Archivo para Marzo, 2008

Las bases de apoyo zapatistas “se encuentran en una situación inminente de ataques, robos, violaciones, acusaciones falsas, despojo y desalojo de sus tierras”, denunciaron los integrantes de la tercera caravana en solidaridad con las comunidades rebeldes.Al terminar un recorrido de diez días por 12 comunidades y los cinco caracoles zapatistas, aseguraron que también “está en riesgo la integridad física” de las bases rebeldes, pues “los grupos total o parcialmente armados, así como policías, elementos de los gobiernos municipales, estatal y federal gozan de plena impunidad”.

En conferencia de prensa precisaron que los aproximadamente 50 integrantes de la caravana, adherentes de la otra campaña nacional e internacional, y miembros de la Red de Solidaridad y contra la Represión, provenientes de diferentes estados del país, se dividieron en grupos e hicieron el recorrido del 14 al 23 de marzo con el propósito de “documentar las agresiones en contra de los municipios autónomos rebeldes”.

Manifestaron que uno de los puntos en los cuales existe tensión y riesgo es la comunidad Veinticuatro de Diciembre, municipio de Las Margaritas, donde integrantes de Unión de Ejidos de la Selva (UES) se disputan 525 hectáreas con bases del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), aunque –según las autoridades estatales– el problema ya fue solucionado.

“Los integrantes de la UES entran a la comunidad, machetean, queman milpas y cafetales, realizan tala clandestina de árboles. La comunidad es despojada de su manantial, del cual se ha apoderado el Ejército federal, que comparte el agua con los integrantes de la UES”, de filiación priísta, aseveraron.

El grupo que visitó esa región informó que el pasado jueves los indígenas bases de apoyo del EZLN sacaron de su milpa 32 cabezas de ganado propiedad de los priístas, tras la destrucción de seis hectáreas y media del cultivo.

“Les fueron a entregar las 32 reses a los priístas a Nuevo Momón (situado cerca de Veinticuatro de Diciembre), pero fueron agredidos, a pesar de que el gobierno dice que ya se solucionó el conflicto”, expresó. “Hay mucha tensión”, subrayó.

Los integrantes de la caravana informaron que otro sitio donde existe tensión es el municipio autónomo de Polhó, donde viven miles de indígenas que se desplazaron antes y después de la masacre de 45 tzoziles en Acteal, ocurrida el 22 de diciembre de 1997.

Dijeron que “existe información fundada de que los priístas están preparando la legalización del despojo de tierras, argumentando que los desplazados tienen más de seis años de no habitarlas”, pero éstos “no pueden recuperarlas porque están ocupadas por paramilitares, quienes destruyeron sus casas y los han amenazado si regresan”.

De igual forma destacaron la situación que prevalece en la comunidad de Bolon Ajaw, perteneciente a la región autónoma La Montaña. Esa localidad zapatista “está amenazada de desalojo por parte de miembros o ex miembros de la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (Opddic), del vecino poblado de Las Cascadas de Agua Azul”, manifestaron.

“La comunidad se encuentra en una situación de tensión y amenazas constantes; la vigilancia es cotidiana. La brigada fue contabilizada y fotografiada por miembros de la Opddic del poblado Agua Azul”.

Las células secretas del EPR

Montaña de Guerrero, 24 de marzo. Decenas de indígenas anunciaron su integración al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y advirtieron que “no vamos a esperar hasta 2010 para hacer la revolución en Guerrero; aquí en la Montaña ya la estamos haciendo. Desde aquí vamos a defender el petróleo y nuestros recursos naturales. Con acciones combativas vamos a exigir maestros, médicos y hospitales, ya no le creemos a ningún partido político, ni al gobernador Zeferino Torreblanca ni a Felipe Calderón”, afirmó el miliciano indígena Ramón.

En entrevista con La Jornada, cinco años después de la anterior entrevista concedida por la dirigencia nacional del ERPI –la cual se realizó en diciembre de 2003–, el miliciano Rodolfo demandó que no se pretenda inmiscuir a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ni con las organizaciones revolucionarias que actúan en México y, sobre la pretensión del gobierno federal de privatizar Pemex, advirtió: “desde aquí, a nuestro modo, vamos a defender el petróleo y en general todos los recursos naturales”.

