Archivo para Febrero, 2008

22 de febrero: Madero y el espurio

El apóstol y el chacal

La derecha en el poder está promoviendo el olvido de fechas que son importantes en la lucha por la libertad y el progreso.

Quieresuplantar la celebración del 5 de febrero, Día de la Constitución, y del 21 de marzo, natalicio de Benito Juárez,ofreciendo en su lugar otros días de asueto que no tienen significado histórico, sino que únicamente permiten a la gente alargar el fin de semana con un lunes o un viernes de ocio.

La sustitución no es gratuita, pues se trata de fechas que han sido odiosas para la derecha en el [1]poder, formada por la alianza del clero, el PAN y empresarios al estilo del ultraderechista Lorenzo Servitje, a lo que debe sumarse el deprecio del neoliberalismo por la historia y por sus protagonistas.

Estamos viviendo otro agravio a la memoria histórica con la omisión de referencias oficiales a la muerte de Don Francisco I. Madero, asesinado por órdenes de Victoriano Huerta el 22 de febrero de 1913.

En contraste con esa indiferencia oficial hacia el sacrificio de Madero, que antes se consideraba una importante fecha luctuosa en el calendario cívico, grupos conservadores, al igual que empresarios y medios oficialistas le están dando una gran promoción al llamado Día de la Familia, a principios de marzo, que busca promover la ideología del Vaticano contraria a las libertades sexuales, y en defensa de un modelo autoritario y conservador de la familia.

La muerte de Francisco I. Madero nos remite a una época donde nuestro país vivió hechos en algunos sentidos similares a los que hoy presenciamos, por lo que es especialmente importante recordarla hoy en día.

Madero González nació el 30 de octubre de 1873, en Parras, Coahuila, vástago de una familia acaudalada, y fue bautizado con el nombre de Francisco Ignacio Madero. Sin embargo, en su edad adulta, al no estar de acuerdo con las doctrinas y prácticas del clero y en particular de los jesuitas, muy criticados en esos tiempos, prefirió llamarse Francisco Indalecio Madero.

El 26 de noviembre de 1901, en carta suya a Antonio Garza, se declaró francamente anticatólico al considerar el dogma de la infalibilidad pontificia instaurado por Pío IX,“porque había anulado la razón y el libre albedrío que Dios dio a los hombres”.

Por cierto, el titular de Gobernación, el defenestrado y hoy ignorado Francisco Ramírez Acuña es oriundo del pueblo de Jamay, en los altos de Jalisco, donde creció en el culto a Pío IX,pues el Zócalo de esa ciudad exhibe un monumento en honor a Pío IX, enumerando entre sus méritos el haber promulgado dicha infalibilidad, así como la lista doctrinas heréticas, prohibidos para los católicos de esos tiempos.

Madero hizo estudios superiores de administración de negocios en París, pues su familia quería que se consagrara al manejo científico de sus inversiones, pero dotado de un espíritu inquieto y generoso, tendiente al idealismo, pese a la herencia familiar, se interesó por los problemas sociales, por la lectura de los clásicos, y por corrientes religiosas de moda en esos tiempos, como el espiritismo, del cual fue adepto por lo menos desde 1900.[2]

Aprendió la homeopatía, con la que curaba los peones de sus haciendas (¡Qué diferencia con la actitud de Ana Teresa Aranda, quien al ser nombrada secretaria de Sedesol, durante el foxiato, declaró que sabía de la pobreza por los piojos que sus peones le pegaban¡).

Siempre partidario de la libertad de conciencia, se afirma que fue masón[3], y fue juarista entusiasta, defensor de las leyes de Reforma, de tal suerte que hacia 1904 inició su actividad política al frente del Club Democrático Benito Juárez, una de las organizaciones que habían nacido teniendo como antecedente el Congreso Liberal encabezado en San Luis Potosí por Camilo Arriaga, con la motivación de luchar contra los avances del clero, que bajo la dictadura de Porfirio Díaz gozaba cada vez de mayor influencia.

