Archivo para Enero, 2008

Feminismo abajo y a la izquierda

El zapatismo ha incluido desde sus inicios la lucha de las mujeres por sus derechos, insistiendo y poniendo de relieve sus contribuciones. El zapatismo es hoy la respuesta más acabada y completa a las luchas mundiales de resistencia en contra de ambiciones desmedidas que están acabando con el planeta. Aquellos que lo niegan son los que nunca comprendieron a fondo sus propuestas radicales a otra forma de hacer política y de gobernar, a otra forma de cotidianidad donde las mujeres tengamos derecho a la misma dignidad y respeto que los varones. Es otra forma de concretar y resolver las carencias y los anhelos de todos los desposeídos, y entre ellos los pueblos indios. Sin el zapatismo vivo y propositivo nuestra esperanza se desvanecería, quizás sobre todo la mía como mujer y mexicana.

Hace un tiempo los zapatistas, por medio de su vocero, reconocían “falta lo que falta” al referirse a la situación de las mujeres en el medio de su organización y su lucha.

La voz de una comandanta ante el foro alternativo a la OMC en Cancún en 2003 lo expresaba así:

“Hermanas mujeres indígenas y campesinas: les queremos decir que se organicen para luchar contra el neoliberalismo que nos humilla, que nos explota, que nos quiere desaparecer como indígenas… y como mujeres.”

Su grito despierta conciencias en todas nosotras mujeres. Hay que luchar al lado de los hombres para la creación de otro mundo que sí es posible. Con lucidez impresionante, la comandanta continuó su discurso tintado de sintaxis tzotzil:

“Tambien queremos decir a los hombres que nos respeten nuestro derecho como mujer… pero no lo vamos a pedir como favor, sino que lo vamos a obligar a los hombres que nos respeten.”

Después de esta actitud retadora, añadió con un dejo de tristeza: “porque muchas veces el maltrato que recibimos las mujeres no sólo lo hace el rico explotador. También lo hacen los hombres que son pobres como nosotras… nuestros esposos, nuestros hermanos, nuestros padres e hijos, nuestros compañeros de lucha y los que trabajan y están organizados junto con nosotras” (“Mensaje de la comandanta Esther a la movilización”, La Jornada, 10/9/03).

Así pues, el zapatismo es una propuesta innovadora, una promesa en camino de cumplirse totalmente, una fuerza que admite en sus rangos las múltiples luchas por la justicia de los desposeídos que se movilizan en nuestro planeta hoy. Logra unir la lucha por la dignidad, el respeto y la justicia con los pueblos indios y las reivindicaciones feministas de nuestro gran movimiento intergaláctico de mujeres.

Las y los zapatistas lo están logrando y su movimiento es el más esperanzador para las feministas que estamos abajo y a la izquierda.

La participación de las mujeres en la construcción de un nuevo mundo donde quepan todos los mundos es imprescindible. Pero su participación tiene que ampliarse para incluirnos en todos los niveles de organización y decisión.

Las mujeres zapatistas nos han puesto su ejemplo con sus aportes y avances en las prácticas cotidianas y de liderazgo político. Cito a la comandanta Hortensia:

“Queremos decirles que nosotras las mujeres indígenas zapatistas estamos tratando de participar a todos los niveles de lucha, estamos tratando de levantarnos y de despertarnos de nuestro dolor y de nuestra muerte, porque nosotras las mujeres somos las que más hemos sufrido las grandes injusticias de humillación, porque nosotras las mujeres somos las que menos oportunidades hemos tenido para vivir dignamente, nunca hemos tenido derecho a ningun tipo de servicio” (Crónicas intergalácticas EZLN, Planeta Tierra, México, 1996, p. 19).

Esto mismo podría expresarse en términos teóricos y académicos. Pero prefiero dejarles la voz a mis lúcidas colegas zapatistas. Sus palabras sencillas y a la vez profundas lo explican todo. Las mujeres sufrimos diferencialmente a los varones las mismas condiciones. Sea la pobreza, sea la humillación, el abuso o la discriminación por ser indígenas. A las mujeres –en estos regímenes patriarcales– nos toca un bonche más. Así porque sí, porque somos mujeres biológicas y nada más.

