EPR Archivos

En la medida que se acerca el 5 de julio, los mexicanos “vamos comprobando día a día que no estamos ante un proceso electoral más, (sino) frente a unos comicios desacreditados y carentes de toda legitimidad, que abarcan al sistema electoral en pleno, como partidos políticos y, por supuesto, a la mayoría de candidatos, quienes temen, sobre todas las cosas, aun desde el usufructo del poder ilegítimo, que sea desenmascarado una vez más el régimen tal cual es: antidemocrático, antipopular y represivo”, sostuvo el Ejército Popular Revolucionario (EPR).

Lo importante de esta coyuntura electoral “es el rechazo al régimen, en un principio espontáneo, hoy organizado, que diferentes sectores del pueblo lo hacen público y anuncian que anularán su voto mediante diferentes expresiones políticas”, anotó en un comunicado.

Expuso que los “poderes fácticos pretenden tramposamente imponer que la supuesta salvación llegará por la derecha, y como punta de lanza los empresarios hacen política con la intención de seguir preservando sus intereses”.

Víctima de secuestro acusa al EPR

Eulalia Amaya Pérez y Lucina Maldonado Castellanos, madre y esposa de Edmundo Reyes Amaya, militante del Ejército Popular Revolucionario, exigieron al Presidente de la República la inmediata presentación con vida del desaparecido.

“Soy panista y voté por Felipe Calderón, pero me ha decepcionado”, dijo la madre durante un foro celebrado ante la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, por el 59 cumpleaños del guerrillero detenido-desaparecido en 2007 junto con Gabriel Alberto Cruz Sánchez, del mismo grupo. La madre, de 79 años, dijo que escribió a Calderón para solicitarle apoyo para conocer el paradero de su hijo. “Cuando (el ahora Presidente) era candidato me llegaron sus cartas pidiendo el voto y se lo di; pero ahora que necesité de él no me hizo caso”.

Lucina Maldonado dijo que durante 30 años de matrimonio con Reyes Amaya nunca conoció su actividad política; pero ahora está “orgullosa de él, porque siempre fue buen marido y su lucha por los pobres de México no es mala sino muy digna”.

Mediante  comunicado fechado el 4 de noviembre de 2008, la Comandancia General  del Ejército Popular Revolucionario ( CG-EPR),  informa sobre los resolutivos del  Pre Congreso llevado a cabo por sus militantes y combatientes , en el cual destacan la estrategia, la táctica y la metodología de construcción,  del lineamiento político de Guerra Popular Prolongada” (GPP). En la que destacan que “por exigencia unánime de la

militancia se reestructuraron las instancias máximas de dirección de nuestro partido y ejército”. Lo que podría anunciar  que Tiburcio Cruz Sánchez ya no es el  Comandante General del EPR. Esta posibilidad ya la habían tocado los miembros del EPR en el comunicado del 13 de octubre de 2008, dicen lo siguiente: “Jamás, a un ser humano consciente se le puede chantajear con situaciones de tipo consanguíneo o afectivas, porque para defender al pueblo y estar con él lo único que hace falta es amor a éste y fidelidad a los principios que, para nosotros, contiene la filosofía marxista leninista. No como dogma, sino como guía para la acción de un pueblo que lucha para liberarse de la opresión y la explotación”. Esta anotación podría encerrar la necesidad de haber hecho los cambios en la Comandancia General del EPR,   de las que en el comunicado del 4 de noviembre dan cuenta.

Hacen saber en su más reciente misiva  que durante el Pre Congreso realizado en alguna parte de la república mexicana confirmaron como táctica para la etapa de lucha que desarrollan, la combinación de todas las formas, correspondiendo a cada quiEn desde su trinchera, construir y organizar el descontento popular contra el régimen autoritario y represivo.

