Archivo para Noviembre, 2008

López Obrador: Amor y odio

Pobre país el nuestro, que en materia política parece condenado a vivir con el alma enajenada por los amores y odios que inspira Andrés Manuel López Obrador. Para una parte de la sociedad y la mayoría de los medios de comunicación es la peor de las desgracias ; otros están dispuestos a seguirlo incondicionalmente al paraíso o al infierno. A mi juicio, ambas pasiones son igualmente dañinas para México.

El sistema político mexicano está urgido de un movimiento social vigoroso de carácter popular y de un López Obrador, o su equivalente. El verdadero peligro para México es que el sistema político siga siendo un ámbito monopolizado por acuerdos cupulares. Sin una presión social permanente, las políticas públicas y las reformas constitucionales terminarían por ahogar al resto de la población.

Alguien tiene que recordarles que hay otro 50 por ciento de mexicanos para los cuales no se está gobernando, que los campesinos existen y que nueve de cada diez mexicanos no están inscritos al sistema de salud. Por razones de mercado económico y electoral, las cúpulas persisten en la inercia de gobernar para y por la mitad de la población, “la que importa”.
Durante muchas décadas el PRI fue capaz de sortear las presiones de las élites económicas con las necesidades de estabilidad política de largo plazo. Ya no. Hoy en día los partidos políticos son incapaces de resistir los manotazos de los poderes económicos y mediáticos. Cada grupo ve por su interés unilateral e inmediato; la suma de tales acuerdos terminará haciendo irrespirable la atmósfera para los que tienen menos. El verdadero peligro es la ruptura social.

Algunos afirman que el movimiento social ya no es necesario, ahora que los mexicanos pueden validar con su voto la opción política que mejor les represente. La Nueva Izquierda y el PRD “institucional” son necesarios, pero insuficientes. La batalla formal dentro del poder legislativo y las instituciones es prometedora, pero está lejos de los temas decisivos. Baste decir que Ulises Ruiz, en Oaxaca, y Mario Marín, en Puebla, lograron carros completos en sus elecciones internas pese al enorme descrédito de sus respectivas gestiones estatales. La democracia no está sólo en las urnas.

Se requiere de un movimiento que represente a los “otros” mexicanos. Si no hubiera un López Obrador habría que inventarlo. El problema es que él mismo en muchas ocasiones no parece estar a la altura de sus responsabilidades. Su desempeño en la reforma petrolera fue útil, obligó a un debate abierto y a una reforma consensuada, echó atrás el acuerdo que hace ocho meses habían tomado las élites en “lo oscurito”. No es la mejor de las reformas, pero es la que expresa la suma de posibilidades y desconfianzas de anteriores “aperturas” y privatizaciones.

Pero convocar a la resistencia civil por doce palabras ausentes en la reforma, mediante un votación apresurada en una tarde lluviosa, arroja serias dudas sobre la naturaleza de su liderazgo. No se si tiene razón, pero promoverlas porque “así voto la gente” luego de una arenga en plaza pública, y desechar el criterio de su propio comité técnico, es irresponsable por decir lo menos. El problema es que AMLO se está acostumbrando a liderar incondicionales, a operar en un universo bipolar: o fieles, o enemigos y traidores.

México no necesita Mesías políticos, pero sí reformadores sociales con liderazgo y representatividad. AMLO lo es, sin duda, aunque necesita interlocutores. Menos amor y odio de los otros, y más responsabilidad de su parte. www.jorgezepeda.net

PANICO ESCENICO :: De Jauja al Tercer Mundo.

Ya fechado en noviembre, en estos últimos días de octubre queda el N° 214 de La VOZ del Anáhuac. Junto al “logo” de portada continúa presente algo de la gráfica del 68. Había pasado ya un mes desde la matanza del 2 de octubre en la plaza de las Tres Culturas y el movimiento seguía resistiendo la política de terror gubernamental. Ni la Olimpiada, ni el silencio cómplice de los medios de comunicación, ni el estado de sitio que se impuso para doblegarnos fueron suficientes. Pese a todo, contra todo, no claudicaba el movimiento. Necesitaron utilizar la división para quebrar la voluntad desde dentro. Los que desde septiembre habían comenzado a plantear el“repliegue táctico” para “reorganizar el movimiento”, ahora agregaban a esa forma de enmascarar la traición que ya no podía continuar la huelga, pues el gobiernoamenazaba con cerrar la UNAM y el IPN, las Normales y Chapingo.

