Archivo para Diciembre, 2007

Preocupan a mexicanos ataques guerrilleros

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) se ha convertido en una de las principales amenazas a la seguridad nacional en México. Los ataques a los ductos de Pemex le han dado a esta organización una visibilidad sin precedente.

¿Qué piensan los mexicanos de la guerrilla y el EPR? ¿Bajo qué condiciones la población justifica la existencia de la guerrilla? ¿Cómo califican la actuación de las autoridades frente al EPR? Esta y otras preguntas las contesta la Encuesta Nacional de Ipsos-Bimsa/EL UNIVERSAL.

A pesar de lo que pudiera creerse, la guerrilla no despierta romanticismo alguno en nuestro país. El 83% de los mexicanos encuestados asocia la palabra guerrilla con algo negativo.

Además, los términos que más se asocian a la palabra “guerrilla” son eminentemente negativos: “guerra” (19%), “combate” (9%), “muerte/sangre” (8%) e “inconformidad con el gobierno” (8%).

Tres de cada cuatro mexicanos (76%) consideran que hay movimientos guerrilleros en el país y que, además, la existencia de éstos se remonta a la época priísta.

Esto se explica por el hecho de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional es un movimiento ampliamente conocido por la población (63%).

El EPR, por el contrario, y a pesar de lo reciente de sus ataques, es menos conocido como movimiento guerrillero (36%).

Aunque el EZLN genera más simpatías que el EPR (31% y 18% de opiniones favorables respectivamente), predominan las opiniones negativas sobre ambos. En el caso del EPR, el 48% de quienes lo conocen tiene una imagen desfavorable de la organización.

¿Bajo qué condiciones la población justifica un movimiento guerrillero? Los ciudadanos justifican en mayor grado a una guerrilla cuando ésta aparece “para remediar la pobreza de la población” (43% la justifica y 54% no la justifica) que cuando el objetivo es eminentemente político, ya sea “combatir el autoritarismo del gobierno” (35% la justifica) o “hacer una revolución y derrocar al gobierno en turno” (20%).

A pesar de lo que pudiera esperarse, no se observan diferencias importantes entre la población urbana y rural en relación con las justificantes de la acción guerrillera.

En el caso específico del EPR ,y los ataques a los ductos de Pemex, predomina la percepción de que las distintas autoridades “han tomado acciones importantes pero insuficientes para aclarar los ataques”.

Aproximadamente una de cada cuatro personas considera que “no se han tomado acciones importantes”.

Las autoridades que resultan mejor evaluadas son el Ejército y el Presidente de la República.

Un tercio de la población encuestada (34%) señala que le “preocupa mucho” que el EPR vuelva a atacar instalaciones gubernamentales, mientras que una proporción similar (35%) señala que le “preocupa algo”.

La preocupación es similar en zonas urbanas y rurales, aunque es mayor en las zonas donde ocurrieron los ataques o cercanas a ellos.

La población está dividida ante la posibilidad de una vinculación del EPR con el narcotráfico: 35% señala que sí hay vínculos, mientras que 32% no cree que hay vínculos. El resto de la población no tiene una opinión al respecto.

En conclusión, la percepción que hay sobre la guerrilla en México, y en particular el EPR, es altamente negativa.

Si bien la “propaganda por hechos” le ha dado visibilidad al EPR, también le ha acarreado la condena de la mayoría de la población. Aun cuando el EZLN dejó de ser noticia hace mucho tiempo, está mejor posicionado, en conocimiento y opinión, que el EPR.

Carlos Montemayor percibe, al repasar las fracturas y descalabros que ha sufrido la seguridad nacional en las últimas tres décadas en México, un profundo proceso “de involución social” que se debe, en buena medida, al desplazamiento de una clase política con visión estratégica, suplantada por una “nueva clase de políticos coyunturales sometidos al espejismo neoliberal”. El panista Felipe Calderón forma parte de esa nueva elite.

El politólogo, poeta y novelista –Guerra en el paraíso y Las armas del alba, entre sus obras más conocidas– detecta uno de los indicios de esta involución en uno de los problemas centrales que implica la Iniciativa Mérida, o Plan México: el crecimiento de grupos paramilitares “que en apariencia dejarán limpias las manos del Ejército hasta que se salgan de control, como ocurrió en Colombia. La distorsión conceptual que está teniendo ya el plan Mérida desde los propios discursos oficiales es señal de que México tendrá que enfrentar más complicaciones severas que soluciones a sus conflictos internos”.

