Entrevistas completas comandantes ERPI
CUESTIONARIO A JACOBO SILVA NOGALES
Breve repaso a su personal radicalización e ingreso al movimiento armado
En realidad, más que un proceso de radicalización, que implicaría una evolución
desde una posición no radical a una que sí lo es, lo que en mi caso
existió fue una de búsqueda, desde un principio, de una alternativa radical,
es decir, de una organización revolucionaria armada, y eso ocurrió desde
que tenía dieciséis años, lamentando no haber nacido en un lugar donde
hubiera posibilidades inmediatas de conocer a los guerrilleros.
Desgraciadamente la guerrilla no es fácil de hallar ¡si ni el ejército, con sus
miles de hombres puede hallarla en el medio urbano en el que me hallaba!
Lo que a la mano había era otras alternativas con orientación de izquierda,
y fue así que en la vocacional comencé a participar, con un grupo de estudiantes
en la Juventud Popular Socialista del Partido Popular Socialista,
con una actitud crítica, de permanente cuestionamiento, que me llevó a salir
de ahí para buscar una opción mejor, que esta vez parecía ser el Partido
Comunista Mexicano, del cual luego de unos meses me alejé al ver que su
posición estaba alejada de una transformación radical de la sociedad y que
jamás se lanzaría a la lucha armada, y porque lejos de haber una entrega
verdadera a la lucha social lo que ahí observé fue una participación de
tiempo libre. En ambas organizaciones mi participación fue siempre contradictoria,
y no únicamente por los constantes cuestionamientos sino porque
al mismo tiempo asistía a manifestaciones de todo tipo contra la política
gubernamental, a veces incorporándome a los contingentes de los CCH’s
o de diversas escuelas superiores del Politécnico o de alguna facultad de la
UNAM o de la Tendencia Democrática del SUTERM con la esperanza
siempre de ver aparecer por ahí a los guerrilleros repartiendo propaganda
para decirles “¡quiero irme con ustedes!” Y me hubiera incorporado al grupo
que fuera pero nunca vi a ningún guerrillero y lo más que llegué a encontrar
fueron volantes de la “Unión del Pueblo” regados en el suelo porque
ya habían pasado antes y nunca los pude ver.
Por fin, después de algún tiempo conocí a un compañero que me presentó
con alguien que me quería conocer porque coincidía conmigo en la visión
de que era necesaria la lucha armada. Después de un tiempo de participar
con él en labores de politización en algunas zonas suburbanas me llevó con
medidas de seguridad a una casa en la que dos personas me comunicaron
de qué grupo se trataba. Era el Partido de los Pobres, el grupo que Lucio
Cabañas había formado en Guerrero. ¿Qué más podía pedir? La búsqueda
había sido exitosa, por fin.
Razones de ruptura con el EPR (¿diferencias ideológicas, económicas, militares?)
Un grupo de compañeros de Guerrero y yo tuvimos con el EPR divergencias
en cuanto a estrategia y metodología de organización. Respecto de lo
primero, lo fundamental era una visión encaminada a acelerar e intensificar
el trabajo de organización para crecer como organización, y en cuanto a lo
segundo se refería a la manera de realizar la toma de decisiones y en particular
propugnábamos la necesidad de que se decidiera conforme a la opinión
de la militancia y de la población de las zonas en que nos movíamos y
que nos apoyaban.
Definición ideológica del ERPI; sus diferencias con los demás grupos
El ERPI es una organización que lucha por una transformación democrática
de la sociedad, entendida la democracia no únicamente como la alternancia
en el poder, sino fundamentalmente como la participación de la población
en la toma de decisiones que le afectan; pugna también por reducir la brecha
entre los que más tienen y los desposeídos y por romper la subordinación
extrema en que la economía del país se encuentra respecto de la economía
norteamericana. Esos son los planteamientos básicos de manera que
tienen cabida las personas de las más diversas y hasta contradictorias ideologías,
si es que coinciden en esos objetivos, pues no se trata de una corriente
filosófica o ideológica, sino de una organización política plural.
¿Percibe como ominosa la dispersión de grupos revolucionarios? (FARP,
TDR, 2 Diciembre, CJ28 Junio, etc.)
Es lamentable la dispersión que existe, pero es comprensible y explicable
dadas las diferencias que existen y que llegan a ser tan grandes que abarcan
cuestiones que tienen que ver con los objetivos, con la estrategia y con la
táctica y quehacer, que tal como las cosas marchan no sea factible la unidad
actualmente. ¿Cómo podrían, por ejemplo, unirse dos grupos si uno plantea
y realiza actos de sabotaje y el otro no desea verse comprometido en actos
de ese tipo porque utiliza más la vía política? ¿Cómo podrían unirse ahora
grupos que tienen y quieren mantener un bajo perfil con otros que desean
estar presentes en cada coyuntura? ¿Cómo podrían unirse los grupos que
ajustan sus metas a lo que ahora es posible en el corto o mediano plazo, con
otros que se mantienen en las de largo plazo y las plantean como si fueran
posibles de manera inmediata? ¿Y cómo podrían soslayarse las diferencias
en cuanto a la toma de decisiones, que van desde los que realizan lo que la
gente manda hasta los que no acostumbran hacerlo y son acérrimos enemigos
de ello? A ello, habría que agregar las mutuas desconfianzas que no
son pocas.
