Estructura de EPR es impenetrable: militares
Cuarenta y cuatro años de clandestinidad, de aciertos y errores volvieron al Ejército Popular Revolucionario (EPR) un ente impenetrable, reconocen mandos militares expertos en lucha contra guerrillas.
Vigilarlos físicamente, seguirlos o marcar sus pasos se complicó al máximo y se volvió tarea extrema, costó vidas, aceptan.
“Ahí está lo de Tláhuac, un operativo de seguimiento a los eperristas que de todos modos iba a salir mal, porque esta gente ya tiene mucha experiencia, tiene años y está altamente especializada, es muy difícil de infiltrar y ya vimos cómo acabó todo, en un desastre con dos muertos y otro que casi”, recuerdan los militares que acceden a la entrevista.
Además, los agentes enviados cometieron un sin fin de errores; desde ponerse al descubierto, llevar ostensiblemente cámaras fotográficas y hacerse notar, hasta cargar con sus credenciales de la Policía Federal Preventiva e identificarse como elementos de inteligencia para evitar el linchamiento. Eso fue fatal, añaden.
No obstante el alto grado de adiestramiento y la constante capacitación que han documentado en las tropas eperristas, los expertos en lucha antisubversiva también apuntan que las fuerzas de choque de esta guerrilla “no son rival de ninguna manera para el Ejército o la Marina”.
No tienen ni el poder de fuego ni los elementos para combatir de manera abierta, aseguran.
Apoya EU a México— México ha recibido apoyo de Washington para disminuir “la amenaza terrorista” que implica el Ejército Popular Revolucionario, reveló ayer un informe del Departamento de Estado.
En su informe anual sobre terrorismo mundial 2007, el Departamento de Estado asegura que, a pesar de que los ataques del EPR contra instalaciones y ductos de Pemex en julio y septiembre del 2007 dispararon el espectro del terrorismo doméstico en México, el gobierno de Felipe Calderón dejó en claro que se trataba de una “amenaza terrorista pasajera” que -asegura el reporte- “ha concentrado nuestros esfuerzos bilaterales para disminuirla”.
El reporte resalta que el gobierno de México “ha trabajado decididamente con Estados Unidos para asegurar infraestructura crítica, combatir las redes de financiamiento al terrorismo y para fortalecer la seguridad aérea, marítima y fronteriza”.
-Pero ya causaron bastante daño a Pemex con los atentados de 2007. Más de mil 500 millones de pesos en pérdidas.
-Sí, es cierto, y en ese sentido sí representan un peligro para el Estado porque quedó en evidencia que escalaron sus niveles de agresividad y que son capaces de todo; no se tientan el corazón para matar a militares, marinos, policías y a los que los traicionan.
Pero ambos especialistas anticipan que esto tiene una explicación. Hubo fallas graves en la anterior administración y desde el punto de vista de la inteligencia operativa antisubversión, se atacaron blancos que debieron haberse dejado libres, actuando, porque eran la base para ir desenredando las redes de la guerrilla.
El ejemplo más claro, dicen, es el de los hermanos Cerezo Contreras, detenidos en el 2001 tras las explosiones de petardos en sucursales de Banamex en la ciudad de México. “Hubo precipitación, porque ellos eran uno de los principales enlaces con una parte del movimiento en torno al EPR. Estaban bajo mucha vigilancia, eran seguidos, escuchados, se sabía cómo iba operando la red de vínculos, pero su captura hizo que se rompiera uno de los hilos más fuertes que nos llevaban hacia la organización”.
Fallas como esa se repitieron varias veces y en todas el aparato de seguridad perdió terreno ante una guerrilla avezada, que se dio cuenta de los errores del enemigo y los aprovechó, indican los mandos.
“Por eso ocurrió lo de las explosiones en Pemex, porque perdimos fuentes de información que debieron haber sido intocadas en tanto no se tuviera todo el cuadro de operación de la guerrilla. Se abrieron huecos y se dieron las condiciones para los atentados a Pemex; mientras nosotros reconstruíamos lo que se había dejado de hacer, ellos aprovecharon para seguir adelante y operar y todos vimos lo que sucedió”, enfatizan los militares.
En la evaluación más reciente de los encargados de mantener el orden interno en el país, el EPR aparece como una organización integrada por no más de 200 efectivos armados y “trabajando de tiempo completo como guerrilleros”.