Unos 30 indígenas participaron en la entrevista, aderezando con comentarios las respuestas y a veces sólo asintiendo. Pero eran más de 50 los que se apostaron no muy lejos, en los alrededores del monte en el que se llevó a cabo el encuentro. Algunos caminaron más de 12 horas desde sus comunidades para llegar a este lugar.

Sin uniforme militar, pero encapuchados y armados con escopetas y machetes, a diferencia de otras ocasiones en que aparecen portando rifles AK-47, hablaron de sus problemas con un discurso directo, y anunciaron también la conformación de columnas guerrilleras integradas exclusivamente por indígenas de la Montaña de Guerrero. En esta ocasión no asistió ninguno de los comandantes de la región, solo dos jóvenes responsables del trabajo.

Los pueblos indígenas de la Montaña por lo general se organizan según sus usos y costumbres, y por lo regular hablan sólo las personas mayores, los ancianos. Don Ramón, indígena de unos 64 años, machete en mano explicó cómo decenas de pueblos indígenas han optado por integrarse al ERPI: “gracias por venir hasta tan lejos para ver la pobreza en que nos tienen los gobiernos de México; queremos decir que aquí estamos reunidos la organización del ERPI, debido a que nuestros gobiernos siempre han sido sordos hacia los pueblos indígenas. Desde hace muchas décadas no nos toman en cuenta, y por eso estamos empezando la revolución”.

Por eso la organización del ERPI “planteamos que ya no podemos esperar más, pues ya es demasiado tarde; ésa es la mira de nosotros. Para nosotros los indígenas de la Montaña de Guerrero ya no existe otro camino más que la revolución, ya anduvimos buscando por todos lados el camino que se debe proseguir para que se den derechos a los indígenas, pero por la vía pacífica no se ha podido nunca, al contrario, día con día se pone más difícil la situación”.

Los castigos que recibe “la raza indígena” en toda la República Mexicana “no los manda Dios, sino que los aplican los gobernantes; ese es por un lado, por otro, el gobernador Zeferino Torreblanca se hizo perredista al principio, y luego dijo que no dependía de ningún partido, luego se supo que andaba con Acción Nacional; sabemos que hay países que apoyan a México para combatir la pobreza, pero cuando reciben los apoyos el gobierno mexicano los almacena; ya en las campañas los regalan a la ciudadanía para recibir votos”.

“Hoy estamos reunidos para resolver nuestros problemas. Estamos analizando por qué inició la revolución de 1910, y llegamos a la conclusión que porque el gobierno se portó mal. Decimos por eso que vivos o muertos vamos a decidir por el camino de la revolución, porque ya no queremos oír más discursos. Los soldados no son hijos de los ricos sino de la gente pobre, y al rato, cuando suceda algo (la revolución), creemos que ellos nos van a apoyar, por eso hacemos un llamado a todos los indígenas de todo el país a que se sumen al ERPI, porque ya declaramos la revolución, ya han pasado muchos años, la raza indígena sabe que nuestro México es de los pobres.”

Más reservado, Rodolfo, que aunque no lo dijo pareciera ser el responsable de esta zona en la que tiene presencia el ERPI, narró el trabajo que desarrolla la organización desde hace varios años: “en mi caso llevo seis años por acá, pero antes, cuando trabajábamos como Ejército Popular Revolucionario (EPR), y mucho antes, ya los pueblos se estaban organizando, inclusive desde la época del comandante Genaro Vázquez Rojas”.

Señaló que la gente se ha sumado por comunidades enteras al ERPI, debido a la represión, “a la presencia de los militares, de los grupos paramilitares, del encarcelamiento de los dirigentes indígenas, de la represión a la policía comunitaria, la migración, el saqueo de la madera, la falta de 83 maestros y escuelas, de médicos y hospitales; por eso la gente en la Montaña se está organizando por la vía de las armas.

“Con el gobierno espurio de Felipe Calderón la situación se ha complicado; en lugar de que mande recursos o proyectos, envía militares y pretende comprar helicópteros y armas sofisticadas en el contexto del Plan Mérida, no para combatir el narcotráfico, sino a los movimientos armados y a las organizaciones sociales que luchan contra la pobreza. (Ratificó que en la zona de la Montaña ya se integraron columnas con milicianos indígenas.) Nosotros vemos bien el trabajo del subcomandante Marcos con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas. En algunas cosas hemos compaginado con sus métodos, su trabajo está bien estructurado y las acciones que realizan les está dando resultados. Él plantea el poder popular desde abajo y nosotros también, y lo hacemos con todas las poblaciones a diario”.

