Archivo para Noviembre 14th, 2008

Retroceso a la era de la inquisición.

Publicado en La Jornada Morelos, el 14 de noviembre de 2008.
Adriana Mújica M.

En un albazo y tras cabildear en lo oscurito, este martes 11 de noviembre, la fracción parlamentaria del PAN presentó al Congreso de Morelos la iniciativa para dotar de derechos constitucionales al embrión desde el momento mismo de la concepción, en claro lineamiento nacional. Todo ello en sesión a la que prohibían el paso a mujeres que quisieran ingresar al recinto parlamentario al informarles que era una “sesión privada”, y tras señalar el punto del Dictamen para su discusión y aprobación como de “urgente resolución”.

Al filo de las 12 de ese mediodía, empezaron a repiquetear los teléfonos. Las llamadas, todas con muestra de urgencia, eran de integrantes del movimiento feminista y amplio de mujeres que se estaban enterando, en ese preciso momento, que en el Congreso del estado había entrado, para su aprobación, el Dictamen para la reforma constitucional sobre el tema.

Menos de diez días antes, la presidenta de la Comisión de Equidad y Género del Congreso local, de extracción panista, había declarado que su partido estaba preparando dicha iniciativa y que “posiblemente sería presentada”.

Sin embargo, ese martes, algunos diputados de otros partidos se dijeron “sorprendidos” de que entrara dicho punto y bajo esas características.

Cabe señalar que para ese tipo de iniciativas, el procedimiento normal es que pasen a una primera y segunda lectura en el pleno, antes de ser votadas.

Uno de los asesores de la fracción perredista nos informó que fue uno de sus propios diputados quien hace días firmó el Proyecto de Dictamen pero que no se lo dio a conocer al resto de la fracción parlamentaria hasta la mañana del martes, media hora antes del inicio de la sesión.

Ante ello, la fracción parlamentaria perredista tuvo reunión urgente y realizaron un “contradictamen” en el que se mantuvieran a salvo de dicha modificación constitucional las excepciones vigentes y establecidas en el Código Penal para el estado de Morelos que establecía en su Artículo 119.- No es punible el aborto:
I.- Cuando sea resultado de una acción notoriamente culposa de la mujer embarazada;
II.- Cuando el embarazo sea resultado de un delito de violación;
III.- Cuando de no provocarse el aborto, la mujer embarazada corra peligro de muerte, a juicio del médico que la asista, oyendo éste último el dictamen de otro médico, siempre que ello fuere posible y no sea peligrosa la demora;
IV.- Cuando a juicio de un médico especialista se diagnostiquen alteraciones congénitas o genéticas del producto de la concepción que den como resultado daños físicos o mentales graves, siempre que la mujer embarazada lo consienta; y
V.- Cuando el embarazo sea resultado de la inseminación artificial realizada sin el consentimiento de la mujer.

Por su parte, los grupos del movimiento de mujeres, en la entidad se manifestaron indignadas ante dicho albazo. Patricia Bedolla Zamora, directora de la Academia Morelense de Derechos Humanos, dijo:
Lo aprobado es violatorio de los derechos humanos de las mujeres porque atenta, decididamente contra una garantía constitucional, el (artículo) 4º constitucional, que le otorga a la mujer el derecho de decidir sobre su propio cuerpo; segundo que esto es un tema salvado por la Corte con la resolución que tuvo respecto a la Ley que despenaliza el aborto en el Distrito Federal (…) además, lo aprobado por los diputados morelenses va en contra las recomendaciones de los organismos internacionales al Estado mexicano en relación a la despenalización del aborto en virtud de que se trata de un grave problema de salud pública.

Además de todo, se ve la incongruencia total de este Congreso del estado que hace cosa de un año (noviembre de 2007) que promovieron con unanimidad de votos la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia, en la que entre los tipos de violencia establecidos está la institucional. Hoy, los grandes violadores de esa ley son los 23 diputados de esta legislatura que votaron a favor y, por lo tanto, están impidiendo a las mujeres, de manera absolutamente arbitraria, que decidan sobre su cuerpo aún en el caso extremo de violación, anulando las excepciones que ya existían en el Código Penal del estado. Esto es violencia Institucional y más claro no puede ser”.

