Los últimos acontecimientos internacionales han puesto los reflectores en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Sin embargo, los movimientos armados se localizan en varios países de Latinoamérica, por diversas razones la paz total no se ha logrado y México no es la excepción.

La guerrilla en menor o mayor medida ha estado presente, pero ¿qué cara tiene en el siglo XXI? buscó la respuesta de Jorge Lofredo, uno de los principales especialistas.

Investigador del Centro de Documentación de Movimientos Armados (Cedema), asegura ser sólo un investigador más aunque la página web esté registrada a su nombre. Aclara que este centro no es para dar voz a los grupos armados, sino para concentrar la documentación que requieren los estudiosos del tema en una biblioteca virtual (www.cedema.org).

De acuerdo con Jorge Lofredo los momentos más importantes donde se configuran las guerrillas mexicanas son la presentación de Ejército Popular Revolucionario (EPR) en Aguas Blancas, en 1996, y la escisión de varios grupos de éste, entre 2003 y 2004.

De estas escisiones cita: “Hoy el caso más visible es el de Tendencia Democrática Revolucionaría junto con el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas. También está la experiencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo, el Ejercito Villista Revolucionario del Pueblo y el Comando Justiciero 28 de Junio, que conformaron la Coordinadora Guerrillera Nacional José María Morelos.

“Ahora hay un parteaguas que va a ser las explosiones en Pemex (Petróleos Mexicanos) que vuelve a redefinir la situación pero ya no como identidad de particulares sino por los desaparecidos que denuncia el EPR como tales”.

Diagnóstica: “Hoy nos encontraríamos en esas circunstancias identidades separadas, fragmentadas, reconsideradas así mismas hacia un lado; pero hacia otro, una actividad militar que no se conocía desde hace 10 años, desde fines de 1996 y principios de 1997. Ése sería el estado actual, una segregación de grupos, mínimamente son seis o siete grupos los que están actuando abiertamente, ya tanto por emitir comunicados periódicamente o actuar política y militarmente como es el caso de Tendencia Democrática Revolucionaria entre 2003 y 2006, ya sea con esta alianza con el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas”.

¿Qué buscan las guerrillas mexicanas?

—La revolución. En todos sus comunicados ellos coinciden por diversos medios. Es donde hay uno de los puntos ideológicos fundamentales en estos grupos, que se puede llegar a la revolución en México, la restauración de la justicia social, de un proceso revolucionario que cambie el sentido del México neoliberal, como les gusta llamarlo.

Hay quien dice que en los 70 las guerrillas buscaban la democracia frente al régimen autoritario.

—No creo que en el caso mexicano sea exactamente así, la guerrilla busca la revolución, no busca la democracia. Se pueden utilizar métodos que vayan en el sentido de la democratización de México para que la guerrilla no actúe, pero no es su fin. Su fin es la revolución y la instauración de un gobierno socialista, así lo dicen tal cual, lo ponen en todos los comunicados.

Para la lectura de la guerrilla en el año 2000 no ha cambiado nada, porque se está presentando así misma como una respuesta al neoliberalismo. Y el neoliberalismo, desde esa perspectiva, es una línea de continuidad que no se va a modificar, sea que esté el PRI, el PAN o el PRD en el poder.

¿En 2008 busca lo mismo que en 1970?

—No, hay variaciones importantes como las revoluciones tecnológicas, pero el fin sigue siendo exactamente el mismo, porque también es cierto que entre el 70 y el 2008 se produjo la caída del muro de Berlín, de los llamados socialismos reales, de eso ellos también tomaron nota. De lo que hoy estaríamos hablando es una mezcla de nacionalismo y socialismo. Socialismo por tradición ideológica e histórica y nacionalismo como una respuesta al neoliberalismo, a la globalización, a la transnacionalización. En los comunicados hay siempre una defensa de la soberanía nacional.

Entonces las llamadas reformas estructurales pueden incrementar las guerrillas.

