Archivo para Enero, 2010

Las insurgencias de 1810 y 1910 alimentan la creencia de que este siglo también tendrá un”estallido social”

Algo mantiene atemorizados a los políticos aquí. Se trata del número 10.

La llegada del año 2010 despierta reminiscencias y temores de que la historia se vuelva a repetir. Esto se debe a que en los últimos dos siglos, ha habido dos revoluciones en México, y ambas en años terminados en 10.

“Es como una tradición cada 100 años”, dice Jaime Abundis, un historiador mexicano.

Primero fue una noche de 1810, cuando un cura insurgente llamado Miguel Hidalgo dio un grito de guerra que animó a miles de mexicanos a salir a las calles para derrocar a los españoles.

Luego vino 1910, el año que se suponía marcaría un hito para el gobierno por los festejos del centenario. Se realizaron desfiles y banquetes, pero al cabo de unas semanas comenzó la Revolución Mexicana.

La numerología no es un pensamiento marginal en México. Es un tema recurrente en los principales diarios y entre los políticos del país. No hace mucho, el periódico El Universal sacudió a sus lectores con tres columnas de opinión premonitorias al respecto: “El miedo del 2010″, “La revolución pendiente” y “2010: ¿tercera revolución?”.

“En asuntos históricos a veces los números dicen más que las palabras”, escribió el autor de una columna titulada “1810, 1910, 2010″ que se publicó el 1 de enero.

El tema se ha vuelto tan común que la revolución imaginaria incluso ya tiene un nombre: “estallido social”. Casi todos los días, se puede escuchar a políticos mexicanos advirtiendo sobre su llegada.

El 3 de enero, José Guadalupe Martín, arzobispo de la ciudad de León, advirtió sobre un posible estallido social entre los pobres descontentos con el estancamiento económico del país. Dos días después, Cruz López Aguilar, presidente de la principal organización de trabajadores agrícolas de México, la Confederación Nacional Campesina, ofreció su predicción: 2010 es un año que invita a la insurrección… hay condiciones para un estallido social”.

Andrés Manuel López Obrador, el ex alcalde de la Ciudad de México que perdió una reñida elección presidencial en 2006, dice que el estallido social ya se vive en México. En una entrevista, López Obrador señaló que en los últimos tres años ha habido casi 15.000 asesinatos, en referencia al creciente número de víctimas de la guerra de México contra los poderosos carteles de la droga.

Es una batalla que muchos mexicanos, incluido López Obrador, dicen que el gobierno está perdiendo.

Acontecimientos recientes sólo le han echado más leña al fuego. A fines de 2009, el gobierno dejó filtrar información de que en un rancho en el estado de Chiapas, policías hallaron 500 granadas, ametralladoras, rifles y miles de cartuchos. El plan, según las autoridades, era movilizar a fuerzas rebeldes para derrocar al gobierno estatal durante las ceremonias del bicentenario en septiembre de 2010.

Diego Osorno, un periodista de 29 años del diario mexicano Milenio, tiene un blog sobre elementos subversivos de México que van desde ex narcotraficantes hasta anarquistas. “Sin duda, este es un momento muy, muy importante para las guerrillas”, dijo. Osorno opina que los rebeldes aprovecharán la simbología del año y que se puede esperar grandes despliegues de propaganda.

Osorno, autor de un libro sobre movimientos insurgentes que incluye un capítulo titulado “Nos vemos en el 2010″, afirma que es probable que haya una serie de incidentes de menor escala y menciona explosiones en dos sucursales bancarias en las afueras de la Ciudad México el día de Año Nuevo que solamente dañaron ventanas. Osorno, sin embargo, no espera que haya una repetición a gran escala de las revoluciones de 1810 y 1910.

En cambio, dice, los posibles incidentes se inspirarían, aunque a menor escala, en los atentados de la izquierda radical de Estados Unidos, que en 1970 hizo estallar bombas en edificios del gobierno y ayudaron a sacar de prisión al ícono contracultural Timothy Leary.

Naturalmente, hay quienes no creen en las revoluciones imaginarias. “Lo que están oyendo es pura fantasía”, opina Carlos Montemayor, un ensayista mexicano que alguna vez hizo de mediador entre los grupos guerrilleros y el gobierno. Montemayor dice que la creencia de que habrá un estallido social en una fecha en particular no tiene base histórica ni sociológica.

Una de las voces más escépticas sobre el estallido social pertenece, curiosamente, a uno de los grupos guerrilleros. El Ejército Revolucionario Popular, una organización guerrillera que opera ocasionalmente en algunos estados sureños, se queja de que el temor es un invento del gobierno.

