Archivo para Marzo, 2009

Espera que se le proporcionen copias con la información de su mandato y copias de la digitalización, para ponerlas a disposición del público en la Biblioteca del Centro Fox

La quinta fue la vencida. Cuatro ocasiones anteriores, Raúl Lucas Lucía se había librado de la muerte. Pero el pasado 13 de febrero ya no pudo escapársele. Ese día fue detenido y desaparecido con violencia. Tres días más tarde fue asesinado. Sus restos aparecieron ocho días después. Su cuerpo tenía huellas de tortura y tiro de gracia. La misma suerte sufrió su compañero Manuel Ponce Rosas.

Insumiso, desde hace 10 años Raúl vivía acosado por el poder. En 1999, poco después de la matanza de El Charco, el Ejército Mexicano lo torturó y amenazó. En septiembre de 2001 nuevamente fue torturado por militares en su comunidad, junto a sus hermanos y cuñado. El 18 de octubre de 2006, después del paso de la otra campaña por la comunidad mixteca de El Charco, recibió amenazas de los soldados. El 15 de febrero de 2007 fue herido de bala en el cuello durante una emboscada que casi le costó la vida.

La quinta fue la vencida. El pasado 13 de febrero, Raúl y Manuel participaban en un acto oficial para inaugurar la construcción de edificios escolares en la ciudad de Ayutla de los Libres, Guerrero, junto con otras 35 personas. Recién acababa de pasar la una y media de la tarde cuando tres sujetos con armas largas llegaron, gritando policía. Los golpearon en la cabeza, los sacaron de la reunión a rastras para meterlos en una camioneta Liberty negra que los esperaba con el motor encendido y se los llevaron con rumbo desconocido.

Media hora después, Guadalupe Castro Morales, esposa de Manuel, recibió una llamada a su celular proveniente del teléfono de su marido. Cuando ella respondió, una voz masculina le advirtió: No empieces a chingar. Quédate calladita o jodemos a tu esposo. Esto les pasa por defender indios. No se supo más de ellos, hasta el 21 de febrero en que sus restos fueron encontrados.

Raúl Lucas García y Manuel Ponce Ríos eran indígenas, mixtecos, guerrerenses y pobres. Raúl era presidente de la Organización Independente de Pueblos Mixtecos (OIPM) y Manuel el secretario. La organización, nacida en 2002 de las comunidades sembradas entre profundas barrancas y grandes cerros, tiene su base en la cabecera municipal de Ayutla de los Libres. Se dedica a defender los derechos de los pueblos indios de la región, a denunciar las violaciones de los derechos humanos que sufren y a gestionar proyectos productivos y de bienestar social para los nu’saavi.

La OIPM proviene de la Organización Independiente de Pueblos Mixtecos y Tlapanecos (OIPMT), fundada en 1994. De esta última surgió, también, la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa, que actualmente tiene a cinco de sus integrantes recluidos en el penal de Ayutla, y que han sido adoptados como presos de conciencia por Amnistía Internacional. Ambas uniones indígenas trabajan de manera coordinada con el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Raúl era oriundo de la comunidad de Roca Colorada, en la región mixteca de Ayutla de los Libres. Durante muchos años luchó por el beneficio de las comunidades indígenas. Cuando fue nombrado presidente del comisariado de Coapinola defendió los bosques contra la tala ilegal de la madera que llevaban a cabo empresas que saqueaban la riqueza forestal sin permiso del comisariado. Con éxito, encabezó la lucha de las comunidades mixtecas de su municipio en contra del Programa de Certificación de Derechos Ejidales-Comunales (Procede).

El asesinato de Raúl y Manuel es el más reciente episodio de la cosecha represiva de El Charco. Ellos son las dos últimas víctimas de una saga macabra que se remonta casi 11 años atrás. En la madrugada del 7 de junio de 1998, mientras dormían en la escuela primaria Catarino Maldonado, 10 indígenas mixtecos y un estudiante de la UNAM fueron ejecutados –algunos sumariamente– por soldados. Los campesinos pertenecían a la OIPMT. El general Juan Alfredo Oropeza Garnica, jefe de la 27 zona militar, estuvo al mando del operativo. Ernesto Zedillo era presidente de la República. El gobierno quiso presentar la matanza como un enfrentamiento entre el Ejército y guerrilleros.

