Servicios de salud y educativos, deficientes
Una evaluación reciente de los programas sociales que otorga el gobierno de Felipe Calderón reveló que la población beneficiaria de Oportunidades y del Seguro Popular recibe servicios médicos y educativos deficientes.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas (CIEE) del Instituto Nacional de Salud Pública analizaron el impacto que han tenido los programas sociales en la disminución de la pobreza, en el bienestar de la salud y educación, y en la generación del empleo.
Los resultados obtenidos, de acuerdo con Stefano Bertozzi, director interino del CIEE, es que “las poblaciones más pobres y más marginadas del país no sólo siguen cargando con su pobreza, sino que además tienen acceso a servicios de salud y educativos de menor calidad”.
Bertozzi precisó que la población marginal beneficiaria de Oportunidades y del Seguro Popular acude a clínicas de primer nivel que carecen de personal capacitado y de lo mínimo necesario para detectar y controlar de manera oportuna enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes y la hipertensión.
Las clínicas rurales, sobretodo, dijo, carecen de áreas claves para realizar estudios clínicos básicos. “No me refiero a laboratorios, que ya implica cierta infraestructura, sino de una maquinita que permite, a través de tiras reactivas, diagnosticar anemia en los niños, diabetes en jóvenes y adultos, y detectar si una mujer embarazada tiene proteínas en la orina.
1.4 médicos por cada mil habitantes
Graciela Teruel Belismelis, investigadora académica del Coneval, explicó que la deficiencia en salud también se evidencia por el hecho de que México dispone de 1.4 médicos por cada mil habitantes, cuando Cuba, Uruguay y Argentina cuentan con 6.2, 3.9 y 3.2, respectivamente.
Pero así como la calidad de algunos servicios públicos es insuficiente, en el caso de la educación resulta muy evidente la desigualdad que priva entre la población beneficiaria de Oportunidades, que es básicamente rural, y la que habita en zonas urbanas.
“Los niños más pobres muchas veces sólo tienen acceso a la telesecundaria, que carecen de profesores y de equipo, y esto no es una garantía de que puedan salir de la pobreza”.
Teruel Belismelis explicó que de acuerdo con las evaluaciones de consistencia, por lo menos 80 por ciento de los programas sociales requieren ajustes porque “no están bien planteados”. Dijo que estas recomendaciones se darán a las dependencias próximamente.
Y aunque, precisó, en el país se ha intentado poner orden a los programas a través de estas evaluaciones, la realidad es que “estamos muy lejos todavía” de lograr una real eficacia y que se mejoren las estrategias.
En términos de cobertura de los servicios básicos, la investigadora aseguró que se cometen muchos errores, entre estos, que haya dispersión de programas, esfuerzos duplicados, una coordinación insuficiente, problemas de estrategia, y que haya muchos programas que sólo son a corto plazo.
Por lo mismo, precisó, la pobreza en el país sigue siendo alta y su erradicación muy lenta a través de los programas sociales.
Actualmente, hay 42.6 millones de mexicanos en situación de pobreza, de estos, 20.7 millones padecen pobreza patrimonial y 14 millones pobreza alimentaria. La prevalencia de baja talla en niños menores de 5 años sigue siendo alta, sobre todo entre la población indígena, aun cuando ha habido avances.
Uno de los graves retrocesos sanitarios se presentó en los niveles de obesidad reportados entre la población de 20 a 49 años, al pasar de 9.5 a 32.4 por ciento en tan sólo ocho años.
“Un gran número de acciones y programas sociales no se dirigen a los más pobres, además de que existe una descoordinación entre programas sociales, de seguridad social y creación de empleos”.
Belismelis mencionó que de 1992 a 2006 se ha dado un fuerte incremento en el ámbito informal, que se calcula en más de 10 millones de mexicanos.
La cobertura de seguridad social, que también tiene que ver con el mercado laboral, también es muy baja, ya que 71.5 por ciento de las personas que tienen más de 65 años de edad no perciben pensión alguna.
Uso electorero
Paul J. Gertler, director del Programa de Gerencia en Salud y de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California, Berkeley, recordó que cuando era gobernador de Coahuila Enrique Martínez y Martínez, éste le propuso realizar una evaluación sobre la conveniencia de colocar pisos firmes de cemento, como parte de su campaña para lanzarse como candidato a la Presidencia de la República, confrontando al perfilado Roberto Madrazo.
Se partió de la investigación científica de que los pisos de tierra exponen a las personas a adquirir todo tipo de parásitos y de bacterias que entran a sus casa a través de los zapatos, muchos de los cuales contienen heces fecales.
“Los niños chiquitos por lo regular juegan en el piso, no se lavan las manos e ingieren esas heces fecales, de modo que la evaluación comprobó que los pisos firmes reducen problemas de anemia, de infección, y mejoran el desarrollo cognitivo de los niños”, expuso el directivo de la Universidad de California, Berkeley.
Martínez y Martínez no fue candidato del PRI a la Presidencia de México, y aunque el programa mostraba su nobleza y eficacia, en 2005 sólo benefició a 600 personas.