No pienso extenderme en las complejas teorías feministas que sistematizan estas diferencias. No caben aquí, la compañera zapatista ya lo dijo como vocera de todo el movimiento. No es la voz individual de ella como mujer zapatista, sino la voz de una comandanta que expresa la colectividad zapatista. (Palabras de bienvenida de la comandancia general del EZLN en la voz de la comandanta Hortensia, 1996.)

Por eso estoy enamorada del zapatismo. Por la búsqueda, permanentemente reasumida de una inclusión, respeto y dignidad de las mujeres. Y también porque sus posturas y demandas recobran las configuraciones indias mesoamericanas. Configuraciones ancestrales, pero también contemporáneas, que nos inspiraran a forjar ese nuevo “otro” mundo que anhelamos.

Respetar y recobrar selectivamente configuraciones ancestrales indígenas –como la toma de decisiones por consenso, o la conceptualización de la dualidad varón/mujer, entre otras varias– contribuye en crear una sociedad no sexista. Estos dos proyectos no están organizados jerárquicamente. Según entiendo, son proyectos interconectados.

En su teoría de la posicionalidad, la afroestadunidense Bell Hooks insiste en proponer que no se prioriza uno sobre lo otro. Apoyar al uno no implica ningún descuido al otro.

Uno es tan importante como el otro y caminan a la par, caminar parejos, usando una metáfora predilecta de las zapatistas para definir la relación equitativa con los varones que ellas anhelan.

Pero este amor mío por las propuestas zapatistas y que dura al atravesar no sólo años, sino épocas, se construye con la tolerancia por las incompletudes, los intentos fallidos, las buenas voluntades de corregir fallas. Falta lo que falta. Y ahí estamos, albergando esperanzas de que el empuje de las zapatistas, por ellas mismas y sin tutelajes de feminismos hegemónicos, logre sus derechos, y a la vez los de todas nosotras las mujeres organizadas. Por esto y por sus logros son nuestro ejemplo.

* Extractos de la ponencia presentada en el Coloquio Andrés Aubry, EZLN, 13 de diciembre de 2007. La doctora Sylvia Marcos es una sicóloga que desde la década de los 60 del siglo pasado se colocó del lado de la antisiquiatría y de la postura antinstitucional en siquiatría. Junto con Ronald Laing, David Cooper, Franco Basaglia, Thomaz Zazz y Carlos Monsiváis impulsaron un grupo denominado Red de Alternativas a la Psiquiatría en América Latina.

Especialistas en economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que casi la mitad de la población mexicana vive en condiciones de pobreza y la mayoría se localiza en las zonas rurales.

Los académicos Javier Cabrera Adame y Antonio Gazol Sánchez, de la Facultad de Economía de la UNAM, indicaron que casi 49 millones de mexicanos, que equivalen a 47 por ciento de la población, viven en pobreza y habitan en el campo.

Ambos estudiosos señalaron que si bien el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no ha mejorado la situación en el campo, ya no tiene posibilidades de modificación.

“El TLCAN está rebasado y los productos sensibles que quedaron liberados a partir del 1 de enero de 2008 como maíz, frijol, leche y azúcar, son parte de un acuerdo trilateral que inició en 1994 con plazos que se han cumplido en estos 14 años”, precisó Cabrera Adame.

Consideró que ante la desigualdad de subsidios entre México y Estados Unidos, el país no puede acudir a un panel de controversias con sus socios comerciales de América del Norte, ni para negociar o revisar partes del acuerdo, porque ya entró en vigor.

La caída en la producción de alimentos y el aumento de la pobreza en el campo, aseguró, han sido drásticos antes y después de la firma del TLCAN debido a que México renunció al compromiso con el crecimiento económico y se preocupa más por mantener el nivel de las variables macroeconómicas.

Tras destacar que la pobreza en México no se ha resuelto con el tiempo, recordó que para el primer quinquenio de este siglo según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, esta condición alcanzó a 48.9 millones de personas.

Añadió que de este grupo 61.8 por ciento, casi dos tercios, correspondía a habitantes del agro mexicano, por lo que se concluyó que el TLCAN “no es el causante de todos los males que se presentan en el campo”.