En ese sentido, la situación actual tiene también su espejo en los hechos de esos tiempos, pues hoy en día se organizan foros y seminarios, y se crean organizaciones para defender la herencia juarista y el estado laico, y luchar contra los avances del clero, que pretende anular la libertad de conciencia.

Por otro lado, en su pasmosa ignorancia, el expresidente Fox, antijuarista como todos los derechistas católicos, mandó retirar el retrato de Juárez del despacho presidencial, pues creía que él simbolizaba la lucha contra el clero, y lo sustituyó por el de Madero, que se oponía no sólo al poder temporal del clero, sino a sus pretensiones espirituales.

Más derechista pero mucho menos ignorante que Fox, el padre de Carlos Abascal, el sinarquista Salvador Abascal Infante, padre del exsecretario de Gobernación, Carlos Abascal, escribió un libro sobre Madero, donde decía que sus errores y herejías tenían su origen en que sus padres no le enseñaron a creer en el infierno, y a que tenía ascendientes judíos. [4]

Madero dijo también que: “ Las Leyes de Reforma son un timbre de gloria para nuestra patria y son fundamentales porque nos dan la libertad de conciencia y porque se ha quitado su poder temporal al clero católico…”.[5]

En la lucha por la democracia, se incorporaron a Madero diferentes grupos, cuyos intereses trató de conciliar, pero finalmente, muchos de los periodistas y dirigentes católicos que se habían unido a él lo traicionaron para hacerse partidarios de Victoriano Huerta.

Al igual que nuestro presidente legítimo, Madero fue el legítimo triunfador de las elecciones de 1910, y fue objeto de una guerra sucia como las que lleva a cabo hoy en día la derecha fecal, al grado de que en plena campaña fue encarcelado por un pretexto que le inventó el gobierno de Porfirio Díaz.

Llegado al poder, luego del movimiento armado que se inició el 20 de noviembre de 1910 (otra fecha a la que los panistas le restan importancia), y de realizarse nuevas elecciones, que ganó con amplio margen, Madero terminó con tres décadas de dictadura a cargo de Porfirio Díaz.

Este último, luego de grandes manifestaciones de rechazo en la ciudad de México, había abandonado esta para embarcarse en Veracruz hacia Europa, escoltado por el entonces coronel Victoriano Huerta, quien pasaría a la historia como el chacal que asesinó a Madero, presidente mártir y apóstol de la democracia.

Entre los enemigos declarados de la revolución y de Madero se contaba Anacleto González Flores, a quien el Papa ha llevado a los altares como “mártir de la fe”, por haber organizado la sangrienta insurrección de los cristeros.

El 15 de octubre de 1911, durante la campaña presidencial, Anacleto apoyó la candidatura de Francisco León de la Barra, que tenía el respaldo de organizaciones católicas, a la vicepresidencia de la República, por lo que Taracena registró la presencia en los mitines políticos en Jalisco, de “un joven católico, Anacleto González Flores, que con supina tontería llamaba a Madero “el enano de Parras””. [6]

Casi un silgo después de esos hechos, el gobierno panista de Jalisco rinde culto en todos los espacios que puede al mencionado Anacleto, quien sustentaba que el Protestantismo, la Masonería y la Revolución constituyen los grandes males de México. Los panistas han llenado los Altos con efigies y pinturas de Anacleto, en una de ellas,que está en el palacio municipal de Tepatitlán, de donde fue oriundo, aparece el cristero pateando la constitución de 1917.

Huerta y Dios

Huerta además de sanguinario, era afecto a dar muestras de su fervor católico, al grado de que, de acuerdo con el testimonio de uno de sus subalternos, solía sacar un escapulario de su pecho y besarlo en muestra de que “por Dios” cumpliría sus amenazas de muerte contra alguien.[7]

Sanguinario y alcohólico como Fecal; inculto y vulgar como Fox; católico militante como los dos, Victoriano Huerta fue un gobernante espurio, y así se le llamó en su tiempo, que llegó al poder luego de haber traicionado y asesinado al presidente Madero en febrero de 1913.

