Archivo para Agosto 20th, 2008

Entre noviembre y diciembre de 2007, el gobierno federal presionó al gobernador Zeferino Torreblanca Galindo para comenzar un operativo en la Costa Chica “para limpiar la zona” de grupos armados, reveló una fuente del gobierno estatal.

El presidente Felipe Calderón tenía la información de que estaba a punto de suscitarse un levantamiento armado y por eso urgieron a Torreblanca a evitar que eso ocurriese, agregó la fuente.

Sin embargo, la información disponible por los órganos de inteligencia estatal, la que sí tenía registrada actividades de insurgencia en la Costa Chica, principalmente Ayutla, consideró que por el nivel de organización y preparación, los grupos que operaban en la región estaban lejos de iniciar ese supuesto levantamiento armado.

La fuente indicó que en la administración estatal se polarizaron las posiciones para apoyar esa “barrida” en Ayutla. Finalmente, la presión del gobierno federal, ante la duda del estatal, se fue disipando, indicó la fuente.

Por otro lado, en esos mismos meses, el Ejército mexicano inició una labor de contrainsurgencia en Zirándaro, del municipio de la Tierra Caliente, para ubicar a Omar Guerrero Solís, el Comandante Ramiro, del Ejercito Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), expuso la fuente.

De acuerdo con la información disponible en el gobierno estatal, la célula del Comandante Ramiro la integran unos cien hombres armados que se mueven por varios municipios de Tierra Caliente, colindando con Michoacán.

Se sabe que en las comunidades que abarcan los municipios de Zirándaro, Ajuchitlán y Coyuca de Catalán, esa célula del ERPI cuenta con base que suministra apoyos al grupo armado.

Finalmente, la fuente aseguró que en los órganos de inteligencia del gobierno estatal era totalmente desconocida la presencia del supuesto lugarteniente del ex militar Pascual Monje Solís, aunque se cree que es información que se reservaron las fuentes de inteligencia militar. “Fue algo que no compartieron con nosotros”, estableció.

Las diversas corporaciones federales y estatales que rastrean a Pascual Monje Solís, el ex militar que se enfrentó al Ejército el pasado sábado por más de 20 horas en Zirándaro, extendieron la búsqueda hasta algunos municipios de la región de la Costa Grande, como Petatlán y Zihuatanejo.

De acuerdo con el general Juan Heriberto Salinas Altés, titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil del gobierno estatal, la persecución continúa con la participación de elementos de la Policía Federal, de la Policía Estatal, Ministerial y se han sumado elementos de policías municipales de Coyuca de Catalán y los 12 con que cuenta la de Zirándaro.

Sin precisar cuál es el número total de elementos que se encuentran en la región, el mando policiaco dijo que hay varios grupos en esta tarea y que se está haciendo todo el esfuerzo para obtener resultados.

Salinas Altés refirió que hasta el momento no se ha podido confirmar que esta persona tenga alguna liga con el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). “Son delincuentes comunes que se dedican a asesinar personas por paga. Sicarios, como ustedes los llaman, que además extorsionan a sembradores y comerciantes de enervantes”.

Indicó que hay varias órdenes de aprehensión en su contra a las que se les ha sumado el asesinato de dos policías ministeriales, cometidos el 19 de julio en Pandacareo, el primero, y durante el enfrentamiento del sábado, el segundo.

En relación con la preparación militar de Pascual Monje Solís, que se ha dicho que perteneció a las Fuerzas Especiales del Ejército, que fue guardia presidencial y que cuenta con cursos de supervivencia extrema en los Estados Unidos y antiterrorismo en Israel, Salinas Altés indicó que no se ha podido precisar, pues incluso el Ejército no lo tenía bien ubicado.

“Sabemos que sí fue militar de clase, posiblemente sargento, eso por las fotos y uniformes que hemos encontrado en los domicilios que ocupa”, dijo.

Persigue el Ejército a líder del ERPI

A 24 horas de la fuga de Pascual Monje Solís, presunto integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), luego del cerco que le tendieron el Ejército Mexicano y diversas corporaciones policiacas, hoy por la tarde la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil (SSPPC) informó que uno de los dos acompañantes del supuesto guerrillero murió durante los combates que por más de 15 horas se dieron sábado y domingo pasados en la comunidad de La Mesa, municipio de Zirándaro, en la Tierra Caliente de Guerrero.

Después de las 17 horas, la dependencia estatal que encabeza el general retirado del Ejército Mexicano Heriberto Salinas Altés dio a conocer la versión oficial del enfrentamiento suscitado desde las once de la mañana del sábado hasta cerca de las cuatro de la mañana del domingo pasado en aquella comunidad.

