Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional Archivos

A una semana de los comicios federales aparece en escena un nuevo “método” para intentar el despojo de las comunidades zapatistas en tierras recuperadas: las invasiones fraudulentas. Eso pretende hacer un grupo de particulares contra la comunidad autónoma 16 de Febrero, perteneciente al caracol Torbellino de nuestras palabras, de Morelia.

La junta del buen gobierno (JBG) Corazón del arco iris de la esperanza denunció hoy que un tal Baltazar Domínguez Trejo “vendió” a particulares las tierras de dicha comunidad, y el pasado 16 de junio “mandó” a un grupo de 12 personas “según para posesionarse en el poblado 16 de Febrero, donde ya viven nuestros compañeros bases de apoyo, tomado por el EZLN desde 1994”.

Los intrusos amagaron a los zapatistas con “expulsarlos de sus casas, y llevaban la disposición de quedarse a construir sus casas y pasara lo que pase porque llevaban machete en la mano, lonas y cobijas”. Estaban a punto del enfrentamiento cuando “llegó un empleado de gobierno, que es operador público, de nombre Óscar Pérez Hernández, según para calmar el ánimo”, refiere la junta.

Con argumentos “totalmente increíbles”, Domínguez Trejo ha realizado transacciones con terrenos que hace años pertenecen a los zapatistas, y por los cuales ya fueron indemnizados los antiguos ganaderos que los poseían. El defraudador “está renegociando la tierra recuperada”, además ya pagada por el gobierno.

“La postura de nuestros compañeros, y de todos nosotros, es que jamás dejaremos las tierras recuperadas porque ya están pagadas por sangre de nuestros compañeros caídos”, advierte la autoridad autónoma. Y denuncia que “el comisión de tierra” del municipio rebelde Lucio Cabañas, Juan Cruz Pérez, fue vigilado y perseguido hace dos días por los sedicentes nuevos poseedores de los predios, o sea, los clientes de Domínguez Trejo. Ahora amenazan a Cruz Pérez con una orden de aprehensión, “inventándole delitos”.

La JBG cuestiona: “En qué podemos confiar de ellos, cuando sabemos que son los mismos del mal gobierno, que es parte y actor de impulsar la contrainsurgencia en nuestras regiones y sin vergüenza de él. Dizque llegó para calmar la violencia, cuando sabemos que está dentro de sus planes de los tres niveles del gobierno acabar las comunidades indígenas y sus culturas”.

Y detalla lo ocurrido a Cruz Pérez: “Mientras salía de un viaje nuestro compañero, que es nombrado por los pueblos zapatistas y asignado como comisión de tierra, el 27 de junio, a eso de las ocho de la mañana, se dio cuenta que está vigilada su salida en cumplir su misión por cuatro de las 12 personas que intentaron ocupar el terreno donde viven nuestros compañeros”. Lo siguieron en un vehículo. “La situación actual está cruda por las amenazas que les llegan a nuestros compañeros. En últimas fechas, en boca de esas 12 personas, se dice que llevarán a vivir y posesionarse en el poblado 16 Febrero a 80 personas de Huixtán y 30 más de Ocosingo.”

Del grupo que “impulsa las amenazas”, la JBG ya identificó a Nasario Hernández, Gerónimo Demesa Guzmán y José López Pérez, pobladores de la colonia urbana Los Pinos 3 de Ocosingo.

Pero no es el único caso, apuntan los autónomos: “Así sucede en otros poblados de nuestros compañeros. Existe el plan de provocarnos, y sin duda están metidas las instituciones del mal gobierno. Hacemos esta denuncia pública para evitar derramamiento de sangre y nosotros como JBG tenemos esa preocupación, porque no buscamos la muerte. Aunque diga (el gobernador) Juan Sabines Guerrero que respeta nuestros poblados, en los hechos vemos actos de provocación, buscando la manera de cómo desalojarnos”.

Ante el ardid de los invasores, los zapatistas concluyen que en la actualidad “es inalcanzable el dinero para comprar cosas materiales de valor”, y responzabilizan directamente al presidente Felipe Calderón y a Sabines Guerrero de esta provocación.

El ERPI se suma a tareas del campo

El Ejército Popular Revolucionario (EPR), grupo armado con presencia en  Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Hidalgo, Estado de México y Morelos, denunció a través de su comunicado fechado el 23 de junio, la cacería que ha desatado el Estado mexicano en contra de los miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente(ERPI), luego de los enfrentamientos que ha sostenido está organización guerrillera, con elementos del  ejército mexicano en Guerrero, al mismo tiempo llaman a la

unidad de los diferentes grupos guerrilleros, según plantean para hacer frente a las acciones de contra insurgencia que ha desatado el gobierno de Felipe Calderón.