“El descenso de la producción agrícola inició antes de que entrara en vigor el TLCAN; que permitió aumentar notablemente las exportaciones mexicanas, sobre todo las manufactureras vinculadas a las maquiladoras, pero no se tradujo en productividad, empleos e ingresos”. abundó.

Los expertos participaron en el estudio “Los subsidios agrícolas en los países del TLCAN”, elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, en el cual se destaca que el sector agropecuario ha reducido su participación en el PIB.

Indica que ese rubro disminuyó su coloboración en el Producto Interno Bruto (PIB) al pasar de 7.9 por ciento en 1988 a 3.4 en 2005, mientras que en 2006 el valor total de la producción agropecuaria estadunidense subió a más de 265 mil millones de dólares.

De esa suma, indica el análisis, 44 por ciento correspondió a bienes agrícolas, 45 por ciento a ganaderos y el resto a productos forestales y servicios.

“En 2006, Estados Unidos otorgó subsidios directos e indirectos de 150 dólares promedio por hectárea por productor, mientras que en México fue de sólo 45 dólares y en Canadá de 52 dólares, en promedio”, agrega el texto. (Con información de Notimex/GCE)

La comunidad armada rebelde de Chiapas

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Acaba de publicarse un nuevo libro sobre el EZLN y las comunidades indígenas que lo apoyan. Además de ser un libro que propone la discusión política, es sobre todo el resultado de una fructífera y amplia investigación sociológica e histórica llevada a cabo por Marco Estrada Saavedra. El libro, publicado por el Colmex, se titula La comunidad armada rebelde y el EZLN. Con el fin de estimular su lectura, resumo aquí algunas de sus tesis.

Marco Estrada explica el nacimiento del EZLN por la confluencia de tres expresiones comunitarias previas:

1. El surgimiento de lo que llama “la nueva comunidad”, constituida por los ejidos que nacen en los años treintas y que son comunidades tojolabales desprendidas de la vieja estructura agraria dominada por las fincas tradicionales. A esto se agrega un proceso paralelo de colonización de la selva, fragmentación de fincas y desarrollo de un sector de rancheros ladinos compuesto de ganaderos emprendedores individualistas ajenos a las comunidades.

2. Al mismo tiempo se amplió enormemente otra comunidad, una comunidad de orientación espiritual y religiosa, que fue tejiendo las redes de civilidad cristiana –civitas christi– conformadas por la labor pastoral de los catequistas.

3. Paralelamente surge lo que Estrada llama la comunidad republicana de masas, compuesta por organizaciones campesinas y uniones de muy diverso signo político (CIOAC, ARIC, etc.)

Durante los años ochentas, años de frustración, desilusión y desencanto entre los tojolabales, las tres comunidades (ejidal, pastoral y de masas organizadas) impulsan una nueva formación, el EZLN. En esta comunidad armada rebelde confluyen líderes indígenas, agentes de pastoral y asesores políticos. Lo que hace Estrada en su libro es estudiar detenidamente, en un meticuloso y laborioso trabajo de campo, la base social del EZLN y no tanto su cúspide, que es el fenómeno que más ha llamado la atención. El resultado es fascinante y nos descubre una situación extremadamente compleja.

Quienes fuimos a la convención zapatista de agosto de 1994, en el llamado “Aguascalientes”, pudimos apreciar durante un par de días un apretado microcosmos de lo que Estrada describe y analiza en detalle. Había allí una peculiar mezcla de autoritarismo y desorden, nuevas pero incoherentes identidades colectivas, prácticas militares rígidas, ridículas y solemnes, mandones obedientes a órdenes y consignas, promotores del folklore turístico revolucionario, disputa de los indígenas por las sobras del gran picnic revolucionario, rigidez política combinada con fragmentación, espíritu de catequistas transfigurados en soldados. Aquella reunión de 1994 fue una alucinante aglomeración de ejemplares de toda la izquierda mexicana en un enorme campo de concentración, todos privados de libertad de circulación en espera del show del subcomandante.

