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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) inició una revisión integral al gasto de Vicente Fox en el último año de su mandato y ayer, a pesar del rechazo al menos inicial de Acción Nacional, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados aprobó constituir una comisión especial que investigará la fortuna y el origen de los bienes del ex presidente y de su esposa, Marta Sahagún. “A Fox hay que meterlo a la cárcel”, resumió el coordinador perredista, Javier González Garza.

A su vez, el presidente de la Comisión de Vigilancia, Antonio Ortega Martínez, dijo que la ASF revisa los capítulos 1000, servicios personales; 3000, servicios generales, y 5000, bienes muebles e inmuebles, con objeto de analizar exhaustivamente todo el gasto de la Presidencia, que en 2006 ascendió a mil 628 millones 613 mil 200 pesos; la investigación considera, inclusive, el escrutinio del acta de entrega-recepción de la residencia oficial de Los Pinos para detallar el mobiliario que Fox pudo dejar a su sucesor.

Bajo la lupa, gastos de hotel, cabañas e incluso peinados

“La auditoría revisará todo, desde los empleados que tenía asignados Vicente Fox hasta los de Marta Sahagún; los gastos de hotel, de las cabañas, de los banquetes, los viajes. Y todo quiere decir hasta el gasto de Sahagún Jiménez en sus peinados, la manicura y las bicicletas de los nietos, porque si Fox se llevó la información oficial, qué le impedía por ejemplo llevarse los caballos del Campo Marte a su rancho”, ironizó.

El diputado Ortega explicó que la revisión al gasto fue solicitada al auditor Arturo González de Aragón para que se incluyera en el Programa Anual de Auditorías, Visitas e Inspecciones (PAVI) para la revisión de la Cuenta Pública 2006, cuyo calendario se cerró en junio pasado.

La investigación, agregó, parte de las irregularidades encontradas desde los resultados de las cuentas públicas de 2002, 2003, 2004 y 2005. “Ahí nos dimos cuenta de que había frivolidad, irresponsabilidad, así como desorden administrativo y político en la Presidencia, y anticipamos que 2006 sería el año no sólo del desorden, sino de la corrupción, y pedimos la auditoría desde hace seis meses”.

La ASF incluyó la revisión en el PAVI 2006, e inició una auditoría financiera y de cumplimiento, debido al monto que Fox ejerció desde Los Pinos. En el caso de servicios personales, la cifra que se manejó ese año fue de 912 millones 372 mil 800 pesos; en servicios generales. 539 millones 635 mil 350, y bienes muebles e inmuebles, 25 millones 100 mil pesos.

En entrevista, el legislador consideró que no sólo la Cámara de Diputados está obligada a investigar “el explicable enriquecimiento” de Vicente Fox. También, expuso, el secretario de la Función Pública, Germán Martínez Cázares, “debe asumir su responsabilidad y cumplir con el compromiso de transparencia e investigar a Fox Quesada. Es difícil, porque el calderonismo ganó la Presidencia, pero perdió el partido, y una investigación abonaría al conflicto interno del PAN. No obstante, el funcionario debe poner por encima del interés de su organización política el de una demanda social”.

Mientras, este lunes, el PAN debió votar en favor de que se integre una comisión especial que investigará la fortuna del ex presidente de la República. Los grupos parlamentarios dejaron para la próxima semana los detalles sobre el número de legisladores que participarán en esa instancia y qué partido la presidirá.

Una y otra vez, el presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador panista, Héctor Larios, expresó su rechazo a constituir esa comisión, con el argumento de que la cámara “no es Ministerio Público”.

En respuesta, antes del inicio del encuentro, el priísta Emilio Gamboa Patrón dijo del panista, en declaraciones a la prensa: “Él no manda en la Junta de Coordinación. Mandan los votos”. Y delineó la razón que detonó el interés de los diputados por investigar a Vicente Fox: “Ustedes vieron la transformación que tuvo el rancho en seis años”.

Al concluir la reunión, Larios informó que el acuerdo para constituir la comisión fue por unanimidad y tendrá por objeto investigar “los recursos de la familia Fox”.

El panista cuestionó que se han anticipado juicios y “linchamientos políticos” contra el ex presidente, y aseguró que, a pesar de las evidencias, él no considera que existan sospechas fundadas sobre enriquecimiento ilícito.

–¿Usted mete las manos al fuego por la familia Fox?

–Yo no meto las manos al fuego ni por mí mismo.

