Archivo para Diciembre, 2008

El EZLN y la Cocopa

Hoy que las agendas nacionales se entrecruzan con paradigmas hasta hace poco insospechados y la aparición de nuevos conflictos desplazan muchos de los temas de fondo que hace tiempo deberían haber sido abordados y resueltos, convendría que la clase política gobernante no olvidara el compromiso que contrajo el Estado con los pueblos indígenas de Mexico vía los acuerdos de San Andrés. La apuesta del sistema político mexicano ha sido la minimización del tema indígena. En el mejor de los casos, los acuerdos de San Andrés surgen como promesa de campaña sólo en tiempos electorales. El discurso oficial frente al zapatismo ha consistido en eludir cualquier mención al EZLN, en un vano intento de minimizar sus demandas o en una apuesta ladina, de suponer que con el tiempo se desvanecerán sus causas y demandas.

El incumplimiento del gobierno de los compromisos pactados con los indígenas vino acompañado de una mayor presencia militar en la zona de conflicto. El Estado mexicano ha optado por el acotamiento militar en lugar de buscar opciones políticas para la solución del conflicto, como pudiera ser la reposición del procedimiento legislativo para la aprobación de la iniciativa de ley que en 1996 fue aceptada por el EZLN.

El dramatismo de los acontecimientos de los últimos años, donde el crimen organizado, con vastas zonas de influencia y control territorial, así como la creación de estructuras financieras, judiciales, policiacas, políticas e incluso hasta culturales; ha demostrado la actitud falaz y cuentachiles que el gobierno mexicano ha mantenido frente al zapatismo. Para decirlo en otras palabras, mientras a los criminales les permitió la entrada hasta la cocina, a los zapatistas les dio con la puerta en la cara.

Ante la polarización social, promovida por un modelo económico que a nivel mundial ha demostrado su fracaso y la polarizacion política promovida y prohijada desde todos los ámbitos de la política mexicana, sería conveniente recordar el trabajo realizado por los miembros de la primera Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), cuya capacidad para procesar sus naturales y explicables diferencias les permitieron construir la iniciativa de ley en materia de derechos y cultura indígenas, derivada del compromiso pactado entre el gobierno federal y el EZLN, a través de lo que hoy conocemos como los acuerdos de San Andrés Larráinzar.

Éste no es un asunto de nostalgia, sino el ejercicio sobre un método de trabajo y compromiso para abordar las tareas que en ese tiempo la República nos encomendó y que realizamos en forma responsable, atendiendo los propósitos y los objetivos que nos fueron encomendados y que hoy se requiere sean recuperados, antes de que otra cosa suceda.

La primera ocasión que nos entrevistamos ante la comandancia indígena del EZLN, en la comunidad de La Realidad, municipio de Las Margaritas, sin habernos puesto de acuerdo, cada legislador se presentó sin hacer alusión al partido que pertenecía, lo cual fue ponderado por el subcomandante Marcos. Los miembros de aquella comisión legislativa pusimos por encima de los intereses partidarios el objetivo de la paz y en ése nos mantuvimos en todo momento. Fueron condiciones ajenas a sus integrantes las que impidieron la concreción de lo acordado.

La presencia y empuje de los senadores Heberto Castillo y Luis H. Álvarez constituyeron la piedra angular que permitió a la Cocopa encarar los momentos difíciles por los que transitamos. Los senadores del PAN Luis Felipe Bravo Mena y Benigno Aladro desempeñaron su trabajo con seriedad, acompañados del empuje de Rodolfo Elizondo Torres, Alejandro González Alcocer y Fernando Pérez Noriega. Del lado del PRD, Juan Guerra y César Chávez le imprimieron una dosis de activismo y reflexión desde una óptica de los movimientos sociales mexicanos. El senador Guillermo del Río Ortegón, a pesar de un estado de salud precario, se constituyó en un apoyo importante en las tareas legislativas. Del PRI, los senadores Óscar López Velarde y Pablo Salazar Mendiguchía aportaban elementos jurídicos y políticos que le brindaban orden y método a la discusión sobre los quehaceres de la comisión. A Marco Antonio Michael y al que esto escribe nos correspondió aguantar los vendavales oficiales por no plegarnos a la política gubernamental del desconocimiento de los acuerdos pactados. Del Partido del Trabajo, Óscar González Yáñez y José Narro Céspedes le imprimieron un gran compromiso a sus tareas. Juan Roque Flores, representante del Congreso del estado, Roberto Domínguez y Juan Carlos Gómez Aranda, representantes del gobierno del estado, le brindaron a la comisión las necesarias definiciones locales, así como el apoyo y la logística para la realización de las tareas legislativas.

