EZLN, Quince Años
Hace poco menos de quince años una salvaje operación militar insurgente se dió inicio en México y con ello una nueva época de insurgencia que ha dejado como saldo miles, quizá millones, de personas desplazadas, ejecuciones sumarias, genocidio y muchas más injusticias contra los pueblos indios del sureste mexicano. No son pocas las expresiones de repudio contra la brutalidad que comenten estados poderosos contra naciones no conformadas por límites jurídicos y no reconocidas por las grandes organizaciones occidentales. Si bien los ataques israelíes contra el pueblo palestino no dejan de ser un crímen deleznable tampoco nos debería sorprender más de la cuenta ya que en nuestro propio país cometemos, por no impedirlo, ataques de la misma naturaleza. El EZLN vino a formar un nuevo tipo de guerrilla, una lidereada por un mestizo de ojos verdes que enarboló la luha indígena con métodos poco ortodoxos. ¿Lo logros? son pocos pero valiososos. El más importante fue haber puesto el tema indígena en la agenda nacional a fuerza de fuego y sangre de los muertos de San Cristobal y la matanza de Acteal. Entonces supimos muchos de nosotros que dentro de México había muchas más naciones que la conformada por las gentes de las ciudades y pueblos periféricos de cada estado. Supimos que había naciones integradas por pueblos con sus propias costumbres y sistemas de valores de los que poco entendemos quizás por no saber de dicha existencia. Luego los gobiernos neoliberales fueron consecuentes en cierto grado. En una medida suficiente para que la opinión internacional tuviera la impresión que México se ocupaba de sus asuntos olvidados con mesas de diálogo y con la participación ciudadana. Al final todo aquello fue na farsa bien diseñada por los representantes del gobierno quienes decidieron llegar a acuerdo que darían la autonomía suficiente a los pueblos indios para ejercer la autodeterminación regidas por sus usos y costumbre dentro de las tierras que históricamente les pertenecen. Es así que los Acuerdos de San Andrés Larrainzar quedaron sólo en papel, y como ese papel no tenía niguna denominación fue ignorado, deshechado por aquellos firmantes del gobierno que se comprometieron con hipocresía.
Los años pasaron y los pueblos indios de México siguen en la misma miseria, en la mismas condiciones a las que los gobiernos neoliberales y caciquiles les han sometido históricamente. Mientras tanto uno de sus líderes insurgentes se ha convertido en una caricatura de si mismo. un personaje que inidistintamente asiste a las televisoras que le reciben como una estrella más de la barra de telenovelas a escuchar sus opiniones sobre política y denostar siempre a la entonces izquierda real representado por el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Pero como el discurso de Marcos es camaleonico poco tuvimos que esperar para escucharlo desdecirse y aclarar que para él, y presuntamente para los pueblos indios, la política partidista poco tiene que ver con él, con ellos. Son quince años más de una revolución de una nación dentro de México que no se ha concretado, que sigue el camino que las fuerzas globalizadoras dictan ante la falta de determinación de los líderes insurgentes que prefieren no cometer el error de salirse de las señales televisivas antes de continuar con los ideales de la lucha con los que muchos de nosotros estuvimos de acuerdo.
Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional
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