Parte del operativo

Señala que el sábado se realizó un operativo para verificar la información de que en la comunidad de La Mesa se encontraba el delincuente llamado Pascual Monge Solís y/o Rodolfo González Ortega, con otro apodado El Chacal, mismos que presumiblemente participaron en la balacera del 29 de julio en la comunidad de Pandacuareo, donde murió un elemento de la policía investigadora ministerial –Antonio Avilés Mendoza, de 45 años– y otros dos resultaron heridos.

Detalla que el sábado fueron lesionados el también policía ministerial Wilfredo Puras y el comandante de la policía estatal preventiva Roberto Martínez, quien presentaba heridas provocadas por arma de fuego en los dedos de la mano derecha; ambos fueron hospitalizados.

El parte oficial menciona que “a las 20 horas de ayer (sábado), al lugar de los hechos arribó una sección de fusileros bajo el mando del comandante del 40 batallón de infantería (con sede en Ciudad Altamirano, en la Tierra Caliente), reiniciando el enfrentamiento con armas de grueso calibre contra los delincuentes que estaban parapetados en el interior de una casa de adobe (en La Mesa)”.

A las 22:30 horas del sábado, según el informe, se suspendió el fuego y al parecer uno de los delincuentes murió, “al ya no responder el fuego en contra del personal del Ejército, quedando hasta esa hora el otro (Pascual Monje) aún con vida y manifestando a gritos que no se rendiría”.

Columna guerrillera

Por otro lado, fuentes del gobierno estatal que pidieron el anonimato afirmaron que la Secretaría de la Defensa Nacional puso en marcha un operativo para detener al presunto dirigente del ERPI Omar Solís Guerrero, comandante Ramiro, quien al frente de cien guerrilleros actúa en los municipios de Ajuchitlán del Progreso, Coyuca de Catalán y Zirándaro.

El gobernador Zeferino Torreblanca Galindo confirmó que, en coordinación con el gobierno federal, se realiza un operativo en la sierra de Zirándaro, en la región de Tierra Caliente, contra los presuntos integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) Omar Guerrero Solís, comandante Ramiro, y Pascual Monje Solís, quien escapó del cerco tendido por el Ejército Mexicano y las diversas corporaciones policiacas la madrugada del domingo pasado en la comunidad de La Mesa.

El mandatario estatal definió a Omar Guerrero y a Pascual Monje como criminales comunes a los que se les persigue. “Para nosotros son delincuentes del orden común y me parece que, en el caso del municipio de Zirándaro, necesitamos reforzar la seguridad”, comentó.

El pasado 9 de agosto un elemento de la policía investigadora ministerial murió y dos más resultaron heridos debido a un enfrentamiento entre policías y un grupo de individuos encabezados por Monje Solís en la comunidad de La Mesa, informó Erit Montúfar Mendoza, director de la corporación.

La balacera se inició a las once de la mañana del sábado y continuó la madrugada del domingo. Al lugar arribaron refuerzos de la Policía Federal Preventiva, agentes de Seguridad Pública y de la PIM, así como efectivos militares.

En conferencia de prensa, el mandatario estatal reconoció que debido a las condiciones de miseria y atraso que hay en Guerrero existen grupos guerrilleros.

Torreblanca Galindo recordó que en Zirándaro integrantes de la policía municipal abandonaron sus cargos y el gobierno del estado reforzó su presencia. Destacó que hay pláticas con su homólogo de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, sobre todo porque los conflictos se han presentado en la zona limítrofe de ambas entidades, en la región de Tierra Caliente.

Sostuvo que no existen vínculo entre Omar Guerrero y Pascual Monje: “Son delincuentes y hay que combatirlos; a quien infrinja la ley hay que combatirlo. A mí no me corresponde hacer ese tipo de investigaciones, trátese de quien se trate; quien violente el estado de derecho es sujeto de las propias penas que la ley establece”, afirmó.

Cuestionado si puede haber más personas como Pascual Monje, respondió:

–Sí, yo creo que sí, delincuentes hay en Guerrero y eso no lo podemos soslayar

–¿Hay operativos especiales?

–Hay operativos del gobierno del estado en colaboración del gobierno federal.

–Hay un reporte que liga a Monje Solís con Omar Guerrero. ¿Eso quiere decir que hay indicios de alguna guerrilla?

–No. Yo digo que son delincuentes y hay que combatirlos, a quien infrinja la ley hay que combatirlo.

En diversas ocasiones la Comandancia General ( CG) del Ejército Popular Revolucionario( EPR), a través de sus comunicados ,ha citado la desaparición del comandante Jonás Gutiérrez Corro, quién eraencargado de la guardia de la policía ministerial en Oaxaca y de quien supone es pieza clave para ubicar la presencia de los desaparecidos, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya,
personas que el EPR reclama como parte de estructura, detenidos aparentemente el 24 de mayo de 2007 en inmediaciones del barrio de la Soledad en la ciudad de Oaxaca de Juárez, México.