Lo anterior es la ratificación de sus métodos tradicionales de lucha popular, manteniendo la GPP, como lo señalan, como parte de esa forma muy personal del EPR de implementar las acciones guerrilleras, sin dejar claro de manifestar el interés de ver resultados inmediatos de la petición fundamental que los mueve, que ha sido la presentación con vida de los dos desaparecidos: Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, detenidos-desaparecidos desde el 25 de mayo de 2007 en Oaxaca. De esta manera, como lo señalan, confirman el principio de construcción de la unidad y dirección por las bases.

En el cuarto punto, el EPR sostiene que surge del pre Congreso una ratificación del impulso, desarrollo e implementación de las acciones de autodefensa como recurso legítimo del pueblo y los revolucionarios ante los agravios y la criminalización de la pobreza y el descontento popular. En este caso no definen en qué eventos la autodefensa debe ser necesaria, se generaliza de tal forma que se dejan opciones para que cualquiera, a nombre del EPR, realice acciones que vayan en contra de los principios revolucionarios de esa organización revolucionaria, argumentando tener el derecho para realizar acciones de auto defensa. No hay que olvidar que durante el movimiento popular del 2006 en Oaxaca, muchos fueron los que a nombre del EPR, llevaron a cabo acciones vandálicas, sin ser parte de esta organización, lo que motivó para que al EPR se le criminalizara como grupo guerrillero, al tener el gobierno de Oaxaca y el federal los argumentos para afirmar que detrás de los eventos sucedidos en ese año, habían sido resultado de la intervención de esa organización, cuando no todas las acciones pudieron haber sido reivindicadas por el EPR, sobre todo las vandálicas que se realizaban en contra de la población civil.

En el punto cinco, el  PDPR-EPR se muestra el respaldo a los resolutivos del Comité Central y el Buró Político, con el llamado hecho durante ese pre Congreso de cerrar filas para accionar en respuesta al lamentable hecho de la detención- desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Lo que pudiera plantear la posibilidad de  acciones de tipo militar, que terminarían con la tregua a la que se comprometieron con la comisión mediadora, aunque esa posibilidad depende, como bien lo destacan de las soluciones que el gobierno federal tenga, como respuesta a las peticiones que el EPR ha planteado, que como tiene como prioridad la presentación con vida de los dos guerrilleros desaparecidos.

En el mismo punto sostienen que después del respaldo a las acciones, todo aquel que no se presentó al llamado está en calidad de desertor.

Descubren a boicoteadores del trabajo revolucionario y los cuales con sus dichos alimentan las especulaciones de analistas políticos y de la inteligencia del Estado, facilitando el trabajo contra insurgente. Como ya se ha hecho costumbre, en este caso tampoco aclaran estos términos, y dejan que la especulación siga creciendo, sobre la posibilidad en las alianzas con otras agrupaciones revolucionarias e incluso con grupos que no comparten la ideología revolucionaria.

Es en el punto número siete donde el EPR advierte de individuos que dicen representar y pertenecer al PDPR, cuando destacan los miembros del EPR, estos que dicen pertenecer no tienen ninguna relación orgánica y sus planteamientos y conceptos no corresponden a los lineamientos políticos del PDPR-EPR.

La denuncia del grupo guerrillero llega en el momento oportuno, cuando se habla insistentemente de su relación con cárteles del narcotráfico, con la posición que argumentan rompen con la posibilidad de haber hecho tratos con este tipo de grupos y marcan una diferencia que debieron realizar desde un principio. Si bien es cierto, se ha sabido de grupos que dicen pertenecer al EPR y que tienen nexos con otro tipo de organizaciones, como las del crimen organizado, con la puntualización del EPR se deja de especular y se mantiene una visión clara que hasta el momento esa organización se encuentra más ocupada en organizar la respuesta armada que pudiera darse en caso necesario, dejando a un lado cualquier hipótesis de su alianza con grupos del narcotráfico, una versión que es negada durante el desarrollo de su comunicado.Parece que la desconfianza  ha llegado a tal grado que insisten en manifestar “que  por exigencia unánime de la militancia se reestructuraron las instancias máximas de dirección de nuestro partido y ejército, quedando pendiente la revisión de la funcionalidad de las diferentes estructuras para su ratificación o reestructuración”.