La Jornada conversó con el autor chihuahuense, también colaborador de esta casa, quien, a propósito de esta idea de la involución, recordó un diálogo que tuvo recientemente con un viejo minero coahuilense en Nueva Rosita. “Platicando con algunos sobrevivientes que participaron en la caravana del hambre que marchó a la ciudad de México durante la gran huelga de 1951, uno de ellos me decía: pero, ¿adónde vamos? ¿A la esclavitud de nuevo? Porque aquí y ahora no hay defensa del trabajo, del empleo, de antigüedad, de pensión, de salud. Y me quedé desconcertado porque, en efecto, no hay voluntad política ni para preservar la visión de que la vida pública tiene que estar vinculada con el bienestar de la población.”

–A propósito del título de su nuevo libro, La guerrilla recurrente, ¿cómo han evolucionado los grupos armados en estas últimas décadas?

–En los movimientos armados rurales la formulación ideológica no era esencial. Si consideramos que el EPR forma parte de la descendencia del movimiento de Lucio Cabañas, vemos hoy un discurso más teórico, que Cabañas se resistía a aceptar. Podríamos decir que la evolución del discurso del EPR es más conservadora que el discurso político del EZLN.

–¿Debe ser revaluada la capacidad de acción del EPR?

–El discurso gubernamental parte de la descalificación social y política de estos movimientos, los supone inconexos entre sí y se empeña en ver a las organizaciones como algo aislado y vulnerable hasta su aniquilación. Pero si nos preguntamos por qué una organización como ésta puede mantenerse activa y transformarse a lo largo de 40 años, tendríamos que ver a estos grupos en función de su recurrencia generacional y regional.

–Hay sectores que propusieron una mesa de negociación entre las guerrillas y el gobierno.

–Si hubo intentos, los frenaron. Es evidente que al Ejército no le conviene que se reconozca la desigualdad social como justificación de los movimientos armados. El gobierno parte de la idea de que son grupos sin arraigo y vulnerables ante una lucha sistemática de contrainsurgencia militar y policial. Las administraciones priístas últimas desde la mitad del gobierno de Miguel de la Madrid en adelante se parecen más a las panistas que a las antiguas priístas.

“Hay un descalabro en la continuidad de las políticas de seguridad nacional que puede explicarse en muchas etapas. Una, con el surgimiento del Cisen y la desaparición de la Dirección Federal de Seguridad, otra con el desplazamiento de cuadros formados por el ex secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios y otra que se empezó a formar a partir del general Jorge Carrillo Olea, con una idea de modernidad mayor.

“Y otra, a lo largo de los últimos gobiernos, con un reacomodo de las tareas de inteligencia, sin continuidad ni seguimiento de información colegiada entre la PGR, la PFP o la policía militar y el Cisen. Hay muchas evidencias: políticas erráticas, declaraciones contradictorias. Esto le ha restado fuerza al seguimiento de bases sociales o de conflictos sociales previsibles.

“Hay un descuido esencial, no ver estas tareas como preventivas, sino como agresivas. Podía haber análisis económicos, sociales, políticos que se adelanten a los conflictos y a las catástrofes naturales. El perfil de los miembros de inteligencia nacional debería incluir ingenieros, abogados, historiadores, politólogos, científicos, urbanistas, y no sólo policías y militares.”

–¿Cómo entender la subordinación del poder civil que representa Felipe Calderón al poder militar?

–No creo que se trate solamente de una decisión de Felipe Calderón, sino de un proceso de repliegue de los cuadros políticos, concretamente, desde la imposición de las políticas neoliberales en México. Cuadros diplomáticos expertos en acuerdos internacionales ceden el lugar a técnicos en economía que no responden a dinámicas sociales, sino empresariales. Las políticas de desarrollo económico son suplantadas por planes que se adaptan a las necesidades de la globalización empresarial. Esta pérdida de la visión política en la elite mexicana pone incluso en riesgo a la estructura militar.

“El repliegue de los cuadros políticos en la diplomacia, la economía, los aspectos jurídicos, sociales, culturales, educativos del país ha provocado el arrasamiento económico, el avance del narcotráfico y dentro de poco el debilitamiento de las estructuras de nuestros ejércitos.”

–¿Qué le dice el discurso adoptado ahora por el procurador Eduardo Medina Mora, quien al asimilar el modelo de Colombia ha incorporado al combate contrainsurgente el tema del terrorismo e incluso a lo que llama ‘narcoterrorismo’ y ‘narcoguerrilla’?

–La idea de arrastrar a las políticas policiales y legislativas de nuestro país al término del terrorismo es uno de los grandes errores históricos de nuestro gobierno.

