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En coincidencia con el diagnóstico del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitido este fin de semana sobre la lenta reducción de la marginación en México por la alta concentración del ingreso, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) destacó que en el país los niveles de pobreza y desigualdad aún son elevados, a pesar de que el porcentaje de este rubro en materia alimentaria se redujo 10.3 puntos porcentuales entre 2000 y 2006.

El Coneval reiteró su recomendación en torno a que para lograr una reducción acelerada de la pobreza en el país es necesario continuar con los esfuerzos en materia de políticas económicas y sociales.

Según el organismo federal, entre los factores que influyen en la existencia de pobreza en la nación está el crecimiento promedio per cápita en los pasados seis años, el cual ha sido de sólo 1.7 por ciento, y que 10 por ciento de las personas con mayores ingresos del país acumula 39.3 por ciento del total de estas percepciones.

El vicepresidente y economista en jefe del BM, François Bourguignon, había señalado que la causa fundamental por la que la pobreza en México no disminuye a un ritmo más acelerado, como ya se observa en otros países de la región, es que la economía nacional está creciendo a una “tasa muy modesta” de 3 por ciento anual, en vez de un mínimo de 5 por ciento.

De acuerdo con las valoraciones más recientes realizadas por el Coneval, con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares 2006, 44.7 millones de mexicanos vivían en condiciones de pobreza de patrimonio; 14.4 se encontraban en pobreza alimentaria, 9.4 en zonas rurales y el resto en áreas urbanas.

Reportó además que entre 1992 y 2006 diminuyó el número de personas en condiciones de pobreza de patrimonio sólo en 1.5 millones de personas, al pasar de 53.1 por ciento a 42.6 por ciento.

Por otra parte, en una visita pastoral, el cardenal Norberto Rivera afirmó que la pobreza extrema es un serio problema en México, y frente a ella la Iglesia no debe mostrar indiferencia.

Creo que el ex presidente Vicente Fox está entrando en un sendero complejo del que no saldrá muy bien librado.

Lo que no pudo hacer una espiral de insidia, lo está haciendo el exabrupto que tuvo con el periodista de Telemundo Rubén González Luengas.

El ex presidente cometió un error de principiante (él para nada lo es) al pelearse con el mensajero, en lugar de atender lo que le estaban diciendo.

Fox bajo ataque había funcionado bastante bien. De su gira mediática para publicitar su libro, Revolution of hope, se podría decir todo menos que no fuera exitosa. Era la vuelta del personaje que logró derrotar al PRI.

La desesperación, en cambio, sí puede meter a Fox en graves problemas, mayores aun que los que la fantasía de algunos fue construyendo en los últimos días.

Es curioso como un momento, un berrinche, puede cambiar las percepciones.

Ese Fox autoritario y altanero que vimos y escuchamos en el programa de Luengas es el que puede hacer verosímil toda la insidia en su contra.

Debo admitir, aunque no sea una postura muy popular, que sigo creyendo que Fox es una persona honesta. No creo, sin embargo, que su riqueza se pueda medir por una camioneta Hummer, que para colmo no es de él y mucho menos por su rancho, el que ya tenía antes de ser presidente.

Tengo que aclarar, por lo demás, que no voté por Fox y jamás creí que su llegada al poder fuera la inauguración de un nuevo tiempo para México.

Estoy convencido de que el camino a la democracia fue un proceso mucho más complejo que no se puede resumir con lo que ocurrió el 2 de julio del año 2000, por relevante que haya sido.

No estoy seguro, sin embargo, de que exista una campaña orquestada contra los Fox, pero es evidente que el linchamiento que está sufriendo recuerda momentos nada gloriosos de nuestro pasado.

Lo que sí hay, para cualquiera es evidente, es la malsana costumbre de lapidar a quienes dejaron de ser poderosos.

Pero esta vez hay componentes novedosos, porque el gobierno de Felipe Calderón no está impulsando el ataque contra el foxismo.

Por eso digo que no encuentro algún grupo que esté fabricando la ponzoña, pero esto es algo que no deja de ser preocupante.

Asistimos, me parece, a un reflejo de nuestra cultura autoritaria y de la negación por la verdad.

Empleo, desempleo y empleo informal

En estos días han abundado las estadísticas sobre la situación del empleo en México. El viernes, cuando me enfrenté a la computadora para cumplir mis obligaciones periodísticas quincenales, leí datos impresionantes.