Su opinión de las recientes acciones armadas del EPR en instalaciones de
Pemex
Hay acciones que en abstracto no son deseables, pero que en un contexto
determinado pueden ser explicables. En este caso ocurre la desaparición de
dos personas, miembros de un grupo armado, por parte de la autoridad, acción
por demás ilegal a la que, como es natural le sigue la cerrazón ante la
denuncia política secundada por la indiferencia de la mayoría de los medios
de comunicación, que hacen más ruido cuando hay casos de maltrato de
animales que ante la tortura y desaparición de seres humanos. Desde luego
que para quien conoce el México real esto no resulta nada raro. Es comprensible
entonces que ante la perspectiva de tener que esperar treinta años
para que el gobierno mexicano reconozca que a esta persona se le desapareció
y que pese a todo los culpables permanezcan sin castigo como ocurrió
con la Guerra Sucia de los 70’s, se recurra a acciones de este tipo, sobre
todo porque estas desapariciones pueden continuar si sobre ellas se tiende
el manto de silencio e impunidad que es usual en esos casos. ¿Que se daña
a la economía nacional? Es cierto, como lo es que la tortura y la desaparición
de personas son crímenes de lesa humanidad y como tales dañan a la
humanidad entera; que estas no ocurran más y que quienes tengan voz no
se hagan cómplices de ellas con su silencio, y entonces no habrá motivo
para una respuesta de esa naturaleza.
¿Sigue vigente la vía armada?
La vía armada es una de las vías posibles para la transformación social como
lo es la vía pacífica, y tan erróneo sería descartar la una como la otra.
Cómo evalúa lo que va del gobierno de Calderón desde el punto de vista
económico y social
El gobierno de Calderon, al proseguir con el proceso de integración
económica con Estados Unidos y Canadá en los términos en que el TLC le
establece ha contribuido por un lado, a aumentar la subordinación de la
economía nacional a la de Estados Unidos principalmente, y por otro la ha
hecho más frágil todavía ya que algunas áreas económicas y particularmente
el campo quedan totalmente desprotegidas frente a una competencia no
solamente desigual por lo que se refiere a la tecnificación sino abiertamente
desleal por los subsidios con que se apoya en aquel país a sus agricultores
cuyos productos resultan por esa razón mucho más competitivos.
¿Qué va a ser de los campesinos mexicanos en esas condiciones? Las perspectivas
empeoran cada vez más. Lo único que parece importar a los estrategas
económicos del gobierno es mantener las variables macroeconómicas
y la bonanza del sector privilegiado de la población que puede hacer uso de
los mercados internacionales; todo esto a costa de la desaparición de la
producción nacional en algunas áreas y de la depauperación de la mayoría
de la población, pues no se compara un aumento miserable del 4.5% a los
salarios con el incremento de precios de los productos que debe consumir
la población y en particular los de primera necesidad. Por cierto, tampoco
se puede comparar el incremento en los ingresos de la mayoría con la fabulosa
multiplicación de las ganancias y la fortuna de unas cuantas decenas
de grandes empresarios. Mientras que millones de mexicanos se ven precisados
a salir del país para ir en busca de fortuna en “el país de las oportunidades”,
los capitales internacionales vienen aquí porque para ellos este
México es el país de las oportunidades ya que aquí obtienen ganancias que
en otros lados no podrían obtener. ¿Por qué? Porque la apertura económica
en vez de hacer que los productos y servicios se abaraten por la competencia
a niveles equiparables a los de los países más industrializados, ha provocado,
por la complicidad gubernamental, que permanezcan casi igual de
caros que antes de la apertura para permitir que los inversionistas extranjeros
obtengan superganancias que en sus países de origen serían impensables.
Es tan notorio el empeoramiento de la economía popular a que conduce su
política económica, que el gobierno se ve precisado, con fines electorales
sobre todo, a echar mano, como paliativos, de mecanismos de apoyo a algunos
sectores vulnerables y que en otro tiempo le parecían criticables, esto
en vez de dar una oportunidad para que la gente se gane la vida dignamente,
es decir, permitiéndoles que se incorporen a la economía de una manera
productiva.
México no es más que un botín para quienes ahora gobiernan, lo que se
puede atestiguar con la codiciosa mirada con que ven a Pemex y a la Comisión
Federal de Electricidad de los cuales quieren apoderarse directamente
aunque sea como socios menores de inversionistas extranjeros con quienes
tienen el compromiso de entregarles la tajada principal.
Cómo evalúa el actual momento de la izquierda en el país, con el EZLN y
su Otra Campaña, por un lado; con AMLO y el PRD por otro; con movimientos
sociales como los de Atenco, Ayotzinapa, agricultores, barzonistas,
etc., por el suyo; y los movimientos armados por otro. ¿Podrán unificarse
algún día; o son irreconciliables?