Confirman, “que los voceros oficiales del PDPR-EPR,  son el Comité Central, la Comandancia General, y el Comité de Prensa y Propaganda (antes comisión de Prensa y Propaganda), y como órgano oficial el  periódico “El insurgente”.

En una reunión privada con organismos civiles, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, preguntó a Vicente Fox sobre la presencia del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en México. Y Fox le contestó que era un grupo muy pequeño y disperso.

 

El diálogo se dio en una reunión de diez minutos en el Centro Fox.

La audiencia la pidió José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C., y la conversación quedó grabada en un video aportado a Milenio por AvanzadaTVOnline. En el video se ve el diálogo entre el presidente Álvaro Uribe, Vicente Fox y varios ciudadanos mexicanos interesados en la seguridad.

Álvaro Uribe destacó la labor de varios mexicanos que son sus aliados en la lucha contra el terrorismo (para referirse a las FARC).

“Ustedes son mis aliados”, les dijo.

En la audiencia, participó también Alejandro Gurza de Coparmex, Alejandro Ortega y Cristina Montiel de la organización Mejor Sociedad, Mejor Gobierno, y Abel Flores de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos.

Por el lado del Gobierno de Colombia, estuvo Álvaro Uribe, el general Óscar Naranjo, jefe de la Policía Nacional, y el embajador Luis Camilo Osorio. Por el gobierno de Guanajuato, asistió el gobernador Juan Manuel Oliva y el secretario de Gobierno, Gerardo Mosqueda.

A continuación la plática entre los ciudadanos y los gobernantes:

Álvaro Uribe.- Cuando ese bombardeo al campamento (de las Farc en Ecuador), teníamos tantas dificultades aquí, casi que estos señores hicieron una labor solidaria, apoyándonos (refiriéndose a los mexicanos que denunciaron a la mexicana Lucía Morett, sobreviviente del bombardeo). De hecho nunca los puedo olvidar. Toda nuestra gratitud.

José Antonio Ortega.- Pues yo le entrego esto presidente, es la carta, esta es la denuncia que presentamos en la Procuraduría (contra los mexicanos que estaban en un campamento de las Farc), la ampliación. Y una carta solicitándole más elementos, para poder ir convenciendo a la opinión pública mexicana, que usted al bombardear Sucumbíos (Ecuador) tenía la razón, y que la fuerza del Ejército y la policía colombianas se impusieron en contra de esos bandidos.

Para nosotros es muy importante eso Presidente, y nos va a ayudar mucho porque aquí en México hay todavía mucha gente que simpatiza con el EPR, que es un grupo todavía muy pequeño; no se le puede comparar a las FARC. Y contra el cual tenemos que luchar.

Álvaro Uribe- ¿El EPR funciona en qué parte del país?

Vicente Fox- En varios lados, son grupos muy pequeños y dispersos. Normalmente hacen grandes esfuerzos mediáticos, mucho amarillismo, pero probadas no hay acciones terroristas tal cual. Pero sí están presentes por varios lados, con tres o cuatro ramificaciones de ellos.

José Antonio Ortega – Bueno las explosiones…

Juan Manuel Oliva- Que afectaron los ductos de PEMEX…

José Antonio Ortega- Las explosiones que afectaron al estado de Guanajuato, y que gracias al gobernador (refiriéndose a Juan Manuel Oliva) que ha impulsado también la seguridad, pues ahí vamos saliendo. Pero la lucha, además de tener autoridades como el gobernador Oliva, como el presidente Fox, requieren del apoyo de la sociedad civil.
Y ese apoyo de la sociedad civil, a veces nosotros podemos decir más cosas de la que ellos pueden decir. Y esos elementos que usted encontró en las computadoras de Raúl Reyes para nosotros son muy importantes, que ponen la liga de esos muchachos que estaban ahí, con los grupos de aquí. Por ejemplo, ahora en Morelos, Antonio Pavel que estuvo en Sucumbíos y que salvó la vida estuvo en el movimiento de Morelos alborotando a los maestros. Por eso la insistencia presidente Uribe.