Por su parte, el coordinador perredista en San Lázaro, Javier González Garza, afirmó que su grupo parlamentario no condicionó la creación de la comisión especial a aprobar la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación 2008. “A Fox hay que meterlo a la cárcel. Ésa es otra litis”, dijo, en referencia al requisito que sí impuso la diputación del PRI.


OIT: indignante pobreza en México

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En México prevalece la brecha de inequidad en las poblaciones y comunidades indígenas que exceden el ámbito laboral, diagnosticó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Ese fenómeno se refleja en los mayores índices de pobreza que se registran en el ámbito rural, donde suelen concentrarse las comunidades indígenas y cuya incidencia fue del 61.8 por ciento en 2005 (pobreza por patrimonio), superior al 47 por ciento del promedio nacional. Eso no es digno, no es decente, indica.

El diagnóstico de ese organismo especializado de las Naciones Unidas, que promueve los derechos laborales internacionalmente reconocidos y fomenta la justicia social y los derechos humanos, apunta a centrar la atención en la persistencia de la pobreza en México.

Para Miguel del Cid, director de OIT para México y Cuba, en nuestro país como en Latinoamérica “las cifras oficiales de las encuestas de empleo muestran que prevalecen desafíos en materia de trabajo decente que van mucho más allá del ámbito de la legislación laboral, pues la mayoría de la fuerza de trabajo rural no es asalariada, sino que son trabajadores por cuenta propia, gran parte de los cuales no acceden a ingresos suficientes para satisfacer necesidades básicas, ni a la seguridad social y a otras dimensiones del trabajo decente que postula la OIT”

En ese sentido, el concepto de “trabajo decente” resume la aspiración humana en torno a su vida laboral, que implica la oportunidad de obtener un trabajo productivo con una remuneración justa, seguridad en el trabajo y protección social para las familias, y el derecho a organizarse y participar en la toma de decisiones que afectan su vida.

Empero, para millones de habitantes de los municipios más pobres de México, la oportunidad de un trabajo decente no existe.

Los adultos, mujeres y jóvenes mayores de 14 años –edad mínima establecida en la Ley Federal del Trabajo para trabajar– según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), carecen de un trabajo que garantice su desarrollo y participación en la toma de decisiones a nivel nacional y global.

Esto ocurre a pesar del compromiso que asumió el gobierno federal en la cumbre de Mar del Plata de Jefes de Estado de las Américas (septiembre de 2005), para “aplicar políticas activas que generen trabajo decente, para crear condiciones de empleo de calidad que doten a las políticas económicas y a la globalización de un fuerte contenido ético y humano y poniendo a la persona en el centro del trabajo, la empresa y la economía”.

El derecho al trabajo de la población rural y urbana de México contrasta con las cifras oficiales más recientes. Las actividades que emplearon a más trabajadores se concentraron en el sector servicios (39.9 por ciento, comercio con 20 por ciento e industria manufacturera con 16.5 por ciento).

En tanto que la actividad agropecuaria, sólo ocupó al 14 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), de acuerdo con el informe del INEGI, correspondiente a diciembre de 2006.

En contraste con los magros resultados de empleo, la desocupación va al alza. Sólo en diciembre de 2006, la Tasa de Desocupación (TD) a nivel nacional fue de 3.47 por ciento con respecto a la PEA; esto superó el nivel de 2.84 por ciento registrado en el mismo mes de 2005, señaló el informe del INEGI, el cual sólo consideró 32 zonas urbanas del país -el 4.28 por ciento de la PEA- y en donde la desocupación aumentó 0.53 puntos con respecto a noviembre de 2006.

Además, la TD representó 3.60 por ciento 2006, cifra superior al 3.58 por ciento en 2005: por lo que en diciembre pasado el desempleo en hombres aumentó de 2.74 por ciento a 3.45 por ciento y en mujeres ascendió de 2.99 por ciento a 3.52 por ciento.

Este escenario, para la Organización Internacional del Trabajo, es la “punta del iceberg”, pues el desempleo abierto incide en casi cuatro por ciento de la fuerza de trabajo (cerca de 1.8 millones de mexicanos), y afecta en mayor grado a jóvenes y mujeres.

A través del análisis de las cifras oficiales en materia de trabajo y desocupación, Miguel del Cid examina el déficit de empleo decente y la falta de ingresos suficientes en México.