Aparece en La Jornada la noticia de que hasta julio fueron suprimidas 546 mil 169 plazas de las registradas en el IMSS, en tanto que las instituidas sumaron 499 mil 193. Lo que quiere decir que los señores empresarios ejercieron con eficacia la tarea de despedir trabajadores. Pero, además, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ha informado que el porcentaje de eventuales se elevó a 19 puntos en relación con el total. Ese es el mundo de los predespedidos.

De acuerdo con datos que circulan por ahí, el IMSS tendría registrados alrededor de 14 millones de trabajadores. Debo suponer que el ISSSTE podrá presumir de unos 2 millones. Con cierto optimismo y sin mayor fundamento, podríamos calcular que hay alrededor de 5 millones más entre profesionales, empleadores, artesanos, jubilados y rentistas, lo que en conjunto nos dará cerca de 21 millones de personas ocupadas o con el beneficio final de una ocupación concluida.

Debemos suponer que la población económicamente activa andará por los alrededores de 50 millones, lo que significa un déficit de empleo de alrededor de 29 millones de mexicanos que, en términos de porcentaje, nos dan un bonito número de desempleados o desocupados superior a 60 por ciento de la población activa. Y si tomamos en cuenta las cifras de la totalidad de la población del país, por el rumbo de 104 o 105 millones de habitantes, las cosas se complican un poco.

Es obvio que gran parte de los supuestamente no activos integran el fenómeno, tan de moda, de la economía informal. Forman parte de ese grupo los ocupantes del centro que ahora aparentemente serán reubicados, solución que sería, de confirmarse, la mejor noticia para la ciudad de México en muchos años.

Hace algún tiempo tuve la pretensión de visitar el museo Cuevas y me fue prácticamente imposible llegar. Pero salir, de donde me había metido, me generó problemas peores que me resolvió un práctico habitante de la zona abriendo camino a mi automóvil por alrededor de tres cuadras, con lo que me dejó a una calle del Zócalo. La colaborada me costó 40 pesos que pagué encantado de la vida.

¿Cuántas personas integran la economía informal? No tengo ni la menor idea y me parece que será difícil que alguien se atreva a sugerir un número.

Lo que es evidente es que el desempleo debe ser entendido como un valor formal que implica que alguien no mantenga una relación de trabajo con otro alguien. Ese sujeto buscará la forma de conseguir los medios de subsistencia, si es persona con imaginación, en la economía informal. Si la desesperación es mucha, iniciará el largo camino hacia la frontera con todos los riesgos que eso supone. Algunos, que no creo que sean pocos, elegirán la delincuencia, que hoy parece prosperar de manera notable, bien en los mercados de la distribución magna o mínima de drogas, bien en los asaltos callejeros o en los secuestros.

Hay un mundo notable de delincuencia que se vale de otros medios para prosperar. En la burocracia el nivel de corrupción es cada vez más notable. Pero son asaltos con corbata y casimir provocados o tolerados por los asaltados, que confían en ese medio para hacer prosperar sus empresas. Finalmente, un problema de intercambio en el que se mueven personajes que gozan o gozaban de la mayor de las impunidades.

Los bravos emigrantes permiten reducir las cifras del desempleo pero, además, aportan las remesas que sirven de manera impresionante a nuestra economía. ¿Quién se atrevería a poner bardas del lado mexicano para impedir su salida?

La solución china: un solo hijo por pareja, parecería adecuada. Lo malo es que no resultaría fácil ese control. A fin de cuentas cambiamos de pareja y asunto concluido. Y eso lo hacemos muy bien.

Al fin y al cabo así somos, y qué. ¿La mayoría o la minoría de los mexicanos? Bueno, la corrupción e impunidad continúan siendo el común denominador en nuestra vida cotidiana. Los pobres suman más de 60 millones en un territorio rico en materias primas. Impartir justicia pronta y expedita simplemente es una falacia. A pesar de las desigualdades sociales, ya logramos trascender nuestras fronteras. ¡Felicidades!.