“Políticos de oficio de toda índole han recurrido en sus discursos al estallido social como un chantaje político, unos para asegurar más canonjías y otros para obtenerlas”, escribió un autor anónimo en el periódico del grupo guerrillero, El Insurgente.

Osorno dice que estará atento a señales de disturbios en México este año, aunque no vengan de uno de los grupos guerrilleros más conocidos. Y quizás no sean obvias hasta verlas en retrospectiva, añade.

En la Revolución Mexicana de 1910, por ejemplo, los libros de historia la sitúan en la frontera con Texas sólo un mes después de que México celebrara el centenario de la república. No obstante, cientos de kilómetros al sur, en la capital, pocos parecían estar al tanto ese año de una distante insurrección liderada por Francisco I. Madero, quien supuestamente habría recibido luz verde para iniciar su rebelión durante una sesión de espiritismo. La lucha real no comenzó hasta el asesinato de Madero en 1913, que dio lugar al surgimiento de figuras como Emiliano Zapata y Pancho Villa, un bandido que se convirtió en héroe nacional. Osorno explica que la noción de que lo que estaba sucediendo era una revolución no se propagó hasta 1913.

Ernesto Nava Villa, el último hijo sobreviviente de Pancho Villa, sostiene que es posible que haya más rebeliones. “Si ya ocurrió dos veces, ¿quién puede decir que no volverá a suceder”, se preguntó hace poco.

Si llegara a ocurrir, Nava Villa no lo verá; falleció a los 94 años antes de fin de año.

Por otro lado, tal vez no suceda nada. “Eso sería igual de histórico, quizás más”, señala Osorno. “Sería la primera vez que pasan 100 años en México y no hay una revolución”.

En los últimos 13 años en la región de los Loxichas han sido ejecutados más de 100 indígenas zapotecos, primero por policías y luego por grupos paramilitares sin que el gobierno estatal haga nada para detener esta oleada de violencia, así lo denunció el líder social de esa región, Juan Sosa Maldonado.

Teniendo como marco la catedral de la ciudad de Oaxaca, el líder loxicha, expuso que pocos son los muertos que alcanzan notoriedad, ahora que el Estado ya no puede esgrimir el falso argumento del EPR en esa región, por lo cual es responsable por comisión.

Asimismo acuso al Estado de utilizar una política etnocida que pretende vaciar las comunidades mediante mecanismos violentos que incluyen ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada de personas, detenciones ilegales, además de las eternas condiciones de pobreza.

Ante estas situaciones y en vista de que en Oaxaca se han dado otras desapariciones forzadas, Sosa Maldonado, indicó que van a iniciar la jornada de lucha denominada “Zapata Vive”, que busca mantener la memoria de aquellos que han desaparecido en el último año.

Las acciones dijo, más concretas serán que cada 25 de cada mes, llevarán a cabo una jornada de información y denuncia para recordar estos lamentables sucesos, pero sobre todo con la intención de que no se vuelvan a repetir y con la firme exigencia de la presentación con vida de las y los desaparecidos políticos.

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) dio su visto bueno a reanudar el diálogo en la Secretaría de Gobernación (Segob) y denunció la liberación de un presunto integrante de un grupo paramilitar, creado por Ulises Ruíz Ortíz, gobernador de Oaxaca, por parte de la Procuraduría General de la República (PGR).

Además, el grupo armado expresó su acuerdo con la Comisión de Mediación que reinició su labor para la presentación con vida de sus compañeros “detenidos y desaparecidos”, Edmundo Reyes Amaya y Alberto Cruz Sánchez, en la ciudad de Oaxaca, el 25 de mayo de 2007.

