Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional Archivos

¿Quién es el señor Calderón?

Cantaban los jóvenes en las “peñas” cuando la lírica de protesta significaba oportunidad, pretexto y moda:
“Qué pobres estamos todos, sin un pan para comer (chun tata, chun tata), porque nuestro pan lo gasta, el patrón en su placer (chun tata, chun tata)”.
Eran los tiempos de la (aparente y siempre incomprendida) versión de la lucha de clases con charango y quena. El sueño era crear dos, tres, muchos Vietnam. Eran los tardíos sesenta y la alborada de los setenta cuando hacían una extraña esquina Carnaby Street y Ciudad Nezahualcóyotl; una mezcla de Che Guevara con John Lennon con las necesarias salpicaduras de marxismo de etiqueta: “…un fantasma recorre el mundo…”.
Luis Echeverría nos convocaba a la adjudicación nacional del tercer mundo; expropiaba tierras en Sonora y el Bajío (entre ellas las de la familia Fox) y condenaba la miopía de la clase privilegiada; acusaba a los industriales de haber construido sus palacetes en reforma sobre la explotación de los campesinos cañeros, y subía el precio del azúcar. Tiempo después José López Portillo (el último Presidente de la Revolución Mexicana) les pedía con encarnado rostro su perdón a los pobres por no haberlos sacado de la miseria y preparaba el zarpazo contra las riquezas de banqueros voraces (perdón por el pleonasmo).
Por una extraña paradoja, el último acto de la Revolución no fue la nacionalización bancaria sino el Fobaproa. Pero esos eran otros tiempos. O al menos eso nos había querido hacer creer. A fin de cuentas el nacionalismo revolucionario, si alguna vez existió más allá del general Cárdenas, no tenía otra forma de aproximarse a los ciudadanos (siempre tutelados, subsidiados, protegidos y a la postre explotados) sino mediante el discurso populista.
El populismo es, en términos muy generales, poner por delante de cualquier consideración política, ética, técnica o de otra naturaleza, la salvaguarda protectora de una masa indefinida y miserable llamada pueblo; actuar en su nombre y autonombrarse su redentor.
César Cansino e Israel Covarrubias, en su ensayo (2006) “En el nombre del pueblo”, afirman algo notable a la luz de los recientes discursos presidenciales cuyo contenido ha generado tantos comentarios: “Tal parece que el populismo ha terminado por convertirse en un exceso de la teoría al intentar dar cuenta de un exceso de la realidad. Se trata pues, de un concepto tan elusivo como las realidades de las que trata de dar cuenta, tan retórico e ideológico como la propia retórica e ideología que caracteriza a los populismos en los hechos (yo diría, que distingue a los populismos de los hechos)”.
He aludido a recientes intervenciones presidenciales en las cuales no se percibe a un hombre cuyo pensamiento sea la derivación natural (quizá sea su evolución) de la escuela ideológica en la cual fue formado. No son las frases tradicionales de un panista ortodoxo como siempre se ha identificado a Felipe Calderón. El pensamiento de derecha, a pesar de los intentos de subsidiariedad y responsabilidad social en el pensamiento de Manuel Gómez Morín, no deja de estar muy distante de las palabras de fuego en las enjundiosas y comprometedoras intervenciones recientes del Ejecutivo cuyo empeño en “rebasar por la izquierda” lo pone a veces al borde de la cuneta.
Una de ellas de carácter cívico conmemorativo (21 de marzo) cuando Felipe Calderón habló de Benito Juárez en términos similares de como podría haberlo hecho el gran maestro de la logia del Valle de México.
“Juárez es el gran constructor de la Nación, es el defensor de la República, gracias a él y a una extraordinaria generación de liberales, se colocaron los cimientos del Estado mexicano y de sus instituciones… Benito Juárez fue el artífice de muchas de las victorias más preciadas en la historia de la Patria, el triunfo del Derecho frente a la arbitrariedad y la injusticia, el triunfo de la razón y la ilustración frente a la cerrazón; el triunfo de los derechos y las libertades del hombre sobre cualquier clase de servidumbre.
“Con la profunda visión de Estado que le caracterizó, él comprendía que no podríamos ocupar con éxito un lugar entre las naciones libres, con las instituciones y estructuras sociales del pasado de la era colonial.
“En su momento hubo mucha incomprensión a su proyecto de Nación, pero el tiempo ha demostrado que tenía la razón y que aquellas reformas que encabezó eran las necesarias.
“Junto a una generación de liberales impulsó la Constitución de 1857, que ha cumplido este año su 150 aniversario y las Leyes de Reforma que, entre otras cosas, separaron los ámbitos del Estado y de la Iglesia”.
