Mediante  comunicado fechado el 4 de noviembre de 2008, la Comandancia General  del Ejército Popular Revolucionario ( CG-EPR),  informa sobre los resolutivos del  Pre Congreso llevado a cabo por sus militantes y combatientes , en el cual destacan la estrategia, la táctica y la metodología de construcción,  del lineamiento político de Guerra Popular Prolongada” (GPP). En la que destacan que “por exigencia unánime de la

militancia se reestructuraron las instancias máximas de dirección de nuestro partido y ejército”. Lo que podría anunciar  que Tiburcio Cruz Sánchez ya no es el  Comandante General del EPR. Esta posibilidad ya la habían tocado los miembros del EPR en el comunicado del 13 de octubre de 2008, dicen lo siguiente: “Jamás, a un ser humano consciente se le puede chantajear con situaciones de tipo consanguíneo o afectivas, porque para defender al pueblo y estar con él lo único que hace falta es amor a éste y fidelidad a los principios que, para nosotros, contiene la filosofía marxista leninista. No como dogma, sino como guía para la acción de un pueblo que lucha para liberarse de la opresión y la explotación”. Esta anotación podría encerrar la necesidad de haber hecho los cambios en la Comandancia General del EPR,   de las que en el comunicado del 4 de noviembre dan cuenta.

Hacen saber en su más reciente misiva  que durante el Pre Congreso realizado en alguna parte de la república mexicana confirmaron como táctica para la etapa de lucha que desarrollan, la combinación de todas las formas, correspondiendo a cada quiEn desde su trinchera, construir y organizar el descontento popular contra el régimen autoritario y represivo.

Lo anterior es la ratificación de sus métodos tradicionales de lucha popular, manteniendo la GPP, como lo señalan, como parte de esa forma muy personal del EPR de implementar las acciones guerrilleras, sin dejar claro de manifestar el interés de ver resultados inmediatos de la petición fundamental que los mueve, que ha sido la presentación con vida de los dos desaparecidos: Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, detenidos-desaparecidos desde el 25 de mayo de 2007 en Oaxaca. De esta manera, como lo señalan, confirman el principio de construcción de la unidad y dirección por las bases.

En el cuarto punto, el EPR sostiene que surge del pre Congreso una ratificación del impulso, desarrollo e implementación de las acciones de autodefensa como recurso legítimo del pueblo y los revolucionarios ante los agravios y la criminalización de la pobreza y el descontento popular. En este caso no definen en qué eventos la autodefensa debe ser necesaria, se generaliza de tal forma que se dejan opciones para que cualquiera, a nombre del EPR, realice acciones que vayan en contra de los principios revolucionarios de esa organización revolucionaria, argumentando tener el derecho para realizar acciones de auto defensa. No hay que olvidar que durante el movimiento popular del 2006 en Oaxaca, muchos fueron los que a nombre del EPR, llevaron a cabo acciones vandálicas, sin ser parte de esta organización, lo que motivó para que al EPR se le criminalizara como grupo guerrillero, al tener el gobierno de Oaxaca y el federal los argumentos para afirmar que detrás de los eventos sucedidos en ese año, habían sido resultado de la intervención de esa organización, cuando no todas las acciones pudieron haber sido reivindicadas por el EPR, sobre todo las vandálicas que se realizaban en contra de la población civil.

En el punto cinco, el  PDPR-EPR se muestra el respaldo a los resolutivos del Comité Central y el Buró Político, con el llamado hecho durante ese pre Congreso de cerrar filas para accionar en respuesta al lamentable hecho de la detención- desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Lo que pudiera plantear la posibilidad de  acciones de tipo militar, que terminarían con la tregua a la que se comprometieron con la comisión mediadora, aunque esa posibilidad depende, como bien lo destacan de las soluciones que el gobierno federal tenga, como respuesta a las peticiones que el EPR ha planteado, que como tiene como prioridad la presentación con vida de los dos guerrilleros desaparecidos.

En el mismo punto sostienen que después del respaldo a las acciones, todo aquel que no se presentó al llamado está en calidad de desertor.

Descubren a boicoteadores del trabajo revolucionario y los cuales con sus dichos alimentan las especulaciones de analistas políticos y de la inteligencia del Estado, facilitando el trabajo contra insurgente. Como ya se ha hecho costumbre, en este caso tampoco aclaran estos términos, y dejan que la especulación siga creciendo, sobre la posibilidad en las alianzas con otras agrupaciones revolucionarias e incluso con grupos que no comparten la ideología revolucionaria.

Es en el punto número siete donde el EPR advierte de individuos que dicen representar y pertenecer al PDPR, cuando destacan los miembros del EPR, estos que dicen pertenecer no tienen ninguna relación orgánica y sus planteamientos y conceptos no corresponden a los lineamientos políticos del PDPR-EPR.

La denuncia del grupo guerrillero llega en el momento oportuno, cuando se habla insistentemente de su relación con cárteles del narcotráfico, con la posición que argumentan rompen con la posibilidad de haber hecho tratos con este tipo de grupos y marcan una diferencia que debieron realizar desde un principio. Si bien es cierto, se ha sabido de grupos que dicen pertenecer al EPR y que tienen nexos con otro tipo de organizaciones, como las del crimen organizado, con la puntualización del EPR se deja de especular y se mantiene una visión clara que hasta el momento esa organización se encuentra más ocupada en organizar la respuesta armada que pudiera darse en caso necesario, dejando a un lado cualquier hipótesis de su alianza con grupos del narcotráfico, una versión que es negada durante el desarrollo de su comunicado.Parece que la desconfianza  ha llegado a tal grado que insisten en manifestar “que  por exigencia unánime de la militancia se reestructuraron las instancias máximas de dirección de nuestro partido y ejército, quedando pendiente la revisión de la funcionalidad de las diferentes estructuras para su ratificación o reestructuración”.

Confirman, “que los voceros oficiales del PDPR-EPR,  son el Comité Central, la Comandancia General, y el Comité de Prensa y Propaganda (antes comisión de Prensa y Propaganda), y como órgano oficial el  periódico “El insurgente”.

Fichero archivado: EPR

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