El cuartelazo de Huerta, motivado por la insurrección de personajes importantes del porfirismo, tuvo el apoyo de la embajada estadounidense, a cargo de Henry Lane Wilson, de fuertes intereses económicos, de una parte del ejército y del clero.

Leemos en el minucioso recuento de Taracena que el 19 de noviembre de 1912 se supo de las conjuras secretas contra Madero: “En el templo de la Profesa se reúnen Manuel Díaz Santibañez, Lane Wilson, son Alberto García Granados, el licenciado Francisco León de la Barra, el general Victoriano Huerta, el arzobispo Mora y del Río y otros más para buscar la forma de acabar con el gobierno de Madero”.

Consumados los sangrientos hechos, Huerta recibió el respaldo de la jerarquía católica, de gente rica interesada y de gente convenenciera o desorientada, de los comunicadores de su tiempo, en que sólo había periódicos para informarse, del ejército y de una legión de intelectuales y políticos que se apresuraron a buscar cargos y a prodigar elogios al asesino.

Huerta tomó posesión con un Tedeume invocando la protección de Dios con las palabras: “Estamos, hermanos míos…en presencia de la humanidad, en presencia de Dios…”, lo que produjo gran alborozo a los políticos católicos que apoyaban la contrarrevolución.

Este gesto de Huerta, que fue un sarcasmo sangriento, al invocar a Dios luego del asesinato de madero, tuvo su secuela sólo hasta 1991, cuando Carlos Medina Plascencia invocó a Dios al tomar posesión del gobierno de Guanajuato, cargo al que llegó como interino, por gracias del entonces presidente Salinas.

Cuando dimitió a la presidencia, el 15 de julio de 1914, y tuvo que huir por el triunfo de las fuerzas revolucionarias,lo hizo también, según él, al amparo de Dios, con las palabras: “Que Dios los bendiga a ustedes y a mí también”.[8]

Como Fox, Huerta gustaba del besamanos con algunos jerarcas católicos, como hizo con el revoltoso arzobispo Orozco y Jiménez, de Guadalajara, a quien “como católico”, le besó el anillo pastoral.

De lo anterior dejó testimonio Nemesio García Naranjo, uno de los políticos oportunistas que se unieron a Huerta, formaron parte de su gabinete y no obstante, quisieron que los siguieran considerando como “verdaderos liberales”.

Entre los intelectuales, los casos de oportunismo fueron mucho más escandalosos, pues cuando creyeron que Huerta perduraría en la presidencia, casi todos fueron haciéndose sus promotores, ymuy pocos mostraron conciencia cívica.

Escritores famosos, como Federico Gamboa, autor de Santa, José López Portillo y Rojas (La Parcela, Fuertes y débiles), de quien fue descendienteel expresidente José López Portillo; Juan José Tablada, y muchos otros, colaboraron con Huerta y fueron sus apologistas, destacando entre ellos nada menos que Salvador Díaz Mirón, quien era el director del Imparcial, el principal periódico oficialista, algo así como la Televisa de esos tiempos.

Cualquier semejanza con mentirosos sin escrúpulos como López Dóriga, Carlos Loret de Mola, y muchos otros, no es gratuita ni es mera coincidencia, es fruto del carácter rastrero y oportunista de muchas personas.

Todos ellos se dedicaron a ensuciar la imagen de Madero y de los revolucionarios, y a la vez a justificar sistemáticamente al Fecal de esa época, al que no le encontraban tacha. Entre esos lambiscones se encontraba el ministro de Hacienda, Toribio Esquivel Obregón, quien, como muchos otros encontraba la manera de justificar al asesinato de Madero, con falacias como “que no estaba demostrado”, “que no lo podían probar”, que “su renuncia como ministro de Huerta no habría tenido ningún efecto”, y que “había que aceptar los hechos”, según los cuales, Huerta era el presidente. La Leyes de Reforma son un timbre de gloria para nuestra patria y son fundamentales porque nos dan la libertad de conciencia y porque se ha quitado su poder temporal al clero católico…”.[9]

Nótese que son prácticamente los mismos argumentos que se han usado para justificar al gobierno fecal, pues en esto los seres humanos son invariables: “no se puede demostrar el fraude”, “hay que aceptar los hechos”, “negociando se gana ás que con el rencor” (como ha dicho la oportunista Patricia Mercado, por ejemplo).