La coyuntura electoral provocó un proceso de polarización en el que dos
corrientes se alejaron una de la otra para agruparse en torno a lo que a cada
quien lo define: de un lado los que han hecho de la lucha electoral su principal
actividad y en la que se busca el poder por el poder mismo, sin importar
principio alguno, tanto en la búsqueda como en su ejercicio y reproduciendo
en uno y en otro caso los vicios de corrupción y antidemocracia característicos
de los gobiernos tanto priistas como panistas; del otro lado, los
que desde la lucha social buscan solución a los problemas específicos que
enfrenta la población en su vida diaria independientemente de quien gobierne
y que son celosos de su autonomía y que no quieren ser manipulados
como podría ocurrir si se acercaran a algún partido político.
Por otro lado, el movimiento revolucionario, incluido el EZLN, el ERPI, el
EPR y otros grupos, permanecen al margen de los procesos electorales y
cómo no habrían de hacerlo si la transformación que hasta el momento
ofrece la supuesta izquierda electoral es tan limitada que de haberse dado
su triunfo electoral el nuevo gobierno habría terminado por convertirse en
uno bastante parecido al de los priistas.
Cómo evalúa el actual momento jurídico de su proceso penal. ¿Confía en
ganar el amparo?
Actualmente estamos utilizando el último recurso jurídico de que a nivel
nacional disponemos, pues está por resolverse el Amparo Directo contra la
sentencia que se nos impuso. Legalmente no hay argumento alguno para
que la resolución nos sea desfavorable, pues nos asiste totalmente la razón
respecto a que la ley misma, con el artículo 137 del Código Penal Federal
nos exime de responsabilidad penal por los delitos de Homicidio Calificado
y de Tentativa de Homicidio Calificado que son por los que mayor penalidad
se nos impuso; además, en el Amparo demostramos que los razonamientos
del juez que dictó la sentencia y del Magistrado que la confirmó
son absolutamente ilógicos, de manera que aunque no existiera el artículo
mencionado, las sentencias por esos delitos serían ilegales; por otro lado,
demostramos también que aunque no existiera el artículo de referencia y
aunque fueran plenamente lógicos los razonamientos con base en los cuales
se nos impusieron las impugnadas sentencias, estas son violatorias de la ley
ya que las probanzas en que se apoyan carecen de valor probatorio legalmente.
Es obvio que en tal razón tendría que resolverse a nuestro favor el
amparo.
Ahora bien, ¿confiamos en ganarlo? Lo ganaríamos sin lugar a dudas si en
México existiera un Estado de Derecho pues cada uno de los alegatos, si así
se le puede llamar, nos proporcionaría el 100% de posibilidades independientemente
de los demás, de manera que de resolverse en forma desfavorable
ese Amparo se estaría evidenciando que no existe tal Estado de Derecho.
Es precisamente esto lo que da lugar a que no pueda existir absoluta
certeza en los asuntos judiciales, pues siempre queda un margen, que a veces
suele ser muy amplio, para la ilegalidad. ¿Pues no acaso pese a su evidente
ilegalidad se nos impuso la sentencia que estamos impugnando?
Ahora bien, tenemos claro que en realidad la única forma que tendrían para
mantenernos en prisión sería inventarnos un nuevo proceso, lo cual sería
ilegal porque sería fabricarnos delitos pero permitiría a las autoridades
mantenernos otro tiempo en prisión. Claro que terminaríamos por demostrar
la ilegalidad de las acusaciones pero eso nos llevaría un tiempo más.
Hay quienes están proponiendo una Ley de Amnistía para todos los presos
políticos del país, que no signifique perdón. ¿Está usted de acuerdo con
esa figura; se acogería a ella?
Una ley de amnistía sería una medida justa y necesaria que el poder legislativo
puede tomar para corregir las ilegalidades que por parte del poder ejecutivo
y el judicial se han cometido contra los luchadores sociales, y lo es
porque los procesos que se han llevado contra los presos políticos están
plagados de irregularidades, por decir lo menos. En tal sentido estoy de
acuerdo con ella si es completa y abarca también los delitos considerados
graves, ya que es perfectamente claro que las acusaciones contra ellos son
fabricadas. Esto porque bien podría ocurrir como con la Ley de Amnistía
promulgada por el Congreso del Estado de Guerrero hace unos años, que al
no ser aplicable a delitos considerados graves terminó por ser prácticamente
inútil y una verdadera burla. Y debe abarcarlos porque generalmente el
Estado acostumbra, aquí y en cualquier país, substituir o agregar a los delitos
de carácter político con que acusa a los luchadores sociales, acusaciones
por delitos diversos como Homicidio o Tentativa de Homicidio, como en
nuestro caso, o como secuestro, terrorismo, o delincuencia organizada en
otros, ya que de otra manera se estaría dejando fuera del beneficio de dicha
ley a quienes el Estado ha acusado de esos delitos precisamente para agravar
su situación. No cabría decir que respecto a esos delitos considerados
graves son los jueces quienes deben pronunciar su veredicto, porque algunos
miembros del poder judicial, en casos de este tipo han actuado como
cómplices del poder ejecutivo para sentenciar a los presos políticos a toda
costa, aunque sea violando la ley, de lo cual es claro ejemplo nuestro caso,
como puede verse en nuestro Amparo Directo, el cual puede consultarse en
Internet, en la siguiente dirección:
http://www.vcn.bc.ca/prisons/amparo.html
Cómo es su situación actual en el penal del Altiplano.