El trabajo colectivo que realizamos quienes integramos esa comisión nos dejó marcados para siempre y, a pesar de no concretar lo que nos propusimos, desde nuestras trincheras hicimos hasta lo imposible por lograrlo sin importar el partido al que pertenecíamos.

Hace 12 años casi todos los aquí mencionados nos reunimos en San Cristóbal de las Casas y elaboramos la iniciativa de ley en materia de derechos y cultura indígenas, conocida como ley Cocopa, la cual fue aceptada por los zapatistas y rechazada por un gobierno que faltó a su palabra y a los compromisos contraídos durante el proceso de negociación. Esa iniciativa de ley es hoy una de las pocas posibilidades de rencauzar lo que todo predice será una nueva etapa de movilizaciones a lo largo y ancho del país.

OPS: LOS DIBUJOS ROTOS

Vicente Fox afirmó que el ex secretario de Trabajo era un queridísimo amigo

Ocotal Guerrero, 2 de Diciembre 1974-2008

Porque hablar de Lucio Cabañas Barrientos hoy a 34 años de su asesinato, y que relación puede el traer de la memoria este recuerdo presente en la actual situación de Guerrero, Oaxaca y de México en general. En Oaxaca hay una relación trágica y directa con la rebeldía aniquilada militarmente en la Sierra de Guerrero hace casi cuatro décadas, Eliseo Jiménez Ruiz general asesino, se hizo cargo de la XXVII Zona Militar con sede en Acapulco, y desde ahí aplicó la táctica de la guerra interna como método antiguerrilla y de sometimiento de las áreas campesinas, operó al mando de las fuerzas que en el combate final aniquilaron a la guerrilla en Ocotal, llego a suplir al depuesto gobernador Zarate Aquino, además a la par de los campesinos alzados en Guerrero en la zona colindante del lado de Oaxaca otras guerrillas también luchaban y corrieron el mismo destino que la encabezada por el maestro rural; en la región costeña de Oaxaca, “donde operaba la Brigada Revolucionaria Emiliano Zapata, el ejercito comete las mismas atrocidades que en Guerrero, así como a diario en los periódicos locales se puede leer sobre detenciones de indígenas, presuntos militantes de la BREZ. En la actualidad, en la penitenciaría oaxaqueña se encuentra un considerable número de campesinos costeños, detenidos por subversivos”,[2] esta referencia es de 1978, pareciera que el tiempo se detuvo, la situación no es muy diferente ahora

En un pequeño pueblo cafetero de la Sierra de Atoyac, El Porvenir, allí nació, el 15 de mayo de 1939, Lucio Cabañas Barrientos quien con el tiempo se convertiría en maestro rural y que iniciaría movimientos pacíficos de reivindicación del territorio de las comunidades, tratando de revertir el despojo que caciques y empresas realizaban explotando los recursos de los pueblos para su beneficio, protegidos por el gobierno estatal y federal.

La lucha pacífica continúa hasta que el 18 de mayo de 1966 los campesinos movilizados sufren una cruel represión, por lo que Lucio se interna en el monte. Esta represión es el detonante para que Lucio Cabañas se remonte a la Sierra y continúe en su tarea de “ser pueblo, hacer pueblo, estar con el pueblo”, tras un tiempo de trabajo organizativo surge el Partido de los Pobres (PDLP) y la Brigada de Ajusticiamiento.