Ahora bien, deberíamos saber si toda esta pirotecnia oratoria de inusitada audacia corresponde a una realidad intelectual y política; si se trata de un esfuerzo congruente con un proyecto personal cimentado en una determinación real, o es únicamente un recurso temporal (tan temporal como un aplazamiento trimestral del inflacionario y encarecedor impuesto a las gasolinas y combustibles diversos) sólo para disminuir y arrebatarle sus tesis y ofertas (y eso quién sabe) a los adversarios, especialmente a ese cuya sombra “legítima” lo persigue a mañana tarde y noche.
¿Estamos frente a una convicción o nada más frente a un subterfugio? ¿Son éstas las expresiones de una obra o son nada más una maniobra?
En este sentido valdría esperar por los compromisos y actos más allá de la declaración, cuyo carácter fugaz e improvisado permite ciertas indefiniciones y aun contradicciones, sobre todo por la forma como las palabras recientes han (aparentemente) confrontado al Presidente con quienes al menos en el papel son sus similares de clase, cuando no su margen electoral (su 0.56%): los empresarios, los ricos, los privilegiados, los favorecidos, o como él los llamó: la “elite”, “minoría selecta”.
En este sentido valen la pena dos revisiones. La primera (julio 2007) ante la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural (Lorenzo Servitje) cuando fue increpado por la eliminación de la deducibilidad filantrópica en el marco de su reforma fiscal (ya solucionada en favor de los quejosos), y la otra su ya célebre intervención (21 de septiembre) ante los editores y personajes de la revista “Líderes” cuya naturaleza —dicho sea de paso— consiste en exhibir la bien fotografiada vanidad con el ropaje del éxito social.
Obviamente ha habido otros discursos de Felipe Calderón en los cuales se advierte una tendencia si no contraria, al menos distante (real o simulada) a la ortodoxia del panismo. Estos son algunos de esos fragmentos:
“Allá afuera, hay un México, ciento cinco y pico millones de mexicanos esperando a ver a qué horas hay una fuerza nacional capaz de entenderse y hablar… Cuántas fortunas se han construido sobre la sangre y sobre el dolor de esa mitad de mexicanos… Partimos de la premisa, además, de que si no corregimos esa desigualdad ahora, se seguirán incubando en todo el país y particularmente en el campo donde se concentra la pobreza extrema, rencores y agravios que se exacerban con intenciones políticas y que pueden romper totalmente las posibilidades de desarrollo del país…”.
“Yo le digo a la sociedad mexicana entera que no hay caridad sin justicia y que lo que México necesita ahora es encabezar una cruzada enorme por una justicia que está olvidada y tenemos que hacerlo antes de que sea demasiado tarde…
Un México distinto al de la oruga docta que pontifica y se sube allá a su torre de marfil y que tarde o temprano queda convertida en pedestal de imbéciles (¿la oruga, el pedestal o la torre?)”.
Pero independientemente del interés inmediato, hay un elemento común en todas las intervenciones recientes de Calderón: la desigualdad, la pobreza y sus diversas derivaciones y circunstancias; la injusticia, la concentración y la inviabilidad del futuro si estas condiciones persisten (todo eso quedó definido en su mensaje del 2 de septiembre, primera de sus dos cadenas de TV), pero más allá del acertado diagnóstico no se advierten transformaciones reales.
La simplona receta de la reforma fiscal en trozos y con pausas no determina absolutamente nada pues no modifica la estructura de la formación del capital en México. La verdadera reforma en este país pasa por un camino para el cual nadie está preparado: decapitar a la oligarquía y romper la dependencia.
Desde el neoliberalismo, así se presente lleno de remordimientos y conflictos morales, no se hace una revolución. Si la Hacienda mexicana se perfecciona y comprende con el fichaje de un ex funcionario del Banco Mundial, la tendencia y orientación no se desvían del modelo impuesto cuyos resultados hoy públicamente lamenta el Ejecutivo.
Y así no se va a corregir nada. Se buscan otros resultados con los mismos ingredientes. Poniendo a hervir otro pollo no se hace otro caldo, se hace otro consomé de pollo.
Por: Rafael Cardona

En México hay 44.5 millones de pobres

Tendría que definir qué es lo que entiende por crisis, porque, al igual que en el sexenio pasado, el actual inquilino de Los Pinos lleva ya varios discursos al hilo con dicho tema como elemento central y con los mismos lentes oscuros.

