Archivo para Marzo, 2008

En México no hay probabilidades de que los más pobres dejen de serlo, esto de acuerdo con una encuesta del Centro de Estudios Espinosa Iglesias y levantada por Consulta Mitofsky.

Los resultados preliminares muestran que no existe la movilidad social para la población de más bajos recursos, poco más de 20 millones de mexicanos que apenas tienen para comer y no les alcanza para cubrir sus necesidades de educación y salud.

En el otro extremo tampoco es posible que los millonarios pierdan su riqueza para descender en la escala social.

La mayoría de los movimientos se dan en la clase media para por ejemplo, pasar de media alta a media baja.

El levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) hace casi 10 años generó ecos desde las granjas de Nebraska a las calles de Seattle; del Pentágono a las filas de rockeros estadounidenses, fue la primera respuesta desde el ombligo del imperio a la primera rebelión armada contra el neoliberalismo (el llamado “consenso de Washington”) en la era pos Guerra Fría.
Pero lo que fue una respuesta sin precedentes tanto a escala popular como de la cúpula estadounidense, se ha desvanecido en años recientes y hoy es difícil calibrar la presencia del EZLN en la vida política nacional. Sin embargo, el EZLN ha marcado cambios extraordinarios en este país, desde una nueva doctrina de guerra en el Pentágono a su influencia sobre el movimiento altermundista que estalló con Seattle.
Cabe recordar que el primer grupo social que respondió a la guerra contra el EZLN en los primeros días de enero de 1994 no fue uno de solidaridad, ni de derechos humanos, ni una agrupación especializada en la relación con México y América latina sino la Unión de Granjeros de Nebraska. En una declaración y mensaje enviado al gobierno mexicano, la asociación de granjeros familiares señaló que se habían enterado de que el gobierno mexicano estaba matando y persiguiendo a granjeros campesinos en Chiapas y demandaba el cese de tal acción contra sus contrapartes mexicanos. La razón de esto es que los granjeros de Nebraska habían conocido a los cultivadores de café de Chiapas en una reunión binacional de granjeros preocupados por los efectos de la integración económica que se vislumbraba bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tocan o Nafta, por sus iniciales en inglés).
Pero en esos primeros días también se sumarían a la defensa del EZLN un mosaico de agrupaciones de solidaridad, la Iglesia Católica de Estados Unidos y grupos de derechos humanos regionales y nacionales. Una rebelión armada en una esquina desconocida y remota del mundo provocó una respuesta cada día más amplia en Estados Unidos. Una de las razones de esta casi instantánea respuesta fue la Internet.
Cuando el EZLN aparece en la escena mundial provoca que los estrategas militares estadounidenses elaboren una nueva doctrina militar, y en gran medida la evaluación de este fenómeno resulta en el nuevo concepto de “guerra de redes” o el think-tank privado, bajo contrato con el Pentágono, estudia el fenómeno, y David y su colega John Internes investigan cómo un pequeño grupo logra tener una presencia global. Para ellos, esto representa un reto a la convencional doctrina de seguridad nacional, ya que se trata de un fenómeno que puede superar, o trascender, los límites nacionales, o sea, no se puede contener y menos controlar dentro del territorio controlado por un Estado nacional.
Identifican que Chiapas, como Timor Oriental, entre otros ejemplos, son conflictos muy locales y alejados del centro del poder, pero se convierten casi instantáneamente en asuntos de interés mundial. Esto es novedoso, ya que implica que no se pueden controlar ni manejar dentro de los esquemas tradicionales de seguridad nacional. Logran esto, dicen los analistas, mediante una “red de redes”, organismos e instancias descentralizadas que no pueden ser controladas dentro de ninguna frontera o localidad, y saltan así los instrumentos de control nacional. El instrumento fundamental para este nuevo fenómeno es, según ellos, Internet.
Pero analistas militares estadounidenses también estuvieron entre los primeros en examinar y evaluar el conflicto en Chiapas. El primer análisis general de la primera etapa del conflicto fue elaborado por analistas del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos. Su conclusión: la raíz del conflicto es una serie de problemas socioeconómicos que no han sido resueltos durante décadas y por lo tanto no hay una solución militar –el conflicto sólo puede resolverse en el ámbito político–.
A la vez, la rebelión captura la atención del público estadounidense en general –no sólo la izquierda–. Meses después de la rebelión de enero, el programa semanal de noticias de televisión más visto en Estados Unidos, 60 Minutes, de la cadena CBS, logra entrevistar al subcomandante Marcos y transmite tal vez la versión más positiva de un guerrillero en la historia de los medios masivos de Estados Unidos: a un hombre enmascarado, armado y con pipa el corresponsal Ed Bradley le pregunta si su lucha es equivalente a la de los estadounidenses en su revolución por los derechos fundamentales de libertad y respeto, y Marcos, en inglés, responde que sí. Así, un rebelde armado latinoamericano es presentado a millones de televidentes como un héroe que lucha por lo mismo que dice la declaración de la Independencia de los Estados Unidos.
Otros medios masivos buscan la entrevista con los zapatistas. Vanity Fair, una de las revistas comerciales de mayor venta, ofrece otra entrevista con Marcos, y varias más siguen el ejemplo. De pronto, una insurrección armada ya no es colocada bajo el prisma de los “marxistas” o “comunistas” contra los defensores de la “libertad” y la “democracia”. Nace la primera rebelión pos Guerra Fría, y ni los medios masivos ni la cúpula estadounidense saben qué etiqueta aplicarles.
El gobierno estadounidense, en sus primeras declaraciones oficiales sobre el conflicto, reitera lo que piensa es algo inocuo y de rutina: esperamos que el conflicto se resuelva con respeto a los derechos humanos y pacíficamente. Para el gobierno de Carlos Salinas de Gortari esto seguramente no fue bien recibido, ya que marcó algunos límites a sus opciones de cómo maniobrar y manejar esta crisis. Sus aliados en Washington se habían visto obligados a hablar sobre lo que ocurría en las montañas del sudeste mexicano, y el conflicto ya había rebalsado las fronteras nacionales.
