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Grupos armados en México

Más de 90 por ciento de las guerrillas conocidas en México están asentadas en el sur del país, principalmente en el estado de Guerrero, donde se tiene un registro de 19 grupos armados, seguido del estado de Chiapas con presencia de seis agrupamientos de esta naturaleza, Oaxaca y el estado de Hidalgo.

Las cifras no coinciden, algunos sólo toman en cuenta a las “organizaciones” con mayor impacto en los medios de comunicación o de acuerdo a sus acciones de “aparición”; de 1995 a la fecha, se tienen contabilizados entre 25 y 32 grupos armados en México.

Después de las guerrillas de los 60, popularizadas por Lucio Cabañas y Genaro Vázquez en las montañas de Guerrero, las manifestaciones de grupos armados prácticamente eran mínimas, no sólo en México sino en el mundo; sin embargo, a raíz de la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en Chiapas en 1994, es cuando surge otra serie de agrupamientos armados, que a pesar de respetar a los zapatistas mantienen fuertes diferencias en tácticas, estrategias e ideología, las cuales han manifestado en enfrentamientos epistolares.

Aun cuando la guerrilla zapatista, de acuerdo a información del Centro de Documentación de Movimientos Armados (CEDEMA), es la de mayor penetración en la sociedad civil nacional e internacional, en los medios de comunicación y en Organismos No Gubernamentales (ONG) ésta no tiene simpatizantes activos en todo el país.

Es el Ejército Popular Revolucionario (EPR), surgido en Guerrero en 1996, el que tiene trabajo en 19 estados, entre ellos Chiapas. El EZLN tiene presencia -además de la entidad donde se dio a conocer- en Oaxaca, Michoacán, el Distrito Federal, Chihuahua, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz y Tabasco, mientras que en Guerrero, estado con mayor número de grupos armados, no la tiene.

Después del EPR y del EZLN, los grupos guerrilleros con mayor penetración en la República, de mayor a menor son: las Milicias Magonistas, el Ejército Popular de Liberación José María Morelos (EPLMM), el Movimiento Armado Revolucionario Rubén Jaramillo, el Comando Revolucionario Indígena Campesino de Liberación Nacional (CRIC-LN), el Ejército de Defensa de los Campesinos (EDC) surgido en 1998, El Ejército Revolucionario Insurgente Popular (ERIP) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP).

En Chiapas operan 6 grupos armados

En Chiapas -de acuerdo al sitio de la revista virtual Enfoque- operan además del EZLN, integrantes del EPR, el EPLMM , CRIC-LN, el Ejército Revolucionario Insurgente Popular (ERIP), el cual lanzó su primer comunicado en mayo del 2000, con el “manifiesto del Sureste Mexicano”, saludando al EZLN, EPR, ERPE y las FARP, El Ejército Justiciero del Pueblo Indefenso contra la Masacre de Acteal, mismo que publicó su primer comunicado a principios de 1998.

De las organizaciones con carácter guerrillero en México, se encuentran el Comando Campesino Insurgente (CCI) surgido en 1999, en la Costa Chica de Guerrero; Comando Jaramillista Morelense, que se dio a conocer en mayo del 2004; el Comando Justiciero 28 de junio, surgido en Guerrero en julio del 2002; el Comando México Bárbaro; la Coordinadora Guerrillera Nacional José María Morelos; el Ejército Clandestino Indígena de los Altos y Bajos de Oaxaca, el cual mandó su primer comunicado en enero de 1996.

El Ejército Revolucionario del Sureste; el Ejército Villista de Liberación Nacional; El Frente Armado de Liberación de los Pueblos Armados de Guerrero; Nueva Brigada Campesina de Ajusticiamiento; Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas; Ejército Socialista Insurgente, con presencia en Morelos; Ejército Villista Revolucionario del Pueblo; Frente Armado de Liberación Nacional de los Pueblos Marginados de Guerrero; Tendencia Democrática Revolucionaria, entre otros.

Se tiene conocimiento de estos grupos, debido a los comunicados que han enviado a distintos medios de comunicación en el país, sin embargo, su presencia real en los estados es incierta. De los grupos en mención, algunos sólo tienen un comunicado y desde ahí, no se sabe más de ellos.

En el 2000, en una nota informativa publicada en un diario nacional, analistas de inteligencia del Gobierno Federal especularon sobre la creación de la Triple Alianza Guerrillera Indígena Nacional (TAGIN), conformada por un Estado Mayor, supuestamente liderado por las comandancias del EZLN, EPR y ERPI. No se sabe a ciencia cierta la verdad sobre este asunto, pero las diferencias ideológicas entre estos agrupamientos son evidentes. Cabe destacar que sólo los zapatistas han mantenido un enfrentamiento abierto con el Ejército Mexicano, en teoría principal enemigo a vencer de estas guerrillas.