Entre la frases utilizadas por Felipe Calderón destacan, con todo y sintaxis oficial, las siguientes: “Que nunca más una crisis económica afecte a los mexicanos… nos costó mucho trabajo, pero trabajamos de manera decidida para no volver nunca más a una crisis económica… trabajamos para que no se repita una crisis económica… estamos trabajando para que nunca más volvamos a tener una crisis económica”, y así por el estilo.

En el sexenio del “cambio”, entre remodelación y ampliación del rancho San Cristóbal, Vicente Fox no perdió oportunidad para presumir que con él en Los Pinos no habría crisis (“signo del pasado”) que terminaría su sexenio sin crisis, que heredaría una nación sin crisis y, en resumidas cuentas, que la crisis le pelaba los dientes.

El michoacano retoma el discurso y el decreto de la “inexistencia de la crisis”, y lo hace con igual falta de visión, insensibilidad o cinismo que sus antecesores en Los Pinos, porque de qué otra manera, que no sea crisis, se puede calificar a un país en el que la mitad de su población sobrevive en la pobreza y la miseria; en el que casi 45 millones de personas no tienen para lo elemental; en el que la economía “crece” a niveles similares o incluso inferiores a los reportados por una nación como Haití; en el que alrededor de 60 por ciento de los ocupados obtienen un ingreso menor a tres salarios mínimos; en el que la mitad de los trabajadores se emplean en el sector informal; en el que millones de personas han emigrado para mejorar su precario nivel de vida; en el que el salario mínimo vigente es totalmente anticonstitucional; en el que la mayoría de empleados no tiene prestaciones de ley… y tantas otras carencias y deficiencias. Si esto no es crisis, entonces qué es.

Todo indica que para el clan que lleva cinco lustros en el poder lo único que debe entenderse por crisis es devaluación, hiperinflación, tasas de interés en las nubes, elevado riesgo-país, reducidas reservas internacionales, déficit y demás síntomas de inestabilidad macroeconómica, pero no pobreza, miseria, desempleo, marginación, migración, salarios de hambre y conexos.

De allí el discurso vacío, repetitivo y temerario de que México está libre de crisis. Dijo ayer el inquilino de Los Pinos: “Hoy nos encontramos en un momento muy diferente de nuestra historia y estamos trabajando de manera decidida para nunca más volver a tener una crisis económica en el país; ese es un compromiso muy claro que tiene este gobierno con todas las mexicanas y con todos los mexicanos, que nunca más una crisis económica afecte el patrimonio nacional… pensar en 25 años atrás es pensar en lo que había en México en aquel entonces y lo recordamos perfectamente. A veces se nos olvida a los mexicanos lo que se ha sufrido y lo que ha pasado el país, y quizá por eso no se aprecia cabalmente el logro que se tiene”.

¿En serio las condiciones de vida, las perspectivas para el grueso de los mexicanos han cambiando en esos 25 años? ¿Realmente, en lo social y económico, México es diferente que hace cinco lustros, como se presume en el discurso oficial? ¿No hay crisis, o no quieren ver la crisis? Cuarenta y cinco millones de personas en pobreza y miseria, ¿no es muestra de crisis social y económica?

Pero más allá de los lentes oscuros que utiliza para no ver la crisis, el inquilino de Los Pinos no desaprovecha foro público para lavarse las manos sobre el impuesto “especial” a las gasolinas que ha desatado la escalada de precios. Ayer insistió: el Congreso fue el agresor, en términos fiscales.