El economista por la Universidad de Panamá y master en Economía Laboral de la American University, Washington, destaca el auge del trabajo infantil, asociado de forma innata a la pobreza.

“De acuerdo con estadísticas del INEGI (2003), 3.3 millones de niños y niñas menores de 14 años se ven obligados a trabajar, fenómeno que se asocia con problemas de pobreza de los hogares mexicanos, y es un problema más extendido en el área rural”.

Esto constituye de nuevo, “un desafío que va más allá del ámbito laboral, que requiere de políticas económicas y sociales para el fomento del crecimiento y empleo y para el combate de la pobreza en el largo plazo”, destaca el especialista de la OIT.

Ante el incremento de la pobreza en las zonas rurales de México y la precaria situación laboral en el campo, Miguel del Cid considera que no le correspondía hacer una calificación de ese tipo, “sin embargo, a nivel latinoamericano también existe el consenso en el sentido de que las condiciones de trabajo decente en el sector agrícola también depende de las posibilidades de desarrollo del sector”.

Esto demanda políticas integrales (inversión pública en infraestructura, crédito, capacitación, dotación de tierras, asistencia técnica) para el fomento de la productividad y competitividad de los principales cultivos (particularmente a favor de los pequeños productores) y del propio entorno internacional que determinan los precios de los productos agrícolas. “Es decir, depende de factores que van más allá del ámbito laboral”, asegura Del Cid.

Desterrados y desposeídos

Un factor que contribuye a la pauperización de las comunidades rurales mexicanas es la pérdida de la tierra, según lo apreció la OIT en México en el documento México: Desafíos y políticas de generación de empleo. El papel de las reformas laborales, en el foro “Políticas Públicas para el Desarrollo de México”, celebrado en febrero pasado.

Cita el estudio que “la condición de pobreza es producto no sólo del déficit en el acceso a la tierra y a los medios para producir (equipos y créditos), sino a su inserción ocupacional más precaria en ocupaciones de baja productividad e ingresos”. De ahí que el derecho a trabajar la tierra se avale en el Convenio OIT 169 Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes (1989), suscrito por México.

Ante la expropiación de terrenos comunales por la expansión de la mancha urbana, o por la construcción de obras ajenas al desarrollo de las comunidades, el artículo 13 del Convenio establece que los gobiernos “deberán respetar la importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su relación con las tierras o territorios que ocupan o utilizan de alguna manera, y en particular los aspectos colectivos de esa relación”.

Además, el artículo 14 establece el derecho de propiedad y de posesión que ocupan tradicionalmente los pueblos, por lo que deberán tomarse medidas para salvaguardar su derecho a utilizar tierras que “no estén exclusivamente ocupadas por ellos, pero a las que hayan tenido acceso tradicionalmente para sus actividades y subsistencia”.

De acuerdo con el documento de la OIT titulado México: Desafíos y Políticas de generación de empleo, que presentó Miguel del Cid en dicho foro, otra forma de perpetuar la pobreza en las comunidades indígenas es la vigencia del analfabetismo y la falta de educación a niveles superiores a la primaria.

La investigación contempla que, particularmente en las áreas rurales y en los estados más rezagados económica y socialmente de la federación, “son muy bajos los niveles de educación y capacitación de la fuerza de trabajo y en los indicadores de acceso de la población a los servicios básicos de electricidad, salud y agua potable, entre otros”.

Por otra parte, la Organización Mundial del Trabajo estima que entre los problemas y desafíos del mundo del trabajo que enfrenta México, destaca el de la inversión privada.

Aprecia que México, pese a la dinámica resultante de los tratados de libre comercio con Norteamérica, “no logra alcanzar su potencial de movilización de inversiones, debido a los problemas de productividad y competitividad que afectan la economía y en general por el entorno desfavorable a la inversión, que se refleja en déficits de seguridad jurídica y ciudadana y por los problemas de transparencia”.

La OIT considera que en el país los problemas del crecimiento e inversión, reflejan una alta subutilización en el mercado de trabajo.

“Esa subutilización resulta mayor al considerar la alta proporción de ocupados que trabajan una jornada insuficiente y que desean trabajar más (subempleo visible). Tal fenómeno incide sobre el 7 por ciento de la fuerza de trabajo, y de acuerdo con el INEGI, representa unos 3 millones de mexicanos”.

El informe Panorama Laboral 2006 de la OIT, señala que tanto en las zonas urbanas como rurales, la alta proporción de la fuerza de trabajo que labora en la economía informal, es otra expresión del problema.