En su aparición, el EZLN informó que contaba con aproximadamente 5 mil insurgentes. En la actualidad, además de sus combatientes, tiene una amplia base social palpable, en sus territorios liberados, mientras que el EPR en 1996, en una entrevista hecha a su dirigencia, manifestó que contaba con 300 efectivos.

El armamento mostrado por estos grupos, en sus apariciones públicas, son AK-47, ametralladoras UZI 9 mm, fusiles R-15, carabinas 30-M1 y subametralladoras 9 mm.

Mayor presencia rural

En el texto de Jorge Lofredo, publicado en febrero del 2004, y titulado “La guerrilla mexicana: de la unidad a la ruptura”, el investigador considera que la creación de estos grupos se debe principalmente, a que la transición política no alcanza a las zonas rurales, lugares donde las guerrillas operan con mayor facilidad; “la vida de las comunidades está regida por empresarios y caciques que demandan la geografía de sus lugares, sin importarles la población”, señala.

Lofredo mantiene la tesis que la persistencia de grupos armados se da sobre todo en territorios donde se han cometido crímenes de lesa humanidad y que han quedado impunes, como el caso de la matanza de los estudiantes del 68, que formó a toda una generación de jóvenes guerrilleros.

Y recientemente, las matanzas de Aguas Blancas y El Charco, en Guerrero, la de Agua Fría en Oaxaca y la de Acteal en Chiapas. La gente inconforme con estos crímenes, y la exclusión de la población rural en el desarrollo, hace que los grupos guerrilleros tengan una base primordial y que nutra sus filas.

Sin embargo, Lofredo critica a las grupos armados, ya que a excepción del EZLN, siguen sin magnitud, relevancia y trascendencia.

México: el desarrollo de la cuestión Zapatista

1. No sé si la mayoría de los izquierdistas que vienen de 1968 y antes, como declaró el coordinador de la diputación perredista, “tengamos que empezar a preocuparnos y a escondernos” ahora que los militares, el CISEN y demás organismos policíacos (de acuerdo con el Plan México) comienzan a “desenterrar” archivos de luchas sociales pasadas.

La realidad es que por lo menos desde las grandes luchas magisteriales y ferrocarrileras de fines de los cincuenta, en los archivos policíacos hay miles de millones de fotografías y otros cientos de miles de expedientes de luchadores sociales de todas las edades que desde entonces venían enfrentando la represión del ejército y la policía al solidarizarse con las luchas de los trabajadores. Ese peligro represivo que cada día se hace más grande se ha sentido a partir de dos programas radiofónicos de Carmen Aristegui donde se denunció el pasado guerrillero del senador perredista René Arce2. Al parecer en todo el mundo, en todas las culturas pasadas, así como en el presente, han habido personas acusadas por religiosos, fanáticos o capitalistas, de ser brujos, hechiceros, comunistas o anarquistas, que buscan desestabilizar a la sociedad y el sagrado derecho de propiedad. Las persecuciones y asesinatos a estas personas por las clases dominantes, desde hace más de 500 años, han sido conocidas como “cacería de brujas”. El presidente ilegítimo Felipe Calderón, desde septiembre del año pasado comenzó a diseñar ese camino en lo que hoy conocemos como el Plan México. Una cacería de brujas contra todos aquellos miembros de la oposición que se niegan a someterse a su mandato. Todas las fuerzas policíacas/militares han comenzado a investigar historias, a intervenir teléfonos, correos electrónicos, etcétera, en ese Plan que contempla a medios de comunicación y multimillonarias inversiones.

3. Parecería que Calderón, con la participación del ejército, quisiera reeditar la llamada “guerra sucia” del México de los años setenta mediante acciones de represión militar y gubernamental contra la oposición política, tal como sucedió en la Argentina en setentas y ochentas y en España de los GAL de 1986/87. Hace unos días basándose en informes militares, en un reportaje se “descubrió” que un senador del PRD (por cierto socialdemócrata) era “dirigente guerrillero del Ejército Popular Revolucionario” y que además desde hace 25 años este senador se cambió de nombre. Han sido tan insistentes las acusaciones de la autora de la investigación que se dio a conocer en el programa radiofónico de Carmen Aristegui, que parecería haberse hecho por encargo del gobierno panista de Calderón tomando como base archivos y fuentes policíacas. La realidad es que esas denuncias que buscan enlodar, dan mayor prestigio a los luchadores sociales.