En efecto, el Congreso lo aprobó, pero hay que recordar de dónde salió la propuesta, disfrazada de “reforma fiscal”, enviada a la Cámara de Diputados: “la presente iniciativa contempla la posibilidad de que las entidades federativas graven con impuestos locales únicamente la venta final de gasolina y diesel, así como el consumo final de tabacos labrados y cervezas, habida cuenta de que esos bienes permiten el establecimiento de contribuciones de fácil administración local y que implicarán un alto impacto recaudatorio para las entidades federativas, lo que a su vez redundará en el fortalecimiento de las haciendas públicas locales y se traducirá en obras de infraestructura y programas de desarrollo social tendientes a disminuir la pobreza y mejorar el nivel de vida de sus habitantes” (firma Felipe Calderón).

Y en medio de la sacudida, el avezado secretario de Economía, Eduardo Sojo, caza “burbujas inflacionarias” (producto de la “reforma fiscal”) que ya causaron estragos en la población. En plena operación curativa, este personaje asegura que “es decisión gubernamental frenar la burbuja”, cuando en realidad su obligación era evitarla, o en el peor de los casos, detenerla a tiempo, no después, una vez que el golpe nadie lo quita.

Pero tranquilos, que no hay crisis.

Rebanadas del pastel

Mientras Sojo, el cazador cazado, persigue “burbujas inflacionarias” con su red virtual, el Banco de México reitera que, producto de la “reforma fiscal”, habrá más alzas de precios en los próximos meses, y que en el corto plazo la canasta de alimentos seguirá presionando la inflación… Habrá que prepararse porque en enero se inaugura la segunda temporada de “burbujas inflacionarias”, al entrar en vigor el impuesto “especial” a las gasolinas.

El Banco Mundial (BM) advirtió sobre un “estancamiento” en el progreso de la reducción de la pobreza en México, y dio cuenta de un aumento en los niveles de marginación en las zonas rurales y entre las poblaciones indígenas. En un informe que sintetiza la serie de recomendaciones que sugiere a la administración federal que empezó gestión en diciembre pasado, el organismo llama la atención sobre la existencia de “grupos de interés que prefieren mantener el status quo” y obstaculizan las reformas de política económica y social, “que podrían contribuir a mejorar la situación del país”.

Insiste en mencionar que Petróleos Mexicanos (Pemex) debe complementar su capacidad de trabajo con capital privado en las áreas de exploración y producción –que están reservadas por la constitución al Estado–. El potencial de crecimiento de México, asegura el Banco Mundial, se ve limitado por “el deficiente desempeño” de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de la que critica sus “altas tarifas”.

El documento México 2006-2012: creando las bases para el crecimiento equitativo apunta, con respecto a la reducción de la pobreza, que el país logró finalmente revertir el severo impacto de la crisis económica de mediados de los años 90, aunque el progreso se ha detenido.

“Las tasas de pobreza ya se encuentran en niveles inferiores a los de los años previos a la crisis; sin embargo, las estimaciones preliminares para 2005 (las últimas disponibles) muestran que el avance se ha estancado. Entre 2004 y 2005 no se observaron cambios estadísticamente significativos en los niveles de pobreza”, según el estudio, fechado en junio de 2007.

Añade que en las zonas rurales se registró incluso un aumento en la pobreza. Por ende, un crecimiento económico más vigoroso, dice, es esencial para obtener mayores logros en la reducción de la pobreza. A mediano plazo, la concreción de varias reformas macroeconómicas y una mejoría en la entrega de servicios para los pobres podría incrementar también el impacto del crecimiento en la reducción de la pobreza, agrega.

El informe, que fue preparado con base en la última información oficial disponible hasta octubre de 2006, menciona que si se usa como referencia una amplia variedad de mediciones del avance económico y social, México “se ubica entre dos mundos y dos mundos coexisten en su interior”. A partir de la medida más general, el producto interno bruto (PIB) per cápita, México se ubica por encima de la mayoría de países en desarrollo y del promedio de América Latina.

Agrega que la brecha en el PIB per cápita entre los estados más ricos y los más pobres del país es más acusada que en otras naciones.

Por ejemplo, la pobreza extrema en las zonas rurales es 2.5 veces mayor que en las zonas urbanas del país. “Otra clara división se observa entre los grupos indígenas y la población en general. Si se toman datos de encuestas de hogares, se puede establecer una fuerte relación entre los municipios más pobres y los que tienen mayor población indígena. El reto está en cerrar la brecha entre estos dos mundos. Las ganancias en productividad son esenciales para el crecimiento, pero también es necesario contar con políticas públicas que garanticen que toda la población mexicana participe de este proceso”.

