LOS DESAPARECIDOS DEL EPR EN LA COYUNTURA DEL 2010 EN OAXACA
La falta de respuesta a la posición de la Comisión de Intermediación por parte del Ejército Popular Revolucionario(EPR), abre una ramificación de conjeturas, algunas descabelladas, otras mesuradas de acuerdo a la ética revolucionaria que suponemos tienen quienes forman los grupos armados de filiación marxista-leninista en este país. Sin embargo, hay
puntos oscuros que deberían de aclararse, de acuerdo a los tiempos políticos que vivimos, bajo un régimen ultraderechista como el de Felipe Calderón Hinojosa.
El silencio, que en este caso no debería otorgar ni permitir aseveraciones en ocasiones fantasiosas, le ha dado a este momento en particular- post-electoral- un desencanto a la lucha armada en todos aquellos que siguen de cerca este tipo de fenómeno social, no por la falta de acciones militares, sino por el cambio radical en el pensamiento político que tuvo el PDPR-EPR, al cambiar su posición antagónica histórica, de oponerse al proceso electoral, para definirse como apoyo al voto en blanco, hasta contradictorio. Es ominoso pensar que los rebeldes de ayer fueran promotores políticos hoy, aunque dentro del mecanismo podría suponerse incluso una maniobra distractora, no debemos olvidar que la cúpula del EPR ha sido asediada de forma terrible, al igual que la comandancia general del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente en Guerrero, ante los ataques que, a propósito, este grupo armado ha hecho en contra de elementos del ejército mexicano, con bajas para el Instituto armado. El ERPI tiene razón de andar a salto de mata porque ha provocado al gobierno de Calderón, podría suponerse, aunque no dejemos pasar las órdenes de aprehensión que existen por parte del gobierno federal ante los actos de sabotaje en contra de ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y que fueron reivindicados por la comandancia general del EPR, acciones que por cierto no han sido negociadas y reiteradamente el Secretario de Gobernación ha dicho que se actuará en contra de los causantes de esos eventos, se presenten o no a los desaparecidos, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez.
Esa sería una de las causas del silencio, la clandestinidad, que si bien es cierto hay una cacería despiadada en contra de todos aquellos que se identifiquen a grupos guerrilleros, máxime cuando el 30 de junio el español radicado en Oaxaca, Manuel Horacio Rodríguez Díaz, acusa en un medio nacional al EPR de haberlo secuestrado, una aseveración que provocó la reacción del grupo armado para aclarar, destacando: “No somos delincuentes, somos revolucionarios que nos movemos por principios ideológicos y ético-morales”.
Una aclaración válida. La versión del secuestrado sin gran impacto, poco creíble, debido a que la víctima de un secuestro difícilmente asegura en dónde y con quién estuvo, el síndrome de Estocolmo forma parte de su vida. Sin embargo, lo dicho por el empresario de origen español, Manuel Horacio Rodríguez Díaz, habría sido un secreto a voces durante su plagio. La forma en la que operó el comando que lo secuestró en el parque “El Tequio”, generó toda una enciclopedia de posibilidades, considerando quienes conocen y estudian este delito, que habría sido llevado a cabo por un grupo de élite, el error de procedimiento fue asesinar a uno de los escoltas, pero justificable para quienes lo secuestraron, ya que habría puesto en peligro la operación. Hay grupos paramilitares, que operan bajo un principio ideológico y moral , precisan aclarar por lo regular que sus delitos son esencialmente necesarios para justificar la revolución, lo que para la ley es un crimen para ellos es un acto de justicia, de ahí que en su modus operandi no se comuniquen con la familia del secuestrado por medios aterrorizantes, destaca el manual de operaciones del ejército mexicano. Los secuestros ejecutados por la guerrilla para quienes estudian este tipo de actos fuera de la ley, tienen sellos inconfundibles, los cuales forman huellas características que van dejando, rastros inconclusos. Los plagios realizados por los presuntos grupos guerrilleros se diferencian de los llevados a cabo por bandas criminales, ya que para los estudiosos de la materia, mientras los grupos revolucionarios no realizan llamadas telefónicas, más bien se comunican por medio de correos en donde participan terceras personas que son involucradas por los secuestradores o guerrilleros, la diferencia es que los criminales del orden común tratan de impactar a través del terror. Otra de las características de diferencia, es que los grupos armados con ideología militar revolucionaria son meticulosamente pacientes, pueden tener al secuestrado por varios meses, incluso se han encontrado casos que han llegado hasta los 14 meses esperando la respuesta, no agreden ni amputan ningún miembro del cuerpo, todo lo contrario a los secuestros de la delincuencia organizada. Claro que estas características no presuponen que sea el EPR el ejecutor de ese secuestro, en primera porque no lo reivindicaron y en segundo lugar ¿ convendría a sus intereses en estos momentos? Habría que precisar que en México hay cerca de 40 organizaciones guerrilleras y que cerca de 8 operan en Oaxaca desde 2006.
