Los motivos del EPR
Cuando Juan Camilo Mouriño respondió a la petición de diálogo del EPR condicionándolo a que fuera “directo” y rebautizando a los “mediadores” como “testigos sociales”, en este espacio se afirmó que el secretario pecaba “de cándido”.
Cuando Juan Camilo Mouriño respondió a la petición de diálogo del EPR condicionándolo a que fuera “directo” y rebautizando a los “mediadores” como “testigos sociales”, en este espacio se afirmó que el secretario pecaba “de cándido” (Salinas, Zedillo, Fox y Calderón fracasaron con el EZ, los paristas de la UNAM, los macheteros de San Salvador Atenco, los profesores de la CNTE, la APPO y los adelitos del FAP).
La inutilidad se ratifica hoy, pero la candidez es aplicable, aunque sonroje, al autor de estas líneas.
El gobierno desentrañó el misterio de por qué el EPR quiere “dialogar” pese a que, en la lógica de toda organización guerrillera, mientras más se pudra la vida nacional, más se consolida la vía de la rebelión, y el pesaroso espectáculo que vive México es el mejor argumento de cualquier agrupación ultraconsecuente: envilecimiento de la política y los partidos (con el de la Revolución Democrática en la más vergonzosa de sus crisis), de los sindicatos y de los movimientos callejeros.
¿Por qué el más extremista de los dos más reconocidos movimientos armados (el del Sup Marcos devino cibernético y poemático) pide y ofrece diálogo al derechoso gobierno de Felipe Calderón? ¿Por qué si nadie se
lo proponía? ¿Por qué a quien una importante franja de la “izquierda social” no le reconoce legitimidad? ¿Por qué el gobierno descalificó primero la probable mediación y terminó aceptándola? ¿Por qué los mediadores responden como lo han hecho?
De no ser el ataque del ejército de Colombia al campamento de las FARC en Ecuador y la posibilidad de que los sabotajes en ductos de Pemex pusieran al EPR en riesgo de figurar entre los “terroristas” o “narcoterroristas” que a toda costa persiguen el gobierno de Estados Unidos y sus aliados (no necesariamente con invasiones ni con la receta colombiana), ¿qué suceso extraordinario pudo hacer que llamara a la puerta de Los Pinos?
El EPR está urgido de una salida política y el único que puede tenderle un puente es el gobierno, y lo hizo tomando el riesgo de que se rechazara su petición.
Mouriño dijo “sí” porque la propuesta es un espléndido regalo (sólo faltaron envoltura, moño y tarjeta “con los atentos saludos”) para el calderonato.
Y aceptó a sabiendas de que, en las pocas experiencias de mediación en México (la estéril Comisión Nacional de Intermediación para Chiapas fue la más reciente), la propuesta presenta características que el gobierno federal entiende: nula neutralidad de los nominados, poca eficacia, protagonismo y confusión de roles.
Por eso los notables, sin proponérselo, dieron la razón al gobierno cuando contestaron el mensaje de Mouriño que no iba dirigido a ellos.
Por eso, también desde su posición de fuerza y ni un ápice de candidez, el gobierno, ocupado sobre todo en la guerra contra el narco y en proteger a sus policías menos desconfiables de morir asesinados, se da el lujo de aceptar “dialogar” con el más extremista de sus opositores.
Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional
Le gusto este articulo? Subscribete a mi RSS feed y obtener mas descargas!

No comments yet
Usted debe de estar conectado para dejar un comentario.