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Los indígenas de México siguen en el piso más bajo de la sociedad, pero han avanzado en la toma de conciencia para ser sujetos de su propia historia, afirmó el obispo emérito de San Cristóbal, Samuel Ruiz García, quien con una misa en la catedral celebró hoy 48 años de su consagración episcopal.Durante la homilía se anunció el comienzo de un proceso de recuperación histórica del ministerio pastoral realizado por Ruiz García, durante 40 años al frente de la diócesis local, proyecto que ha arrancado con la idea de construir en San Cristóbal un centro comunitario en el que se preserve la memoria del trabajo del obispo y donde serán colocados los reconocimientos que ha recibido.

A la misa celebrada en la catedral de San Cristóbal asistieron 30 sacerdotes con ritos indígenas. Ahí, el párroco de Tila, Heriberto Cruz Vera, leyó un mensaje de reconocimiento al llamado tatic (padre), en el que hizo un recuento de las principales acciones de éste durante 40 años al frente de la diócesis de San Cristóbal, entre las que destacó la mediación que hizo entre el gobierno federal y el EZLN después del levantamiento armado.

Feminismo abajo y a la izquierda

El gobierno mexicano debe renegociar el apartado agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por las condiciones de desastre en las que se encuentra actualmente el campo mexicano que le impide competir con los países miembros de ese acuerdo: Estados Unidos y Canadá, señaló el diputado perredista Víctor Quintana, dirigente de la campaña “Sin Maíz, no hay país”.

Indicó que es cierto que en teoría se tuvieron 14 años para prepararse para competir, pero en realidad en ese lapso ocurrió todo lo contrario.

“Han salido del campo 5 millones de gentes, se han perdido 3 millones de empleos (agrícolas) y el 70 por ciento de la población que vive en el campo esta en la pobreza. Además dependemos en un 40 por ciento de los alimentos importados de Estados Unidos”, dijo.

Señaló que también es verdad que han aumentado las exportaciones a Estados Unidos y Canadá pero también las importaciones y “hay ahorita una balanza alimenticia deficitaria, les compramos alimentos por 2 mil millones más que lo que les vendemos y lo que les vendemos está concentrado en 20 compañías transaccionales (estadounidenses)”.

Por ello, el movimiento “Sin maíz no hay país”, se sumó el pasado viernes al Movimiento de Resistencia Campesina Francisco Villa que encabeza Gabino Gómez líder de El Barzón y otras organizaciones para marchar de el Chamizal al zócalo capitalino y exigir la renegociación de los apartados agropecuarios del TLCAN y la implementación de un rescate del campo mexicano.

“Vamos a pedir renegociación del Tratado de Libre Comercio en materia agropecuaria y un programa efectivo de rescate del campo mexicano, sobre todo para los pequeños y medianos agricultores”, dijo.

Señaló que el TLCAN para los agricultores, en particular las mayorías rurales no ha sido un buen negocio.

“Desde 1993 hemos estado movilizándonos aquí en el puente internacional protestando primero contra la firma y después contra la entrada en vigor del Tratado. En todo momento hemos dicho que no se está protegiendo a la agricultura mexicana porque se quitó la red de protección al campo, no se aprovecharon estos años para protegerlo y fortalecerlo sino que se debilitó y se derrumbó el crédito”, enfatizó.
El presupuesto de la Secretaría de Agricultura es inferior en términos reales hoy al que se tenía 1994. Se cerró la Conasupo, Banrural desapareció y esto implicó un debilitamiento estructural en el campo mexicano, refirió.

Especialistas en economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que casi la mitad de la población mexicana vive en condiciones de pobreza y la mayoría se localiza en las zonas rurales.

Los académicos Javier Cabrera Adame y Antonio Gazol Sánchez, de la Facultad de Economía de la UNAM, indicaron que casi 49 millones de mexicanos, que equivalen a 47 por ciento de la población, viven en pobreza y habitan en el campo.

Ambos estudiosos señalaron que si bien el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no ha mejorado la situación en el campo, ya no tiene posibilidades de modificación.

“El TLCAN está rebasado y los productos sensibles que quedaron liberados a partir del 1 de enero de 2008 como maíz, frijol, leche y azúcar, son parte de un acuerdo trilateral que inició en 1994 con plazos que se han cumplido en estos 14 años”, precisó Cabrera Adame.