Mi situación en este penal es como la de todos los presos de este lugar, lo
que implica una diaria violación de mis derechos humanos: se me realizan
cuando menos cinco revisiones corporales denigrantes diarias, y que las
defino así porque implican que se nos obligue a desnudarnos y hacer sentadillas
de esa forma; me encuentro prácticamente en estado de indefensión
desde el punto de vista jurídico ya que no se me permite tener ley alguna
para su consulta y de mi expediente se me permite tener en mi celda el grosor
de quince centímetros como máximo, de manera que no puedo consultar
prácticamente nada para mi defensa; no se me permite ejercer mi derecho
a la información ya que no se me permite recibir ningún periódico ni
revista alguna ni el más pequeño recorte; tampoco puedo ejercer mi derecho
a la educación porque no se permite que mi familia me deposite algún
libro que yo requiera ni se me permite estudiar carrera alguna; debo permanecer
encerrado veintidós horas al día ya que sólo puedo salir cerca de cincuenta
minutos diariamente al patio, eso cuando mucho, pues a veces sólo
quince minutos, mas cerca de cincuenta minutos al comedor a ocupar el
tiempo en juegos de mesa; no se me permite tener un espejo y se me corta
el pelo obligatoriamente casi a rape, pues el largo del pelo es de medio
centímetro; durante la noche cada veinte minutos se da portazos en el pasillo,
lo que dificulta el sueño y es una forma de tortura; la luz de mi celda
debe permanecer encendida las veinticuatro horas, aún en la noche.
Todo esto no está establecido en ninguna ley y es violatorio de los derechos
humanos, y sin embargo, ocurre día tras día y la CNDH nada hace al respecto
pese a las denuncias que repetidamente mi familia ha realizado, lo
que deja ver una complicidad entre ese organismo y el Estado Mexicano.
Por eso cabe preguntarse; ¿En qué estaban pensando los diputados cuando
aprobaron la propuesta de ley en la que se establece que se podrá incomunicar
a los presos? Si así ocurre esto, ¿qué no ocurrirá si esa ley es aprobada
por el senado. Espero que los senadores tengan la cordura suficiente
como para rechazar esa ley.
¿Cómo definiría estéticamente su pintura?
Mi pintura puedo definirla en dos vertientes, una expresionista y otra surrealista,
pero ambas caracterizadas como ligadas al contexto vivencial,
subjetivista. Es un intento por hacer llegar la realidad que existe en la mente
de alguien privado de su libertad, a quienes no saben lo que eso significa,
es un intento de interpelación.
CUESTIONARIO A GLORIA ARENAS AGIS
Razones de ruptura con el EPR (¿Diferencias ideológicas, económicas,
militares?)
Las razones que llevaron a nuestra ruptura con el EPR y a la formación del
ERPI, fueron de carácter ideológico y metodológico, no existieron diferencias
económicas, ni militares, ni tampoco personales.
En enero de 1998 prácticamente toda la estructura en Guerrero se separó
del EPR tras un proceso lento del que no tuvimos conciencia clara hasta
que el rompimiento era inevitable. Las comunidades indígenas y campesinas,
el movimiento social guerrerense, el surgimiento del EZLN, y la ampliación
de la dirección nacional del EPR influyeron en nuestra manera de
ver la situación del país, en la asimilación de nuestra propia experiencia, en
el rompimiento de nuestros esquemas. Esto se reflejó en una práctica y en
planteamientos que fueron diferenciándose de los del resto de la estructura
de la organización.
Hace varios años el Subcomandante Marcos dijo a los medios de comunicación
que las comunidades indígenas de Chiapas cambiaron los esquemas
que llevaban ellos. Algo similar había ocurrido con nosotros. Las comunidades
nos enseñaron que no se podía llegar de fuera a dirigir o a imponer
por muy vanguardia que nos creyéramos o por muy idealistas que fuéramos.
Nos enseñaron que cualquier cosa que asumieran tenía que provenir
de una decisión de la propia comunidad. Comprendimos que la estructura
militar tenía que ser muy respetuosa de esto y que esa estructura debía ser
de las comunidades, no ajena a ellas. Cuando llegamos creíamos que éramos
parte de la vanguardia, que teníamos las respuestas para un cambio
profundo, que íbamos a dirigir. Y lo que aprendimos en la práctica fue un
choque con eso. Tuvimos que aprender a escuchar a respetar, a avanzar
juntos, a construir desde abajo.
Pensábamos que la vía armada era una forma “superior” de lucha y que el
movimiento social pacífico debía supeditarse a ella. Pero del movimiento
social aprendimos que eso no era cierto, sino que todas las formas de lucha
son importantes y responden a las necesidades de la realidad.
El movimiento social guerrerense se ganó todo nuestro respeto porque a
pesar de las masacres, las desapariciones forzadas, los encarcelamientos y
la tortura no se debilitaba, al contrario se fortalecían.