Lucio decía: “Entonces meterse al pueblo, ser pueblo, es la primera tarea. Luego de allí sacar la enseñanza del pueblo, sacar la línea, sacar la orientación, es la segunda tarea. Pero luego con eso, crear una organización es el tercer paso y es la tercer tarea. Conforme se mete uno al pueblo un tiempecito, aprender del pueblo: Uno es pueblo, saca la orientación y, al dar la orientación, empieza uno a organizar como se va pudiendo, aunque sea poquito va uno organizando. Esto coincide con el método que nosotros aplicamos: Ser pueblo, aprender de el para orientarlo del mismo modo y eso ya entra en lo que uno es.”

“Después de casi dos años, la Brigada contaba con nueve elementos permanentes. Finalmente, en una reunión de marzo de 1969 se decidió emprender las primeras acciones.

Al poco tiempo se procedió al “ajusticiamiento” de dos caciques y, en junio de 1970, se decidió el primer secuestro, que reportó 100 000 y que fue en parte dividido entre los entonces quince miembros de la guerrilla, muchos de los cuales abandonaron definitivamente el grupo armado. Al menos otros dos secuestros se efectuaron entre marzo y abril del año siguiente, el primero en Acapulco y el segundo en el poblado cafetalero de el Paraíso, lo que parecería demostrar la capacidad por entonces lograda en organizar acciones dentro y fuera de un incipiente territorio”.[3]     

Ante la situación, el ejercito actúa cada vez con más violencia, en un reporte del 11 de abril de 1970 el militar firmante aconsejaba: “una acción de contraguerrilla que consistiría en hechos directos contra colaboradores y simpatizantes del Partido de los Pobres, bien fuera en lo personal o contra sus propiedades, a efectuarse por elementos del gobierno, civiles o militares, sin uniforme, debidamente preparados para ello, con el objeto de quebrar su red de información, abastecimiento y militancia”.

Los guerrilleros dos años más tarde, “después de algunos contratiempos, en un paraje de la carretera de Atoyac a San Vicente, llamado Arroyo de la Piñas, el día 25 de junio de 1972, a las 9:30 de la mañana, atacaron a dos transportes que regresaban de una inspección en el poblado de San Juan de las Flores, haciendo diez bajas –un oficial, dos suboficiales y siete soldados-y recuperando algunas armas. Se trataba de un destacamento del 50 Batallón de Infantería, la construcción de cuyo nuevo cuartel en la ciudad de Atoyac, realizado un año antes, había marcado el inicio de un vasto operativo militar en la sierra.”[4]

Continua la represión, tornándose a cada día cada vez más salvaje, ante la impotencia militar de destruir a la guerrilla, los militares se ensañan con la población desarmada y totalmente indefensa, los campesinos y sus familias son torturados, asesinados impunemente y desaparecidos a lo que los guerrilleros responden: “El ejército Federal ha participado en diversos atentados, crímenes y persecuciones…este ataque es la contestación de los trabajadores a los crímenes y  abusos de las fuerzas federales y de la policía del Estado, a los despojos que la clase rica y el gobierno hacen del producto del trabajo y de la tierra del campesino, del desprecio a los problemas de la clase pobre… contestaremos ¡ojo por ojo y diente por diente!.”

“Con los métodos de “antiguerrilla”, siete batallones de soldados y dos compañías de paracaidistas rastreaban la Sierra y más 3 560 soldados de la Zona Militar XXV; someten a núcleos campesinos, pueblos enteros viven en un verdadero estado de sitio, se tienden cercos militares en las Sierras de Atoyac, Tecpan y Coyuca violando así el artículo 49 de la Constitución”[5]

En estas condiciones los campesinos de Guerrero continúan su lucha contra el gobierno el PDLP y la Brigada de Ajusticiamiento continúan en la sierra emboscando al ejército mexicano, sin embargo el gobierno tiende un cerco gigantesco y centra sus objetivos en bloquear los recursos de aprovisionamiento para la guerrilla, concentrando a la población en algunas comunidades y limitando el abastecimiento de comida para las mismas, de esta manera limitaban el acceso de alimentos para los campesinos alzados en un intento de desgastarlos y aniquilarlos por hambre, a su vez se incrementa la represión y violencia por parte del Estado mientras que el acoso militar cada vez cerraba mas el anillo en torno a los guerrilleros, haciendo fracasar el secuestro del entonces senador Rubén Figueroa.