En nuestra historia nacional, continuamos apuntando hechos muy lamentables que en ocasiones llegan a superar lo ridículo o inverosímil, sobre todo, en materia política. Roberto Madrazo Pintado, el mismo que perdió las elecciones presidenciales representando al PRI en 2006, volvió a ser protagonista de un escándalo porque “ganó”, con el sudor de su frente el Maratón de Berlín, categoría de 55 a 59 años de edad.

Millones de televidentes vimos cómo el político tabasqueño de 55 años entró a la meta jubiloso y con los brazos en alto, enfundando un pantalón y abrigo, sin muestras de agotamiento, después de recorrer supuestamente 42.195 kilómetros en dos horas, 41 minutos y 12 segundos, mientras que los demás competidores sudaban la gota gorda en pantaloncillos y camisetas sin mangas. ¡Qué bárbaro! A pesar de que el director del Maratón, Mark Milde, solicitó a Roberto Madrazo devolver la presea porque hizo trampa, la respuesta ha sido negativa. La actitud es lamentablemente, ya que el hecho de abandonar la competencia en el kilómetro 20 y después reaparecer en la meta como todo un triunfador es sinónimo de una estrategia normal de varios mexicanos, sobre todo, políticos: la transa.

En la actualidad hay otros ejemplos de nuestra vida nacional. Basta mencionar al autonombrado “Padre de la democracia”, Vicente Fox Quesada, y su presunto enriquecimiento ilícito, presumiendo su rancho en prestigiadas revistas y utilizando su Hummer, entre otros vehículos de lujo, para su uso personal. Sin olvidar la actuación de Marta Sahagún, durante el sexenio del septuagésimo segundo Presidente de México.

Madrazo Pintado, además de evidenciar en Europa la actitud normal de la mayor parte de los políticos mexicanos, representa al sistema corrupto e impune que gobernó bajo las siglas del PRI durante más de 70 años, hasta que precisamente Vicente Fox puso fin al periodo del autoritarismo y populismo. Desgraciadamente resultó ser un alto traidor a la fe de millones de ciudadanos que depositaron su confianza en él, mediante el voto libre y secreto.

Una más. En días pasados vimos otra transa, en materia deportiva, en el ascenso del Puebla a la Primera División del fútbol mexicano. Ante tales panoramas, no queda otra que gritar con orgullo y pasión: “México, México, ra, ra, ra”, porque somos campeones mundiales.— Cozumel, Quintana Roo.

Con el país sumido en una de sus peores crisis políticas, enfrentamos una disyuntiva histórica que nos obliga a decidir si avanzamos hacia la creación de un nuevo modelo social que permita “redimir” a la nación mexicana o dejamos que se derrumbe, advirtieron especialistas e investigadores durante la presentación del libro México hoy. Crisis, desafíos y alternativas, editado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el encuentro, que reunió a politólogos, sociólogos, sindicalistas y ex funcionarios del gobierno capitalino, se destacó que en México “se ha vivido en crisis desde los años 60 del siglo pasado, pero sin duda se ha llegado a extremos tan insostenibles que, si no salimos adelante y nos salvamos como sociedad, se corre el riesgo de desaparecer como Estado organizado”.

Por ello, insistieron en que una de las tareas fundamentales de las universidades públicas es ser “espacios de debate de las ideas, pero, sobre todo, de la construcción de soluciones alternativas a un modelo neoliberal voraz y excluyente”.

Bernardo Bátiz, ex procurador de Justicia del Distrito Federal, afirmó que es “evidente que vivimos una grave crisis que se respira en el ambiente y nos ha llevado al consenso social de que no podemos seguir así, ante casos de corrupción que se han llevado al exceso, pero que no son más que reflejo de una pésima dirección social, porque sin duda contamos con un pueblo trabajador, eficaz y responsable”.

Destacó que en México vivimos la ley del péndulo, pues los excesos que existían en 1982, con un Estado monopólico que controlaba todo y que no tenía ningún mecanismo de práctica democrática, “los estamos volviendo a vivir, pero ahora con una concentración monopólica del poder y una visión totalmente neoliberal del Estado”.

Arturo Alcalde Justiniani, abogado laboral y experto en sindicalismo, afirmó que ante el fracaso del modelo neoliberal es “indispensable proponer y construir soluciones alternativas, pues no basta con rechazar las políticas globalizadoras, necesitamos que tanto la sociedad como sus trabajadores participen en la construcción de un nuevo modelo social”.

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