Aprendimos que el esquema de la toma del poder por la organización revolucionaria
en nombre del pueblo y la dictadura del proletariado no correspondía
a la realidad sino que había que construir otro tipo de poder, no el
poder de los revolucionarios sino el poder del pueblo, desde abajo y desde
ahora, como un medio para lograr una transformación profunda.
Cuando el EZLN lanza su mandar obedeciendo y aquella declaración de
que no querían el poder para ellos, nosotros vimos reflejados en esos conceptos
los nuestros, si no totalmente, al menos de manera muy semejante.
Cuando el EPR creó un colectivo de dirección ampliada y un espacio de
debate, favoreció que cada estructura estatal sistematizara su propia experiencia
y la compartiera, un proceso muy saludable para la organización.
Al analizar nuestra experiencia para poderla compartir, fueron surgiendo
planteamientos producto de esa práctica que venía siendo diferente a la del
resto de la estructura. Nuestra propuesta puede resumirse en pocas palabras,
autonomía, autogestión, democracia directa y participativa, autodefensa
integral (es decir, no únicamente militar) y poder popular. Y al interior
de la organización, la humanización de la misma, éticamente el rechazo
a la razón de partido, en otras palabras, el fin no justifica los medios y una
relación de equilibrio armónico entre lo colectivo y lo individual. Que la
colectividad no asfixiara las individualidades y que los intereses individuales
no perjudicaran a la colectividad.
No fue posible hablar de esos planteamientos en su totalidad al interior de
la organización pues resultaban diferentes a los que se tenían, no se entendieron.
El espacio de debate se fue cerrando y en su lugar sobrevino la desconfianza.
El temor a que nos separáramos impidió cualquier discusión sana
y comprendimos que ya no era posible continuar en la misma organización.
Definición ideológica del ERPI; sus diferencias con los demás grupos
Cuando se formó el ERPI uno de sus planteamientos fue que no teníamos
por qué encasillarnos en una sola ideología, que tampoco teníamos que
exigir a todos una uniformidad ideológica. Se abrió desde un inicio un espacio
interno de debate, reconocimos que no teníamos todas las respuestas
sino que las buscábamos. Es cierto que somos parte de una tradición ideológica
revolucionaria, pero también partimos del rechazo a los dogmas,
comprendimos que no existe una receta para transformar al capitalismo en
otro sistema totalmente diferente, entendimos que no había una ruta única.
¿Percibe dispersión de grupos revolucionarios? (FARP, TDR, 2 de diciembre,
CJ28 de junio, etc)
Sí, existe dispersión, no sólo actualmente, esta parece ser una característica
del movimiento armado mexicano, el surgimiento de diversos grupos que
coexisten en tiempo y espacio con intentos esporádicos de coordinación. Es
también una característica de la izquierda en general aunque hay intentos
en el sentido de unir esfuerzos.
Su opinión de las recientes acciones armadas del EPR en las instalaciones
de PEMEX
Son acciones con un fin concreto, la presentación de sus compañeros recientemente
desaparecidos. Lograron introducir el tema de las desapariciones
forzadas en los medios masivos de comunicación.
Es notoria la intención de únicamente causar daños materiales sin víctimas
humanas, por lo que calificarlas de terroristas resulta desproporcionado. En
este sentido puede decirse que el movimiento guerrillero mexicano, desde
mediados de siglo pasado hasta la fecha no ha adoptado el terrorismo como
una de sus prácticas, aunque sí ha realizado acciones de impacto en los medios
únicamente con fines de propaganda o con una demanda concreta como
la que tienen estas acciones de las que estamos hablando, y que es la
presentación de dos de sus compañeros desaparecidos. Es una interpretación
errónea pensar que los hayan realizado para ganar “adeptos para la
causa” o como una “demostración de fuerza” pues más bien operan en sentido
contrario.
Por otro lado, se habla de cerca de 1500 desapariciones de disidentes políticos,
y luchadores sociales o miembros de alguna organización políticomilitar.
Ciento ocho de ellas se dieron durante el sexenio de Vicente Fox y
el primer año del de Felipe Calderón. Se trata de un crimen de Estado que
no debe soslayarse, inconcebible en una democracia verdadera. Un crimen
que desgraciadamente continúa en el presente sin que se vislumbre ninguna
intención de ponerle fin. Un crimen al que sólo recurren los regímenes autoritarios,
débiles y carentes de legitimidad, pues están conscientes que
únicamente pueden sostenerse echando mano de la fuerza y el terror.
Su opinión sobre la solidez ideológica del EPR. ¿Podría describir política
e ideológicamente a Tiburcio Cruz? ¿Podría describir política e ideológicamente
a Gabriel Reyes?
No tengo fundamentos para emitir algún juicio de ese tipo. Sólo el EPR
podría definirse ideológicamente y hacer una valoración interna.
Usted dijo en una entrevista en 2005 “La lucha armada no debe dejar de
existir… hay que saber cuándo utilizarla y esto es cuando es necesaria. Por
ahora lo importante es dar espacio a los movimientos sociales…” en ese
sentido, ¿sigue vigente la vía armada?