Esquivel Obregón repitió todas esas excusas infantiles en un panfleto que publicó muchos años después, en 1934[10], y mientras tanto siguió perjudicando al país, pues en los años 20 fue dirigente de grupos conservadores como la Unión Nacional de Padres de Familia, fundada en 1917 y que existe hasta nuestros días, como un grupo antiabortista católico, similar a provida, y que pretende implantar al educacióncatólica en las escuelas públicas.

Cuando Huerta mandó asesinar al valiente legislador Belisario Domínguez, luego de un valiente discurso que pronunció contra el espurio, los político sy medios se apresuraron a justificar a Huerta y a “hacer ver” que “no se podía demostrar” el asesinato, o que “no tenía caso” oponerse.

Hoy, como una burla para la memoria de Belisario Domínguez, la presea que lleva su nombre ha sido entregada nada menos que a Jesús Kumate, exsecretario de Salud, quien cobardemente se ha unido a Provida y al clero en el empeño de encarcelar a las mujeres que abortan.

En aquel tiempo, junto con esos medios y políticos convenencieros, el clero se dedicó a elogiar y respaldar al gobierno espurio de Huerta, militarista y católico como el de Fecal.

Los obispos cantaban loas a Huerta, y predicaban a sus fieles que era totalmente inadmisible una rebelión armada contra el gobierno, pues iría contra las enseñanzas pontificias, contrariamente a lo que predicaron de 1926 a 29 para justificar la sangrienta guerra cristera.

Por el contrario, después del cuartelazo y la masacre, pregonaba “la paz entre los mexicanos” como hizo la derecha en 2006, luego del fraude y la imposición.

El 6 de mayo de 1914, Pío X envío al arzobispo de México, José Mora y del Río, el Perverto de esos tiempos, un mensaje donde apoyaba “la paz” (es decir, que s emantuviera el gobierno espurio) y le enviaba sus buenos deseos al “excelentísimo señor presidente”, es decir, al chacal Huerta.[11]

Abundantísimos son los ejemplos de oportunismo, de falsedad, cuando no de desorientación, de aquellos tiempos, por lo que cabe citar uno más, aparte de los ya mencionados,

El 19 de abril de 1914, en la inauguración del servicio de agua potable en la Villa, el entonces ministro de Comunicaciones, José María Lozano, queriendo quedar bien con el catolicismo en el poder, dijo que “en México todos hemos nacido religiosos, y que en este momento un indio a quien él amay respeta como a su padre, vuelve sus ojos a la Virgen de Guadalupe, a la que él, Lozano, clama que conserve la vida de Victoriano Huerta que encarna nuestra soberanía y tremolará su imagen bendita ante el pendón de las estrellas”.[12]

Hoy los hijos de Fecal, el espurio del 2006, son igualmente abyectos, y sus comunicadores mienten a diario: que Fecal tiene una gran popularidad, que es bueno que el ejército tome las calles, que el clero tiene un gran apoyo de la gente para sus marchas, que “nadie” quiere privatizar Pemex, etc. Las palabras cambian pero el espíritu abusivo es el mismo de esos días.

También es cierto que a millones de mexicanos nos está faltando más iniciativa y energía para defender los ideales en los que creemos. No basta con mostrar una inconformidad pasiva con el gobierno fecal y con el poder del clero, hay que estar dispuestos a la defensa activa.

Esta situación de rechazo pasivo fue predominante enese tiempo revolucionario, por lo que Alvaro Obregón, cuando llegó a la ciudad de México con las fuerzas rebeldes triunfantes, le hizo notar a un crítico que le reprochaba representar sólo a 50 mil hombres y no a quienes votaron por Madero:así no fuéramos 50 mil sino sólo cinco mil , nosotros luchamos por lo que ustedes no supieron defender.