–El argumento es que nuestra condición de vecino de Estados Unidos nos hace vulnerables a que el terrorismo use nuestro territorio para infiltrarse.

–Ése es un argumento de Estados Unidos para controlar el hemisferio, no es un argumento del hemisferio para defenderse de Estados Unidos. Es un argumento para convertirnos en bocado fácil y sazonado para las políticas de seguridad hemisférica desde la perspectiva de Estados Unidos. Para nosotros es más grave el problema de la miseria, el hambre y el desempleo.

–Usted alerta en su libro sobre el regreso de la guerra sucia. ¿Están encendidas las alarmas de la sociedad civil ante las evidencias?

–No están encendidas. Y las condiciones están dadas con esta idea de adaptar el término terrorismo como concepto objetivo y no como una descalificación subjetiva. Están allanando el terreno para una guerra sucia de consecuencias catastróficas. Esto implica ya no el control de ningún crimen organizado, sino de la población civil. ¿Por qué se está retrasando tanto esta toma de conciencia en los mexicanos? No lo sé. Es alarmante, pareciera que ha habido un desmembramiento de la conciencia ciudadana.


“La guerra no es simple; exige mucho tiempo de cálculo”

La obra más reciente de Carlos Montemayor, La guerrilla recurrente, editado este mes por la casa Random House Mondadori, advierte de entrada: “La guerra no es simple. Exige mucho tiempo de cálculo. Tiene un discurso pacifista y una esmerada justificación moral. Nunca dice ‘yo soy la guerra’. Dice otras cosas”.

Así, Montemayor agrega un eslabón al análisis que inició en 1997 con Chiapas, la rebelión indígena de México y siguió en 1999 con Los informes secretos: estudio crítico e investigación sobre los numerosos pliegues de los mundos “clandestinos e invisibles” que cruzan México, desde estructuras como El Yunque y los Legionarios de Cristo, pasando las opacas instituciones castrenses y policiacas, los grupos paramilitares y el movimiento armado. Un paso más, que alcanza examinar la nueva fase de la guerra sucia y el retorno de la práctica de la desaparición forzada –a partir del secuestro de dos dirigentes del EPR, en mayo pasado en Oaxaca– y los potencialmente catastróficos alcances de la Iniciativa Mérida.

Siete capítulos recorren las fases de las guerrillas mexicanas, las fracturas sufridas por los servicios de inteligencia, la militarización inserta en los procesos globales, la adopción de la agenda “antiterrorista” de Washington y los “accidentes” que dejaron inconclusa la misión de la fiscalía para el esclarecimiento de la guerra sucia del pasado y, por tanto, dejó en suspenso la aplicación de la justicia.

El gobierno federal “no está teniendo ningún perseguido, ningún perseguimiento (sic) en contra de líderes sociales”, sostuvo este sábado el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña.

Al participar en el Consejo Nacional panista, el funcionario respondió a la acusación del Ejército Popular Revolucionario en el sentido de que las autoridades federales han emprendido una campaña en contra de los integrantes de esta organización clandestina.

“Señalamos con puntualidad que no hay ninguna cacería de brujas, porque no está planteada en ningún lado y ellos mismos no pueden decir en qué estados se tiene alguna actividad que vaya en contra de la libertad de los propios movimientos sociales”, aseguró.

- ¿Éste es un llamado a detener las hostilidades, es un ultimátum?

- No, es un llamado a que entremos todos con una gran conciencia y con gran responsabilidad frente al pueblo de México para que tenga la verdad y pueda ir valorando lo que los propios movimientos sociales tengan que hacer, y las actividades que como gobierno tenemos que realizar.

- ¿Temen ustedes que puedan suscitarse atentados nuevamente?

- Creemos y confiamos en la responsabilidad de todos los movimientos sociales, y en el caso del EPR pensando en razón de México y en razón de los mexicanos.

El funcionario declaró no tener información concerniente a actividades violentas del EPR, y al preguntarle si la administración federal estaría dispuesta a sentarse a negociar con esa organización replicó: “recuerden ustedes que tenemos el cumplimiento de las propias disposiciones legales. Ya lo había dicho, vamos todos cumpliendo con la ley y vamos a sentarnos a platicar, pero cumpliendo todos con la ley”.

Calderón, como economista, ni copiando

El ocupante de Los Pinos, lleva el mismo rumbo que su antecesor. La diferencia es que mientras Fox ganó en votación que estuvo manchada por la intervención abierta de Clinton que le avisó a Zedillo muy temprano el 2 de julio que “felicitaría en un momento por su triunfo, al Señor Fox”, lo que obligó a Don Ernestín Zedillín a apresurarse a hacerlo, Felipe, llegó a Los Pinoles “haiga como haiga sido”. Es decir, mal que mal, El Gringo que asaltó Los Pinos, fue votado y ahora ¡botado!, por la mayoría de excándidos mexicanos y Felipe, llegó, vive, vivirá y morirá con la mácula de Espurio.