Medido en dólares de paridad de poder de compra (PPC), el PIB per cápita de los habitantes de Oaxaca es de 4 mil 800 dólares anuales, frente a 16 mil dólares de los de Nuevo León, o los 21 mil dólares anuales de los habitantes del Distrito Federal.

Pero los 21 mil dólares de los habitantes de la entidad de mayor ingreso en México, el Distrito Federal, son menos que los 26 mil dólares anuales de PIB per cápita de los residentes de Mississippi, uno de los estados más pobres de Estados Unidos, país con el que México es socio, junto con Canadá, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En su informe, el Banco Mundial asevera que “un elemento que debe reconocerse desde un inicio es la presencia de intereses creados que luchan por impedir que los cambios se materialicen”. La existencia de un régimen de impuestos bajos y alta dependencia de ingresos petroleros, añade, funciona a favor de las personas más adineradas.

Uno de los capítulos del informe aborda el tema y se refiere a la existencia de monopolios que concentran la prestación de servicios al público, en general a precios más altos que en otras naciones. Menciona en particular las áreas de telecomunicaciones, agua, electricidad y en general los precios de la energía.

Una de las reformas “sugeridas” por el Banco Mundial es “llevar a los monopolios encargados de la prestación de servicios públicos, incluyendo los monopolios de facto a reducir sus costos y aumentar su eficiencia, mediante la implementación de modificaciones a la ley de competencia, el establecimiento de regulaciones más sólidas e independientes y la eliminación de lagunas como el uso excesivo de los amparos”.

Respecto de la sugerencia de que Pemex permita capital privado en sectores reservados por la Constitución al Estado, establece el informe del Banco Mundial:

“La condición de Petróleos Mexicanos como monopolio del Estado está consagrada en la Constitución. Sin embargo, sería necesario encontrar alguna forma de asociarse con otras compañías para realizar actividades de exploración, a fin de evitar problemas de seguridad energética en el futuro y generar incentivos al trabajo eficiente en el sector. Pemex carece de recursos técnicos y financieros para realizar actividades de exploración más intensas”.

Cuatro grupos guerrilleros menores del sureste de México acusaron hoy al presidente de México, Felipe Calderón, y al ex mandatario mexicano Vicente Fox (2000-2006) de “desaparecer” durante sus gestiones a más de cien presos políticos. En un comunicado, el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MR-LCB), Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP), la Organización Insurgente Primero de Mayo (OI-1ero M) y la denominada Brigada de Ajusticiamiento-2 de Diciembre (BA-2D), acusaron además a los dos gobernantes mexicanos de “aplastar” los principales movimientos populares.

Además, en la extensa comunicación, los grupos armados aseguran que Fox y Calderón “tienen en su haber” a más de 500 “presos de conciencia”.

Estos cuatro grupos, sumados a las Brigadas Populares de Liberación (BPL), se atribuyeron en noviembre del año pasado una serie de explosiones en la capital mexicana que afectaron la sede del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Tribunal Federal Electoral y una sucursal bancaria, sin causar víctimas.

Las cuatro organizaciones criticaron hoy la globalización, el modelo económico del país, la clase política y las condiciones de desigualdad en México, entre otras cosas.

En este sentido, afirmaron que es necesario que las organizaciones del país y sus movimientos sociales y políticos “articulen” esfuerzos “con base en coincidencias fundamentales”, para hacerle “frente común a la ofensiva del gran capital y de la minoría usurpadora derechista”.

Por esta razón pidieron a todas las organizaciones de izquierda que se unan en un mismo proyecto político “combinando, desarrollando y generalizando todas las formas de lucha, incluido el derecho a la autodefensa y a la resistencia armada”.

De otra parte, se solidarizaron con el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y exigieron “la presentación con vida” de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, dos militantes de esa organización guerrillera que supuestamente fueron capturados y desaparecidos desde el pasado 25 de mayo por los órganos de seguridad del estado.

Este año el EPR ha realizado varios actos de sabotaje con explosivos en la red de tuberías de Petróleos Mexicanos (Pemex), que generaron fuertes crisis de suministro de gas natural en el país, para exigirle al gobierno la “liberación” de sus dos integrantes, si bien las autoridades niegan tener en su poder a los dos hombres.