Álvaro Uribe- Embajador (refiriéndose al embajador de Colombia en México) a través de mi General ¿se les ha podido dar apoyo probatorio a estos señores?

Luis Camilo Osorio.- Sí presidente, permanentemente estamos informando y alimentando todos los procesos aquí.

José Antonio Ortega.- El embajador ha sido muy amable con nosotros, nos ha apoyado, hemos hecho una causa común para mostrar que Colombia y México son dos pueblos hermanos.

Álvaro Uribe.- Ustedes son unos luchadores admirables, y muy bueno que me haya acompañado a esta reunión mi General (refiriéndose al general Óscar Naranjo, Jefe de la Policía Nacional de Colombia), para que el general haga una revisión, documentar, a ver en qué más les puede ayudar. Yo los felicito, mi gratitud.
Álvaro Uribe le da un abrazo a José Antonio Ortega. Y el Presidente de Colombia le da un abrazo, diciéndole: “Ustedes son mis socios antiterrorismo”.

Jacobo Silva Nogales o Comandante Antonio, uno de los dirigentes fundadores del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, detenido en 1999 a causa de una delación y encarcelado desde entonces en el penal de máxima seguridad de La Palma, relata los días en Almoloya en varias cartas escritas en su celda.

Además de cuestiones políticas, económicas y sociales, por la pluma del Comandante Antonio pasan narcotraficantes afamados, sicarios, secuestradores, ex militares y ex policías, con los que convive.

Los testimonios de barones de la droga cohabitan en los mismos párrafos en los que Silva Nogales cita a filósofos universales. El erpista se convierte así en un cronista ilustrado del mundo oculto de La Palma.

“¿Habías conocido antes a un capo? Pues ahora tienes la oportunidad de convivir día a día con algunos. ¿Y a secuestradores? Aquí hay varios de ellos. ¿Jefes policiacos? Hay varios también y ocuparon altos cargos. ¿Militares? Hay un teniente coronel y un capitán y ambos además son abogados. ¿Asaltantes de bancos? Podrías platicar cada que quieras con cada uno de ellos, como también con un asesino a sueldo y un narcojunior; hasta con un acusado de ser terrorista vasco podrás conversar”, soliloquia el guerrillero, quien es catalogado como prisionero de guerra del Estado mexicano por sus compañeros del ERPI.

MILENIO presenta fragmentos de algunas de las decenas de reflexiones escritas en Almoloya por Silva Nogales o Comandante Antonio.

Conductas Especiales y Máxima Seguridad, dos pasillos saturados en una misma línea recta, una tras otra, en uno de los extremos de la prisión. Es el lugar reservado para los castigados y para quienes por alguna razón no se desea que convivan con los demás presos.

En un principio, ambos pasillos eran utilizados indistintamente para ambos casos, seguramente porque eran pocos quienes eran aislados por tiempo indefinido, así que los castigados eran llevados a cualquiera de los pasillos y a ambos se les llamaba con los nombres ya citados o con el de Tratamientos Especiales, en el entendido de que así no recibirían el trato usual sino una especie de “terapia” o tratamiento para intentar modificar su comportamiento.

Jesús Gutiérrez Rebollo —general encargado de combatir el narcotráfico en 1996 y detenido en 1997 por su relación con Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos— y Daniel Arizmendi, El Mochaorejas —peligroso secuestrador aprehendido en 1998—, fueron de los primeros en pasar temporadas largas e indefinidas ahí. Después estarían ahí Marcos Tinoco, El Coronel, El Fugas, Andrés Caletri, El June, El Mayel, Benjamín Arellano Félix, Osiel Cárdenas Guillén, Flavio Sosa y otros de los más conocidos presos de esta cárcel, a los que se quiere impedir que se defiendan.