Consideró que ante la desigualdad de subsidios entre México y Estados Unidos, el país no puede acudir a un panel de controversias con sus socios comerciales de América del Norte, ni para negociar o revisar partes del acuerdo, porque ya entró en vigor.

La caída en la producción de alimentos y el aumento de la pobreza en el campo, aseguró, han sido drásticos antes y después de la firma del TLCAN debido a que México renunció al compromiso con el crecimiento económico y se preocupa más por mantener el nivel de las variables macroeconómicas.

Tras destacar que la pobreza en México no se ha resuelto con el tiempo, recordó que para el primer quinquenio de este siglo según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, esta condición alcanzó a 48.9 millones de personas.

Añadió que de este grupo 61.8 por ciento, casi dos tercios, correspondía a habitantes del agro mexicano, por lo que se concluyó que el TLCAN “no es el causante de todos los males que se presentan en el campo”.

“El descenso de la producción agrícola inició antes de que entrara en vigor el TLCAN; que permitió aumentar notablemente las exportaciones mexicanas, sobre todo las manufactureras vinculadas a las maquiladoras, pero no se tradujo en productividad, empleos e ingresos”. abundó.

Los expertos participaron en el estudio “Los subsidios agrícolas en los países del TLCAN”, elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, en el cual se destaca que el sector agropecuario ha reducido su participación en el PIB.

Indica que ese rubro disminuyó su coloboración en el Producto Interno Bruto (PIB) al pasar de 7.9 por ciento en 1988 a 3.4 en 2005, mientras que en 2006 el valor total de la producción agropecuaria estadunidense subió a más de 265 mil millones de dólares.

De esa suma, indica el análisis, 44 por ciento correspondió a bienes agrícolas, 45 por ciento a ganaderos y el resto a productos forestales y servicios.

“En 2006, Estados Unidos otorgó subsidios directos e indirectos de 150 dólares promedio por hectárea por productor, mientras que en México fue de sólo 45 dólares y en Canadá de 52 dólares, en promedio”, agrega el texto. (Con información de Notimex/GCE)

La comunidad armada rebelde de Chiapas

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Acaba de publicarse un nuevo libro sobre el EZLN y las comunidades indígenas que lo apoyan. Además de ser un libro que propone la discusión política, es sobre todo el resultado de una fructífera y amplia investigación sociológica e histórica llevada a cabo por Marco Estrada Saavedra. El libro, publicado por el Colmex, se titula La comunidad armada rebelde y el EZLN. Con el fin de estimular su lectura, resumo aquí algunas de sus tesis.

Marco Estrada explica el nacimiento del EZLN por la confluencia de tres expresiones comunitarias previas:

1. El surgimiento de lo que llama “la nueva comunidad”, constituida por los ejidos que nacen en los años treintas y que son comunidades tojolabales desprendidas de la vieja estructura agraria dominada por las fincas tradicionales. A esto se agrega un proceso paralelo de colonización de la selva, fragmentación de fincas y desarrollo de un sector de rancheros ladinos compuesto de ganaderos emprendedores individualistas ajenos a las comunidades.

2. Al mismo tiempo se amplió enormemente otra comunidad, una comunidad de orientación espiritual y religiosa, que fue tejiendo las redes de civilidad cristiana –civitas christi– conformadas por la labor pastoral de los catequistas.

3. Paralelamente surge lo que Estrada llama la comunidad republicana de masas, compuesta por organizaciones campesinas y uniones de muy diverso signo político (CIOAC, ARIC, etc.)

Durante los años ochentas, años de frustración, desilusión y desencanto entre los tojolabales, las tres comunidades (ejidal, pastoral y de masas organizadas) impulsan una nueva formación, el EZLN. En esta comunidad armada rebelde confluyen líderes indígenas, agentes de pastoral y asesores políticos. Lo que hace Estrada en su libro es estudiar detenidamente, en un meticuloso y laborioso trabajo de campo, la base social del EZLN y no tanto su cúspide, que es el fenómeno que más ha llamado la atención. El resultado es fascinante y nos descubre una situación extremadamente compleja.