La vigencia de una vía o de otra no es cuestión de voluntad, depende de las
condiciones que se den. Los estallidos revolucionarios armados nunca se
han dado por un deseo arbitrario, ni por gusto, ni porque alguien los convoque,
se han dado como una respuesta a condiciones concretas, generalmente
de represión a las formas pacíficas de lucha cuando existe la necesidad
de transformaciones sociales profundas. Cuando la oposición al cambio por
parte del poder dominante es violenta, imposibilita otras vías. Por eso no se
puede descalificar la vía pacífica o la vía armada, ni debemos adoptar posiciones
dogmáticas en pro de una o de la otra.
Actualmente el país vive una situación explosiva pues los fraudes electorales
de 1988 y de 2006 han cancelado para muchos la opción electoral, a esto
contribuye sin duda también el descrédito de la clase política, la decepción
que provocó el sexenio de Fox tras crear grandes expectativas de cambio,
la criminalización del movimiento social, la represión generalizada
contra manifestaciones pacíficas de inconformidad, el cierre de espacios de
disidencia. Todo esto podría llevar a un estallido violento, parece que el
régimen de Felipe Calderón no lo ve y con estas acciones no hace más que
dar legitimidad a la vía armada. O tal vez lo ve venir y por eso ha decidido
basar su gobierno en el uso de la fuerza y en la militarización.
Aun así el movimiento social pacífico continúa, literalmente haciendo
heroicos esfuerzos. En mi opinión en estos momentos sería catastrófico
descalificarlo, al contrario, es importante fortalecer las luchas sociales pacíficas.
Su derrota llevaría al desánimo y al encono.
¿Cómo evalúa lo que va del gobierno de Calderón, desde el punto de vista
económico y social?
Ha demostrado ser un gobierno incapaz para administrar la economía del
país, ya no digamos para impulsarla y elevar los niveles de ingreso y de
satisfactores sociales de la población. Aunque se promocionó como presidente
del empleo no ha logrado aliviar el desempleo. Otro ejemplo de su
incapacidad es la doble escalada de precios por el gasolinazo, la inútil reforma
fiscal y el aumento del precio a la tortilla.
Sin embargo, Felipe Calderón no fue puesto como presidente por el capital
trasnacionalizado para elevar el nivel económico de los mexicanos sino para
administrar la privatización energética, la reforma laboral, la privatización
de recursos naturales, para entregar las comunicaciones a los monopolios
y garantizar la libre entrada de productos transgénicos y la desaparición
de las semillas mexicanas. En pocas palabras, la tarea asignada al gobierno
calderonista es finiquitar la venta al capital transnacional de lo poco que
queda en el país, y en esto hay que reconocer que ha demostrado eficacia y
dedicación, obteniendo innegables triunfos.
Por ejemplo, logró que Carlos Slim, mexicano originario de uno de los estados
más pobres del país, pasara del tercer lugar al primero en la lista de
los hombres más ricos del mundo. Logró diversificar e incrementar la inversión
extranjera. Ahora tenemos a Haliburton en PEMEX y empresas españolas
en electricidad. Logró un consenso con todos los partidos políticos,
algo que debió exigir negociaciones eficaces y muy discretas si tomamos
en cuenta que parte del PRD lo califica de ilegítimo, al menos en público,
para que fueran aprobadas diversas leyes y reformas: la ley de comunicaciones,
que entregó el espacio radio-eléctrico a los monopolios, la ley del
ISSSTE, que disminuyó pensiones y jubilaciones, la reforma fiscal, que
trata de gravar el ingreso del comercio informal y de la pequeña y mediana
empresa sin afectar al gran capital; la reforma jurídica que repercute en el
ámbito social como instrumento de terror. Logró que el último tramo del
tratado de libre comercio entrara en vigor dando el tiro de gracia a cualquier
intento de autosuficiencia alimentaria, con el doble mérito de hacer
creer a la población urbana que el campo mexicano vive una de sus mejores
épocas, y que los campesinos ahora son exportadores y utilizan tractores.
Logró un truco de prestidigitación digno de los mayores reconocimientos
mundiales, pues mientras el salario mínimo redujo su poder adquisitivo y
los bolsillos y las mesas mexicanas están vacías, millones de personas, diputados
y secretario de economía incluido, tienen la ilusión de que los precios
no sólo se mantienen igual, sino que los de algunos productos han bajado.
Otro de sus triunfos es en el ramo energético, uno de los temas más sensibles
del país. Si bien el gobierno calderonista no lo inició, sí ha impulsado
la inversión privada en petróleo y electricidad sin reformar la constitución…
por ahora.
Los ingresos por el petróleo y las remesas que envían los millones de migrantes
son las dos válvulas de escape que han evitado el colapso económico,
pero estas ya no servirán de contención próximamente, debido al agotamiento
de las reservas de petróleo y a la disminución del monto de las
remesas enviadas por los trabajadores mexicanos en Estados Unidos y Canadá.
En cuanto a educación también se ha dado una privatización silenciosa, sobre
todo a nivel medio básico y medio superior. Los contenidos sociales e
históricos son completamente ascépticos.