4. Vicente Fox le entregó a Felipe Calderón la responsabilidad política del país a los pocos días de que éste fue declarado “Presidente electo”. Las elecciones fueron a principios de julio de 2006, Calderón tomo posesión formalmente el 1 de diciembre, pero desde el mes de septiembre el problema de Oaxaca y el de los mineros fue determinado por él, porque según Fox al presidente entrante correspondía negociar con el PRI, con el gobernador de Oaxaca y con los empresarios mineros. Así que la represión contra la APPO en Oaxaca, el encarcelamiento de sus líderes, además del bloqueo a la solución de los problemas de los trabajadores mineros desde septiembre fue de la total responsabilidad de Calderón. Fox desde hacía varios meses “no quería queso sino salir corriendo de la ratonera”. Desde el 1 de septiembre, cuando no pudo informar (porque el PRD le tomó la tribuna) entregó todo el poder a Calderón.

5. Desde esos días Calderón y sus equipo militar/policiaco, así como de relaciones Exteriores, comenzó un gran Plan estratégico que involucrara a todas las “fuerzas del orden” con el fin acabar con la “delincuencia”, el narcotráfico, las bandas armadas y los grupos guerrilleros que “buscan desestabilizar al país”. Frente a las grandes protestas del lópezobradorismo contra las elecciones fraudulentas, exigiendo el “recuento de los votos casilla por casilla”, que reunían a cientos de miles, incluso millones de manifestantes, varios asesores militares (que han sido alumnos de la Escuela de las Américas) propusieron un Plan Colombia para México con la participación de militares yanquis en la asesoría. Pensaron que ese Plan debería ser muy amplio y abarcaría guerra contra las drogas, el crimen organizado, lucha contra terrorismo, cursos de capacitación, suministro de equipo y tecnología y finanzas multimillonarias.

6. Con dicho plan, México recibiría en los dos primeros años de ejecución entre 700 y mil 200 millones de dólares, donde también se incluiría tecnología para espionaje y extremada vigilancia tal como intercepciones telefónicas y radares para rastrear envíos de traficantes por aire, aeronaves para transportar grupos de elite, así como “diversos tipos” de entrenamiento militar y policial. Se mencionó que se estaría negociando la “donación” de siete helicópteros muy bien artillados (magníficos para el transporte de tropas) y un incremento de recursos para el desarrollo de centrales de inteligencia. Se dijo que “la conducción operacional” estará a cargo de efectivos mexicanos, no de extranjeros. México evitó implicarse con la presencia militar extranjera, aunque no de la asesoría, el equipamiento, sobre todo el financiamiento que por sí sólo obliga al país a someterse a los dictados de quien entrega los millones de dólares.

7. Rodeada de gran secreto, la negociación de lo que ha dado en llamarse Plan México (escribe Carlos Fazio) se inició en enero pasado e involucró a distintas instancias del gobierno estadunidense (los departamentos de Estado y de Justicia, la Secretaría de Seguridad Interna, el Pentágono, la CIA, la FBI, la agencia antidrogas DEA) y al Congreso, y a la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina de Guerra, la Secretaría de Seguridad Pública, la Procuraduría General de la República y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) por la parte mexicana. El plan fue afinado en marzo pasado, durante la visita del presidente Bush a Mérida, y en mayo funcionarios mexicanos del área de seguridad se reunieron en Washington con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y fijaron los términos de un memorando de entendimiento, que contendría objetivos, metas, mecanismos y recursos.

mañana de hoy, la junta de buen gobierno (JBG) Hacia la esperanza y numerosos miembros de los cuatro consejos municipales autónomos en rebeldía de la región selva frontera y sus distintas comisiones rindieron un detallado informe de sus trabajos de gobierno. Asistieron al acto centenares de bases de apoyo del EZLN, hombres y mujeres, “comisiones” de los distintos pueblos, con el encargo de escuchar el informe y llevarlo a sus localidades de origen.Un significativo ejercicio democrático: eso fue la exposición colectiva, casi coral de las acciones educativas, de salud, producción, comercialización, justicia, transporte y administración de la segunda JBG, al concluir su primer año y a cuatro del establecimiento de las juntas zapatistas. Hubo sol, lluvia, preguntas del público (algunas) y respuestas de las autoridades, situadas detrás de una larga mesa sobre el estrado del caracol Madre de los caracoles del mar de nuestros sueños. Cerca de la mitad eran mujeres, la mayoría muy jóvenes, tojolabales y tzeltales principalmente.

