El Ejército Popular Revolucionario (EPR) negó haber realizado negociación alguna con el gobierno federal para decretar la tregua en vigor y encuadra las versiones en el terrorismo de Estado que “se ha desplegado en su contra”.

EL UNIVERSAL reveló el lunes pasado los sucesos previos a la propuesta eperrista del 24 de abril pasado para nombrar una comisión de intelectuales que interceda ante el gobierno para que éste presente con vida a sus compañeros desaparecidos Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, que supuso un mensaje gubernamental al grupo armado tras detectarse actividad militar y adquisición de explosivos para un nuevo atentado.

La información, que fue debidamente confirmada por este diario, asegura además que la negociación citada se facilitó en función de la deteriorada salud del dirigente principal del EPR, Tiburcio Cruz, quien padece un avanzado cuadro de diabetes, y cuya esposa, Elodia Canseco, también se encuentra delicada.

Aun así, en su comunicado, los eperristas señalan que “ni negociaciones secretas, ni hipótesis de confort; ambas son parte de la campaña contrainsurgente, que de manera solícita se reproduce ya sea por omisión o comisión, contribuyendo a que perdure la impunidad, alentando a que se cometan nuevos crímenes de lesa humanidad. El gobierno de las desapariciones forzadas le está apostando al desgaste y al olvido por medio del terror de Estado”.

El grupo armado asegura que esas versiones también tienen como propósito “reventar el papel de la comisión de mediación, al pretender crear un ambiente de zozobra filtrando por medio del Cisen borregos mediáticos de una supuesta negociación secreta”.

En un comunicado difundido ayer, los integrantes del EPR insisten en que sus compañeros desaparecidos se encuentran detenidos en el Campo Militar número Uno o en algunas de las casas de seguridad que, afirman, tiene el Estado en la ciudad de México.

Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional

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