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[1]Alfonso TaracenaFrancisco I. Madero, Porrúa, México, 1973, p. 18

[2] Véase La revolución espiritual de Madero, Documentos inéditos y poco conocidos, Gobierno del Estado de Quintana Roo, México, 2000.

[3] Entre Columnas. “La Masonería y el Nacionalismo”, en la página Web “ EntreColumnas”

[4]Madero. Dictador infortunado, Tradición, México, 1983.

[5]Discurso pronunciado el 31 de agosto de 1911, en el Teatro Hidalgo, de la ciudad de México. (Alfonso Taracena. Francisco I. Madero, p. 133.

[6]Taracena La verdadera revolución mexicana, 1901-1911, Porrúa, México, 1991, pp. 410-11.

[7]Taracena La verdadera revolución mexicana. 1912-14, Porrúa México, 1991, p. 177.

[8] Taracena La verdadera revolución mexicana 1912-14, p. 383

[9]Discurso pronunciado el 31 de agosto de 1911, en el Teatro Hidalgo, de la ciudad de México. (Alfonso Taracena. Francisco I. Madero, Porrúa, México, 1973, p. 133).

[10] Toribio Esquivel Obregón Mi labor en servicio de México, Edicion es Botas, México, 1934, pp. 98-100.

[11] Taracena La verdadera…, p. 357

[12] Taracena La verdadera…, p. 348.

Según Desarrollo Social, el GDF “maquilla” cifras sobre pobreza

El gobierno federal quitó unos $100 mil millones

Durante mucho tiempo, digamos que en todo el lapso en que la izquierda ha gobernado la ciudad de México –una década–, el discurso del gobierno federal mantuvo inalterable una postura: en el Distrito Federal no hay pobres, y si los hay, son muy pocos.

El dicho se apoyó, una y otra vez, en datos que presentaba el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, cuyas suman daban como resultado que sólo 28 por ciento de pobladores de la capital mantienen niveles de pobreza, y bajo ese cobijo los fondos federales para los más necesitados se escamotearon, aunque las cifras que maneja el gobierno de la ciudad cuentan otra verdad.

Los últimos números expuestos por las autoridades de la capital del país señalan que 47 por ciento de sus habitantes sobreviven en niveles de marginación y alta marginación, lo cual quiere decir que no logran obtener ingresos suficientes para que su alimentación y salud al menos se puedan considerar dentro de las mediciones de normalidad.

En el Distrito Federal habitamos casi 9 millones de personas y los niveles de desigualdad parten por la mitad a la población, pero para Vicente Fox y su camarilla desconocer el hecho fue parte de la estrategia con que se pretendió ahogar financieramente a la capital. Negar los índices de pobreza fue restar beneficios económicos al gobierno, sí, pero principalmente a la gente sin recursos.

Aun así, en la ciudad se aplican 34 programas sociales que van directamente a ancianos, madres solteras, estudiantes sin recursos y, más recientemente, desempleados, entre otros, que se ejecutan sin la ayuda del gobierno federal.

Por eso, a todas luces sería un despropósito tratar de ocultar la gran necesidad de mejorar la condición de vida de casi uno de cada dos defeños y la carga financiera que esa situación exige para tratar de aliviarla. Ninguna razón, ni política ni financiera, sería conveniente para que se ocultara esa verdad.

Pero del otro lado, desde la gerencia de Los Pinos, el engaño y la mentira no sólo abonaban en la estrategia política, que según ellos indicaba que sin recursos serían menos los programas de asistencia y ello impediría el aumento de la popularidad de los gobernantes, sino que crearía altos niveles de descontento en la población por la ineficacia de los gobernantes.

Ahora el gobierno federal monta otra falacia. El nuevo secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, se atrevió a decir que el gobierno de la ciudad “maquilla” la cifras de la pobreza. La declaración puede provenir de dos fuentes: la ignorancia del funcionario, o el dolo con que acostumbran actuar los gobiernos panistas.