No hay que olvidar que Gutiérrez Corro desapareció misteriosamente, hubo quienes supusieron que había sido secuestrado por el narcotráfico, otras teorías advirtieron de ajustes de cuentas entre elementos de la policía ministerial, incluso que la Procuraduría General de la República lo había “ secuestrado” para que participara como testigo protegido en contra de “ la búrbuja” que dirige Jorge Franco Vargas, es decir, tesis que muestran el grado de desinformación que existe en torno del comandante Gutiérrez y los desaparecidos del EPR.

Sin embargo, para entender quien era Gutiérrez Corro, hay que considerar su historia al interior de la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca (PGJE).

El lunes 7 de noviembre de 2005 son detenidos tres funcionarios de la PGJE, Ricardo Dorantes Morteo, ex director de la policía ministerial, y quien se desempeña actualmente como coordinador del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), y los comandantes, Jonas Efigenio Gutiérrez Corro y Carlos Alberto Razgado, en relación al supuesto atentado que había sufrido el ex gobernador de Oaxaca, José Nelson Murat Casab, el 18 de marzo de 2004 . Son aprehendidos por elementos de la Agencia Federal de Investigaciones ( AFI) y llevados a la ciudad de México a bordo del vuelo 216 de Mexicana, a las 11.45 de ese lunes 7 de noviembre.

Jonás Gutiérrez el 18 de marzo de 2004, fecha en la que José Nelson Murat Casab denunció un supuesto atentado sobre la carretera internacional a la altura del hotel “ Victoria”, se desempeñaba como subdirector de la corporación ministerial. Fue acusado junto con Dorantes Morteo y Jesús Razgado de manipular pruebas, ya que directamente involucraban a Gutiérrez Corro de haber trasladado la camioneta de José Nelson Murat Casab fuera de la escena de los hechos.

Gutiérrez Corro ha sido un policía identificado al sistema, de forma personal a José Nelson Murat Casab, al ex gobernador se le acusa de haber fomentado la presencia de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y el magisterio de la sección XXII en el 2006, con el objetivo de cubrir un fraude millonario, por la expedición fraudulenta de más de 8 mil concesiones y permisos de taxis durante su administración.

El martes 23 de octubre de 2007, cuando regresaba de haber ido a dejar a sus hijos a la escuela, fue secuestrado Jonás Efigenio Gutiérrez Corro, por personas con capucha, quienes tras encañonarlo, según testigos, fue subido a una camioneta de lujo, en inmediaciones de Santa María “ El Tule”.

Estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UABJO, desde donde realizó actividades de espionaje, a Gutiérrez Corro se le señala de haber facilitado la labor de la Policía Federal Preventiva (PFP), corporación que durante el conflicto político-social del 2006 ingresaron sin permiso a las instalaciones de la PGJE para indagar sobre el robo de armas a manos de militantes y simpatizantes del Magisterio de la Sección 22 del SNTE y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Sin embargo, llama la atención que en un blog del Frente Popular Revolucionario ( FPR) http://frentepopular.wordpress.com/2007/10/24/levanta-comando-armado-a-comandante/, una de las organizaciones radicales al interior de la APPO identificada al EPR, el 23 de octubre de 2007 hubieran destacado la información en el levantón de Gutiérrez Corro, en una nota aparentemente escrita por una persona que dice llamarse Gaby Ovando. ¿Por qué podría interesar al FPR-APPO el secuestro de un policía?

Es curioso, pero hasta hoy se ha comenzado a revelar el perfil de Jonás Efigenio Gutiérrez Corro, el cual puede ser la clave para encontrar a los dos desaparecidos del EPR, porque fue este policía, el mismo que pudo haber entregado a Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, según ha trascendido entre quienes investigan las desapariciones.

En un principio,Gutiérrez Corro pudo haber participado como doble agente, según los análisis que existen, partiendo de los diversos informes de inteligencia. Mantenía informada a la APPO, pero también conocía a los militantes de diversos grupos, entre ellos el EPR. Hay quienes sugieren que para limpiar su trayectoria y expediente, sobre todo porque amenazaban con hacerle válidas las averiguaciones que por robo de autos y asociación delictuosa existían en su contra, decide entregar a quienes él sabía participaban en la subversión, lo que habría que precisar es ¿a quién se los entregó y porqué? No debemos dejar a un lado que el comandante Gutiérrez Corro fue institucional aparentemente, las indagatorias lo colocan en la sospecha de participar colaborando para el EPR ¿ lo anterior motivó su desaparición? ¿ fue porque sabía más de lo que debió saber?