Entre ellos a veces se cuela uno que otro de los que no pueden convivir con los demás, porque son causantes de la agudización de los conflictos entre grupos de presos que participan en diferentes cárteles o porque son muy irreflexivos o muy conflictivos y se colocan en el papel de blanco de una posible agresión.

—¡Con que no quisiste decir lo que te dijimos, cabrón! ¡Toma! —le dice uno de los agentes en tanto le propina un golpe. Se encuentra en su celda después de una audiencia en la que tenía que realizar su ampliación de declaración. No dijo en ella exactamente lo que le habían ordenado sus torturadores, así que interrumpieron la diligencia ya iniciada y lo condujeron de regreso a su celda.

—¡Se me olvidó y me confundí! –intenta explicar.

—¡No te hagas pendejo! ¡Vamos a ir otra vez y vas a decir exactamente lo que te dijimos —le dicen antes de golpearlo otra vez.

—¡Sí! ¡Sí, señor!

—¡Repite lo que te voy a decir!

Y entre golpe y golpe se aprendió de memoria lo que diría ante el juez. Así lo hizo y ya no hubo golpes.

Es lo que cuenta Mario Aburto Martínez, su versión. Dice que, hasta donde él sabe, es el único preso en este penal al que agentes de la PGR o “del gobierno” han sacado de una audiencia para ser torturado. El suyo es un caso especial y no por eso sino porque está acusado de asesinar nada menos que a un candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio.

—A muy pocos he visto que admitan las acusaciones que les hacen y luego se sostengan en ello —dice Amado, acusado de secuestro.

—Yo de pendejo reconocía que era narco, dije que era campesino, pues tengo mis tierras y también las cultivo y lo pueden comprobar –comenta Rodrigo, quien sin saber leer ni escribir tenía posesiones que es difícil, casi imposible, creer que pudiese haber obtenido de manera lícita, entre ellas un hotel de varias estrellas.

—La mera verdad no se me hace muy cabrón fulano como para que sea lugarteniente de zutano —es común escuchar cuando llega algún nuevo al que la televisión publicitó como lugarteniente del poderoso jefe de un cártel del narcotráfico.

—¡Qué lugarteniente va a ser este cabrón, hombre! ¡No es más que un matoncillo! ¡Ya sabes cómo son de chismosos los periódicos! De por sí la policía aumenta la importancia de los que agarra, para aparentar que está haciendo un buen trabajo. ¿No ves que así se ganan los ascensos? —argumenta el que ya pasó por esa experiencia y tiene ojo clínico porque alguna vez fue lugarteniente y a su vez tuvo que elegir uno de entre los integrantes de su banda, porque se hizo jefe.

—Además, así los periódicos venden más y los noticieros tienen más rating. Y sirve también para que el gobierno mexicano presente ante la DEA un supuesto gran trabajo en el combate al narcotráfico y para encubrir la protección que les da a otros. ¿No te das cuenta de que nunca agarran a nadie del cártel de Julio?

¿Tendrán razón? Tal vez, por que nada es gratis en esta vida y la mayoría se han reducido a ser, fundamentalmente, reproductores de boletines oficiales, y nadie tiene que convencerte de que las versiones oficiales no acostumbran apegarse a la vedad, pues lo has vivido en carne propia y lo has comprobado en otros casos.

—Cuando vi las noticias en la televisión, pensé: ese hombre debe ser muy fino, muy delicado, si hasta la taza del baño de su casa era de oro —dice el narcojunior, bromeando.

—¡No hombre! ¡Puras mentiras! Si muchos periodistas fueron después a ver la casa pensando que era cierto que las chapas eran de oro también, pero cuando vieron que no era así, sino que eran comunes como las de cualquier casa, ya no aclararon nada. Dice mi mamá que hasta llegaron turistas de Estados Unidos en un autobús para ver la casa y le pidieron permiso y ella los dejó pasar. Los medios cuando quieren chingar joden y bien feo. Con eso justifican cualquier cosa que haga el gobierno contra uno. ¿Y cómo te defiendes?