Durante los primeros meses y años, agrupaciones conformaron lo que llamarían un nuevo movimiento de solidaridad con Chiapas y el EZLN. Varios de los integrantes de este nuevo “movimiento” eran veteranos de los movimientos de solidaridad con las insurgencias de Centroamérica y buscaron aplicar el mismo modelo a México, muchos sin conocer la historia y las dinámicas políticas del país vecino, y otros reduciendo a México a un pequeño país centroamericano. Primero buscaron desesperadamente pruebas e indicios de la participación, o intervención, del gobierno de Estados Unidos y, segundo, buscaban promover la misma óptica de cómo apoyar a las “víctimas” de la represión.
Durante los primeros años después de la rebelión se constituyeron por lo menos cinco organizaciones o redes de solidaridad, cuenta la investigadora Lynn Stephen, quien estudió esta evolución. Entre éstos, la llamada Comisión Nacional por la Democracia en México se identificó como la representante del EZLN en Estados Unidos, ya que en julio de 1994 su líder, Cecilia Rodríguez, recibió la comisión del subcomandante Marcos como su representante en este país. Otros grupos con redes nacionales incluyeron IFCO-Pastores por la Paz, Sipaz, Global Exchange y en 1998 se organizó la Red de Solidaridad con México, conformado por decenas de agrupaciones preocupadas con la represión y defensa del EZLN y sus bases, así como por influir para cambiar la política estadounidense hacia México. Una de las fuentes de difusión cibernética de la palabra zapatista fue la organización Chiapas95, en Austin, Texas, clave para traducir y ofrecer acceso directo a los comunicados y cuentos del EZLN en las redes estadounidenses.
“La rebelión zapatista de 1994 creó una apertura política sin precedentes para el trabajo de solidaridad y apoyo en Estados Unidos enfocado en la democratización, los derechos humanos y los derechos indígenas en México”, escribió Stephen. A lo largo de estos 10 años, cientos, tal vez miles, de estadounidenses han visitado Chiapas, han participado en esfuerzos de construcción de escuelas, de difusión de información al mundo, de escudos humanos y monitores de derechos humanos, y claro, como participantes en decenas de foros y reuniones. También aparecieron comités de apoyo en decenas de ciudades por todo el país.
Pero no sería hasta 1999 cuando el impacto del EZLN sería registrado de otra manera, no sólo como un objeto de apoyo y solidaridad con México, sino como esa rebelión que en su esencia era también exactamente lo opuesto –una expresión de solidaridad con el movimiento de resistencia de Estados Unidos y otras partes del mundo “avanzado”–.
John Sellers, director del Ruckus Society, uno de los estrategas y participantes en el gran “carnaval de resistencia” en Seattle (momento crítico de la evolución de lo que hoy se conoce como el movimiento global por la justicia, o altermundista), comentó que Seattle tal vez no habría sido posible sin la rebelión del EZLN en 1994. Patrick Reinsborough, ecologista radical y también participante clave en Seattle, y sus secuelas en Washington y más recientemente Miami, afirma que el EZLN ha sido fundamental en la evolución del movimiento altermundista en Estados Unidos. Casi todos los activistas clave de este movimiento trazan parte de su evolución ideológica a partir del EZLN, entre otros actores mundiales.
Las mantas, camisetas y pancartas con las imágenes del zapatismo constatan su presencia en las grandes movilizaciones de protesta social en los pasados 10 años en Estados Unidos, y también las citas de las palabras de los comunicados y las consignas como “todo para todos, nada para nosotros”.
“Por fin recibimos el mensaje desde el sur”, exclamó un activista en un mitin contra el Fondo Monetario Internacional. “Y les queremos decir que ya entendimos, y estamos actuando.”
La presencia zapatista también se registró en el circuito cultural. Figuras del cine como Oliver Stone y Edward James Olmos visitaron Chiapas y regresaron al coro de apoyo y solidaridad en este país. Músicos como Rage Against the Machine y las Indigo Girls, junto con escritores, artistas plásticos y más, se sumaron a este movimiento. La librería cibernética más importante del país, amazon.com, registra 819 títulos de libros que de alguna manera tratan al zapatismo, junto con 207 bajo “EZLN”. Desde una edición bilingüe de La historia de los colores del subcomandante Marcos al volumen de escritos zapatistas Nuestra arma es nuestra palabra (publicado por Seven Stories Press con la colaboración de La Jornada), a los libros de John Womack, John Ross y el Zapatista Reader, la colección de ensayos de varios reconocidos escritores, fue coordinada por el famoso veterano del movimiento contra la guerra en Vietnam, Tom Hayden.
Hayden, en entrevista con La Jornada, dijo: “Los zapatistas tuvieron un enorme impacto al lanzar o ciertamente al ampliar el movimiento estadounidense contra el TCLAN y después contra la Organización Mundial de Comercio. Recuerdo muchas mantas y camisetas en Seattle en 1999. También influyeron en el estilo horizontal de no liderazgo de los movimientos de calle aquí”.
Sin embargo, hoy la presencia del zapatismo en este país se ha desvanecido. Ya no hay preguntas sobre Chiapas en los foros de los think-tank en Washington, ni entre representantes del gobierno estadounidense, ni mucha atención en los medios masivos de comunicación, y hay menos tesis dedicadas al tema en las universidades. De hecho, desde los primeros díasdel gobierno de Vicente Fox, el tema ya no ocupaba los primeros rangos de la discusión bilateral.
“Si el impacto se ha desvanecido –comentó Tom Hayden a este diario– es porque los zapatistas parecen haberse enfocado en el frente del sur de México, más que en los frentes nacionales e internacionales por ahora. Eso podría cambiar, claro. También podemos decir que han servido a la función histórica de catalizar un movimiento global de justicia en las calles y en los foros sociales, y en América latina han contribuido de varias maneras a una mayor resistencia de los indígenas en todas partes.”