La lista de dirigentes indígenas regionales muertos violentamente desde entonces es larga. Entre muchos otros forman parte de ella Galdino Sierra Francisco, tlapaneco de Barranca de Guadalupe, miembro de las Comunidades Eclesiales de Base, asesinado en abril de 2000. Donaciano González Lorenzo, ejecutado en enero de 2001. Y Andrés Marcelino Petrona, dirigente mixteco de El Charco e integrante del Comité de Defensa de los Derechos Humanos, baleado el 26 de agosto de ese mismo año.

En una de muchas otras denuncias hechas en los últimos años, Raúl Lucas explicó cómo militares y policías han entrado en al menos 20 de las 28 comunidades mixtecas de Ayutla. Contó que en los pueblos La Fátima y Vista Hermosa los soldados llevan dulces a los niños, pero luego les preguntan si han visto a guerrilleros o a narcos. Explicó cómo en esas incursiones cerca de 100 uniformados a unos les robaron cultivos de caña y a otros los quisieron vincular con organizaciones guerrilleras como el ERPI o el EPR y, en el peor de los casos, con narcotráfico.

Como presidente de la OFPM, Raúl documentó en 2008 cuatro casos de violaciones a los derechos humanos consistentes en allanamientos, robo, daños, retenciones e interrogatorios ilegales efectuados por militares en poblaciones mixtecas y tlapanecas. Estos casos ameritaron la interposición de cinco quejas ante la CNDH y denuncias penales. Los abusos no cesaron.

Los homicidios de Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Ríos son un paso adelante en la guerra de intimidación en contra de las comunidades indígenas de la Montaña y la Costa Chica. Dos hombres, dignos y valientes, defensores de los derechos de los pueblos indios, fueron salvajemente eliminados. En la región, los militares han sembrado odio, violencia, muerte, robo de cosechas, abusos. Le han echado gasolina al fuego. Que nadie se extrañe cuando se levante una cosecha de ira.

El fin de la Guerra Fría y la caída del bloque socialista significaron al mismo tiempo el desmoronamiento de los apoyos y paradigmas tradicionales para las guerrillas latinoamericanas, que sostenían programas socialistas, comunistas y que reivindicaban el marxismo en cualquiera de sus variantes.

Después de la firma de acuerdos de paz respectivos, los movimientos guerrilleros en Centroamérica, como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) o la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca desmovilizaron sus fuerzas militares y se integraron como coaliciones o partidos políticos que buscan el poder por un medio democrático.

Entre las pocas guerrillas latinoamericanas sobrevivientes son las colombianas FARC y el Ejército de Liberación Nacional. Con una fuerza conjunta de más de 20 mil miembros, que mantienen casi un centenar de frentes de guerra en todo ese país.

Colombia arrastra un conflicto armado de 45 años, en el que intervienen rebeldes, paramilitares, narcotraficantes y fuerzas estatales, el cual ha dejado más de cien mil muertos y cientos de miles de desplazados.

El origen de la guerra civil que afecta Colombia, la cual ha salpicado peligrosamente las fronteras venezolana y ecuatoriana, parece difuso. Sin embargo, a grandes rasgos se puede ubicar el 9 de abril de 1948, en Bogotá, cuando en una concentración popular una mano asesina segó la vida de Jorge Eliécer Gaitán, líder popular del Partido Liberal, quien encarnaba las aspiraciones de justicia de la inmensa mayoría pobre de Colombia.

Este acontecimiento desató la furia del pueblo, que durante tres días incendió Bogotá, buscando a quién cobrar su rebeldía, y abrió paso a un período de violencia que aún no ha cesado.

El contexto de la posguerra fría hace sumamente difícil, material y políticamente, ese objetivo. En caso de una victoria político-militar, no hay ninguna posibilidad real, en las actuales condiciones, de que la guerrilla pudiera instalar un régimen socialista en Colombia, sino, en todo caso, uno democrático nacional con equidad social y de beneficio para las clases trabajadoras.

Debacle electoral

Su encrucijada es enorme si se considera el número de víctimas del conflicto armado, pero es mayor si se observa el destino político de las organizaciones ex guerrilleras en Centroamérica, que han pasado por la debacle electoral; ninguna victoria en las urnas, a excepción de los sandinistas nicaragüenses en noviembre de 1984 y en el 2006.

Por el contrario, el electorado centroamericano ha depositado su confianza mayoritaria en partidos políticos ultraconservadores, como la salvadoreña Alianza Republicana Nacionalista, creadora, en su momento, de escuadrones de la muerte. Sin embargo, el ex guerrillero FMLN podría hacer historia hoy si gana las elecciones presidenciales salvadoreñas.