Sin los empujones y sombrerazos de la clase política, el informe de gobierno fue una sesión del trabajo, y el Grito una modesta, casi escolar pero muy zapatista encarnación de los viejos héroes verdaderos.

La noche del sábado se celebraron baile y Grito. Pero no se piense que el segundo lo dio alguna autoridad presente: fue el mismísimo cura Miguel Hidalgo quien proclamó la independencia de México, rodeado de los personajes e insurgentes de entonces. El Grito aquí sucedió durante una representación dramática de los indígenas rebeldes en la explanada de su caracol, casi a campo traviesa. Al inicio aparecen los campesinos sometidos a la esclavitud por los amos españoles; reciben latigazos e insultos de los capataces. Una voz indígena que se esfuerza en sonar criolla y colonial manifiesta que esos indios se ven muy débiles, que si alguno muere, estará bueno para alimento de sus perros, que están hambrientos.

Cambio de cuadro. En torno a una mesa de plástico, como de fonda, los futuros próceres Allende, Iturbide, doña Josefa Ortiz y el corregidor Domínguez conspiran para iniciar la revuelta y liberar a México de la opresión virreinal. En otra escena, Miguel Hidalgo proclama la independencia y la abolición de la esclavitud. En ese momento da el Grito, y los petardos truenan arriba del caracol, como debe ser. A la viva México suben los cohetones y un perro en vez de huir de las caudas de fuego trata de perseguirlas y al verlas subir al cielo les ladra, retándolas, hasta que explotan. También el perro es zapatista.

Con los tres colores patrios y la imagen guadalupana, Hidalgo encabeza a los indios descalzos, combate, muere, y la lucha sigue al grito de “Vivir por la patria o morir por la libertad”. Es el “cura guerrillero”, como le cantarían más tarde los niños de la escuela Estrella de San Pedro, de San José del Río. Antes hubo un “programa cultural”, y después baile. En los sombreros y camisas de los jóvenes varones proliferan alacranes pintados o bordados, señal del grupo norteño K-Paz de la Sierra; además, lo nuevo es el “pasito duranguense” de las parejas bailantes.

Por primera ocasión acudieron a una reunión de trabajo delegaciones de niños de las escuelas autónomas, acompañados por los promotores de educación. Participaron en los actos culturales, como testimonio viviente del sistema educativo autónomo en los municipios San Pedro de Michoacán, General Emiliano Zapata, Libertad de los Pueblos Mayas y Tierra y Libertad.

Este domingo, el informe de la JBG fue acompañado y atestiguado por un nutrido grupo de miembros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), entre quienes se contaban los comandantes Tacho, Brus Li y Emiliano. El comandante tzeltal Abraham tomó la palabra para dirigirse “a todos, y a las autoridades autónomas de todos los niveles”, y les expresó reconocimiento y respaldo del CCRI. Llamó a las autoridades y representantes “a mejorar más los trabajos”. Si algunos están mal, “es por nuestra culpa”, reconoció, en ese tono autocrítico muy común en los pueblos indígenas, donde no se eluden las responsabilidades colectivas y todo puede ser mejorado constantemente.

“No podemos echar para atrás. Tenemos que seguir adelante. Los pueblos de esta JBG tenemos que estar atentos de dónde están los fallos. Con calma vamos a ir a nuestras comunidades para analizar el informe y pensar cómo hay que mejorar. Así es la lucha”, concluyó Abraham.

Subcomandante Marcos reiniciará gira por México este mes

El líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional de México (EZLN), el subcomandante Marcos, anunció el domingo que el próximo 26 de septiembre reiniciará su gira por México enmarcada en su “Programa Nacional de Lucha contra el Neoliberalismo”, al que denomina la “Otra Campaña”.

En un comunicado, Marcos informó que en este segundo recorrido por la geografía mexicana, que realizará acompañado de 24 comandantes indígenas, visitará a los simpatizantes de la organización en las zonas centro y sur de México.

El objetivo de esta segunda etapa es “realizar un primer esbozo del Programa Nacional de lucha”, detalló Marcos.

“Si en la primera etapa el objetivo fue conocernos y, por lo tanto, el ‘esto soy y aquí estoy’ fueron las palabras más importantes, ahora lo primordial es saber cómo vemos el mundo y nuestro país, y cuáles son las demandas, ‘¿qué queremos?,’ qué tenemos o qué hemos detectado a nivel nacional, regional o local”, explicó.