SE SOLIDARIZA EPR CON LAS FARC

El Ejército Popular Revolucionario se solidarizó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.En un comunicado, afirmó que el bombardeo ocurrido el 1 de marzo en el campamento de las FARC en Ecuador fue un crimen de guerra cometido también contra ciudadanos mexicanos.

Asimismo, señaló que la muerte de Raúl Reyes fue perpetrada por el “chacal” del imperialismo norteamericano en Sudamérica.

“La muerte de este revolucionario, sus compañeros y acompañantes constituye un artero asesinato urdido por el chacal del imperialismo norteamericano en sudamérica, una masacre perpetrada fuera de territorio colombiano violando la soberanía de Ecuador”, indicó el grupo guerrillero.

Desmiente el EPR vínculos con las FARC

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) desmintió que mantenga vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y condenó la matanza en la que perdieron la vida cuatro estudiantes mexicanos, así como una veintena de rebeldes asentados en territorio ecuatoriano, entre ellos el comandante Raúl Reyes.

Advirtió que quienes tratan de ligar al EPR con las FARC sólo buscan contar con elementos para justificar la represión contra los luchadores sociales en México: “La revolución en nuestro país la hacemos los mexicanos sobre el principio de nuestros propios esfuerzos”.

En un artículo publicado en el número 45 de su revista El Insurgente, correspondiente a marzo del 2008 y cuya edición está dedicada a las mujeres guerrilleras, el EPR fijó su postura frente a los señalamientos que lo vinculan con las FARC.

En el texto “Las FARC: una lucha revolucionaria por encima de todo”, sostiene que la publicación en diversos medios sobre esa supuesta liga entre el EPR y la guerrilla colombiana se trata de “una patraña más, ahora difundida en México por quienes basan sus análisis en las fuentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)”.

Se trata, observó, de señalamientos dolosos que forman “parte del engranaje para la represión contra ciudadanos mexicanos progresistas, a la vez que forma parte importante de la campaña para deslegitimar el carácter revolucionario de nuestra lucha.

“La revolución en nuestro país la hacemos los mexicanos sobre el principio de nuestros propios esfuerzos. Afirmaciones de este tipo terminan avalando los crímenes de lesa humanidad cometidos contra los luchadores sociales, como es el caso de la detención-desaparición de nuestros compañeros Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, así como tres decenas más de luchadores sociales desaparecidos por este gobierno”, denunció el EPR.