Pero en las bases estudiantiles había la convicción de que levantar la huelga sin que se cumplieran por lo menos las tres condiciones mínimas acordadas en el CNH (que el ejército desocupara la Vocacional 7, que se liberara a todos nuestros compañeros presos y cesara la represión) para que se estableciera el diálogo que respondiera al pliego de los 6 puntos del movimiento, no era mas que una vil traición a nuestros compañeros asesinados… Noviembre fue un mes difícil de nuestra resistencia…

En este número publicamos la siguiente información:

1: Denuncia de la Junta de Buen Gobierno de la Zona Altos acerca de acontecimientos que han venido sucediendo en las comunidades de Cruztón y Tz’uluwits delMunicipio Autónomo San Juan Apóstol Cancuc, provocados por paramilitares perredistas y priístas.

2. Denuncia del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas acerca de agresión criminal contra un niño zapatista por parte de paramilitares de la OPDDIC,

3. Denuncia del Consejo Autónomo de la Zona Costa acerca de maniobras del gobernador de Chiapas para romper la resistencia contra las injustas tarifas eléctricas,

4. Pronunciamiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra en solidaridad con la lucha magisterial y popular en Morelos.

5. Denuncia de la Otra Tamaulipas acerca de consignación a juez federal de los compañeros, Alejandro Tapia Rodríguez, Jesús Hernández Ramírez, Jorge Enrique de León Herrera y Víctor Zenón Vargas Cruz, por la resistencia contra la depredación de manglares de la Laguna Carpintero, Tampico.

6. Denuncia de persecución y encarcelamiento de compañeros de la APPO falsamente acusados del asesinato de Brad Will, foto reportero de Indymedia, para encubrir a los verdaderos asesinos.

7.  Denuncia de crímenes contra el municipio autónomo de San Juan Copala, en Oaxaca.

8. Carta de compañero preso político tras las agresiones provocadas por policías y porros durante la marcha del 2 de octubre.

9. Denuncia de desaparición forzada del compañero Pascual Mendoza Martínez, en Xalapa, Ver. desde hace dos meses.

10. Denuncia de hostigamiento a compañeros de Lomas de Poleo, Chih.

11. Denuncia del MULT por el asesinato del compañero Aniceto Martínez Ramírez.

12. La Alianza Metropolitana denuncia a Armando Quintero, funcionario del gobierno perredista del DF, como responsable y autor intelectual del asesinato del compañero Martín Díaz Ramírez.

13. Poema del guatemalteco Alejandro Haddad a l@s 200,000 guatemaltec@s desaparecid@s y fusilad@s.

14. Poema del Uruguayo Mario Benedetti: Hombre que mira al tira que lo sigue.


Puedes “bajarlo” luego de cliquear aquí.


El juego que todos jugamos.

La semana pasada, platicando del poder y sus modos, hablábamos del doble desdén que la clase política ejercita frente a aquello que dice representar o, peor aún, gobernar. Los ejemplos abundan, nosotros quisimos voltear la mirada a la situación que prevalece en el estado de Morelos entorno al Movimiento Magisterial de Bases (MMB) y el “ni los veo ni los oigo” que cual canon salinista repite el (des)gobernador Marco Antonio Adame; así como la harto sabida aprobación de la reforma energética conforme a los deseos de los señores del poder y del dinero.

En Morelos observamos, en medio del pesar más que del desconcierto, la fractura que el poder ha comenzado a infringir en el MMB y, en el ámbito nacional, la fallida estrategia del Movimiento Nacional de Defensa del Petróleo, cuya resistencia parece estarse reduciendo a la vigilancia de los contratos que en materia de energéticos se firmen de aquí pa’lante. No puedo, entonces, evitar preguntar… preguntarme, sobre todo… ¿y luego qué?