Revanchismo



Ciento doce años

Alejandro Martínez Lira

Ciento doce años. Cincuenta y dos años de reclusión para dos narcos dice el diario, éstos, hallados culpables de delincuencia organizada, secuestro, delitos contra la salud y portación ilegal de arma de fuego. Cincuenta y dos años consideró el Juzgado tercero de Distrito en Materia Penal, allá, en Toluca, que era lo necesario para estos crímenes. En Veracruz, mientras tanto, otro fue condenado a quince años, otro a diez y otro a cinco.

Ciento doce años, por otro lado, el “Estado de Derecho”, la “Ley” consideró necesario sentenciar a un hombre por el crimen de pensar que:

¡Los males de un pueblo no pueden curarse con palabras, ni con buenas intenciones, nos reclaman sacrificios! ¡Dejé de creer que, a los golpes, se deba responder con una bendición!

Creo que responder es inevitable; la humillación y el dolor nos lo enseñaron, dejando tras de sí su cortejo de atrocidades e infamias.

Ciento doce años para el autor de estas palabras. Sesenta y siete no fueron suficientes. La Procuraduría General de “Justicia” del Estado de México (PGJEM), como quedó registrado en El Sol de México, con fecha del 7 de mayo de 2007, no se sintió satisfecha con los sesenta y siete años; sesenta y siete años no era suficiente encierro para quien responde a las humillaciones, a los golpes, al dolor, a la infamia provocada por los diversos instrumentos e instancias del Estado. Sesenta y siete años no fueron suficientes. De ahí que Alberto Cervantes sentenció cuarenta y cinco años más de prisión. Vaya que ha quedado claro quienes son los criminales más peligrosos: cincuenta y dos años para quienes han sido hallados culpables de delincuencia organizada, secuestro, delitos contra la salud y portación ilegal de arma de fuego, y ciento doce años a quien ha decidido amar a su tierra, a su gente:

Aquí nos damos cuenta que vivimos un periodo de la historia de nuestro país en el que el destino personal no cuenta, por que el destino de todo un Pueblo está en juego!.

¡La libertad no es privilegio de quienes aprisionan nuestras carnes!

¡Es el milagro de quienes anidan y paren en sus corazones amor por los demás!

Se penaliza con más odio, con más miedo a quien ha decidido amar una causa justa. Ahí está, Ignacio del Valle, Nacho, con ciento doce años de cárcel. Ahora leo y releo aquella carta escrita por él, titulada “Para los guardianes de los sueños”. Lo imagino escribiéndola, en una tarde invernal, una tarde infernal. Tarde fría de cárcel, tarde que se desfigura, tarde de Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, tarde injusta, avara de luz entre las celdas, entre su celda. Lo veo escribir con su ánimo indoblegable, pues, al igual que él, algunos otros también sabemos:

Que un nuevo amanecer nos llama más allá del ayer, más allá del hoy, más allá de la misma muerte.

EZLN, 25 años.

Y las mujeres se juntan,
rebozos, brazos y codos,
y por más que les preguntan:
“No lo sabemos, ni modos;
si es que zapatistas buscan,
zapatistas somos todos”.

Lalo “El Guajolote”.
Los tiempos actuales parecen advertirnos que estamos en un momento propicio para mirar al allí de donde venimos y retomar el paso rumbo al allá donde vamos. La derecha, en la presidencia que usurpa, hace lo propio; así, podemos ver a su gerente en Los Pinos nombrando a un hombre de cepa panista, defensor de saqueadores de distinta, pero parecida, ralea para sustituir al nuevo niño héroe de la patria por decreto. Por su parte, la izquierda, o eso que dice serlo, en la presidencia que chotea, no se queda atrás y nos enteramos de firmas “de buena fe” para retrotraer las leyes a tiempos en que las nociones de izquierda y derecha políticas ni siquiera existían; propio de quien nombra a ex priístas y ex panistas con un largo historial burlándose del mismo pueblo, mal administrando los mismos energéticos y lesionando la misma soberanía nacional que dicen querer defender.

De esta suerte, apreciables e improbables lectoras y lectores, hago una también mi práctica genealógica para traer a colación que el próximo lunes, 17 de noviembre, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el puñado de loquitas y loquitos que aún seguimos mirando hacia el horizonte que dibuja la praxis zapatista, celebraremos las bodas nuestras de plata con la dignidad, la rabia, la rebeldía… –¿Nuestras, kimosabi?– interrumpiría Don Durito, si por una remotísima casualidad estuviera leyendo estas ideas sueltas que no encuentran como irse articulando… pues, sí: nuestras.