En la última década el gobierno federal quitó a los pobres del DF unos 100 mil millones de pesos, que deberían haber obtenido mediante al menos tres diferentes programas federales que sí se entregan a otras entidades. Uno para infraestructura social, otro para educación de adultos mayores y uno más para salud.

Las cifras se pueden consultar, y la pobreza salta en las esquinas de toda la ciudad, pero, ya sea por ignorancia o por estrategia dolosa, hay que tomar la palabra al secretario de Desarrollo Social para que de una vez se entregue al Distrito Federal lo que la ciudad merece. Total, en la capital ya casi todos saben de qué lado masca la iguana.

De pasadita

Ahora resulta que la gente no necesita que la agravien, humillen, engañen y traicionen para que reclame e insulte a sus representante políticos por ir en contra de lo que ellos, los votantes, les exigen, y sus manifestaciones violentas sólo tienen que ver con quien supuestamente los azuza y no con la realidad. Nos referimos, desde luego, a un episodio que apenas ayer presenciamos en un restaurante, donde se impidió a un cliente saborear un cigarrillo y éste reclamó a un diputado que se hallaba entre los comensales, no de muy buena manera, que se haya impuesto esa ley. ¡Cosas que hay que ver!

Después de un año de que integrantes de la otra campaña llamaron a la opinión pública a que deje de consumir café de la Unión de Ejidos de la Selva (UES), por presuntamente propiciar el desalojo de indígenas en tierras chiapanecas, el presidente de la organización, Arturo Jiménez Hernández, propuso una mesa de diálogo en la que funja como mediador el obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas.

El boicot a los 14 establecimientos del Café La Selva localizados en la ciudad de México, Guadalajara, San Luis Potosí, Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, que operan mediante franquicias de la UES, ha dejado pérdidas por 200 mil pesos anuales y continúa la baja en el consumo del aromático, dijo Jiménez Hernández en conferencia de prensa.

La UES –señaló– se constituyó en 1978 como cooperativa, y llegaron a participar mil 500 productores de café, quienes, con apoyo de organizaciones como la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI), aprendieron a seleccionar, cultivar y comercializar el grano en los mercados nacional e internacional.

Actualmente, la cooperativa está constituida por 498 productores, quienes prestan sus servicios técnicos y comerciales a más de mil 200 caficultores indígenas de Las Margaritas, Ocosingo, Oxchuc y Chicomuselo, dijo.

Explicó que “hace casi un año, un grupo de personas que se asumen como militantes zapatistas han estado realizando diferentes acciones de hostigamiento” contra el Café La Selva, “causando malestar e inquietud entre nuestros clientes y amigos. Afirman que campesinos de la UES han agredido físicamente y despojado de 595 hectáreas –en el ejido Nuevo Gracias a Dios, municipio Las Margaritas– a un grupo de campesinos denominados milicianos del zapatismo”.

Aseguró que dicha superficie fue otorgada a la UES por las autoridades, y como prueba entregó una fotocopia de la escritura pública 592, del 14 de abril de 2003, mediante la cual el gobierno estatal entregó oficialmente dicha superficie al citado ejido, que se constituyó en lugar del fideicomiso denominado Nuevo Momón, Cruz del Rosario, Nuevo Paraíso y El Edén.

“Son 25 personas que tienen invadidas 75 hectáreas donde se cultiva café; los conocemos porque convivimos con ellos antes del levantamiento del EZLN, y los respetamos; estamos en favor de la dotación de tierras a todos los campesinos que la necesitan sin afectar el patrimonio de otros campesinos pobres”.

El presidente de la UES afima que habló del asunto con algunos comandantes del EZLN, quienes pidieron que “no moleste a las familias” que invadieron, sino que la autoridad resuelva el problema.