Cita que estimaciones recientes del INEGI revelan que la economía informal alcanza a casi el 28 por ciento de la PEA. Es decir, unos 12.5 millones de trabajadores que se caracterizan por los bajos niveles de productividad e ingresos.

En síntesis, 54 de cada 100 miembros de la fuerza de trabajo ocupada (unos 24 millones de trabajadores) no acceden a los beneficios de la seguridad social, registrándose el mayor déficit entre trabajadores independientes y asalariados de microempresas de la economía informal y entre los trabajadores agrícolas del ámbito rural.

Además, la OIT reconoció que persisten problemas en materia de salud y seguridad en el trabajo, particularmente en actividades de riesgo como la minería, agricultura y otras actividades priorizadas por los interlocutores sociales.

Emigrantes económicos

El fracaso de la política económica tuvo un gran impacto en el incremento de la pobreza. El desempleo rural se agudizó en la última década, cuando más de medio millón de mexicanos de las zonas más pobres del país emigró anualmente hacia los Estados Unidos. De esta manera, estima la OIT, el problema ocupacional se expresa más allá de las fronteras de México.

La investigación anticipó que “en los próximos 10 años, América Latina recibirá unos 300 mil millones de dólares en remesas, de los que cerca de 80 por ciento se concentrarán en México, Centroamérica y el Caribe”.

Por su parte, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reveló, en su análisis de 2000, que la magnitud del impacto de esas divisas “es elocuente entre las familias, comunidades, municipios, entidades y el país en su conjunto”, cuando las remesas ascendieron a 8 mil 885 millones de dólares, aunque otras cifras apuntan a que pudieron ser más de 12 mil millones de dólares.

Paradójicamente, al emplearse en el extranjero, los mexicanos más pobres generan riqueza en su país a través de las remesas.

Ya en mayo de 2005, la OIT había propuesto al gobierno mexicano reencausar el uso de esas remesas. En su estudio Remesas de mexicanos en el exterior y su vinculación con el desarrollo económico, social y cultural de sus comunidades de origen, la OIT destacó que el importe real de remesas que transfieren los mexicanos del exterior hacia sus comunidades de origen, constituía una incógnita.

Desde hace una década, el ingreso de divisas por trabajadores inmigrantes ha aumentado y superado en 58 veces al monto por nueva inversión extranjera.

En ese sentido, la OIT recomendó al gobierno mexicano que, a pesar de que las remesas son extremadamente significativas y estratégicas para el país, se dirigen sobre todo al consumo familiar en el país. Si bien, en años recientes una parte de los recursos se han reintegrado a las comunidades de origen de los emigrantes con fines de financiamiento de vivienda o el establecimiento de negocios productivos.

La estrategia debe incorporar la sustentabilidad financiera para impulsar proyectos productivos como parte de la política de combate a la pobreza. Además, promover el desarrollo igualitario, incorporar una prospectiva de protección de medio ambiente e impulsar y respaldar la formación de nuevas unidades productivas, ofreció la OIT entre sus recomendaciones al gobierno federal panista.

El contraste entre las estadísticas de 2005 -cuando se hizo esa evaluación y sus propuestas-, con las cifras que el INEGI y el Consejo Nacional de Población, revela que el Ejecutivo sólo tuvo oídos sordos a las recomendaciones de la OIT para mitigar la pobreza por desempleo en México. El resultado: la miseria de millones de mexicanos.

Casi mitad de los niños en la pobreza

42,6 por ciento de la población infantil mexicana vive en familias con ingresos de dos salarios mínimos o menos, según informe de la Red por los Derechos de la Infancia

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La Red por los Derechos de la Infancia en México, coalición de 58 ONGs mexicanas, presentó el informe alternativo Infancias Mexicanas: Rostros de la desigualdad, ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, en Ginebra, Suiza. En el documento señala que el 42,6 por ciento de la población infantil vive en condiciones de pobreza en el país, en familias con ingresos de dos salarios mínimos o menos.

Nashieli Ramírez, coordinadora de la investigación señaló en la presentación que en una tercera parte de las entidades de México (11), la proporción de niños y niñas que viven en situación de pobreza es superior al 50 por ciento. Y es mayor de sesenta por ciento en Chiapas, Oaxaca y Veracruz.