Pero no sólo eso. Felipe está carente de varias cosas, entre ellas de carisma y originalidad. Sobre esta última hemos de recalar. Hace apenas un mes Guillermo Ortiz Martínez, “Governator” del Banco de México, señaló ¡desde Washington!, que:

“Tenemos que poner al día a México porque el resto de los países ha avanzado más rápido que nosotros”.

Dos cosas revela el”pocho” del Banco de México: México está ¡como siempre!, según ellos, atrasado, anacrónico.

Hay que crecer más rápido.

Pero añade verdaderas “perlas” del Oriente: ” …para que el PIB aumente no a 3% sino a 6% anual, hay que seguir haciendo más, avanzar en la dirección correcta…”

Observaciones: ¡Ojalá México avanzara anualmente siquiera al 3 %, porque desde Fox, andamos rondando el 2%!, y con Felipe, las cosas pintan ¡peor! Así que proponer avanzar al 6% anual, como lo hace “La Perica” Ortiz Martínez es una broma sangrienta.

2)¡Que receta tan sabihonda!: “se debe avanzar en a dirección correcta” ¡Íjoles, con esa orientación seguro que llegaremos a ser Jauja! ¿De dónde sacaría tanta sapiencia don Guillermín? ¿ A poco usted le recomendaría a su hijo que para triunfar tomara la dirección equivocada? Bueno, son afirmaciones que emite un Sabio Financiero Neoliberal, Globalizado o Globero que ¡marca rumbos al país!

Pero las gansadas de Guillermín Ortiz, más conocido como “La Perica”, calaron hondo en Felipe Calderón que ahora, ¡a un año de desgobierno y de “mano dura” cada vez más estéril en resultados, se sacó de la manga un “Mágico Programa Sectorial”!. Pero no quedan ahí las barrabasadas de Felipe Calderón: en copia de Fox, repite, sin querer una escena. Recordémosla:

Labastida (¿quién es?). Debemos crecer al 5 %

Fox: ¡cuando menos al 7%!

Con Fox, no se creció ni al 7%, ni al 5% , ¡ apenas al 2%! Incluso contando con la catarata de dólares que nunca se había visto en México.

Ahora, Felipe con su “Mágico Programa Sectorial” (¿por sectores o de un sector?), propone a México, crecer ¡cuando menos al 5%!. Interrogante obvia: Don Felipe, si menciona “cuando menos” 5%, es que puede ser también arriba del 5%? ¿Cuánto más? ¿Diez, doce o veinte por ciento?

Aquí, Felipe Calderón revela que además de sus limitados conocimientos de economía y que nadie le critica porque ¡el Señor de Los Pinos jamás se equivoca!, muestra su ignorancia sobre las diferentes formas de crecer económicamente. Se puede crecer como hasta ahora:

A.- Crecer con el Primer Multimillonario del Mundo, mientras emigran millones y millones se quedan rumiando su hambre y desempleo.

B.- Crecer con una “MENOS PEOR” distribución del ingreso, creando empleos productivos, ampliando el mercado interno y reteniendo la mano de obra en México, es decir, reduciendo la emigración.

Es decir, Don Felipe y sus mansos economistas, ignoran las palabras sabias de José María Morelos y Pavón: (¿tendrán lejana idea de quién fue?)

“el beneficio de la agricultura consiste en que muchos se dediquen en separación a beneficiar un corto terreno que puedan asistir con su trabajo e industria, y no en que un solo particular tenga mucha extensión de tierras infructíferas, esclavizando a millares de gentes para que cultiven por fuerza en la clase de gañanes o esclavos, cuando pueden hacerlo como propietarios de un terreno limitado, con libertad y beneficio suyo y del pueblo”

La tesis de Morelos que es mejor beneficiar con la riqueza nacional a millones de mexicanos que a un grupo de ricos, sigue vigente. Para Felipe Calderón y sus borregunos economistas, se debe crecer “haiga como haiga sido”.Por eso su obsecuencia con los españolitos, empezando con el Nuevo Rasputín, Mouriñito, que desde Los Pinos amplía los negocios paternos y familiares y de los de sus auténticos paisanos: los alpargateros de España.
Por eso Calderón aspira a crecer al menos al 5%!, aunque ese crecimiento se convierta en crecientes utilidades de empresarios transnacionales, ahora preferencialmente españoles, que encuentran en México, el mejor filón para seguir haciendo la América”.

