que añadirle el fenómeno del narcotráfico, que ha empezado a servirse de organizaciones guerrilleras para comprarles impunidad a cambio de armas. El fenómeno es evidente en las zonas de Michoacán, Guerrero y Oaxaca.

Tan sólo en esta zona de Guerrero existen una decena de organizaciones con capacidad importante de movilización como son la propia OCSS, con influencia en Coyuca de Benítez y Atoyac; la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de México (Afadem) y el Movimiento Social de Izquierda (MSI).

Están también el Consejo Cívico Comunitario Lucio Cabañas Barrientos (CCC-LCB), y el Frente Ciudadano de Atoyac (FCA). Algunas de éstas tienen nexos con el Ejército Popular Revolucionario (EPR), que a su vez cuenta con un brazo político: el Partido Democrático Popular Revolucionario (PDPR).

Esta organización apareció por primera vez en 1996 tras la masacre de Aguas Blancas y recrudeció sus actividades subversivas a principios de este año. Amenazan con escalar el hostigamiento al gobierno de Calderón hasta que aparezcan sus compañeros desaparecidos Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Cruz Sánchez.

A nivel nacional existen unos 14 grupos armados, pero los más conocidos son el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el EPR, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), relacionado con el Procup y con actividad entre Oaxaca y Guerrero.

“Estamos regresando a los años 70s. El hecho de que el gobernador se reúna con René Juárez Cisneros (ex gobernador de Guerrero), uno que dejó al estado vacío, la corrupción fue fuerte y con el hijo de Rubén Figueroa, que fue el que asesinó mucha gente. Su padre fue el que mató a más de 600 campesinos en los años 70 y los de Aguas Blancas…”.

Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional

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