Quienes fuimos a la convención zapatista de agosto de 1994, en el llamado “Aguascalientes”, pudimos apreciar durante un par de días un apretado microcosmos de lo que Estrada describe y analiza en detalle. Había allí una peculiar mezcla de autoritarismo y desorden, nuevas pero incoherentes identidades colectivas, prácticas militares rígidas, ridículas y solemnes, mandones obedientes a órdenes y consignas, promotores del folklore turístico revolucionario, disputa de los indígenas por las sobras del gran picnic revolucionario, rigidez política combinada con fragmentación, espíritu de catequistas transfigurados en soldados. Aquella reunión de 1994 fue una alucinante aglomeración de ejemplares de toda la izquierda mexicana en un enorme campo de concentración, todos privados de libertad de circulación en espera del show del subcomandante.

Estrada detalla y observa con cuidado lo que hubo detrás de este espectáculo. Presenta mucha información sobre la organización de las comunidades zapatistas, sus divisiones, sus pleitos internos, el chismorreo que las permea, su disfuncionalidad, la gestación de identidades, su carácter militar, la fragmentación y la exclusión.
Celebro que este libro constituya una refinada aproximación científica a un problema político. Deja atrás la chiapanología superficial, la demagogia de los políticos, la mitología fervorosa de intelectuales y las especulaciones periodísticas. Se trata de una extraordinaria aportación que recomiendo ampliamente a los lectores.

A Ernesto Cordero, flamante secretario de Desarrollo Social, muchos lo califican como uno de los delfines del presidente Felipe Calderón. Aunque el foco de atención se ha puesto principalmente sobre el también flamante secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Pero el golpeteo contra Cordero, igual que contra Mouriño, ya comenzó.
Y como sus detractores no tienen mucho de dónde, han tenido que inventar para atacar al ex subsecretario de Egresos, sin duda uno de los hombres más cercanos al presidente Calderón, en materia económica. El propio Ernesto Cordero prefiere actuar con mesura y ni siquiera se toma la molestia de desmentir a quienes lo difaman.
Curiosamente uno de sus principales atacantes es Mario Di Constanzo dizque secretario de Hacienda del autodenominado gobierno legítimo del candidato perredesitas perdeder a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador.
El secretario de Desarrollo Social prefiere centrarse en los temas de la cartera social. Y lo hace con realismo.
Contra lo que acostumbra la mayoría de los funcionarios públicos, el titular de Sedesol reconoce que ningún país del mundo ha logrado eliminar por completo la pobreza. Lo que sí es posible es reducirla al mínimo. Su objetivo es reducirla a 10 millones de mexicanos para el final del sexenio.
Es una meta ambiciosa —reconoce— pero factible; pese al contexto recesivo en la economía de Estados Unidos. Su confianza emana de la fortaleza macroeconómica y de los motores internos que detonarán el crecimiento; particularmente la cuantiosa inversión que realizará el gobierno mexicano en infraestructura.
Sin embargo Cordero reconoce que más allá de la efectividad de las políticas sociales —que han sido exitosas en los últimos años, durante administraciones panistas y priístas— lo más importante para abatir la pobreza y reducir las desigualdades es el crecimiento económico. Y efectivamente, por más exitosos y eficientes que sean las políticas de desarrollo social, nada es mejor para superar la agobiante pobreza del país, que un mayor índice de crecimiento económico.
Al tiempo.
REGULACIÓN ASIMÉTRICA PARA TELMEX: CANITEC. Mientras que en el gobierno de Felipe Calderón se retomó ya el tema de revisión y eventual modificación del título de concesión de Teléfonos de México para eliminar la prohibición que tiene para ofrecer servicio de televisión de paga, los cableros, agremiados en la Cámara Nacional de Telecomunicaciones por Cable, encabezados por Alejandro Puente, pusieron el grito en el cielo. Comenzaron una guerra de desplegados para denunciar las elevadas tarifas telefónicas que mantiene la empresa de Carlos Slim e insistir en sus acusaciones de prácticas anicompetitivas.
Canitec publica una gráfica del Banco de México que muestra el impacto de las telecomunicaciones en el Indice de Precios al Consumidor es superior al de la elecricidad y de la gasolina Magna. La Canitec se lanza a la yugular de Telmex y Telcel y exige que se revise el título de concesión de la empresa pero para corregir sus vicios y obligarla al cumplimiento de sus obligaciones en beneficio de la competitividad del país y del consumidor tanto como emitir la declaración de dominancia de ambas compañías para someterla a una regulación asimétrica. ¡Nomás!
ANECDOTARIO. Que lo del aeropuerto en Texcoco, sigue en estudio y será a fin de año cuando se tome una decisión al respecto, aseguran en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que encabeza Luis Téllez Kuenzler n

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