El ERPI da cursos de todo tipo. “Ya se integraron varias columnas indígenas, y todavía estamos en un largo proceso de integración; los pueblos siempre verán bien a la gente que esté con ellos y les respete sus costumbres y tradiciones”.

Con relación a los grupos paramilitares expresó: “sabemos que ya hay células de grupos paramilitares en Metlatónoc y en otras zonas de la Montaña, o en la Tierra Caliente, Costa Chica y Costa Grande. Aquí en la Montaña hemos dicho a esa gente que no puede matar a sus mismos hermanos, hemos tratado de dialogar con ellos que no entienden razones, y que están entrenados por el ejército, pero también no vamos a aceptar que esas personas crezcan y nos maten a los compañeros indígenas y a los dirigentes de las organizaciones, porque nosotros vamos a responder.

“Al gobierno federal decimos que no vamos a permitir que masacren a las poblaciones y rechazamos que se quiera involucrar a la UNAM con la guerrilla de las FARC, y que ahora se empiece a reprimir al estudiantado tratando de inmiscuir a los estudiantes de otras instituciones educativas del país con las organizaciones revolucionarias”.

Del conflicto interno del Partido de la Revolución Democrática (PRD) señaló que el ERPI se ha mantenido al margen. “Sabemos que las bases son pura gente pobre, que a veces ni entienden por qué están en los partidos. Vemos que el sistema ha metido mucho las manos por medio de las corrientes políticas; por ejemplo, decía Jesús Ortega que Alejandro Encinas representa la época pasada, nosotros vemos que los partidos no van a ser la opción nunca, pero vemos también cómo el gobierno de Felipe Calderón metió las manos para dividirlos. Aquí en la Montaña esa división perjudicó a los indígenas, está claro que los partidos no van a resolver el problema jamás.”

El gobierno panista de Felipe Calderón “es muy represivo desde el momento en que ocupó el poder. Hay más carestía, masacres entre los grupos de narcotraficantes y lo mismo sucede con Zeferino (Torreblanca); la cosa está igual, se asemejan porque pareciera que tienen la misma estructura, al entrar como gobierno junto con Chavarría (el secretario de gobierno de Guerrero que políticamente viene de la izquierda) han reprimido a los estudiantes de Ayotzinapa, a los dirigentes sociales. Nosotros como ERPI sabemos que Zeferino es el represor y el empresario que siempre ha apostado a enriquecerse más. Reprimió a los maestros en Acapulco y ahora entró con mano dura. Respetamos a las bases que decían que iban a apoyarlo, pero ahí están las consecuencias”.

Apenas en octubre pasado, el padre Antolín Casarrubias, vicario general de la diócesis de Tlapa, declaró a La Jornada que “la marginación y la miseria en que viven los pueblos indígenas de la Montaña de Guerrero podría propiciar un estallido social de incalculables consecuencias. No es posible que, por ejemplo, el Hospital del Niño y la Madre funcione a medias, únicamente con medicina preventiva”, advirtió en esa ocasión.

“YA COMENZAMOS LA REVOLUCION”, ERPI

Una de las organizaciones rebeldes principales que actúan en México, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), advirtió que no esperará “hasta 2010 para hacer la revolución”.
“Aquí en La Montaña ya la estamos haciendo. Desde aquí vamos a defender el petróleo y nuestros recursos naturales”, anunció el miliciano indígena Ramón, en declaraciones al diario mexicano La Jornada.
El ERPI surgió de una bifurcación del Ejército Popular Revolucionario (EPR), alzado en armas en el estado sureño de Guerrero, el 26 de junio de 1996, dos años después de alzamiento zapatista en Chiapas.
El matutino entrevistó a unos 30 indígenas de un grupo de varias decenas recién incorporado al ERPI en la región conocida como La Montaña, en el estado de Guerrero.
En sus declaraciones, los flamantes guerrilleros, que portaban rifles de asalto AK-47, afirmaron que “con acciones combativas vamos a exigir maestros, médicos y hospitales” en Guerrero.

El supuesto robo de 50 cabezas de ganado en el predio Gracias a Dios, en poder de bases del EZLN, movilizó a funcionario del gobierno y agentes de la Policía.

Todo inició cuando ejidatarios del poblado El Momón reportaron a las autoridades el supuesto robo de 50 cabezas de ganado que se encontraban en el predio Gracias a Dios o también conocido por los zapatistas como 24 de diciembre.