La salida del grupo, encabezado por el subcomandante, se estima que sea el próximo 26 de septiembre, para viajar desde la selva hacia Ciudad de México (capital) y de ahí organizarse en ocho grupos.

Además, en su comunicado la dirección zapatista anunció que una delegación asistirá al Encuentro de los Pueblos Indios de América, que se realizará entre el 11 y el 14 de octubre en el estado de Sonora, al noreste de México.

De acuerdo con un informe “de campo” elaborado por brigadas independientes, a partir de diciembre se desató en tierras recuperadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 “una escalada de agresiones e intimidaciones”, apuntalada con un “vertiginoso proceso de despojo de tierras”, encubierto por una presunta “disputa” por el control territorial y la intención de practicar “desalojos forzosos contra cientos de familias zapatistas” en Chiapas.

El 25 de marzo, la Comisión Sexta del EZLN hizo pública la Campaña mundial por la defensa de las tierras y los territorios indígenas y campesinos, autónomos, de Chiapas, de México y del mundo. Ante el actual panorama de represión y despojos, los pueblos zapatistas implementaron el programa Brigadas de Observación Tierra y Territorio (BOTT), conjuntamente con el Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE). El plan consiste en conformar grupos para “observar, dialogar con autoridades autónomas y familias indígenas amenazadas en su integridad, bienes, autonomía, tierras y territorios”.

La forma de trabajo fue acordada entre las juntas de buen gobierno (JBG) y el mencionado centro. “Una vez en campo, las BOTT son coordinadas por las JBG y las autoridades de los municipios autónomos. Las BOTT observan y documentan las agresiones y amenazas que padecen diversos pueblos zapatistas”. La estrategia del gobierno en la conformación de la “contra” y el “desarrollo” de proyectos presupuestados dentro de territorio indígena, según el informe Tierra y territorio (CAPISE, septiembre de 2007), son “respaldados, operados y encubiertos” por las secretarías de la Reforma Agraria, Defensa Nacional, Comunicaciones y Transportes, y Gobernación; la Procuraduría Agraria; Seguridad Pública federal, estatal y municipal, y por el Congreso de la Unión.

“La estrategia se desnuda por sí sola”, y se basa en argumentar “una defensa de la reserva de la biosfera de Montes Azules”. Pero no sólo eso: el EZLN y la construcción de su autonomía traducida en libre determinación como pueblos indígenas son “factores determinantes en la estrategia por el control político, social y económico de su territorio”.

El trabajo mencionado determina que “el desafío nacional” de la Sexta declaración de la selva Lacandona no es un asunto desatendido por las autoridades. En distintos momentos “el gobierno federal ha mostrado astucia, torpeza y brutalidad contra los movimientos sociales; sin embargo, la brutalidad policiaca y militar empieza a permear el país, particularmente contra personas y organismos adherentes a la Sexta declaración y la otra campaña, miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y diversos organismos sociales y civiles que osan contravenir los lineamientos del Estado”.

Así como es frecuente en Chiapas que familias o miembros de organizaciones sociales “se autonombren bases de apoyo zapatistas aunque no lo sean, con la finalidad de no quedar descubiertos”, con los adherentes a la otra campaña sucede “algo similar”. Esto da pistas del “gradual impacto que implica el desafío del EZLN y sus pueblos”, a pesar de que el boicot mediático es “abrumador”.

Este primer informe se deriva de un trabajo colectivo entre las JBG, los concejos autónomos, los pueblos zapatistas, los brigadistas y el CAPISE en torno al caracol de La Garrucha, que comprende gran parte de la selva tzeltal dentro del municipio oficial de Ocosingo y agrupa los municipios autónomos Francisco Gómez, San Manuel, Francisco Villa y Ricardo Flores Magón.

Al paso de los años se han registrado, de diversas maneras, hostilidades, intimidaciones y amenazas contra poblaciones indígenas. “De 1994 a la fecha, para el Estado mexicano el enemigo sigue siendo interno; el EZLN, su proyecto, lo que hace y lo que representa, son asuntos de seguridad nacional”, sostiene el CAPISE.

Tras el lanzamiento de la Sexta y los recorridos de la Comisión Sexta del EZLN por territorio nacional, “el Estado ha implementado una brutal ofensiva contra los pueblos zapatistas, sus autoridades y el proyecto de libre determinación de los pueblos indígenas dentro de la demarcación territorial que comprenden los caracoles y sus municipios autónomos”. De diciembre a la fecha, “el recrudecimiento de hostilidades hacia los pueblos zapatistas es alarmante”. La investigación de las BOTT documenta esta “brutal embestida” contra los pueblos zapatistas.

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