Para el EPR el gobierno de Felipe Calderón es antipopular, carente de legitimidad que busca ante todo una salida político-militar a los problemas y exigencias populares.

Los guerrilleros sostienen que en nombre de una democracia se busca beneficiar a los pudientes, se violan los derechos constitucionales y se justifican las atrocidades de los cuerpos policíaco- militares, desde los diferentes gobiernos estatal y federal.

Denuncian la cacería contrainsurgente que hay en contra de los guerrilleros del ERPI, y comparan estás acciones con las campañas represivas que en los años 70 se vivieron en diferentes estados del sur de México, cometiéndose crímenes sistemáticos de lesa humanidad.

En la misiva firmada por el comité de prensa y propaganda del  Partido Democrático Popular Revolucionario (PDPR), sostienen que existe una necesidad urgente de organizar e impulsar de manera fundada la autodefensa popular, ya que indican el pueblo tiene derecho a defenderse del terror del Estado, nadie subrayan puede negarle a la guerrilla el derecho  de organizarse y responder con la autodefensa armada, y puntualizan que pueblo e insurgentes son parte de un mismo proceso de lucha.

Sin embargo sostienen que lo anterior no podrá ser, si los diferentes destacamentos de lucha del pueblo, marchan cada quien por su lado, la unidad agregan de todo el pueblo y sus organizaciones sigue siendo una tarea estratégica que se debe de trabajar en función de la misma, por lo que consideran que es tiempo de dejar a un lado los intereses que van en contra de la unidad del pueblo.

Para finalizar se solidarizan y ofrecen su apoyo a todos aquellos que organizan y luchan mediante las diferentes formas en nuestro estado- Guerrero-, así como en otros rincones del país contra el régimen , trabajemos todos en función de consolidar y desarrollar los pilares de la revolución, sin éstos es impensable agregan la realización de la nueva revolución que exige y clama nuestro pueblo, concluyen.

En su afán de deslindarse del crimen organizado, el Comité Directivo Estatal del PRI y su bancada en el Congreso local, acusaron al PRD de aliarse con los grupos radicales como el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG); anunciaron que el próximo lunes presentarán la demanda penal ante la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade) por guerra sucia.

Los priístas ofrecieron una conferencia de prensa para respaldar al candidato del PRI a diputado federal del distrito 1, con cabecera en Pungarabato, Cuauhtémoc Salgado Romero, apoyo que será refrendado en la sesión del Consejo Político Estatal que se realizará este sábado, ante las acusaciones que hicieron los perredistas de ser el responsable del atentado que sufrió el abanderado del sol azteca, Nicanor Adame Serrano.

El dirigente estatal del PRI, Marco Antonio Leyva Mena, reprochó que el PRD trate de poner una cortina de humo, cuando se debería investigar el asesinato de dos hermanos de Adame Serrano en años pasados y el tipo de armas que utilizaron en el atentado.

Se les preguntó si se referían a que el sol azteca tiene vínculos con la delincuencia organizada, pero el coordinador de la bancada, Héctor Vicario Castrejón y Salgado Romero manifestaron que no son tan irresponsables para hacer ese tipo de señalamientos, sin embargo, acusaron que se podía tratar de un autoatentado, pues en ningún momento –aunque lo aseguró el PRD– se presentó alguna denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), instancia a la que le solicitaron como PRI que investigue a fondo y sancione a los responsables.

Acompañados por Armando Romero González, delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Vicario y Salgado Romero se desvincularon de los señalamientos que les hicieron los perredistas. Acusaron que es una estrategia perversa de carácter político-electoral producto del resultado de las últimas encuestas y sondeos de opinión que reflejan un retraso de ellos en las preferencias electorales.

Por ello, Leyva adelantó que el próximo lunes presentarán una demanda formal ante la Fepade por difamación, calumnias y por acciones dolosas del PRD en perjuicio del daño a la imagen del PRI.

Vicario consideró que el PRD actúa de esa forma por la desesperación de ir abajo en las encuestas, “en todo caso el responsable de la violencia es el sol azteca, pues lleva más de cuatro años gobernando el estado”.