El silencio que mantiene el EPR obliga a generar polémica, le conviene al Estado, a quienes secuestraron a los dos guerrilleros y todos aquellos que llevan a cabo operativos encubiertos para golpear a la insurgencia, ya que se deberá de aclarar todo un concierto de intereses que existen detrás del secuestro, levantón, detención y desaparición que hicieron de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, este último originario de Santa Cruz Papalutla, en el Valle de Oaxaca.
Por ejemplo, se tendrá que explicar el porqué, según ha trascendido, desde hace unos meses participa como intermediario a través de terceros, Diódoro Carrasco Altamirano,legislador por el PAN, ex gobernador de Oaxaca por el PRI, destacado persecutor de presuntos indígenas identificados al EPR, íntimo amigo de Gabino Cué Monteagudo, aspirante por segunda ocasión a la silla de gobierno posiblemente a través de una alianza de partidos. Si esto es verdad, pareciera que el gobierno de Felipe Calderón trata de convertir una detención-desaparición, en un caso pre electoral en el marco del 2010, la sucesión gubernamental en Oaxaca, la pregunta que cabría hacer ¿ lo permitirá el EPR?
No es de dudarse que así como se especuló del secuestro del empresario Manuel Horacio Rodríguez García, dicho por boca propia de la víctima que fue el EPR, también podría inmiscuirse al grupo guerrillero en la muerte de Alejandro Barrita Ortiz y Aristeo Martínez López. Es decir, las investigaciones en los tres casos: en el secuestro y en las dos ejecuciones, se han realizado de manera sigilosa, se ligan modus operandi idénticos, los tiradores a bordo de motocicletas, los mismos calibres, las mismas armas y hasta los mismos uniformes. El gobierno federal se ha guardado para el último round sus cartas, donde implicarán a personalidades y funcionarios, no hay que olvidar que dos de los que conocían a fondo el operativo fueron asesinados, eso hace sospechoso el resultado, ya que pareciera que todo se encuentra manejando para mostrar una sola secuencia, un camino mediático que ayudará políticamente a los adversarios del PRI en Oaxaca, tomando de pretexto la desaparición de los dos guerrilleros. Lo que habría de considerar sería, ¿hasta dónde hay componendas en este caso? es decir, hay participantes en las negociaciones, que se suponen existen, debido al silencio que muestra el EPR, ¿estos colaboradores estarían haciendo pactos con el gobierno federal?
La presunta participación del ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano y del Senador René Arce Islas, integrante de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional, Secretario de la Comisión de Seguridad Pública, como “conocedores de la materia”; este involucramiento de ex guerrilleros, hoy militantes fracasados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la delegación Ixtapalapa, como apagafuegos al servicio de gobernación , y algunos otros identificados a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca ( APPO), hace que lo que era una exigencia clara se enturbie, se convierta en la preparación de la alquimia política, que ojalá no sea así y las presunciones dejen de ser fantasmas que opaquen una demanda justa.
Las elecciones del 2010 pareciera que se toman de pretexto para la presentación con vida de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, ¿ o es que acaso esta disyuntiva ha generado enfrentamiento al interior del EPR?
Por algo el EPR en el comunicado del 2 de julio puntualiza en lo siguiente: “No crean en ningún momento que estamos coqueteando o que es un paso a la claudicación nos mantenemos en pie de lucha y si el Estado y Calderón no dan una respuesta satisfactoria a la Comisión de Mediación, que sepa el pueblo que el Estado está propiciando una salida violenta y de nuestra parte la autodefensa armada”. Esto en el marco de la respuesta que daría la COMED, sin embargo, ésta ya quedó al margen ¿cuál será la respuesta entonces?.
Se tendrá que esperar para conocer hasta dónde las especulaciones son ciertas, quién irá por la gubernatura de Oaxaca por la presunta alianza de partidos políticos ¿va Gabino Cué Monteagudo o René Arce Islas?