—¿Ya notaste que hay otro grupo de presos hacia los cuales hay también una actitud de desprecio, por parte de algunos?

—Sí, mira al “prieto”, a Fagoaga o a Regino. ¿A qué se debe el desprecio y la desconfianza que por la diplomacia no llega al rechazo abierto?

—Ya sabes que los tres son secuestradores, así que a eso puede deberse la actitud que ya notaste, así que si la misma existe también hacia los demás que están aquí por el mismo delito, eso querría decir que a eso se debe su especial situación.

—Yo puedo soportar que alguien robe o que asalte o que mate por sueldo, pero a los que no trago es a los secuestradores —dice don Ricardo, acusado de narcotráfico. Es que no sólo destruyen al secuestrado, sino a las familias.

—Es cierto que nosotros los traficantes causamos mucho daño —dice César—, pero a nadie obligamos a que nos compre la droga ni le ponemos la pistola en la cabeza para que consuma coca o mariguana, como hacen los secuestradores para que la familia pague el rescate.

—Me dicen El Ceja Güera y estoy castigado desde hace siete meses. Estoy en aquel pasillo —dice, señalando hacia otro edificio— y no hay nadie con quien yo pueda platicar.

Hace mucho tiempo que no había nadie en esta estancia.

—¿Cómo te llamas? —pregunta. En cuanto respondes te interroga acerca de la acusación que te hacen. Se lo dices y muestra mucha simpatía y cuenta que conoció a guerrilleros de los años 70 y que ocasionalmente los apoyaba económicamente.

¿Será cierto? ¿No será que es una de esas personas que adaptan su discurso a las características del interlocutor? Ya has conocido gente así allá afuera, son los “comodines” que donde quiera encajan. En este caso no puedes dilucidar cuál sea la verdad, pero de su narración se desprende que cuando menos vivió en Sinaloa durante el tiempo en que por allá surgió parte de un grupo armado.

Dice que era muy conocido en su zona y que conoció a algunos de los dirigentes del movimiento estudiantil que eran sus paisanos.

Eso puede ser cierto ya que por allá el movimiento estudiantil dirigido por Los Enfermos, llamados así por su radicalismo izquierdista, fue muy fuerte y tenía influencia en algunas áreas rurales y fue uno de los grupos que dio origen a la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Cuenta algunas anécdotas que tienen que ver con el movimiento popular de esos tiempos y con su participación en el narcotráfico al que sin ambages reconoce haberse dedicado.

Se dice que este pasillo es especial por una razón: “Es el pasillo de los capos” —diría alguien. “Ahí están los chacas” —comentará uno de otra sección o pasillo con los que sales al patio.

¿Capos? Jefes de la mafia, podría decirse si se trata de otro país como Italia o Estados Unidos, aunque en México y América Latina se les llama así a los jefes o integrantes de alto nivel de los cárteles del narcotráfico. A dos de los que están en este pasillo se les acusa de eso precisamente: Juan José Quintero Payán y Luis Ignacio Amezcua Contreras.

Hay otros dos que son integrantes de alto nivel de un cártel; hay también un militar, teniente coronel acusado de brindar protección a narcotraficantes y de participar en el homicidio de un policía; otro es un militar retirado con el grado de capitán, acusado de participar en un grupo de narcotraficantes; uno más es un comandante de la Judicial Federal acusado por el homicidio de Norma Corona, defensora de los derechos humanos en Sinaloa; otro era el jefe antisecuestros de Morelos, acusado del homicidio de un secuestrador.

Con excepción de los generales Jesús Gutiérrez Rebollo y Jorge Mariano Maldonado Vega, quienes se encuentran en otra sección, aquí están los de más alto rango en sus respectivas áreas, lo que quiere decir que en verdad es especial este pasillo; especial por sus habitantes, no por algún tipo de privilegio.

 Page 1 of 2  1  2 »