En tanto, Salgado Romero dijo que se siente “completamente limpio” de las acusaciones en su contra, aseguró que en Tierra Caliente nadie le cree al PRD.

Leyva Mena y Vicario acusaron al PRD de hacer alianzas con los grupos radicales como el ERPI y la CETEG, quienes incluso podrían estar siendo arengados por el presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local y coordinador de los diputados locales perredistas, Armando Chavarría Barrera.

Por su parte, el ex gobernador, Rubén Figueroa Alcocer justificó el resurgimiento de la guerrilla, pues expreso que aún no se han atendidos las demandas sociales como la seguridad, educación y salud, solicitó al gobierno estatal tender puentes de diálogo y entendimiento.

Chavarría niega acusaciónEn tanto, el coordinador de los diputados del PRD, Armando Chavarría Barrera, negó que el PRD esté aliado con la CETEG y con el ERPI, como lo afirmó el dirigente estatal del PRI, Marco Antonio Leyva Mena.

Asimismo, consideró que la inhabilitación por tres años del ex alcalde de Acapulco, Alberto López Rosas, además de “injusta es políticamente inoportuna”.

Se extrañó del señalamiento de Leyva Mena con respecto al ERPI, pues dijo que en más de una ocasión han coincidido en que se trata de un movimiento que tiene su origen en la pobreza de la entidad.

“Creo que de repente (Marco Antonio Leyva) es dado a declarar sin reflexionar”, señaló el perredista, quien destacó que con el coordinador de los diputados del PRI, Héctor Vicario han planteado juntos que lo más sano es entablar un diálogo con el grupo armado.

Agregó que ambos han rechazado las declaraciones del gobernador cuando los ha catalogado como delincuentes, pues tienen en claro que se trata de una fuerza beligerante que ha optado por la vía armada, situación que no justifican pero sí entienden.

Chavarría aprovechó para insistir en que es necesario que de parte del gobierno haya una propuesta de diálogo, aunque el ERPI haya dicho que lo rechaza, pues también dejaron abierta esa posibilidad, pero el asunto es que no hay una propuesta de la autoridad en ese sentido.

Con respecto a la CETEG, aseguró que el PRD no tiene vínculos con esa corriente magisterial, pues se trata de un movimiento que agrupa a maestros de distintos grupos políticos y lo único que han hecho en el Congreso es preocuparse porque sus demandas sean resueltas.

Sobre la inhabilitación de López Rosas dijo que la decisión fue políticamente inoportuna y consideró que el gobierno estatal debió “haber aguantado esta decisión después de las próximas elecciones, ya que hacerlo en este momento no ayudan a crear un clima adecuado para ningún partido político”.

Sobre la versión de la inhabilitación del candidato a diputado federal por la circunscripción de la Montaña, Socorro Sofío Ramírez, señaló que aún no tiene información si tal situación sea oficial.

Dijo que caso todos los presidentes municipales tienen observaciones de la Auditoría General del Estado.

Calificó el trabajo de la AGE como lenta porque los alcaldes entregan sus cuentas y pasan meses hasta que son revisados.

Un día como el 28 de Abril…

 En otro 28 de abril, pero de 1919, hace 90 años, las potencias triunfantes en la Primera Guerra Mundial aceptan el proyecto del presidente estadounidense, Woodrow Wilson, de crear una Sociedad de Naciones, organización destinada al mantenimiento de la paz.

1893.- Levantamiento militar en Nicaragua promovido por el general José Santos Zelaya.

1896.- Guerra de Cuba. Atentado con dinamita contra el palacio de los Capitanes Generales de La Habana, con escasos daños materiales.

1937.- Nace Sadam Husein, ex presidente de Irak.

1945 - Hitler contrae matrimonio en Berlín con Eva Braun, en el sótano acorazado que les servía de refugio.

1965.- Segunda intervención militar de EEUU en la República Dominicana, dividida por una guerra civil. Los soldados estadounidenses permanecen en la isla hasta octubre de 1966.

1970.- Se implanta por primera vez en un paciente un marcapasos alimentado por energía nuclear, en Francia.

1985.- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llega en visita de trabajo a Moscú, donde Mijaíl Gorbachov le promete ayuda económica, diplomática y política.

1988.- Asesinado a tiros en un barrio de Atenas el ex jefe del Ejército secreto armenio, Agop Agopian.

1996.- Matanza en Tasmania (Australia). Martin Bryant, demente de 28 años, irrumpe con un rifle automático en una zona turística de Port Arthur y causa 32 muertos, algunos de ellos niños, y 18 heridos.