La estimación de la tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años es de 25. El ritmo de descenso anual en la tasa de mortalidad infantil en México es de 1,8 por ciento, por abajo de Perú (5%), Bolivia (4,5%), Honduras (2,9%) y Nicaragua (2,4%).

“Sueño americano”: El derrumbe

Hace dos años, las indígenas mixtecas, Ofelia Lorenzo Ramírez y su hija, Maribel Vázquez, de 4 años de edad, emigraron a Estados Unidos, con la esperanza de salir de la pobreza.

Pero en su aventura, madre e hija sólo encontraron la muerte. Sus familiares recibieron recientemente los cadáveres.

Dada la pobreza en que vivían, Ofelia decidió abandonar Metlatónoc, su tierra natal, enclavada en la Montaña de Guerrero. Se llevó consigo a sus tres hijas, entre ellas, Maribel. En agosto de este año, de manera trágica murieron en un accidente automovilístico, cuando se dirigían a su hogar, ubicado en Oxnard, California.

Teresa de la Cruz, coordinadora del Área de Difusión del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, denuncia que, como ocurre con la mayoría de los indocumentados en Estados Unidos, aun muertas ambas fueron víctimas de la discriminación por su condición de inmigrantes y también por ser indígenas.

Durante más de un mes, acusa, el consulado de México en Oxnard se negó a localizar a los familiares de las víctimas, aun cuando contaba con datos e información precisa sobre el pueblo en el que nació Ofelia.

Cuando por iniciativa propia los padres de Ofelia hicieron contacto con las autoridades consulares, éstas respondieron que enviarían únicamente las cenizas de las dos mujeres, asegura la activista

La familia de Ofelia tuvo que apelar en varias ocasiones ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para que les entregaran los cuerpos, ya que, según sus usos y costumbres, la cremación implica una profanación y un vilipendio a la memoria de los muertos.

Finalmente los cadáveres llegaron el pasado viernes a la Ciudad de México y para su traslado a Tlapa y de ahí, por un camino de terracería al poblado de Zitlatepec, municipio de Metlatónoc, uno de los más pobre del país, según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

La Montaña de Guerrero, es considerada la región con un mayor rezago económico y social en la entidad. Las condiciones de pobreza en que viven sus habitantes y el desinterés de las autoridades hacia el campo, son algunas causas que obligan a los indígenas a emigrar a Estados Unidos, como Ofelia, afirma Teresa de la Cruz.

Ofelia tenía 25 años de edad, trabajaba como jornalera agrícola. Ella murió junto con la pequeña Maribel (la segunda de sus tres hijas), cuando el vehículo que conducía su esposo Rogelio Vázquez Arce, originario de Oaxaca, volcó en una autopista de California.

Tras ese accidente, explica Teresa de la Cruz, el esposo fue detenido y los cuerpos de madre e hija, depositados en la morgue del consulado de Oxnard.

Casi un mes después, un paisano de Ofelia que también vive en Oxnard, avisó a los padres de ésta: Tomás Lorenzo Peñafort y Socorro Ramírez Ignacio, sobre lo ocurrido, aunque desconocía el lugar donde estaban los cuerpos.

El 4 de septiembre, con sus limitados medios, vía telefónica los padres de Ofelia iniciaron la búsqueda en los distintos consulados de México en California hasta que en el de Oxnard les confirmaron que estaban ahí los cadáveres.

Sin embargo, la cónsul, Rosa Elba García Franco, expresó a Tomás Lorenzo que les enviarían las cenizas de su hija y su nieta; y “agradeció” que se hubieran comunicado, pues se había programado ya la cremación de los cuerpos para dos días después. Las cenizas serían arrojadas al mar, de acuerdo con las políticas de Estados Unidos.

La cónsul argumentó que los cuerpos estaban en “avanzado estado de putrefacción” y, de acuerdo con las leyes de sanidad de Estados Unidos, así no se permite el traslado. Con reticencias, el consultado en Oxnard aceptó enviar los cuerpos.

“Como Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan consideramos que, pese a las cuentas alegres y a las estadísticas que hablan del mejoramiento económico de nuestro país, la realidad es que cientos de personas emigran a Estados Unidos orillados por la pobreza en que viven en sus lugares de origen”, señala Teresa de la Cruz.

Lamentablemente, agrega la representante de Tlachinollan, en su búsqueda por mejorar sus condiciones de vida, entre 1999 y el primer semestre del 2007 han muerto en su intento por cruzar la frontera 2 mil 994 mexicanos, según cifras del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados.

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