Microhistorias zapatistas
n aporte al “debate sobre el impacto de la rebelión zapatista en las regiones indígenas de Chiapas”. Al estallar el levantamiento del 1 de enero de 1994, en el mundo académico predominaron primero los estudios sobre sus causas y los orígenes de este movimiento, al igual que la historia de otras organizaciones indígenas que ese año apoyaron muchas de las reivindicaciones de los zapatistas, aunque discreparan de la lucha armada. Cuando el EZLN y el gobierno federal negociaron en torno a los derechos indígenas, las revistas y editoriales académicas impulsaron una discusión más política que “científica”. La suspensión de las negociaciones en 1996 y la aprobación de una reforma constitucional sobre los derechos indígenas en 2001, impugnada por el EZLN, trasladaron la atención a la práctica de la “autonomía” en las comunidades con importante presencia zapatista. Este libro ofrece una pequeña muestra de estos estudios de caso y de otros sobre comunidades donde la rebelión reactivó la lucha agraria. Las microhistorias permiten observar cómo grandes procesos sociales, políticos y económicos son “leídos” desde lo local por grupos (que no eran homogéneos ni estáticos) que utilizan los discursos foráneos (el “agrarismo”, la “Palabra de Dios”, el “zapatismo”, la “transición a la democracia”…). El zapatismo fue posible gracias al grado de organización social y política en las comunidades: una amplia experiencia ejidal y campesina previa de los indígenas en los conflictos agrarios y las luchas políticas.
Se constatan “las semejanzas y diferencias de los zapatismos locales”, una singular conjugación local, regional, nacional y global de estructuras y procesos, junto con las historias de los múltiples actores involucrados de distintas maneras en la constitución del EZLN. Los autores de los siete estudios reunidos aquí se preguntan “cómo un conjunto de indígenas de la Selva Lacandona, Los Altos y el norte de Chiapas decidió rebelarse o no… esto puede explicar por qué el zapatismo se constituyó como proyecto político-militar dominante en ciertas comunidades (La Garrucha y Santa Catarina), disputado y dividido en otras (Buena Vista Pachán y San Andrés Larráinzar), respaldado temporalmente (Nuevo Francisco León, Veracruz, Saltillo y El Coloquil), o que después del alzamiento fueron marginales. Se puede trazar una cartografía donde se advierten archipiélagos zapatistas en un océano de comunidades indígenas no zapatistas: una geografía que ha ido cambiando a lo largo de 25 años. La vida social se tornó más compleja al establecerse vínculos estrechos y duraderos con el estado, el mercado, las iglesias y múltiples organizaciones políticas y sociales. Se abrieron nuevas oportunidades pero también nuevos retos, reflejados en la progresiva pérdida de poder e influencia del mundo mestizo local y regional a favor de los nuevos actores indios; en la formación de mecanismos de solidaridad social en un espacio de cooperación, competencia y conflicto; y en la formación de nuevos tipos de liderazgos comunitarios.
Una reflexión final: “el zapatismo representa una paradoja… Si bien los efectos del levantamiento de 1994 aceleraron las transformaciones en las regiones indígenas de Chiapas, las propuestas del EZLN para los múltiples problemas prevalecientes no han contribuido a resolver las necesidades e intereses de los indígenas, como lo demuestran tanto las deserciones del movimiento como el incremento de la migración laboral”.
* Marco Estrada Saavedra y Juan Pedro Viqueira (coordinadores), Los indígenas de Chiapas y la rebelión zapatista. Microhistorias políticas, El Colegio de México, México 2010, $230, 460 pp. ISBN 978-607-462-052-8
Fichero archivado: Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional
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