No porque hubiésemos participado en la instalación de “La Pesadilla”, el primer campamento zapatista; ni, mucho menos, porque hubiéramos formado parte de aquella primera célula donde militaban apenas, a penas, cinco hombres y una mujer. Pero, de alguna manera, así como en el teatro algunos llegamos a sentirnos herederos de una historia que se teje en una doble trenza entre el cuerpo y la palabra, lo que llaman oriental y lo que nombran occidental, lo popular y lo reservado para la élite, en la política (una política que quiere ser una muy otra) cada cual tiene una su herencia donde se reconoce. La nuestra, sin duda, pasa por eso que Carlos Antonio Aguirre Rojas clasifica como neozapatismo.

Para nosotros, y por nosotros me refiero esta vez sólo a mí y mi otro yo, el neozapatismo no es ya sólo las Juntas de Buen Gobierno de los Municipios Autónomos en Rebeldía Zapatistas ni el EZLN, así como el EZLN no es nada más su Comité Clandestino Revolucionario Indígena ni el Subcomandante Insurgente Marcos… como dijera Lalo “El Guajolote”: zapatistas somos todos. Claro, zapatistas los hay, las hay, de muchos cada quien su modo: quienes han hecho del zapatismo su forma de vida porque son bases de apoyo, milicianos o insurgentes, o quienes en el andar viejos senderos nuevos se sumaron al caminar zapatista sin experimentar, todavía, un deseo incontenible de salir huyendo.

Así, el neozapatismo no es ya, insisto, únicamente el valioso proceso autonómico que están construyendo las comunidades y pueblos zapatistas, y que algunos opinadores, más o menos prolijos, reducen a una mera discusión sobre derecho consuetudinario o usos y costumbres. El zapatismo tiene ahora sus espacios y tiempos de repercusión en resistencias que “abajo y a la izquierda” están dándose a la tarea de encontrarse, mirarse, escucharse y tomar acuerdo para echarse a andar, manque los perros ladren. Sus porqués están más o menos esbozados en todas y cada una de las declaraciones políticas apellidadas “De la Selva Lacandona”, por decir lo menos; sus cuándos estaban previstos para fechas como aquestas en que la política se vuelve, más que un circo, un esperpento; sus cómos son lo que nadie sabe bien a bien qué rostro tienen, porque llevan paliacate o pasamontañas y aún no ha sonado la hora de desprendérselos.

En las próximas entregas, a manera de breve itinerario, iremos platicando de éste caminar que a últimas fechas se ha vuelto polémico para unos, aburrido para otros, contradictorio para los más, enriquecedor para las y los menos. Por ahora dejo hasta aquí estos apuntes que no llevan a nada, cual si de una invitación se tratara, para que le caigan al Festival Contra el Capitalismo y por la Humanidad que se llevará al cabo entre el medio día y la media noche del próximo 15 de noviembre en el Auditorio Comunal Nochtincalli/Casa de Todos, en Ocotepec, Morelos.

Dejo en prenda, también, mi palabra empeñada, de que en la página electrónica de La Jornada Morelos daré próxima respuesta a las reflexiones y cuestionamientos que nos hace nuestro buen amigo Pável González, a quien por supuesto que recordamos. Sólo hemos conocido en la vida a dos Pável González; uno de ellos fue asesinado bajo las narices de un gobierno de izquierdas que prefirío guardar silencio ante el crimen para que, como dijera doña Rosario Castellanos, prosiguiera el banquete; el otro, a Dios gracias, sigue dando lata y dejándonos tarea.

Mientras las economías se desmoronan alrededor del globo, los estados se vuelven cada vez más represivos, especialmente contra gente que se opone y resiste a su política.

Esta no es una observación regional, sino global.

La tendencia se nota en la persecución y las injustas condenas impuestas a los hombres y mujeres de San Salvador Atenco, México.

La represión estatal se desató sobre la resistencia popular a los ataques policiales contra los floricultores de Texcoco, México, en mayo, 2006. La gente apoyaba a los floricultores y no a los policías, entre los más corruptos del mundo.

