Casto Eugenio Cruz Sánchez compartió créditos con Guillermo Capetillo en la película La monja ensangrentada, realizada por Producciones Princess en los noventa. Repitió, por las mismas fechas, con Capetillo en otra llamada Los fugitivos. Las películas no tuvieron mucho éxito comercial, pero fueron reconocidas por algunos críticos de cine como “interesantes”.

Casto es actor, director y maestro de cine además de que sus obras de teatro para niños han sido premiadas por la Secretaría de Educación Pública y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. En Durango es considerado uno de los principales artistas de la ciudad a pesar de que nació en la calle Santos Degollado, del centro histórico de Oaxaca. Aquella región norteña lo ha adoptado ya como uno más de los suyos. La criminalización oficial por ser hermano de dos guerrilleros lo llevó hasta allá.

Por la misma época en que Casto Eugenio actuaba en el cine y escribía obras de teatro, su hermano mayor, Tiburcio, vislumbraba la creación del Ejército Popular Revolucionario (EPR), junto con otros dirigentes guerrilleros. Otro hermano de Casto Eugenio, Gabriel Alberto, apoyaba a Tiburcio en el nuevo proyecto con el que dejarían atrás al Partido Revolucionario Obrero Clandestino-Unión del Pueblo.

Por esos años, la creación del PRD, la caída del Muro de Berlín y la irrupción del EZLN en 1994, entre otros factores, habían “movido” al mundo de la izquierda subterránea en México al que pertenecían Tiburcio y Gabriel Alberto desde una tarde de 1971, cuando decidieron lanzarse a la clandestinidad para hacer la revolución contra el régimen del PRI, en una época en que la matanza de Tlatelolco y el Halconazo rondaban la realidad nacional.

En tanto, los cinco hermanos de Gabriel Alberto y Tiburcio, sobrellevaban desde entonces — y aún a la fecha— los repentinos acosos del Estado a causa de sus hermanos. “Cada vez que el PROCUP primero, y después el EPR, hacía algo, o sucedía algo, venían con nosotros. A veces nos interrogaban nada más, a veces nos detenían, o nos seguían según ellos disimuladamente. Siempre ha sido así”, cuenta uno de los familiares que prefiere no ser identificado para evitar más acoso oficial.

“Aunque de por sí es seguro que estén grabando esta llamada telefónica contigo”, dice.

Además de Casto Eugenio, el resto de la familia Cruz Sánchez la conforman Patricia y Digna, quienes son peluqueras; Margarita, una podóloga de profesión, y Francisco, gerente de un banco.

Todos ellos, sin excepción, han sido acosados por policías y soldados, debido a que son hermanos de Tiburcio, a quien la oficialidad considera el líder actual del EPR, y de Gabriel Alberto, militante de la organización desaparecido desde el 25 de mayo del año pasado.

En el caso de Casto Eugenio, a finales de los setenta, llegó a ser detenido y golpeado bajo la acusación de formar parte de la Unión del Pueblo, a la que en efecto, formaban sus dos hermanos.

“El Estado nos ha querido usar como rehenes para presionar a nuestros hermanos para que dejen sus ideas. Eso es una realidad”, cuestiona uno de los integrantes de la familia Cruz Sánchez, quien no tiene contacto con sus hermanos desde hace dos décadas.

“El destino nos llevó por caminos distintos”.

Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional

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