La guerrilla mexicana recordó que las FARC llevan más de cuatro décadas de lucha, “pugnando siempre por la lucha revolucionaria y enarbolando las banderas de la revolución socialista”.

Sin embargo, abundó el EPR, bajo los lineamientos contrainsurgentes del gobierno estadunidense, a las FARC se le pretenden aplicar estigmas como “narcoguerrilla” y, más recientemente, de “narcoterrorista” para deslegitimar su proceso revolucionario.

“Para nosotros los compañeros de las FARC son, ante todo, revolucionarios que impulsan la lucha por una transformación profunda de la sociedad colombiana, manteniendo en alto la lucha por el socialismo como proyecto de lucha libertaria. Así de sencillo y simple”.

El EPR también manifestó su solidaridad con las FARC y expresó su pésame por la muerte del comandante Raúl Reyes, “quien dio su vida por una causa libertaria”.

Calificó de “masacre” el ataque del Ejército de Colombia contra las FARC en territorio ecuatoriano:

“Es un crimen de guerra cometido no sólo contra insurgentes de las FARC, sino contra ciudadanos mexicanos, y posiblemente de otras nacionalidades, que no son de ninguna manera combatientes, y eso lo sabía (el presidente colombiano Álvaro) Uribe”.

Finalmente el EPR criticó la posición del gobierno mexicano sobre este “crimen de guerra” y el “artero asesinato contra mexicanos”.

Sostuvo que la postura oficial “es timorata y refleja la mezquindad con la que se conduce, reflejando complacencia hacia el chacal de Uribe, pues están cortados con la misma tijera de la ultraderecha y del fascismo”.

El escenario regional muestra una combinación de contrabandos, con el envío de gran cantidad de armas y municiones del norte al sur del continente y de drogas del sur al norte. “Estamos hablando de operaciones transnacionales que involucran a redes altamente organizadas y mayor peligrosidad”, dijo Elvira Cuadra, investigadora asociada del Centro de Estudios Internacionales de Nicaragua.

“Hay operaciones complejas para intercambiar armas por drogas. Los países centroamericanos sirven de ruta de paso y de almacenes (de mercancías) en estos negocios”, añadió, consultada por EL UNIVERSAL. “Colombia es el último destino de las armas, con gran demanda de narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros”, explicó.

Según la Organización de Naciones Unidas, más de 2 millones de armas livianas circulan por Centroamérica, como saldo de las guerras que la azotaron hasta 1996 en diversos periodos desde 1960 y que se agravaron en las décadas de 1970 y 1980 en Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

A juicio del viceministro costarricense de Seguridad Pública, Gerardo Láscarez, los cárteles colombianos del narcotráfico “están ahora controlados por las FARC”.

“Las FARC son el cartel número uno. La narcoguerrilla está dominando eso y como ya la narcoguerrilla es un estado paralelo, no se puede hablar de cárteles, se puede hablar de un sistema paralelo”, recalcó Láscarez, en entrevista con EL UNIVERSAL.

Colombia aumentó la producción de cocaína en 2007, al pasar de 800 a mil toneladas y la mayor parte pasa por trillos de contrabando terrestre, marítimo y aéreo de Centroamérica, en un corredor que llega hasta México y prosigue hacia Estados Unidos, recordó. “92% de la producción se envía por el corredor marítimo que existe en América Central, entre Colombia y México, y 8% por el Caribe. El decomiso de cocaína es mínimo”, advirtió.

Red internacional

La Policía Internacional (Interpol) ha advertido que la guerrilla de las FARC tiene en el área “una red logística internacional” y transformaron al istmo en base para transportar, distribuir, comercializar e intercambiar drogas que son vendidas en América del Norte, por armas y municiones que ingresan ilegalmente a Colombia. En el área han sido detenidos emisarios de las FARC que aprovechan la “porosidad” de las fronteras centroamericanas.

El Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica detectó el año pasado una red de traficantes de armas que pretendían trasladar una gran cantidad de fusiles, pistolas, ametralladoras y unas 30 mil balas por tierra a Panamá, para venderlas a las FARC. En esa cadena de traficantes había sudamericanos y al menos cinco policías costarricenses.

Los “buzones” de pertrechos en esas naciones en postguerra han tenido distinto uso. Investigadores del fenómeno dijeron que Nicaragua surte de armas el “mercado negro”, mientras que Costa Rica y Panamá son puntos de tránsito y acopio. En El Salvador hay un mayor flujo interno de armas.

Fuentes regionales de seguridad dijeron que la permuta drogas-armas, con la guerra en Colombia y la drogadicción en Estados Unidos, tiene el consumo asegurado. El pago con droga, añadieron, obliga a crear cadenas de tráfico de estupefacientes de Centroamérica hacia México y Estados Unidos, por lo que el narcotráfico es creciente.

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