Miro a mi alrededor, converso con la gente de a pie como yo y, quizás más que nunca antes, entiendo perfectamente ese desazón respecto a la política que habita allí donde los junguianos ubican el inconsciente colectivo, para preguntar con Naranjo: “¿Qué caso tiene?” La respuesta, como en tragicomedia de Maeterlinck o rola de Kristos con letra de Camilo, está tan cerca que no podemos o no queremos verla; así, mientras sigamos jugando al juego que el poder de arriba quiere que juguemos no cambiará nada.

Desde un principio dijimos que el movimiento magisterial no nada más se inscribía en el ámbito de lo gremial. Aunque tuviera como una de sus razones vertebrales la lucha por la democratización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la alianza entre Calderón y Gordillo para llevar al cabo las planes que el neoliberalismo tiene designados a la educación en México es competencia también de madres y padres de familia y alumnas y alumnos… por lo menos. Así lo entendieron los pueblos y las organizaciones que han apoyado al movimiento; no así los mismos maestros y los resultados están asomando ya las narices.

Desde la Consulta Nacional sobre Reforma Energética apuntábamos junto con autores como Carlos Antonio Aguirre Rojas que lo que se preguntaba no era si queríamos que la industria petrolera quedara en manos del pueblo (lo que para muchos de nosotros era la pregunta fundamental), sino quienes queríamos que nos saquearán: si el Estado o la iniciativa privada, y no rehuimos la responsabilidad de dejar en claro que limitar la defensa del petróleo a resistencias que no fueran al fondo de la cuestión significaría, como dijera aquél comercial, “pan con lo mismo”.

Miro a mi alrededor, más allá de lo inmediato; lanzo la mirada a la historia reciente de este país y veo el calendario de 1994, cuando conocí en el Zócalo de la Ciudad de México a quienes desde Morelos se preparaban para viajar a zona zapatista y participar en la Convención Nacional Democrática que se celebraría en el Aguascalientes de Guadalupe Tepeyac, en Las Margaritas, Chiapas. A poco más de una década los priístas de entonces, hoy “renovados” perredistas, organizan una su CND y chotean, desgastan, una herramienta que bien podría haber servido para la construcción de espacios verdaderamente democráticos en respuesta al fraude electoral de 2006; pero no, se prefirió jugar al teatro de sombras que ya habíamos visto endenantes, cuando lo del desafuero… y eso que somos nosotros quienes le hacemos el juego a la derecha.

En 2000, desde todas las tribunas habidas y por haber, algunas de las voces más honestas y claras llamaron a votar contra el PRI votando a favor del PAN; le llamaron “el voto útil”. Entre 2001 y 2003, muchas de ésas voces guardaron silencio ante la canallada que los tres Poderes de la Unión cometieron en contra de los pueblos originarios de estas tierras al aprobar la contrarreforma foxista en materia de derechos y cultura indígenas, luego de que priístas, panistas, perredistas y quién sabe cuáles y cuántos otros patiños habían oído (mas no escuchado) a la Comandanta Esther hablar en San Lázaro. Hoy, el señor López, fiel a su andar de burlas y traiciones imita a las y los zapatistas y les tergiversa, les banaliza, y, como en 2001, la receta de desprecio se repite para las y los más… como siempre. Entonces sí, las voces aquellas se rasgaron las vestiduras en medio de amnesias nada inocentes, en tanto siguieron diciendo que éramos nosotros quienes le hacemos el juego a la derecha.

En pleno 2008, las comunidades zapatistas continúan bajo el ataque gubernamental de priístas vestidos de perredistas y panistas, mediante cercos militares, mediáticos, agrarios y económicos. A pesar de ello, han propuesto, por enésima vez, mirar de un modo muy otro las cosas para hacerlas de nuevo y mejor. No obstante, quienes apostaron a la burla ayer y hoy construyen espacios y resistencias que son apenas reflejo de otros y otras verdaderos (meros esperpentos, pues) para sembrar el desgaste y la desesperanza, mañana imitarán, para desvirtuar, lo que las y los zapatistas hacen hoy, y seguirán en su histórica sordera y dirán sin empacho ni vergüenza que somos nosotros… que son ellas y ellos… quienes le hacemos el juego a la derecha.
Pregunto, ingenuamente, ¿cuándo se pondrán a hacer política de veras y dejarán de citar a Jodorowsky?