El EPR se nutre de una estructura que tiene como fachada al menos a 45 organizaciones civiles. Recluta gente violenta con ciertos niveles de politización pero con un alto grado de determinación para enfrentar al aparato de Estado tomando las armas.
Los años de seguimiento del Estado a la organización del EPR muestran que “su líder ha sabido moverse en la clandestinidad, con otra identidad. Es muy difícil vigilarlos de cerca, son verdaderos profesionales”.
Llevan cursos muy importantes de inteligencia y de contrainteligencia, explican los mandos. “Es gente profesional, que sabe lo que hace y a la que no hay que menospreciar. Saben moverse en la clandestinidad, al grado que llevan 44 años así”.
El gobierno tiene que tener paciencia, porque en diferentes etapas se ha perdido la continuidad y se pierde la información, y en otras ocasiones la información ha sido utilizada por los políticos para dar golpes que parezcan efectivos, advierten los militares consultados.
Estos tipos, añaden los expertos consultados, “son chingones en lo que hacen, pero también hay que tener cuidado porque esta gente mata y no lo piensa para hacerlo”.
Apoya EU a México- México ha recibido apoyo de Washington para disminuir “la amenaza terrorista” que implica el Ejército Popular Revolucionario, reveló ayer un informe del Departamento de Estado.
En su informe anual sobre terrorismo mundial 2007, el Departamento de Estado asegura que, a pesar de que los ataques del EPR contra instalaciones y ductos de Pemex en julio y septiembre del 2007 dispararon el espectro del terrorismo doméstico en México, el gobierno de Felipe Calderón dejó en claro que se trataba de una “amenaza terrorista pasajera” que -asegura el reporte- “ha concentrado nuestros esfuerzos bilaterales para disminuirla”.
El reporte resalta que el gobierno de México “ha trabajado decididamente con Estados Unidos para asegurar infraestructura crítica, combatir las redes de financiamiento al terrorismo y para fortalecer la seguridad aérea, marítima y fronteriza”.
En el informe, liberado ayer, el Departamento de Estado alabó el “liderazgo regional” de Felipe Calderón en su lucha contra el crimen organizado transnacional y destacó su “compromiso sin precedentes” por reforzar la seguridad y la estabilidad internas y garantizar la cooperación antiterrorista con Estados Unidos.
De igual forma, Washington exalta la firma de “directivas para el intercambio de información sobre actividades terroristas” y “la reestructuración y el reforzamiento de las instituciones” que luchan contra el crimen organizado y garantizan la estabilidad y la seguridad interna.
En este contexto, funcionarios del Departamento de Estado consideraron “positivo” el hecho de que el gobierno de México haya ofrecido al Ejército Popular Revolucionario (EPR) un “diálogo directo” con sus integrantes.
“Lo consideramos positivo porque siempre estaremos a favor de una solución política”, aseguró un funcionario del Departamento de Estado que pidió permanecer en el anonimato.
En su informe anual sobre terrorismo mundial 2007, el Departamento de Estado aseguró además que “el gobierno de México ha tenido progresos firmes en materia de seguridad nacional y lucha contraterrorista”. En este sentido, el informe considera de gran importancia el desarrollo de mecanismos en el marco de la llamada Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) que han suscrito los tres países para acometer amenazas contra su seguridad nacional de manera más efectiva.
En el informe, se destaca que desde mediados del 2006, México y Estados Unidos iniciaron negociaciones para implementar programas que tienen como objetivo impedir que organizaciones terroristas a utilicen a México como trampolín de sus actividades. Para ello, según el reporte, se ha reforzado la vigilancia y cooperación en los puertos aéreos, marítimos y fronterizos para detectar material radiactivo o peligroso para la seguridad de los dos países.
El reporte hace especial mención al creciente intercambio de información y cooperación en la franja fronteriza. En particular el mecanismo contra el tráfico de drogas y personas que ha permitido que, agentes de México y Estados Unidos, intercambien información en tiempo real para garantizar la seguridad fronteriza.
El sistema, conocido como OASISS, opera actualmente en cuatro estados fronterizos de Estados Unidos y se espera que, en el mediano plazo, México pueda contar con una red similar en distintos puntos de su frontera.
