Informes oficiales del gobierno estatal establecen que se redoblaron los operativos llevados a cabo en el territorio guerrerense para capturar a Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, vinculado al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y que la incursión de unos 200 efectivos militares la madrugada del 14 de este mes a la comunidad La Morena, en Petatlán, en la región de la Costa Granda, fue con el propósito de capturarlo.

Según fuente fidedigna del gobierno estatal, Guerrero Solís “desarrolla principalmente sus actividades delictivas en las comunidades de Coacoyul Corredor, Palo Marcado, Horcones, Piedra Parada, El Pozo, Monte Alegre, La Quesera, El Aguacate, El Limón, Los Ciruelos, La Laguna, Hacienda de Dolores, pertenecientes a los municipios de Ajuchitlán del Progreso, y Coyuca de Catalán”, pero que también se le ha ubicado en algunas comunidades de Petatlán y Tecpan.

En su ficha delictiva se hace notar que Guerrero Solís “actualmente se encuentra prófugo de la justicia dentro de su área de influencia delincuencial”.

Por lo anterior, desde octubre las diferentes corporaciones policiacas y el Ejército Mexicano reforzaron sus operativos en los municipios colindantes entre las regiones de la Tierra Caliente y la Costa Grande con el objetivo de lograr la captura del jefe rebelde, considerado un simple delincuente”.

La madrugada del viernes, unos 200 soldados del Ejército incursionaron en la comunidad de La Morena y preguntaron por los hermanos Felipe, Javier y Alejandro Torres Cruz, quienes supuestamente tienen contacto con el jefe rebelde; sin embargo, La Morena es una comunidad en la que ahora sólo hay mujeres, niños y alguno que otro anciano, ya que los hombres en edad productiva emigraron a Estados Unidos en la búsqueda de ingresos y otros han dejado su hogar por la violencia desatada en esa región.

De acuerdo con su ficha delictiva, a Omar Guerrero Solís se le persigue por varias causas penales, entre ellas secuestro, homicidio y robo calificado, además por evasión de presos, ya que se escapó del penal de Acapulco en noviembre de 2002.

El llamado comandante Ramiro se fugó cuando ya había cumplido dos años de prisión de los seis a los que fue sentenciado, junto con otros 13 reos del orden federal, entre ellos, el panameño Bryan Leven Anderson y el nicaragüense Wilbert Henry Martínez Taylor, ambos acusados de narcotráfico.

Cuando escapó, Guerrero Solís era presidente del Comité de Presos Políticos y de Conciencia, conformado por unos 50 internos de diferentes cárceles del país.

En la Procuraduría General de Justicia del Estado están abiertas varias averiguaciones previas contra Guerrero Solís, por diversos delitos. La 142/99 y 51/2001, ambas por secuestro; la 26/2002 por homicidio y robo calificado, además de la causa penal 11/2002, por evasión de presos.

Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional

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