En materia laboral, el control sindical de siempre continúa, aunque ahora
en menor escala pues el sindicalismo ha sido asesinado, lo mismo que el
derecho de huelga y el contrato colectivo. La reforma laboral que está impulsando
el gobierno calderonista no será más que plasmar en leyes la moderna
esclavitud obrera.
Este gobierno está parado sobre una bomba de tiempo social y durante su
primer año no ha hecho otra cosa que acelerar la velocidad del reloj. Le
apuesta al capital trasnacionalizado, pero éste solamente exprimirá las
últimas gotas de riqueza del país y luego se irá a otro lado.
El campo muere y los campesinos emigran a las ciudades y al norte, o son
lanzados a la siembra de mariguana y amapola, el norte chiquito. La población
urbana es presa del desempleo, el subempleo y la sobrevivencia precaria,
y es lanzada a la migración y a la criminalidad. Los temas ignorados de
este gobierno han sido: los derechos humanos, los pueblos indios, la mujer,
la pederastía y la pornografía infantil, los migrantes, la cultura, la ciencia,
el empleo, la agricultura y la pesca. Los temas atendidos, aunque no para su
desarrollo sino para su privatización y saqueo, han sido: el energético, las
comunicaciones, la educación, el laboral, la alimentación, las áreas naturales
y silvestres y el patrimonio arqueológico.
Para la alimentación dependemos cada vez más de las importaciones, y las
semillas criollas están siendo sustituidas por las transgénicas. Ha logrado
que el ejército permanezca en las calles y en el ámbito civil, sin modificar
la constitución… por ahora.
Una de las características principales del gobierno calderonista ha sido precisamente
el uso de la fuerza como forma de gobierno. Su gobierno sabe
que todas las reformas estructurales que pretenden llevar a cabo son rechazadas
por el pueblo mexicano pues van en contra de su bienestar y la única
forma en que pueden intentar sacarlas adelante es por medio de la imposición,
de la fuerza, del terror. Es por ello que en lo que va de este gobierno,
los aparatos coercitivos del gobierno han sido reforzados. El ejército es hoy
por hoy una estructura de poder que, lejos de defender a la nación y supeditarse
a las estructuras civiles, ejerce un poder autónomo de las estructuras
civiles, y su objetivo es defender los intereses del capital trasnacionalizado,
aterrorizando a la nación y declarando la guerra a su mismo pueblo. El gobierno
de Calderón se ha apoyado principalmente en las estructuras militares
para poder gobernar.
Calderón pretende recomponer el marco legal para poder ejercer la coerción
sin ningún tipo de impedimento institucional. Con la reforma judicial
pretende incluso legalizar los actos de terrorismo de Estado, creando un
marco jurídico que permita violar las garantías individuales, y facilite la
brutalidad de los agentes policíacos. Esta reforma judicial, que permite que
las autoridades cateen domicilios o intervengan comunicaciones privadas
sin orden judicial, que vuelve constitucional el anticonstitucional arraigo, y
fomenta el uso de la tortura como medio para sacar confesiones, entre otras
cosas, es una más de las piezas que se están moviendo para criminalizar a
los movimientos sociales.
A nivel internacional, el gobierno de Calderón se ha alineado a los planes
imperialistas de Washington, pisoteando la soberanía nacional, dando continuidad
y profundizando en secreto y en contra de la voluntad popular, los
acuerdos comenzados en el sexenio de Fox. Es el caso de la Alianza para la
Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), un acuerdo
anexionista que en los hechos representa un sometimiento militar a los Estados
Unidos, que convierte a México en parte del “perímetro de seguridad”
estadounidense. De esta forma, el gobierno mexicano da la espalda a
su pueblo y permite que los migrantes sean tratados como terroristas, permite
que los aparatos de seguridad norteamericanos operen en territorio
mexicano, y se apresta a recibir apoyo militar por cerca de mil quinientos
millones de dólares para librar una guerra contra su propio pueblo, contra
los movimientos sociales.
¿Cómo evalúa el actual momento de la izquierda en el país, con el EZLN y
su otra campaña por un lado, con AMLO y el PRD por el otro, con movimientos
sociales como los de Atenco, Ayotzinapa, agricultores, barzonistas,
por el suyo, y los movimientos armados por otro, podrán unificarse
algún día o son irreconciliables?
Es un momento de definiciones, de esfuerzos de coordinación, de asumir
riesgos y compromisos. Un tiempo de grandes retos.
AMLO y el PRD no son de izquierda. El PRD se ha constituido como una
estructura de Estado, como parte del sistema de partidos con el que se ejerce
el poder en México, por lo que es un error señalarlo como de izquierda.
Sin embargo, esto no quiere decir que esa parte del pueblo que votó por el
PRD con la esperanza de verdaderamente lograr un cambio, y que creyó en
esta opción, sean de derecha. El PRD como partido, como estructura, es por
merito propio, por sus acciones y por su función institucional, un partido de
derecha, aunque haya pueblo que todavía crea que el PRD es una opción de
cambio. Ahora bien, definir al PRD y a AMLO de esta manera, no contribuye
a la dispersión de la izquierda, al contrario, la fortalece, porque se
desmiente uno de los grandes mitos políticos de los últimos veinte años.
