EPÍLOGO- SI USTED QUIERE IR A BOLIVIA, LEA ANTES LO QUE DICEN NUESTROS CORRESPONSALES:
“4 razones para ir a Bolivia:
1-La belleza y diversidad artística, cultural e histórica de sus pueblos y ciudades, así como la de sus paisajes naturales.
2-Su mayoritaria población indígena, que aún conserva su lengua, vestido y costumbres, dotando al país de una identidad y sello envidiables.
3-Su actual gobierno, tal vez el mejor, y sin duda el más carismático y ejemplar del continente.
4-Sus precios, mucho más económicos que los de otros lugares de Sudamérica (Como Chile, Argentina, Brasil y Machu Pichu).
3 razones para NO ir a Bolivia:
1-La pobreza que aún reina en el país causa mucha delincuencia, especialmente hacia los extranjeros, que son vistos como “gringos” vengan de donde vengan. Aguas con su equipaje, y chequen
esta página. También en casi todos lados les querrán cobrar de más, y en las fondas, hasta esconderles los mejores platillos que tienen, para que consuman los peores.
2-El país carece prácticamente de carreteras pavimentadas ¿Pos a qué chingaos se dedicaron los gobiernos anteriores, aparte de quitarles sus tierras a los indígenas y asesinar a guerrilleros argentinos? Sin duda, el gobierno actual está trabajando mucho en eso -en cada viaje que hicimos vimos carreteras en construcción, y hay mucha cooperación con el gobierno brasileño para ello- pero Bolivia es 2 veces más grande que España, y un período electoral no basta para sanar la insuficiencia de 500 años de despojo y abandono. Sobre todo, no vayan a Tarija, la ciudad carece de atractivo turístico, y sólo se puede entrar y salir de ella por un peligroso y largo camino de tierra.
3-Su empresa de transporte foráneo es tal vez la peor del continente, y no digo del mundo porque aún no viajo al Sahara ni a las estepas siberianas. En Cuba, debido a la escasez de combustible, un microbus puede tardar horas en pasar, pero el chofer siempre pondrá la seguridad del pasajero primero. Los autobuses de Guatemala son malos y viejos, pero no se tardan horas en salir. En Bolivia, las estaciones de camiones son un centro de robo legalizado, y la mentira es la política de casi todos los que trabajan en ellas:
-Los cubículos de las distintas empresas no tienen escritos los precios de su transporte, y así te los aumentan según te vean la cara. Hay unas listas que el gobierno pega en distintos puntos, pero estas sólo tienen los precios de capitales a capitales. Además, te mienten cobrándote semicama (Nos pasó en Potosí), por ejemplo, cuando eso prácticamente ni existe en el país…
-El horario de salida y de llegada es otra farsa. En un cartel(Empresa “Expresso Cochabamba”), por ejemplo, decía que la salida a Santa Cruz desde Cochabamba era a las 6:30 am. Al preguntar a la que vendía los boletos, nos dijo que salía a las 7. Al comprarlos, nos dijo que a las 7:30. Al preguntarle al chofer, nos dijo que a las 8. Y la flota término saliendo pasadas las 9 am…Además, el chofer hace continuas y largas paradas (tiene tratos con fondistas y vendedoras que le dan comida gratis que pagan los usuarios a mayores precios de lo acostumbrado). Para convencerte de comprarles a sus socios, te advierten que será la única parada que harán –en viajes de varias horas-, gran mentira, pues lo seguirán haciendo cuantas veces quieran, por el tiempo que deseen…
-La seguridad de la gente es lo que menos importa. Hacia Tarija, para ahorrarse unos cuantos bolivianos, el chofer tomó una ruta llamada “La Angostura”-su nombre es muy claro-en vez de tomar la asfaltada Panamericana. Al día siguiente salimos en los periódicos, pues el grandioso chofer estuvo a punto de mandarnos al barranco: quedó una llanta en el aire y tardó horas en poder repararse. Para variar, las rutas de camiones no cooperan entre sí, varios camiones de pasajeros se acercaron y alejaron sin darnos ninguna ayuda, que la terminaron prestando unos traileros.
De Tarija a Villazón, el camión (Empresa “Narváez”) se topó de repente con que un puente había sido tirado por el río, cortando el paso. Para nuestro asombro, otros pasajeros contaron que esto es normal, y que los que nos vendieron el boleto YA LO SABÍAN, aunque se abstuvieron de contárnoslo. Los pasajeros nos contaron que suelen decirte que del otro lado del río te espera otra flota-así llaman a los camiones-, y cuando vienes a ver ni hay otra flota al otro lado, y en la que ibas ya se regresó con el pasaje que fue a su vez embaucado al otro lado del río, por lo que tienes que pagar doble.
Al reclamarle al chofer, dijo que ese no era su asunto, pero al fin los pasajeros nos organizamos y no abandonamos un transporte hasta que llegó el otro. Tampoco pagaron el caballo que tienes que usar para que te cruce a ti y a tus pertenencias. Como nosotros no teníamos suficiente dinero-ya nos había cobrado de más esa misma línea-, nos vimos obligado a cruzar el río a pata, y a punto estuvo la corriente de llevarnos, de no ser por la ayuda de un moreno por quien rezo ahora al Dios de los ateos.
-Para cereza en el pastel, en las terminales te cobran un “derecho al uso de la terminal”, aunque ni siquiera en esa terminal hayas tomado la flota, sino sólo haga escala-y te bajan en ella a huevo-, y ese “derecho” no incluye el uso del baño, que pagas aparte.
CONCLUSIÓN: Bolivia es muy Bella, pero no vale la pena quedarse muerto allá. Así que mejor espérense a que el próximo gobierno continúe el plan del actual –de ganar la derecha, ni se acerquen al país-, se terminen de construir las carreteras ya empezadas; y sobre todo, a que haya una reforma integral de la empresa de autobuses foráneos-que en su mayoría es, por cierto, antievo-, que los obligue de modo efectivo a poner sus precios en sus carteles, a salir y llegar a horas reales, y a no mentir y defraudar en general a los usuarios”.