Estrada detalla y observa con cuidado lo que hubo detrás de este espectáculo. Presenta mucha información sobre la organización de las comunidades zapatistas, sus divisiones, sus pleitos internos, el chismorreo que las permea, su disfuncionalidad, la gestación de identidades, su carácter militar, la fragmentación y la exclusión.
Celebro que este libro constituya una refinada aproximación científica a un problema político. Deja atrás la chiapanología superficial, la demagogia de los políticos, la mitología fervorosa de intelectuales y las especulaciones periodísticas. Se trata de una extraordinaria aportación que recomiendo ampliamente a los lectores.

A Ernesto Cordero, flamante secretario de Desarrollo Social, muchos lo califican como uno de los delfines del presidente Felipe Calderón. Aunque el foco de atención se ha puesto principalmente sobre el también flamante secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Pero el golpeteo contra Cordero, igual que contra Mouriño, ya comenzó.
Y como sus detractores no tienen mucho de dónde, han tenido que inventar para atacar al ex subsecretario de Egresos, sin duda uno de los hombres más cercanos al presidente Calderón, en materia económica. El propio Ernesto Cordero prefiere actuar con mesura y ni siquiera se toma la molestia de desmentir a quienes lo difaman.
Curiosamente uno de sus principales atacantes es Mario Di Constanzo dizque secretario de Hacienda del autodenominado gobierno legítimo del candidato perredesitas perdeder a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador.
El secretario de Desarrollo Social prefiere centrarse en los temas de la cartera social. Y lo hace con realismo.
Contra lo que acostumbra la mayoría de los funcionarios públicos, el titular de Sedesol reconoce que ningún país del mundo ha logrado eliminar por completo la pobreza. Lo que sí es posible es reducirla al mínimo. Su objetivo es reducirla a 10 millones de mexicanos para el final del sexenio.
Es una meta ambiciosa —reconoce— pero factible; pese al contexto recesivo en la economía de Estados Unidos. Su confianza emana de la fortaleza macroeconómica y de los motores internos que detonarán el crecimiento; particularmente la cuantiosa inversión que realizará el gobierno mexicano en infraestructura.
Sin embargo Cordero reconoce que más allá de la efectividad de las políticas sociales —que han sido exitosas en los últimos años, durante administraciones panistas y priístas— lo más importante para abatir la pobreza y reducir las desigualdades es el crecimiento económico. Y efectivamente, por más exitosos y eficientes que sean las políticas de desarrollo social, nada es mejor para superar la agobiante pobreza del país, que un mayor índice de crecimiento económico.
Al tiempo.
REGULACIÓN ASIMÉTRICA PARA TELMEX: CANITEC. Mientras que en el gobierno de Felipe Calderón se retomó ya el tema de revisión y eventual modificación del título de concesión de Teléfonos de México para eliminar la prohibición que tiene para ofrecer servicio de televisión de paga, los cableros, agremiados en la Cámara Nacional de Telecomunicaciones por Cable, encabezados por Alejandro Puente, pusieron el grito en el cielo. Comenzaron una guerra de desplegados para denunciar las elevadas tarifas telefónicas que mantiene la empresa de Carlos Slim e insistir en sus acusaciones de prácticas anicompetitivas.
Canitec publica una gráfica del Banco de México que muestra el impacto de las telecomunicaciones en el Indice de Precios al Consumidor es superior al de la elecricidad y de la gasolina Magna. La Canitec se lanza a la yugular de Telmex y Telcel y exige que se revise el título de concesión de la empresa pero para corregir sus vicios y obligarla al cumplimiento de sus obligaciones en beneficio de la competitividad del país y del consumidor tanto como emitir la declaración de dominancia de ambas compañías para someterla a una regulación asimétrica. ¡Nomás!
ANECDOTARIO. Que lo del aeropuerto en Texcoco, sigue en estudio y será a fin de año cuando se tome una decisión al respecto, aseguran en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que encabeza Luis Téllez Kuenzler n

contradictorias surcan estos días los cielos políticos de Chiapas. Al tiempo que algunos alcaldes de extracción priísta han anunciado desalojos en comunidades y territorios zapatistas (destacadamente en San Cristóbal de las Casas y Sabanilla), el gobierno estatal llamó a los presidentes municipales a respetar “todas las expresiones” y atender mediante el diálogo y la tolerancia “cualquier situación que se presente en sus municipios”.El secretario de Gobierno, Jorge Antonio Morales Messner, declaró que “el gobierno del estado no permitirá desalojo alguno en comunidades zapatistas asentadas previo al 2007”. Exhortó a los ayuntamientos “en cuyo territorio se asientan” estas poblaciones “a ser respetuosos de su pluralidad y diversidad”.