De inmediato, los ejidatarios lanzaron la voz de alarma y procedieron a reunir a campesinos, para tratar de “recuperar” el ganado que supuestamente les habían sustraído los zapatistas.

Esto provocó la movilización inmediata de funcionarios del gobierno del estado hasta la comunidad, ubicada a unos 38 kilómetros al oriente de la cabecera municipal de Las Margaritas, para conocer qué había sucedido.

Después de varias horas de espera, los ejidatarios aseguraron que era falso el robo de los 50 animales, porque “ya contamos nuestro ganado y no falta ninguno”, explicó uno de los ejidatarios.

Mientras tanto, autoridades y agentes de la policía desplegaron un operativo en el predio en poder de los rebeldes desde diciembre del 2006.

Un funcionario del gobierno del estado les pidió a los ejidatarios mantener en corrales a sus animales, para evitar este tipo de confusiones.

La confusión trajo a aparejada veladas amenazas para tratar de ingresar a la comunidad 24 de diciembre, en poder de los zapatistas, porque creían que ahí estaban las reses.

El predio Gracias a Dios, parte de una antigua finca del ex gobernador Abasalón Castellanos Domínguez, pertenece a ejidatarios de Nuevo Momón, Cruz del Rosario y El Edén, tiene una extensión de 525 hectáreas.

Los rebeldes procedieron a tomar parte de la finca, en diciembre del 2006, donde también se ubica una base militar, porque consideraban que les pertenece.

La tarde de ayer jueves se retiró la policía estatal y funcionarios del gobierno del estado y la tranquilidad regreso a la zona.

El anuncio del Subcomandante Marcos fue realizado a través de un comunicado difundido anoche en San Cristóbal de las Casas, un reducto zapatista dentro del estado de Chiapas. Según explicó el líder zapatista, la dirigencia del movimiento empezará su viaje el domingo. Los 14 comandantes y un subcomandante –seguramente Marcos– no viajarán juntos como antes, sino que se dirigirán a distintos puntos del país. La última vez que la organización indígena había realizado este tipo de gira fue durante los meses previos y posteriores a las últimas elecciones presidenciales, cuando la falta de claridad en los resultados provocó una inmensa movilización de los sectores de izquierda en el DF y en otras partes del país.

En su comunicado, Marcos explicó que la gira durará todo el año. “Se trata de una campaña internacional de solidaridad con las comunidades indígenas zapatistas y en defensa de la autonomía indígena,” indicó el Subcomandante. Este objetivo, focalizado exclusivamente en las comunidades indígenas, es muy diferente al de la marcha anterior, la llamada “otra campaña,” que buscaba forjar alianzas más amplias con sectores progresistas. En la “otra campaña”, el zapatismo se planteaba por primera vez la necesidad de salir de su bastión en Chiapas y de abrirse a alianzas no sólo con las comunidades indígenas de otras regiones, sino también con movimientos populares y organizaciones sociales, que como ellos rechazaran el imperialismo y la subyugación ante los poderosos. Ahora el movimiento parece volver a sus raíces históricas.

Casualidad o no, el mismo día que la cúpula del movimiento que supo hacer temblar al gobierno mexicano en 1994 comience a marchar, el principal dirigente opositor en la capital volverá a mostrarse frente a una multitud. No comparten la misma ideología ni los mismos objetivos, sin embargo, tanto el zapatismo como López Obrador aprovecharán su renovado protagonismo para atacar al gobierno conservador de Calderón. Los temas que seguramente no faltarán en su repertorio son la militarización del interior del país en pos de la lucha contra el narcotráfico, la estrecha alianza política y comercial con Estados Unidos y la falta de iniciativas en el campo del desarrollo social, educación y cultura.

La gira de los zapatistas por el interior del país les permitirá denunciar las violaciones a los derechos humanos y las arbitrariedades que, según las organizaciones sociales mexicanas, cometieron los policías y los militares en los megaoperativos de seguridad, que se ganaron los elogios de Calderón y también los del presidente norteamericano George Bush. Pero estos crímenes no sólo son responsabilidad de las fuerzas de seguridad, sino también de los carteles de drogas, que han lanzado una cruenta contraofensiva. En lo que va del año más de 60 policías, varios dirigentes locales y un número aún más incierto de civiles fueron asesinados por estos grupos.

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