No han sido las declaraciones del Subcomandante Marcos sino sus propias
acciones las que han colocado al PRD a la par que el PRI y el PAN: La corrupción,
la falta de ética, los gobiernos perredistas represores de Guerrero,
Chiapas y Michoacán, los diputados perredistas aprobando leyes para legalizar
la venta del país, el despojo y la represión. Tener claridad sobre esto
fortalece a la izquierda porque le evita caer en distractores y le permite
identificar sus propias fuerzas.
La Otra Campaña es un esfuerzo que ha permitido al movimiento social de
izquierda anticapitalista identificarse a sí mismo y coordinarse. Ciertamente
existe dispersión entre los grupos revolucionarios, pero el gobierno ha logrado
que el movimiento social pacífico y el movimiento armado se vean
uno a otro como complementarios, sin descalificaciones. Voy a poner un
ejemplo sencillo. Cuando caí presa en 1999 y decía que era presa política
por haber pertenecido a un grupo rebelde armado, la gente ajena al movimiento
social preguntaba ¿qué es eso? ¿qué es presa política? ¿qué persigue
un grupo armado? Y los compañeros del movimiento social sabían lo que
era una presa política pero preguntaban ¿por qué un grupo armado? ¿acaso
la vía armada es vigente ahora? ¿por qué no trataste de lograr un cambio
por la vía electoral? Ahora a comienzos del 2008, después del sexenio de
Fox, del fraude que impuso a Calderón, de las represiones de Atenco,
Oaxaca y diversos puntos del país, cuando digo que soy presa política, la
gente que no participa en el movimiento social dice, ah… como los de
Atenco, ¿verdad?, y los compañeros del movimiento social dicen ahora,
bueno, te la rifaste, o preguntan ¿qué te hizo dar ese paso? ¿la represión?
Ya no cuestionan la vía armada, al contrario, ahora yo soy la que tiene que
hacer hincapié en que el movimiento social pacífico es imprescindible, y
que no debemos permitir que retroceda a pesar de los intentos por cerrar
ese espacio.
¿Cómo evalúa el actual proceso jurídico? ¿Confía en ganar el amparo?
La justicia no tenemos por qué mendigarla, es un derecho. Si la resolución
de los magistrados es conforme a la ley, Jacobo y yo saldremos libres, pero
en nuestro caso desde la detención, durante todo el proceso y en la sentencia,
la ilegalidad ha sido una constante, por lo que no podemos tener plena
confianza en que en esta ocasión será distinto. La respuesta la tendremos en
unos meses más.
Hay quienes están proponiendo una ley de amnistía para todos los presos
políticos del país, que no signifique perdón. ¿Está usted de acuerdo con
esa figura? ¿Se acogería a ella?
En mi opinión la amnistía no significa perdón sino olvido, la figura del
perdón está contemplada en el indulto. Una ley de amnistía que permitiera
la salida de todos los presos políticos tendría que incluir los delitos graves
como secuestro, homicidio, robo, delincuencia organizada y otros, pues a la
mayoría de presos políticos se les atribuyen delitos de este tipo y no los
identificados como delitos políticos. Tendría que ser muy diferente a la del
Estado de Guerrero en el 2003, que tenía un candado por el cual ningún
preso político salió libre, y en su lugar salieron represores.
Una ley de amnistía sin candados para aprobarse en estos momentos
tendría que tener un respaldo social muy fuerte, pues sólo
eso obligaría al gobierno a emitirla. No sería necesaria si se respetara
la legalidad, pero como el movimiento social está siendo
criminalizado y los presos políticos enfrentan procesos y sentencias
arbitrarias, la amnistía podría ser una de las formas que permitiera
su liberación. Sí me acogería a ella.
Su situación en el penal de Ecatepec ¿aislamiento, malos tratos?
En este penal, como en los anteriores en que he estado desde que
me detuvieron (el altiplano y Neza-Bordo) he vivido las condiciones
penitenciarias que padecen todos los presos y presas, ya
sean políticos o sociales, la corrupción, la sobrepoblación, las
graves carencias en alimentación, salud, y de desarrollo cultural y
educativo y de oportunidades laborales. Como mujer he padecido
la discriminación del sistema penitenciario, ya que en cada reclusorio
la sección femenil funciona como un anexo del varonil, entonces
la sección es tratada como algo secundario en todos los
aspectos.
Como presa política fui encarcelada en un penal de máxima seguridad. Se
me impidió el acceso a revistas, periódicos y televisión durante 6 meses.
Durante los ocho años y tres meses que llevo de reclusión, me han separado
de mi esposo, cuando ambos estuvimos en el mismo penal, el de máxima
seguridad en Almoloya, nunca se nos permitió vernos, ni hablarnos, ni la
visita conyugal a la que tenemos derecho.
¿También pinta? ¿Tan bien como Jacobo?
Sí pinto, es algo que disfruto mucho, pero ni tan bien ni tan prolíficamente
como Jacobo. Únicamente he pintado cinco cuadros. Otra cosa que disfruto
mucho es escribir poemas.
Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional
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