En tanto, el Congreso del estado modificó el jueves pasado el Código Penal, creando la inusitada figura de “incitación a la violencia”. A iniciativa del gobernador Juan Sabines Guerrero, enviada el 26 de diciembre pasado, y 20 días después convertida en ley, el delito implicará hasta tres años de prisión. El mandatario chiapaneco argumenta “que es menester regular las diversas conductas de los individuos para fortalecer el bienestar común de la sociedad y alcanzar la armonía y la paz social”.

El apartado bis del capítulo sexto, artículo 378 del mencionado código, establece que la “incitación a la violencia” podrá ser cometida por la “exteriorización o materialización de una conducta al manifestar por cualquier tipo de medio, pudiendo ser de manera escrita, verbal, electrónica, signos, gráficos o cualquier otro medio posible”, ya sea de manera pública o privada.

Según investigaciones de la reportera Ángeles Mariscal, el delito no existe en ningún otro estado de la República, ni en el Código Penal federal, y sólo tiene equivalente en contados países. La ambigüedad del precepto resulta inquietante. ¿Dónde comienza dicha “incitación”, en una entidad donde existe una declaración de guerra por parte de un ejército indígena y desde hace más de 13 años se desarrolla una guerra de baja intensidad contra las comunidades zapatistas, con una vasta militarización y una situación fluctuante, que ha causado miles de desplazados, divisiones, centenares de muertes por ejecuciones y emboscadas atribuidas a grupos paramilitares?

El factor desarrollista del gobierno del estado

La fiebre desarrollista del gobierno estatal (y el federal), con énfasis millonario en las variantes del turismo (ecológico, “ecoarquelógico”), podría generar graves daños culturales y ambientales, así como confrontaciones con comunidades indígenas.

A pesar de que entre los indígenas de la selva existe repudio al Plan Puebla-Panamá, el secretario de Turismo y Proyectos Estratégicos de Chiapas, Roberto Albores Gleason, echó las campanas al vuelo por las “ventajas” que hacen de la entidad “un paraíso de oportunidades”.

Como si las comunidades indígenas no existieran, el hijo del ex gobernador Roberto Albores Guillén celebró el 17 de enero ante el mandatario Sabines y el embajador de la República Popular China, Yin Hengmin: “El estado es un punto estratégico para la exportación e importación de productos, ya que es el centro geográfico de la región Puebla-Panamá, ubicado en el corredor transísmico de América”. El funcionario ponderó los recursos naturales que “ofrece” Chiapas para la inversión y el turismo.

Al día siguiente, el gobernante se reunió con el director general del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), Miguel Ángel Gómez Mont Urueta, ofreciendo al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa “sumar esfuerzos en una alianza estratégica que permitirá incrementar el turismo con el primer desarrollo ecoarqueológico del país”.

En la zona arqueológica de Palenque, Albores Gleason presentó al director de Fonatur el proyecto de desarrollo turístico para 2008, el cual incluye la construcción de la autopista que comunicará a San Cristóbal con Palenque, con una inversión por 200 millones de pesos. El fondo expuso los proyectos federales “de desarrollo urbano y turístico de Palenque y Cascadas de Agua Azul”. Sólo en Palenque, “se destinarán mil 400 hectáreas para la creación de 5 mil 710 nuevos cuartos de alojamiento de baja densidad y un parque temático cultural”.

Dadas las condiciones de las regiones indígenas habrá que ver cómo se cumple el propósito gubernamental de estar atento “a los reclamos del zapatismo y de todas las expresiones sociales”, como dijo ayer el secretario Morales Messner.

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