Finalmente, las cuatro organizaciones rebeldes hicieron un llamado a los ciudadanos, sindicatos y partidos políticos de izquierda “a luchar contra la guerra sucia y el terrorismo de Estado, y a tomar en sus manos el problema de los presos, los perseguidos y los desaparecidos políticos”.

Cuatro grupos armados clandestinos “convocaron” a los movimientos sociales y guerrilleros de México a “articular esfuerzos”, con el propósito de crear un frente común que permita “recuperar la patria”, secuestrada –dijeron– por una “minoría usurpadora derechista”.

Además, demandaron la presentación con vida de los dos presuntos líderes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) desaparecidos desde mayo pasado, Edmundo (Andrés) Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez.

La convocatoria fue lanzada a través de un comunicado difundido por el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MR-LCB), Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP), la Organización Insurgente-1º de Mayo (OI-1º M) y la Brigada de Ajusticiamiento-2 de Diciembre (BA-2D).

“Llamamos a todas las organizaciones políticas armadas a profundizar y extender el trabajo de organización, a fortalecer la autodefensa popular y a incrementar el número de sus efectivos militares, frente a la ofensiva de la ultraderecha y la escalada represiva gubernamental”, afirman en el comunicado.

Los grupos rebeldes uno de ellos encabezado por el comandante José Arturo, fundador del EPR, criticaron el sistema político mexicano y los primeros nueve meses del gobierno de Felipe Calderón, al que llamaron “represor e ilegítimo”.

Señalaron que ante la “ofensiva del gran capital y de la minoría usurpadora derechista”, es necesario articular esfuerzos con base en coincidencias fundamentales, respecto a las metas y tareas políticas en el corto y mediano plazos.

Para esa articulación de esfuerzos en “este proceso liberador”, los cuatro grupos armados proponen:

–“Avanzar en la construcción y la articulación de un nuevo poder democrático y popular”.

–Combinar, desarrollar y generalizar “todas las formas de lucha, incluido el derecho a la autodefensa y a la resistencia armada, como un frente ante la obstrucción de las vías democráticas y la acción represiva que ha intensificado la minoría derechista, desde el gobierno federal”.

–Que “desde arriba y desde dentro de las instituciones republicanas, a fin de conquistar posiciones, dar lugar a un nuevo sistema de partidos verdaderamente democrático

–Reconstruir el mando político de abajo a arriba.

Los grupos clandestinos expusieron la necesidad de que surjan planes concretos de lucha en todo el país “que recojan y enarbolen el espíritu humanista, fraterno y libertario que animó a los independentistas, a los liberales antiimperialistas de la Reforma, y a los agraristas y sindicalistas de la Revolución. También que recuperen la raíz comunitaria y el ejemplo de dignidad de los pueblos indígenas, afromestizos y mestizos de nuestro país… que orienten el previsible desencadenamiento de la violencia revolucionaria de todo el pueblo, al ser nuevamente defraudada y reprimida la voluntad popular por el gobierno derechista usurpador”.

De igual forma, coincidieron con la propuesta del EZLN con “La Otra Campaña”, en la necesidad de constituir la plataforma que contribuya a superar la dispersión de las fuerzas de izquierda, “que posibilite la más amplia articulación de todos los movimientos sociales, antineoliberales y anticapitalistas, y que dé lugar a un nuevo pacto social entre todos los mexicanos, a fin de impulsar la realización de un nuevo proyecto de nación”.

Respaldo al EPR

En otra de parte de su comunicado, los grupos armados se solidarizaron con el Ejército Popular Revolucionario en su demanda de que sean presentados con vida los presuntos líderes Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, capturados y desaparecidos, desde el 25 de mayo pasado.

Rechazaron “tajantemente la insidiosa versión” que ha deslizado el gobierno federal en los medios de comunicación, para hacer creer que la desaparición de los presuntos líderes del EPR fue producto de un “ajuste de cuentas” entre organizaciones revolucionarias armadas; y objetaron “las cínicas y cobardes declaraciones” del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, con las que pretende “reforzar” la versión del gobierno federal

Con estos cuatro grupos armados y el EZLN son ya cinco las organizaciones armadas que empiezan a confluir en un solo camino: la presentación con vida de los desaparecidos y la organización social y ciudadana.

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