1999.- El Gobierno colombiano, todos los partidos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firman un documento de compromiso de paz en Caquetania, impulsado por el presidente Andrés Pastrana.

2001.- El Congreso de México aprueba la Ley de Derechos y Cultura Indígena, a la que se oponen el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y las principales organizaciones indias del país.

2004.- La cadena de televisión estadounidense CBS difunde imágenes sobre presuntas torturas sufridas por prisioneros iraquíes en la prisión de Abu Grahib.

 

 

Estrategia fallida

Convencidos de que las acciones del gobierno de Felipe Calderón contra el narcotráfico estarán condenadas al fracaso si no bajan pronto los índices de violencia en México, asesores del gobierno de Barack Obama proponen una estrategia que incluye operativos militares con características de contrainsurgencia urbana, una policía militar transitoria y asistencia multilateral.
Los expertos recomiendan de plano cambiar las medidas adoptadas por Calderón, cuyo gobierno “carece de una estrategia hacia la violencia relacionada con la droga”.
Consideran que sin un regulador del mercado ilegal de las drogas, la crisis de inseguridad generada por el narco –que controla varios territorios del país– tiene más paralelismos con Afganistán y Somalia que con Colombia.
La estrategia está planteada en el documento El violento mercado de la droga en México y lecciones de Colombia, elaborado por Vanda Felbab-Brown, experta en conflictos internacionales e internos de Brookings Institution, un centro de investigación cercano a Obama que se dedica a la elaboración de políticas públicas.
La relación de Obama con dicho centro es tan estrecha que el 26 de marzo pasado propuso al vicepresidente y director de Estudios de Política Exterior del instituto, Carlos Pascual, como embajador de Estados Unidos en México. Tanto en Brookings como en el Departamento de Estado Pascual se ha dedicado a estudiar países que enfrentan problemas de inestabilidad.
El documento sobre el narcotráfico en México está fechado el 12 de marzo y firmado por Felbab-Brown, pero de acuerdo con la autora contiene los comentarios y observaciones de varios especialistas, entre ellos el propio Pascual.
El documento coincide con los recientes señalamientos de funcionarios estadunidenses que molestaron a Calderón sobre el poderío del narco, la extendida corrupción policial y la ausencia del Estado mexicano en varias zonas del país, dominadas por los cárteles.
Si bien aclara que las comparaciones con Afganistán o Somalia no indican que México sea un “Estado fallido” –como difundió en diciembre pasado el Departamento de Defensa–, el centro asesor de Obama le sugiere poner en marcha políticas públicas tomando en cuenta que la violencia está fuera de control en México.
Y advierte que las medidas de Calderón para enfrentar el narcotráfico son reactivas y, en consecuencia, limitadas, por lo que plantea una “estrategia alternativa” de largo plazo para disminuir la violencia de los cárteles, pero también para regular el mercado ilegal de las drogas en México.
Como muestra de la falta de estrategia de la administración calderonista, menciona la dispersión en el combate al narcotráfico, así como la falta de transparencia y de rendición de cuentas sobre el uso del paquete de mil 600 millones de dólares para los próximos tres años en equipo y tecnología contenidos en la Iniciativa Mérida
Esto “refleja no sólo preocupaciones sobre la soberanía, sino la falta de articulación (y formulación argumentada) por parte del gobierno mexicano de una estrategia hacia la violencia relacionada con la droga”.
Vanda Felbab-Brown, especializada en la relación entre las economías ilícitas y el conflicto militar en regiones de América Latina, Asia y África (en particular la región andina, México, Afganistán y Somalia), es autora además de dos reportes recientes sobre las prioridades de la seguridad nacional de Estados Unidos en América Latina.
Los documentos fueron elaborados durante la campaña presidencial estadunidense. En mayo de 2008 publicó La política de seguridad nacional de Estados Unidos en Latinoamérica: Evaluación de la amenaza y recomendaciones de políticas para la próxima administración. En octubre, Bloqueando el crimen organizado: Adaptando la política de seguridad nacional de Estados Unidos en Latinoamérica.
Luego, en diciembre pasado, fue la encargada del Brookings Presidential Memo, titulado “Expansión de la agenda en Pakistán y Afganistán”.
A partir de comparaciones con Afganistán, Somalia y Birmania, Felbab-Brown señala que en México “pocas áreas son inmunes a la violencia relacionada con la droga”, y a tal escala que supera a la de países en guerra, al punto de que la cifra de ejecuciones en México durante 2008 “es más que el total de bajas en Irak en 2008, más que en Afganistán y seis veces más que el promedio de una guerra civil, de unas mil personas al año”, y hasta supera a la violencia que afectó a Colombia entre los ochenta y principios de los noventa, cuando hubo una confrontación similar entre el Estado y los grupos de narcotraficantes.
De hecho, el procurador Eduardo Medina Mora admitió el martes 8 en San Diego, California, en la reunión anual de la agencia informativa Associated Press, que de diciembre de 2006 a marzo de 2009 se han registrado 10 mil 657 muertes violentas relacionadas con esos grupos.
De esas muertes, 988 fueron de policías, lo que según el procurador significa que “lento, pero seguro, los cárteles están entrando en un estado de fragmentación y autodestrucción”. Además, resaltó los “miles” de detenidos por el gobierno de Calderón.
Pero lo que presenta como éxito la PGR, para los asesores de Obama es exactamente una forma equivocada de enfrentar el problema, pues consideran que la “estrategia de decapitación oportunista” de algunos capos o jefes medios simplemente propicia una turbulencia más grande en el mercado y “más batallas territoriales”.
Apoyado en las cifras oficiales, el documento deja ver que las medidas tomadas por Calderón no responden a un plan integral y hasta pueden ser contraproducentes.
Menciona que Calderón desplazó a 45 mil soldados y 5 mil policías federales en ocho estados, ha detenido a 25 funcionarios de alto nivel y a muchos otros de bajo nivel como una manera de obstaculizar “la extendida corrupción” en la policía y el aparato de procuración de justicia, y ha gastado 6 mil 500 millones de dólares para combatir a los cárteles.
Pese a ello, cuestiona los resultados, pues de los 90 mil “narcotraficantes” detenidos desde 2001, sólo 400 son sicarios; es más, la mayoría son vendedores al menudeo, lo cual ni incide en una disminución de la violencia ni debilita a las organizaciones criminales. En cambio, dice, probablemente provocará un flujo intenso de detenidos y la paralización de los sistemas judicial y carcelario, de por sí ya bajo una enorme presión.