Finalmente: Calderón vino a Oaxaca a “vender espejitos” como los conquistadores españoles: ahora su meta será “acabar con la pobreza extrema”.

¿Dónde hemos oído esas palabras? ¿Recordamos las lágrimas de López Portillo, pidiendo perdón a los menesterosos de este país? ¿O la “moralina” delamadridista” que se convirtió en chunga general, porque imperó en sus sexenio, el “Gay Power”? ¿Ya olvidamos el país desendeudado que nos prometió Salinas de Gortari y que pidió nos paráramos frente a la televisión a cantar el Himno Nacional? ¿Qué fue del “bienestar para su familia de Ernesto Zedillo? ¡Lo malo fue que no dijo que “SU”, significaba “SU” familia de Zedillo y su banda! ¿Dónde quedó el “Mundo Maravilloso” que Fox “El Gringo que Asaltó Los Pinos”, prometió a los mexicanos? Todas, vanas promesas a un pueblo aún crédulo.

Como cereza del pastel, el gobierno calderonista anunció con 2008 un “reajuste de las tarifas eléctricas”. Es decir una nueva alza de la electricidad. Calderón, días después anunció una rebaja a las tarifas eléctricas ¡para los industriales y comerciantes! Esa es la forma calderonista de “atacar la pobreza extrema”; beneficiando a los ricos y clavándoles las garras de la carestía a los pobres.

La realidad local es más rasposa, más indignante. Felipe llegó a un pueblo pobre de Oaxaca, Yogana, a intentar tomarles el pelo a sus ciudadanos: a echar a andar “una serie de programas” para atacar la pobreza. Felipe calca al personaje célebre que exclamó:

¡Si buena vida os quité (matándolos de hambre) mejor sepultura os dí! Dejándoles a los ciudadanos de Yogana unas bolsas que creyeron eran despensas y estaban ¡llenas de propaganda!

Pero al reunir a miles de pobres paisanos acarreados, ¡al fin, ya dejaron de seguir engañando a los paisanitos de Coicoyán de las Flores!, el lugar predilecto para contrastar la miseria local con el boato federal oficial, pueblo que se convirtió en un escaparate de la ignominia: “El Mejor Ejemplo del Fracaso de los Gobiernos Federales y Estatales” o sea la ¡manera más eficaz de conservarlos en la miseria!

La secretaría de Gobernación (Interior) de México pidió en un comunicado a la guerrilla mexicana Ejército Popular Revolucionario (EPR), que ha reivindicado ataques a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), cesar su “hostigamiento” porque su principal demanda “está siendo atendida”.

“Para ser congruentes con su posicionamiento, el EPR debiera cesar su campaña de hostigamiento”, dijo Gobernación en un comunicado de cuatro páginas emitido cerca de la media noche del viernes.

“En primer lugar, porque su demanda está siendo atendida”, sostuvo la dependencia.

El EPR denuncia que dos de sus militantes fueron detenidos en mayo en Oaxaca durante una manifestación, que han sido torturados y que se encuentran en un campo militar.

Desde entonces, en demanda de su “liberación”, ha cometido una serie de atentados contra ductos de la principal empresa de México, Pemex, que no han dejado heridos, pero afectaron a las empresas debido a la interrupción del suministro de gas a muchas de ellas, debido a los ataques.

“¿Con qué autoridad moral le demandan al Estado la vigencia del estado de derecho (que aparezcan sus compañeros) si ellos se otorgan el derecho de violarlo (realizar actos de sabotaje) cada vez que quieran?”, replicó en su comunicado Gobernación.

“La supuesta guerra sucia”, denunciada en los comunicado del EPR, “de la cual serían víctimas no existe”, añade.

Si “deciden continuar con la violencia en contra de los mexicanos, quedará claro que su demanda no es real y tienen otros motivos para agredir. Estarían mintiendo”, concluyó Gobernación.

Después de asegurar que “los eperristas no tienen una idea clara de qué les pasó a sus compañeros y menos de quienes fueron los autores ni materiales ni intelectuales de la presunta desaparición”, Gobernación expone que la fiscalía federal inicio una “averiguación previa” sobre la desaparición de los dos desaparecidos.

El EPR, al que no se atribuía gran capacidad operativa hasta los atentados de julio, mantiene células en la sierra de Guerrero y en Oaxaca, además de algunos municipios del estado de Chiapas (sureste), donde surgió en 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, dirigido por el ’subcomandante Marcos’.

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