En México, hay tres grupos armados en el sudeste de ese país, pero solo están en activo cuando celebran sus fundaciones respectivas. Uno de estos bloques es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas.

Su único alzamiento armado ocurrió el 1 de enero de 1994, que dejó varios muertos y el desplazamiento de unas 20 mil personas.

En Guerrero y Oaxaca reaparecen muy poco o casi nada el Ejército Popular Revolucionario y el Ejército Revolucionario Popular Insurgente.

Por aparte, la Policía peruana se enfrentó el 7 de marzo recién pasado a una columna del grupo terrorista Sendero Luminoso en el selvático valle de los ríos Apurímac y Ene, informó la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas.

Según el Gobierno, los remanentes de Sendro Luminoso actúan en alianza con grupos del narcotráfico.

El subsecretario de Gobernación, Gerónimo Gutiérrez ya entabló comunicación con los integrantes de la comisión de mediación entre el Gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario (EPR) para que, a la brevedad posible, se reúnan con los titulares de la Procuraduría General de la República (PGR), Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), y definir respecto a los dos “eperristas” desaparecidos.

De acuerdo con el funcionario federal, en el transcurso de la semana que está por concluir y la próxima, quedarán definidos los tiempos para agendar un encuentro con la comisión y tener un primer intercambio de impresiones sobre la desaparición de los dos militantes del EPR, Edmundo Reyes y Gabriel Alberto Cruz.

Recalcó que el Gobierno federal mantiene un compromiso indeclinable con la defensa y la promoción de los derechos humanos, a la vez que rechaza toda forma de violencia y mantiene un compromiso claro con el cumplimiento de la ley y con el estado de derecho.

Refirió que la Procuraduría General de la República continúa desarrollando las investigaciones en torno a la desaparición de los dos eperristas; “sus investigaciones se llevan a cabo sin limitación alguna, y se encuentran en curso”.

El funcionario federal, quien hace poco menos de 15 días tomó posesión de su cargo, recalcó que el proceso iniciado con la comisión de mediación continúa y es una prueba clara de la voluntad de diálogo del Gobierno federal.

“En fechas próximas se definirán los tiempos para ampliar el diálogo con otras instancias del Gobierno federal y precisar, o terminar más bien de precisar las modalidades de ese diálogo, y para ese efecto estaré comunicándome con los voceros de la comisión de mediación esta misma semana para agendar un encuentro y tener un primer intercambio de impresiones. Muchas gracias”, dijo Gerónimo Gutiérrez durante su presentación a los medios de comunicación la semana pasada.

En este sentido, dijo que los desafíos que enfrenta México demandan el fortalecimiento de la gobernabilidad del estado, entendida ésta como la capacidad del orden democrático de plantear y aplicar soluciones con la mayor participación posible, con la plena vigencia de los derechos humanos, y el respeto al disenso.

Por ello, dijo, la pauta para la Subsecretaría de Gobierno será el diálogo franco y respetuoso como medio para llegar a acuerdos en beneficio del país y será también el respeto irrestricto a nuestro marco legal lo que marquen los propios límites de este diálogo.

Indicó que su labor estará basado en tres ejes: la coordinación política con los poderes de la Unión y entre los órdenes de gobierno, buscando y manteniendo siempre una comunicación fluida y respetuosa que permita detectar riesgos a la gobernabilidad y sumar las capacidades públicas ante los problemas a enfrentar.

El segundo eje será la identificación y atención de problemáticas estructurales y de conflictos, que sin duda son propios de una sociedad plural y diversa, con el objetivo de contribuir a fortalecer la unidad nacional y preservar, asimismo, la cohesión social.

Y tercero, dijo, el fortalecimiento del federalismo y del desarrollo municipal, promoviendo una distribución equitativa y eficiente de potestades, de responsabilidades y de recursos; y también, asimismo y naturalmente, coadyuvando en la capacitación y en la profesionalización de las autoridades y de los funcionarios municipales.

Foto: Litmuse.

Augusto Boal.

Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.

Aunque inconscientemente, las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!

No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una sesión del Senado o una reunión diplomática; todo es teatro.

Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario. Somos todos artistas: haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana.

En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios, hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, sí, pero lejos de nosotros, en países distantes y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco respetable o en las manos de un honesto corredor de Bolsa, fuimos informados de que ese dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las víctimas de sus decisiones, continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.

Veinte años atrás, yo dirigí ‘Fedra’ de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis actores: “Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la Verdad Escondida.”

Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.

Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida!

Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!

Traducción: Revista Artez.

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