Nuevos acuerdos, viejos arreglos

Para los asesores de Obama, la crisis de seguridad en México debe compararse con nuevos referentes: “La turbulencia en el mercado mexicano de la droga es en varios sentidos análoga al nivel de caos y violencia en los mercados con profundos disturbios, como fue el caso de Afganistán a principios de los años noventa, antes del establecimiento de los Talibanes, o en Somalia”.
Aclara que la analogía no significa que México sea un “Estado fallido”, sino que el narcotráfico mexicano “está muy desorganizado y sus costos de transacción son tan altos que afectan al propio negocio ilegal”. Es más, dice, “el mercado ilegal en México necesita que emerja un árbitro o regulador”.
En cuanto a la producción de cultivos ilegales, indica que en la última década se sembraron anualmente en México entre 20 mil y 25 mil hectáreas de amapola (de la que se obtiene el opio), lo que lo equipara con Birmania y supera el máximo que alcanzó Tailandia en los años sesenta.
En el caso de la mariguana, las cifras son todavía más altas: de 30 mil a 40 mil hectáreas cultivadas cada año. Asegura que en estados como Michoacán y Sinaloa, las drogas “representan una parte sustancial de la economía local”.
Con tales niveles de producción y los diversos grupos involucrados, el mercado de las drogas en México es muy fluido y complejo. Para estabilizarlo, los asesores de Obama consideran cuatro escenarios.
El primero es que surja una o varias organizaciones que puedan imponer un control adecuado en sus territorios, en una suerte de “división del comercio”, incluidas las rutas de contrabando. En clara alusión al régimen del PRI, dice que tales pactos existían hasta antes del año 2000.
Advierte que cuando no se logra una distribución estable de ese tipo, surgen otros actores beligerantes, como grupos insurgentes y terroristas, como fue el caso de los Talibanes, que a mediados de los noventa regularon todo tipo de tráfico ilegal en Afganistán.
Por eso considera como “atípico” que ni el EZLN, el EPR o el ERPI –a los que define como “grupos insurgentes”– hayan penetrado significativamente en el comercio de las drogas, a diferencia de lo ocurrido en Perú, Colombia, Tailandia, Afganistán y Birmania.
El segundo escenario “representa el resultado óptimo y es la meta de los esfuerzos del presidente Calderón”: el éxito del Estado en dividir a los cárteles en grupos pequeños y débiles, sin la capacidad de violencia y penetración que ahora tienen. Esa situación sería parecida a lo que ocurre en Estados Unidos y Europa Occidental.
Sin embargo, dudan que la administración de Calderón lo logre, pues entre los mayores obstáculos destacan “los muy altos niveles de corrupción” entre los 400 mil policías y los encargados de la procuración y aplicación de justicia, incluidos los mandos de “las instituciones supuestamente reformadas”, como la Agencia Federal de Investigación (AFI), creada en 2001 por el ahora secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.
Y aun si llegara a triunfar –señala en su tercer escenario–, los narcotraficantes impondrían arreglos corporativos como los que tuvieron en el pasado con la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Policía Judicial Federal (PJF), lo que tendría “un fuerte rechazo” por parte de Estados Unidos.
La DFS y la PJF “nunca tuvieron la voluntad de arrestar y procesar a los capos del narcotráfico”; pero desde entonces la penetración del narco en las instituciones alcanzó a los tres grandes partidos, el PAN, el PRI y el PRD, “que han sido acusados de tener dirigentes y grandes apoyos de personas vinculadas al comercio de drogas”.