En la propaganda que integrantes de la otra campaña han distribuido durante el llamado al boicot, se asienta que 31 familias retornaron a su tierra después de 12 años de estar refugiadas en diversas comunidades, ya que el 17 de abril de 1994 fueron reconocidos como ejidatarios de Nuevo Momón, superficie recuperada por el EZLN y que perteneció al ex gobernador Absalón Castellanos Domínguez.

Los movimientos sociales surgidos en el México moderno a partir del movimiento estudiantil del 68 y hasta el fraude electoral del 88 forman parte de la publicación “El principio 1968-1988, años de rebeldía”, de Francisco Pérez Arce, presentado en la 29 edición de la Feria del Libro del Palacio de Minería.El autor aseguró que en la publicación se tocan además temas como la guerrilla en México en esos años y la organización de la sociedad a raíz de los terremotos de 1985.

“El libro es un relato-crónica, sin intento de hacer una reinterpretación; es un ensayo de esos 20 años, el punto de partida es el movimiento de 1968 y la mayor parte del libro está dedicada a ese movimiento”, dijo Pérez Arce.

“En tanto, el resto de la publicación recorre el movimiento sindical del llamado periodo de la Insuficiencia Obrera, así como el surgimiento de la sociedad civil como consecuencia de la apatía gubernamental después del terremoto de 1985 y el fraude electoral de 1988″, explicó.

Señaló que la idea de sacar a la luz un libro con temas como el del `68″, radica en que la sociedad conozca su versión “respaldada por documentos de la época”. El escritor agregó que su motivación por la presente obra, radicó en su faceta como investigador.

Pérez Arce, adscrito a la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), consideró que en la actualidad existen en el país situaciones sociales similares a las de hace 20 años.

En su oportunidad, el escritor Saúl Escobar Toledón señaló que la publicación “es una historia que se narra a contrapelo de la tradicional historia sexenal, que se escribe desde la visión del poder, del presidente en turno”. “Es una revisión de la historia en donde Paco (Francisco Arce) se convierte así en un revisionista al ofrecernos una historia diferente”, dijo.

Destacó que el escrito publicado por la editorial Itaca, se trata de una autobiografía “una historia en donde las izquierdas tienen un protagonismo relevante”. Asimismo indicó que la obra es un recuento importante de una etapa del país, tal como la vieron y vivieron multitudes.

Abundó que en el texto el autor consigue crear un mural noticioso de una etapa desconocida y hoy investigada. “La crónica-ensayo sólo tiene un inconveniente, aún es la historia de la marginalidad beligerante que urge, porque las lecciones hoy hacen más falta que nunca”, agregó.

Al respecto, el profesor Orlando Delgado indicó que en el libro se relatan 20 años de rebeldía, empezando con el movimiento estudiantil de 1968, al que tantos estudiosos y protagonistas han considerado “un parteaguas” en la historia moderna de México.

Dijo que a partir de entonces se sigue el rastro del sindicalismo democrático, las guerrillas urbanas y rurales, la insurgencia magisterial y los movimientos urbanos populares.

Agregó que este intenso recorrido conduce a la antesala de la rebelión electoral de 1988, cuando la sociedad mexicana rechazó al partido del gobierno y votó masivamente por Cuauhtémoc Cárdenas, el candidato de la izquierda. “Esos veinte años constituyen, según el autor, el principio de una transformación profunda de la sociedad y el estado. Este es un libro imprescindible para los interesados en la historia de la segunda mitad del siglo XX”, apuntó.

EPR negó nexos con el narco

El grupo guerrillero que se ha adjudicado ataques en 2007 a ductos de Petróleos Mexicanos rechazó vínculos con el narcotráfico o la delincuencia organizada.

Criticaron a diputado

“No somos parte de la delincuencia organizada, somos luchadores sociales con una moral diferente a la del gobierno”, señaló el Ejército Popular Revolucionario (EPR) en un comunicado divulgado en un sitio de internet que suele colocar textos de organizaciones rebeldes latinoamericanas ().

La organización rechazó las declaraciones del presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, Justiniano González, quien sugirió recientemente que el narcotráfico podría estar financiando a grupos guerrilleros como el EPR.

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