—Sin ninguna duda. Según la lectura de los grupos guerrilleros, también se está hablando de la reforma a la ley de seguridad, es el eje. En el último comunicado del EPR le da mayor importancia a esta ley de seguridad social que a los esfuerzos de privatización de Pemex, que precisamente es extraño porque el EPR atacó Pemex.

¿Qué caracteriza a las guerrillas mexicanas?

—Su supervivencia ideológica. Yo creo que ésa es una de las cosas más fuertes que hoy tiene la guerrilla mexicana. Cuantas reivindicaciones desde el punto de vista ideológico como el socialismo y cuantos posicionamientos ideológicos frente a todos los temas coyunturales. Por lo que he visto en otros lados de Latinoamérica lo ideológico no es que se abandonó, sino que se dan más respuestas al avance del neoliberalismo en el continente. Han tenido otra lectura política de los sucesos de los últimos 20 o 30 años.

Un colombiano me dijo que aquí cualquiera con una resortera ya se siente guerrillero. ¿Qué fuerza real tienen estos grupos?

—No olvidemos que los ductos de Pemex estallaron efectivamente. Pero por otro lado, hay un reconocimiento que los mismos grupos armados mexicanos hacen que este proceso de escisiones que les ha divido gente, base social en todos los aspectos y los ha debilitado. El EPR hoy, aún atacando los ductos, no representa el mismo poder que por lo menos expresó desde la presentación en Aguas Blancas o en su principal campaña militar.

¿Qué diferencia a un guerrillero de un “terrorista”?

—La primera diferencia es sí se afectan vidas humanas, ya sean civiles, policiales o militares, y es la fundamental; y la segunda, que el terrorismo intenta imponer terror, dividir a través del terror. Aunque muchos se esfuercen en relacionarlos, no es lo mismo el atentado que ocurrió en Atocha, España, contra los trenes que costó muchas vidas y la voladura de los ductos de Pemex que efectivamente sucedieron, afectaron a la población, pero no hay muertos. Me parece que no es una diferencia mínima, el valor de la vida humana es muy importante.

¿Hay elementos para relacionar a las guerrillas mexicanas con el narcotráfico?

—No, y se puede establecer por argumentos de sentido común: La guerrilla en México no maneja territorios, esto quiere decir que es una cuestión de poder mucho menos a lo que podría ser cualquier otra experiencia. Por otro lado, es mucho más débil que el narcotráfico por sus pertrechos de armamentos. Entonces es poco lo que la guerrilla tiene para ofrecerle al narcotráfico, no la necesita. Además por lo que vemos el narcotráfico no necesita legitimarse en sus acciones, lo que hace es ejecutar como tal para disputar territorio o para mantener su autoridad y para acrecentar sus intereses. Si ya tiene un poder establecido para qué negociar con un poder que evidentemente y a todas luces es mucho menor y más devaluado.

¿Y hay nexos o apoyos internacionales?

—En México yo no localizo ninguna que esté apoyada por algún gobierno. Lo que sí hay son relaciones entre experiencias guerrilleras de distintos países y no sólo hoy, la hubo en toda la historia de los movimientos guerrilleros. En la década de los 70, en el cono sur existió lo que se le llamó la Junta Coordinadora Revolucionaria que fue una experiencia bastante amplia, en ese sentido de que coordinaron militarmente acciones. Hoy yo no las veo en este momento.

Cuando se habla de la presencia de células bolivarianas en México y no las veo, de hecho tampoco he visto un incremento en la capacidad del EPR o en la Tendencia Democrática Revolucionaria. Se desató el potencial que la guerrilla siempre tuvo (con los atentados contra los ductos) lo que pasa es que se hizo caso omiso a ello. Cuando no existía (el presidente Hugo) Chávez en el continente, en el año 96-97, cuando apareció por primera vez el EPR actuó con una fuerza inusitada y con un gran despliegue de gente y mostrando un armamento bastante sofisticado. ¿Ahí quien lo estaba financiando?