Considera que si el Estado mexicano no ofrece rápidas mejoras en seguridad, “el apoyo a la actual confrontación con los narcotraficantes se podría evaporar entre la población y las élites (y se estaría) pidiendo que se llegue a tales acomodos”.
El cuarto escenario de estabilización del mercado, y que define como “muy peligroso”, es que el Estado retroceda, limitándose a garantizar seguridad pública sólo a algunos segmentos de la población y del territorio, lo que ha sido persistente en la historia de América Latina.
Señala que, la decisión de Calderón de sacar a los militares a las calles, busca reducir los niveles de violencia impuestos por el narco; pero en lugar de conseguirlo se han incrementado las quejas por violaciones a los derechos humanos, “lo cual no es una sorpresa, pero sí una preocupación”.
Más aún, “el despliegue de militares para contener a los traficantes hasta ahora ha fallado para poner fin a la violencia. De hecho, los militares han sufrido ataques de los cárteles, lo que ha redundado en apoyo de la población a esa política”.
Pero advierte que si en el corto plazo no mejora la seguridad pública, Calderón no sólo se quedará sin opciones, sino que su fracaso tendría consecuencias peligrosas, incluido un creciente rechazo social al Ejército.
Menciona que las protestas callejeras contra el Ejército, atribuidas por el gobierno mexicano a los propios cárteles, “indican la ambivalencia hacia la estrategia militar y la incapacidad del Estado para mejorar la seguridad pública y detener la violencia”.

Sociedad militarizada

Ante ese panorama, los asesores de Obama le proponen una estrategia de tres fases que incluye un modelo de “cumplimiento enfocado” de procuración de justicia, la institucionalización de la protección de los derechos humanos y las libertades civiles, la reforma de la policía y la justicia, y el establecimiento de una unidad de inteligencia táctica y estratégica contra el narcotráfico.
La primera fase consiste en “el redespliegue de las fuerzas militares para enfocarse inicialmente en áreas estratégicas, establecer un firme control y gradualmente incrementar las áreas de predominio del Estado”.
Tal estrategia, dice, “es análoga, aunque no necesariamente idéntica, a la estrategia enfocada de contrainsurgencia urbana”. Esto no significa un aumento de fuerzas militares, sino un diferente despliegue como se hizo en las favelas de Brasil (aunque el ejemplo no precisa si se refiere a antes o después de que surgieran los escuadrones de la muerte que eliminaban a niños de la calle, particularmente en Río de Janeiro).
Una vez que los militares hayan impuesto orden, iniciaría la segunda fase, que transformaría la presencia militar en un modelo combinado de policía militar y policía comunitaria.
“Eso permitiría dispersar unidades más pequeñas de militares (o) policías militares entre la población y la construcción de relaciones con la población”. El modelo aquí son los carabineros de Italia.
La fase tres consiste en una verdadera reforma policial, para que sus elementos sustituyan a esa policía militarizada.
Respecto de la necesidad de contar con inteligencia táctica y estratégica, asegura que el Ejército mexicano carece de esa capacidad, por lo que puede constituirse como una pequeña unidad ubicada en alguna de las actuales oficinas dedicadas al combate del narcotráfico.

 Page 1 of 104  1  2  3  4  5 » ...  Last »