Las tropas divididas en dos columnas bajo el mando del mayor José Luis Enriques y del teniente coronel Ángel Lasso de la Vega, cierran el cerco en la periferia del municipio de Tecpan de Galeana. Los croquis trazados por un mando militar, describen la estrategia seguida para cercar al comando guerrillero. Según el parte militar, el 2 de diciembre de 1974 Lucio Cabañas y cuatro de sus seguidores caen abatidos en el Ocotal después de un intenso combate, después de 14 campañas militares para aniquilarlo.

“La resistencia armada, hasta en su forma de guerrilla, se ha ido justificando y reproduciendo como una de las formas extremas del conflicto social”[6], la memoria viva de esta manera no olvida los agravios, ni las exigencias de justicia, de castigo a los asesinos y como suele suceder, corridos y canciones de diverso tipo rememoran el sentir de los pueblos y las reflexiones de lo que ahora mismo sucede:

Lucio desapareció y muchos años después vuelve a surgir en Guerrero otro brote como lo ves, tal vez el fantasma de Lucio ande por ahí otra vez”

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se prepara para celebrar el 15 aniversario de la insurrección indígena en el estado mexicano de Chiapas (sureste) con la presencia de intelectuales y representantes sociales de 20 países, informó el subcomandante Marcos, líder de la organización.

“Están convocados todos los rincones de la geografía del mundo, aquellos que trabajan, aquellos que hacen andar las cosas, son despojados, despreciados, explotados, reprimidos”, dijo el viernes Marcos en un comunicado de prensa.

Los festejos por los 15 años de la insurrección del 1 de enero de 1994 se llevarán a cabo en la Ciudad de México y en San Cristobal de las Casas en el estado de Chiapas con el Primer Festival Internacional de la Digna Rabia.

“Los zapatistas pretenden ser puente para que las rebeldías caminen de uno a otro lado”, añadió Marcos.

Un foro abierto denominado “Las Cuatro Ruedas del Capitalismo”, con la participación de sindicatos mexicanos, españoles y argentinos, se celebrará del 26 al 29 de diciembre en la capital mexicana.

Mientras que en San Cristóbal de las Casas, del 2 al 5 de enero, intelectuales de diversas nacionalidades presentarán conferencias magistrales con la presencia de la comandancia indígena del EZLN.

Entre los participantes están la nicaragüense Mónica Baltodano, el bolivariano Oscar Olivera, el estadounidense Michael Hardt, el argentino Walter Mignolo, el italiano Pier Luigi Sullo, Jotze Iriarte del País Vasco y el mexicano Pablo González Casanova.

El EZLN se levantó en armas hace 15 años reclamando salud, educación, justicia y democracia para todos los mexicanos y sobre todo reivindicando a los indígenas.

Aunque logró que casi después de 500 años México reconociera los derechos de sus indígenas, un país con medio centenar de etnias en su territorio, las comunidades autóctonas siguen sufriendo la pobreza.

El año pasado, Marcos reconoció que el movimiento zapatista debe volver a definir su estrategia.

“Ya sabemos quiénes somos, y porqué queremos luchar, ahora tenemos que preguntarnos cómo lo vamos a hacer, con una estructura tipo movimiento, frente, o así como estamos, y ver quién está dispuesto a luchar por eso”, dijo a la revista Gatopardo.

El EZLN llega a su 15 aniversario con un complicado panorama en el país, en el que la crisis financiera internacional amenaza con golpear a los más pobres, entre ellos a los indígenas, y una creciente violencia que azota a varios estados, entre ellos, Chiapas.

Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 21 de noviembre del 2008.

José Ramón Enríquez.

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín es una de las obras más complejas de Federico García Lorca aunque aparente ser de las más simples. El propio autor temía la reacción del público ante su finísimo tejido de contradicciones y las trampas tendidas al espectador tradicional. Lo que podría parecer un juguete resulta gran teatro de vanguardia que discurre cara a cara con los clásicos, para faltarles al respeto al tiempo de amarlos con melancólica mirada.