Sobre la distribución de la guerrilla que es principalmente en el sureste, descarta la pobreza como único factor: “No es lo único, también tiene que ver con lo cultural, con lo religioso, se suman muchísimos factores, yo no sostengo que pobreza es igual a violencia o a guerrilla. No creo que eso únicamente lo explique. Yo creo que hoy la guerrilla es más un factor de respuesta hacia cacicazgos, hacia bolsones antidemocráticos. No olvidemos que el EPR cobra una legitimidad muy fuerte en Guerrero cuando se presenta como una respuesta a una matanza como la de Aguas Blancas. Me parece que ése es un mensaje simbólico muy fuerte como para dejarlo pasar. Yo creo que en este aspecto es una respuesta a situaciones antidemocráticas que existen en México, por lo general alejado de los centros urbanos o por lo menos de los más populosos y que también responde a otras circunstancias. Ahí entraría lo económico, lo cultural, lo histórico de un pueblo, por ejemplo del famoso Guerrero bronco, o la historia de Oaxaca de la década de los 60-70 o la lucha también de los indígenas chiapanecos y lo fue el levantamiento del año 94. Son todas estas cuestiones que habría que ir evaluando y buscarles si todas éstas van a llegar a concluir a un punto común. Hay que evaluar todos esos factores en conjunto”.

No obstante, no descarta la posibilidad de que las guerrillas se hayan extendido a otras zonas: “No nos olvidemos que las primeras acciones militares contra Pemex ocurren en Guanajuato y Querétaro. Ése ya sería un salto cualitativo muy importante por parte del EPR, no solamente saliendo del espacio del sureste histórico de la guerrilla mexicana, sino también hay un salto cultural: ir hacia el México menos indígena, más desarrollado económicamente. Si eso significa que el EPR tiene presencia efectiva constante y permanente en el norte, no lo puedo asegurar, lo que puedo asegurar es que en todo caso sí tiene la capacidad en células o comandos que pudieron llevar a cabo estas acciones”.

En el siglo XXI ya no considera al Ejército Zapatista de Liberación Nacional un grupo guerrillero: “Yo creo que hace rato que al EZLN no se le puede considerar una guerrilla. De hecho nosotros, en el Centro de Documentación, no lo incluimos como una organización político-militar más, creemos que es una organización que ha pegado algunos pasos bastante inéditos en la historia de la izquierda guerrillera latinoamericana. Aunque sí echó balazos, en su historia solamente 12 días llevó a cabo ejercicios militares, luego hasta estas fechas no ha habido otra cosa y lo que hemos visto, que ha buscado otros caminos. Habría que buscarlo más dentro de los movimientos sociales, más que de una organización político-militar”.

Jorge Lofredo, según ha trascendido, no es bien visto por algunas autoridades: “En septiembre del año pasado se filtró una información que la Procuraduría General de la República iba a solicitarle a Interpol que investigara quiénes eran los dueños de la pagina de Cedema. Sí está escrita a mi nombre, pero en realidad somos el conjunto del esfuerzo de investigadores, periodistas, sociólogos y politólogos trabajando desde distintos lugares por un mismo tema, que recolectar toda la información, todas las investigaciones sobre movimientos armados y ponerlo a su disposición”.

Niega tener relación directa con los grupos que estudia: “En poco tiempo vamos a tener la posibilidad de subir información de Lucio Cabañas, eso no me convierte en vocero de Lucio Cabañas, de hecho está muerto. Nuestro fin es universitario e investigativo. Nosotros no procuramos tener relaciones con los grupos guerrilleros, no nos interesas. La distancia nos parece sana. Si nos gusta tener vínculos con instituciones, universidades y otra gente interesada en la misma temática porque queremos seguir viendo cómo se desarrollan y se producen nuevas investigaciones académicas, independientes, críticas. Creemos que ahí está la valía de toda la cuestión”, concluye.

Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional

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