Educación y petróleo: el poder y sus modos.

Mientras en Morelos nos enterábamos de la negativa por parte del (des)gobernador del estado al emplazamiento de diálogo que le había hecho el Movimiento Magisterial de Bases para el mediodía de mañana en la Plaza de Armas, en la sede del Senado, en medio de una buena dotación de eufemismos, quienes fingen y fungen como legisladoras y legisladores de la llamada cámara alta tomaban acuerdo para ir dejando pasar de poco en poco la privatización de la industria petrolera.

Por un lado, el MMB, cuyos integrantes no dejan de ser vilipendiados y tachados de “radicales” (como si organizarse por cambios “de raíz” fuera motivo suficiente para ser quemados en leña en verde), entre otras lindezas que mi hijo no me permitiría decir en voz alta ni letra legible, da muestra de civilidad y clase de civismo al llamar a un diálogo público con intermediación de la Comisión de Coadyuvancia para resolver el conflicto que ocasionó el mismo jefe del poder Ejecutivo estatal al suscribir la llamada Alianza por la Calidad de la Educación sin consulta de por medio a sus gobernadas y gobernados.
El modo es harto conocido, antes que él, la presidenta vitalicia del sindicato más grande de América Latina había firmado junto con la secretaria de Educación Pública federal el mismo acuerdo sin consultar a la base gremial que dice representar. Hoy por hoy, ambas decisiones tienen no sólo al estado de Morelos, sino al país todo danzando en medio de una espiral de violencia que se va aderezando con la crisis económica que el modelo capitalista padece arrastrándonos con él.
Bajo la amenaza de esa misma crisis es que han comenzado a articularse lo que ya se veía venir, pero que para algunas y algunos todavía parecía imposible: el pacto para abrir la puerta, no a la privatización de la industria eléctrica, pues ésta ya tiene tiempo orquestándose, sino a su legalización. La frase triunfalista del senador perredista Pablo Gómez consignada en nota de Andrea Becerril y Víctor Ballinas (La Jornada, 21/10/08) de que “se desecharon los intentos de privatización más fuertes” habla por sí misma: los más fuertes, no todos los “intentos”.
Es un secreto a voces que tanto la industria petroquímica, lo mismo que la educación llamada pública, “goza” (para seguir con los eufemismos) de la participación de la iniciativa privada en varios rubros, situación que hasta el día de hoy es contraria a lo que marca la Constitución Política del país. Todo ha quedado reducido, entonces, al más simple de los criterios: el problema no es en manos de quién quede la explotación del multimentado “oro negro” (ya lo decíamos respecto a la consulta en materia de reforma energética realizada recientemente), sino que la Carta Magna lo prohiba.
La solución hubiera podido ser reflexionar, y reconocer, que si alguna vez el Constituyente había puesto coto a la participación de la iniciativa privada en la explotación de recursos naturales propiedad de la nación tenía una razón de ser; creo que, entre otras cosas, algo que algunas y algunos llamamos soberanía nacional. Pero no, quienes hoy despachan en Xicoténcatl y en la Torre del Caballito han decidido que el problema no es lo que la ley suprema pretende impedir, sino el que la misma ley pretenda impedirlo. Aquí, lo dicho por priístas y panistas, es una perla: “prohibir que PEMEX pueda otorgar a un solo contratista áreas exclusivas o bloques para explotar o producir hidrocarburos va en contra de la economía de empresa”.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es verdad, defiende a la propiedad privada, elemento nuclear de un modelo de producción que hoy tiene a todo el planeta a punto de un colapso financiero de proporciones nunca antes vistas que condenará a millones de seres humanos a la pobreza y a millones de pobres a la muerte; un genocidio, sí.
Pero eso no les importa a las señoras ni a los señores senadores, lo fundamental es seguir dejando en manos de la iniciativa privada, ergo, del capitalismo, lo que nos da nación, identidad y soberanía; sea una industria petrolera que podríamos poco a poco ir sustituyendo por fuentes de obtención de energía menos criminales, sea la educación básica, media y superior, asediada por mercaderes disfrazados de funcionarios públicos, representantes sindicales o defensores demovimientos dizque por el diálogo y la paz.

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