Pero, como siempre, la represión engendra la resistencia. Y la defensa de los floricultores resultó en batallas campales entre la gente y la policía del Estado. Durante dos días (el 3 y 4 de mayo de 2006) batallaron, piedra contra tolete, coctel molotov contra proyectil, combate mano a mano, como el flujo y reflujo de la marea. Cuando el estado agarró a varias personas, la gente respondió con la detención de unos agentes, exigiendo libertad por sus compañeros cautivos. Al día siguiente, miles de policías federales y estatales atacaron, deteniendo a más de 200 campesinos de Atenco y compañeros de La Otra Campaña zapatista, golpeando a todos y todas salvajemente, cometiendo abusos sexuales, violaciones masivas y otras formas de tortura. Dos jóvenes fueron asesinados: Javier Cortés Santiago y Alexis Benhumea.

Estos eventos ocurrieron en Texcoco y San Salvador Atenco, un pueblo que tiene una larga historia de resistencia al gobierno central, desde antes de la Revolución Mexicana de 1910.

De los más de 200 hombres y mujeres detenidos, el estado se enfocó en los organizadores y líderes y sacó sus municiones pesadas para intentar destruirlos, y a través de ellos, la creciente resistencia popular a la represión estatal y a la confiscación de tierras de campesinos e indígenas.

En 2001, los campesinos pobres de Atenco organizaron el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) e impidieron que el ex presidente Vicente Fox les arrebatara sus tierras. Cuando prevalecieron, un movimiento nació. Fue esta organización la que encabezó la defensa de los floricultores en el pueblo cercano de Texcoco y sigue siendo blanco del Estado.

Un año después de las batallas del mayo 2006, tres destacados líderes del FPDT, Ignacio del Valle, Felipe Alverez, y Hector Galindo, fueron condenados a 67 ½ años en una prisión de máxima seguridad. El agosto pasado, Nacho del Valle fue golpeado con 45 años adicionales por participar en la resistencia de Atenco.

No era el único.

Diez compañeros más—Oscar Hernandez, Alejandro Pilón, Julio Espinosa, Pedro Reyes, Juan Carlos Estrada, Jorge Ordoñez, Adán Ordoñez, Narciso Arellano, Inés Rodolfo Cuéllar y Eduardo Morales––fueron condenados a casi 32 años en prisión. A una vendedora de flores, Patricia Romero, le condenaron a cuatro años; ella, su padre Raúl Romero y su hijo Arturo Sánchez, han salido bajo fianza.

Los frentistas de Atenco y sus compañeros de lucha están resueltos a pelear por su gente y por su libertad. Les urge el apoyo de todos ustedes. Pueden firmar una petición por la libertad de los presos políticos de Atenco en: contraimpunidad@gmail.com.

¡LIBERTAD PARA LOS 13 DE ATENCO!

Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

Traducción: Amig@s de Mumia, Mx

Piden liberar a Jacobo Silva y Gloria Arenas

Familiares de Jacobo Silva Nogales y Gloria Arenas Agís, ex dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) presos desde hace nueve años, acusados de haber participado en un enfrentamiento entre esa organización y el Ejército Mexicano, exigieron su “libertad inmediata debido a que los delitos que se les imputaron ya fueron purgados”.

En conferencia de prensa, en la que también participó el Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, e integrantes de Mujeres y la Sexta, se informó que los acusados tramitaron un amparo en contra de la resolución de un tribunal unitario de incrementar su estancia en prisión a 14 años por los delitos de rebelión y daño en propiedad ajena, pues en principio se les había sentenciado a cinco años, los cuales se cumplieron en 2004.

La defensa de los sentenciados, familiares y activistas explicaron que la decisión de incrementar la pena cuando ya estaba cumplida “es anticonstitucional”, debido a que la Carta Magna establece que ninguna persona puede ser juzgada dos veces por el mismo delito.

También conocidos como el comandante Antonio y la coronela Aurora, los ex dirigentes del ERPI fueron detenidos en octubre de 1999 debido a que el Ministerio Público Federal los acusó de haber participado en un enfrentamiento entre la agrupación insurgente y elementos militares el 16 de julio de 1996 en la carretera Ixtla-Chilapa, en Guerrero. Actualmente Jacobo Silva está preso en el Altiplano y Gloria Arenas en el penal de Chiconautla.

Durante la conferencia de prensa se denució que el proceso judicial en contra de ambos detenidos “ha estado lleno de irregularidades”.

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