Tomando esta teoría como válida, se podría considerar que Gutiérrez Corro pudo haber sido desaparecido para proteger su identidad o quizás para cubrir su traición, o por qué no, para detenerlo por haber puesto en peligro al Estado, ya que pudo haber estado infiltrado dando información al EPR. No dejemos a un lado la persistencia con la que el EPR lo cita ¿ porqué le podría tener el EPR confianza a un policía? En el comunicado del 22 de junio del 2008, enviado a la comisión de mediación, dice lo siguiente: Consideramos que un punto clave en la investigación sobre la detención-desaparición de nuestros compañeros lo constituye la desaparición del comandante Jonás Gutiérrez Corro en la ciudad de Oaxaca, el cual también debe ser presentado con vida, cuya familia ha sido amenazada de muerte por autoridades de Oaxaca por reclamar o mencionar su nombre y solicitar que se investigue sobre su paradero”.

Los guerrilleros cambian históricamente su posición y defienden a policías, es raro que se deje entrever que entre Gutiérrez Corro y el EPR existió un vínculo, aunque los guerrilleros no lo aceptaran, su insistencia y el hecho que exijan la presentación del comandante Corro, como es ampliamente conocido, advierte que un misterio rodea el “levantón” del comandante de guardia de la Policía Ministerial, un punto clave precisa el EPR. En realidad, hay decenas de testigos y puntos claves ¿Por qué urgir la presentación de Jonás Gutiérrez Corro cuando a este policía lo asocian con grupos de la delincuencia organizada?

Conforme pasa el tiempo se consolidan teorías en las que aparecen vínculos que se antojaban imposibles, aunque era un secreto a voces en la versión de que al interior de la Policía Ministerial habría integrantes del EPR, la desaparición de Jonás Gutiérrez Corro podría ser una de las líneas de investigación en la que participaron grupos especiales del ejército mexicano, para desarticular una estructura que había sido formada en varios años, es una tesis que no deja de llamar la atención.

Por supuesto que a Gutiérrez Corro lo destaca el grupo guerrillero porque este funcionario de la PGJE, a decir de testigos, se habría opuesto a la permanencia de los dos desaparecidos, Gabriel Alberto y Edmundo; no olvidemos que Gutiérrez Corro era el comandante de guardia de la Policía Ministerial, con conocimiento de él ingresaban todos los detenidos a las mazmorras, se sobre entiende que en estas investigaciones habría sido un testigo clave ¿ porqué no un testigo protegido? En este caso remarquemos sobre lo ya escrito, se dijo que uno de los testigos protegidos era Jonás Efigenio Gutiérrez Corro, fue un rumor que trascendió y que este personaje habría señalado a Pedro Hernández Hernández y a otros dos policías, como los implicados en la detención y desaparición de los dos guerrilleros. Pero habría otro, se mencionó al señor Aristeo López Martínez como testigo, lo que llama la atención es que el EPR a este presunto testigo no lo mencione.

Pero hay un tercero, el hoy occiso Alejandro Barrita Ortiz, que a decir de policías ministeriales que se niegan a participar en la investigación y que difundieron una carta anónima al interior de la PGJE, pudo haber sido la pieza clave, incluso más que los otros dos personajes, para esclarecer la desaparición de los dos eperristas, ya que este policía y ex teniente del ejército mexicano fue el único operativo que estuvo involucrado en la detención de los dos insurgentes, por lo que la teoría de que fue el EPR quien lo ajustició queda con variantes y sin efecto en diversas líneas de investigación.

Lo anterior hace suponer que detrás de esa detención-desaparición existe una mounstrosa maquinaria, incluso extranjera,que permite entender del porqué hay dos policías; uno desaparecido, Jonás Efigenio Gutiérrez Corro, y otro asesinado, Alejandro Barrita Ortiz, y un tercero que hasta la fecha no se sabe de su paradero, Aristeo López Martínez, un gobierno federal que se niega a revelar la verdad y un gobierno estatal que sabe de cómo sucedieron los hechos y hasta el momento sigue sin aclararlos.El EPR insiste en pedir la presentación con vida de sus dos comandantes, se solidariza con la familia de un policía, pero critica al Teniente Alejandro Barrita Ortiz, asegurando que “gozaba haciendo sufrir a sus víctimas”, una aseveración que denota odio y rencor hacia quien ellos saben estuvo implicado en la detención de sus mandos en Oaxaca. La desaparición fue posteriormente, es decir ,el policía desaparecido y el hoy occiso nada tuvieron que ver, pero sí conocieron a quienes lo hicieron. La pregunta sería ¿ qué potencia está implicada? ¿la venganza motivó su desaparición? ¿ guerra sucia? Aún hay mucho por conocer conforme avanzan las investigaciones.