Calderón es, desde luego, su interlocutor. Lorca mismo lo afirmó así en 1933: “Teatro de monigotes humanos que empieza en burla y acaba en trágico. El héroe o antihéroe a quien hacen cornudo es español y calderoniano; pero no quiere reaccionar calderonianamente, y de ahí su lucha, la tragedia grotesca de su caso”.

Escuchar a una subversión de El médico de su honra gritar hasta desgañitarse “¡Don Perlimplín no tiene honor! ¡Don Perlimplín no tiene honor!”, resulta no sólo una delicia para quienes somos amantes de Lorca y aplaudimos su defensa de cualquier inversión en los lugares comunes. Pero Perlimplín también quiso convertirse en epitafio para un concepto de “españolismo” o “machismo” que lleva muchos siglos ensangrentando suelos y que cruzó, desafortunadamente, el océano para enraizarse en el concepto de “mexicanidad”. Lorca no lo consiguió. Al contrario. Fue asesinado por la bala de un “macho” y “españolísimo” en el camino de Viznar.

Pero sí logró un ajuste de cuentas con el teatro de honra en nuestra lengua, e inclusive con la Commedia dell’Arte que hizo del “viejo que casó con mujer joven” un villano, y, por lo tanto, la víctima predilecta de sus burlas, hasta el Cañizares de El viejo celoso cervantino.

Con Perlimplín, Lorca también recuperaba las “aleluyas”, lo que hoy llamaríamos nota roja, es decir, el género más bajo del periodismo y del chisme de viejas, para elevarlo hasta las alturas poéticas a las que había llegado ya en el 33. La belleza del texto es en sí misma una delicia insuperable. Dicho esto último con cuidado, porque el propio Federico pensaba continuar trabajando la obra para convertirlo en algo mayor en cuanto tiempo escénico. Es decir, el propio autor quería superar lo que yo me atrevo hoy a considerar insuperable.

Paco Marín conoce a Lorca como pocos directores en el país. Ha puesto en escena sus dos obras mayores, Así que pasen cinco años y El público, y sus montajes quedan en la memoria como auténticas lecciones. Desde esta sabiduría enfrenta Perlimplín y el resultado, que merece una vez más summa cum laude, viene a ratificar su doctorado en Lorca.

Para su montaje convocó un equipo de actores muy sólidos y capaces de llegar desde el mínimo matiz hasta la brillantez. Los tres personajes centrales, Perlimplín, Marcolfa y Belisa son encarnados, en orden de aparición, por Alvaro Carcaño, Madeleine Lizama y Analie Gómez.

Alvaro Carcaño es un espléndido primer actor que viene de las escuelas de Lecoq y de Marceau y al que ahora rescata el teatro yucateco con Lorca, en el Peón Contreras, para que demuestre su maestría. Madeleine Lizama es justamente conocida como la primera actriz del teatro regional, y en su Marcolfa se muestra como primera actriz de cualquier género. Analie Gómez, trabajo tras trabajo, ha venido demostrando su calidad de primera actriz joven. Los acompañan Aurora Aceves, Marilú Bolívar y Eduardo Góngora.

La brillante mezcla entre tradición y modernidad la subrayan los videos de Jorge Carlos Cortazar, la música de Juan Luis de Pablo Enríquez y el vestuario de Laura Sánchez.

Y mientras los de Lorca corren por Mérida, el teatro yucateco ha llevado también otros aires suyos hasta Chihuahua, a la Muestra Nacional, con Ma’ ti na’ati kech, de creación colectiva, con Espiridión Acosta Canché, Mary Llama y Socorro Loeza, dirigidos por Juan de la Rosa.

La obra, que en castellano significa No te entiendo, resulta tan entrañable como fuerte, al enfrentar la pérdida por las nuevas generaciones de la lengua maya, parte fundamental de la identidad de uno de los pueblos que más se han defendido en nuestra historia.

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