Asimismo denunciaron ante los integrantes de esa comisión y ante las Organizaciones No Gubernamentales como Amnistía Internacional, la FIDH y Human Rights Watch “que Pedro Hernández, arraigado en el D.F (es), a partir de las supuestas indagatorias de la PGR en torno a la detención-desaparición de nuestros compañeros y (fue) puesto en libertad por ‘falta de pruebas’, en la actualidad es jefe de un grupo paramilitar más, que creó Ulises Ruíz Ortiz bajo el mando del general Juan Alfredo Oropeza Garnica, que tienen que ver con los últimos acontecimientos de represión en el estado de Oaxaca”.
“Estamos completamente de acuerdo con la decisión que toman de reiniciar por un lado su loable labor por la presentación de nuestros compañeros detenidos-desaparecidos, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, y por el otro, la postura de exigir la comunicación con la Secretaría de Gobernación la cual no ha cambiado su actitud indolente, congruente con la política de este gobierno”, señalaron en el comunicado.
“Nos congratula que hayan sumado también los esfuerzos de los ciudadanos Miguel Álvarez Gándara, Jorge Fernández Souza, Dolores González Sarabia, Gonzalo Ituarte Verduzco y Pablo Romo Cedano que ustedes han incorporado a la Comisión, ya que eso también evita las suspicacias gubernamentales de que quienes nosotros hubiésemos sugerido fueran militantes, simpatizantes o colaboradores de nuestro partido”, añadieron.
El EPR expresó su “plena confianza” de que “el camino que tomen para lograr la presentación con vida de nuestros compañeros será el mejor y no perdemos la esperanza de que sea útil como precedente para que el Estado respete la vida de los luchadores sociales, para que deje de continuar la impunidad con que han actuado el ejército federal y los grupos paramilitares auspiciados por el mismo”.

En el comunicado, el grupo insurgente refrendó el compromiso de que asumieron con la solicitud de la comisión de Mediación, en el sentido “de no accionar militarmente, mientras estuvieran gestionando la presentación de nuestros compañeros”.
Esperamos que este año que comienza, con su reactivación, no sólo logremos la presentación con vida de nuestros compañeros sino también la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos bajo este régimen panista y el conocimiento del paradero de todos los detenidos desaparecidos de la guerra sucia bajo los regímenes priístas, expresaron.

En el órgano informativo del Ejército Popular Revolucionario (EPR), El Insurgente, número 123 del mes de diciembre, en su editorial lanzan preguntas que no han tenido respuesta. A lo largo de estos dos años, en mayo del 2010 cumplen tres, de haber desaparecido en la ciudad de Oaxaca de Juárez, presuntamente en el barrio de la Soledad el 24 o 25 de mayo de 2007, los dos mandos del EPR, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Los dos

aparentemente traicionados por supuestos luchadores sociales, luego de la lucha popular que se generó o degeneró en el 2006, tras la represión que sufrió el movimiento magisterial el 14 de junio de ese mismo año. Según ha trascendido fueron aprehendidos por fuerzas estatales al mando de Manuel Vera Salinas, Teniente de navío, en ese entonces, trabajando en la formación de un grupo clandestino, tras ser retirado de la Dirección de Seguridad Pública en Oaxaca.

Vera Salinas, hoy bajo la protección de la Marina Armada de México, trabaja como parte  del sector de  inteligencia  de la jefatura del Estado Mayor General de la Armada.

Para la Marina Armada, cuerpo que se ha identificado por sus actos sanguinarios en la persecución de delincuentes, oficiales como Manuel Vera Salinas, son un orgullo.

Extraoficialmente se conoce que la detención de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya. El primero mando en la Comandancia General del EPR y el segundo, mando Regional del mismo grupo armado con sede en Oaxaca, fue respaldada por marinos en coordinación con policías estatales pertenecientes a un grupo denominado en código como “muralla”.

Este grupo que operaba en la clandestinidad y que posiblemente fue entrenado por Vera Salinas e infantes de marina, versión que recientemente ha surgido, se encargaba de recolectar información de inteligencia a través de “halcones”, algunos de ellos, infiltrados en los cuerpos policíacos y movimientos sociales, con el fin de obtener perfiles. Por encargo de mandos superiores, el grupo muralla a quien se le atribuyen acciones de terrorismo de Estado, realizaba en contubernio con miembros de la Fuerza Especial Policíaca de Alto Rendimiento( FEPAR), que era dirigida por el comandante Pedro Hernández, quien fuera arraigado por la Procuraduría General de la República (PGR) por su posible vinculación con la desaparición de los dos comandantes guerrilleros, aunque fue dejado en libertad poco despúes. La información recolectada consistía según se sabe, en el seguimiento de luchadores sociales, comunicadores y profesores,  para saber más del movimiento popular que estalló en Oaxaca en el 2006.

Pedro Hernández sirve de asesor en contra insurgencia para oficinas federales. A quienes las organizaciones no gubernamentales y el mismo EPR acusó, jamás fueron dejados al margen, siguen siendo parte del sistema de gobierno. 

Sin embargo poco se menciona en estas acciones contra insurgentes al teniente Manuel Moreno Rivas, al capitán de infantería retirado Delfino Cruz y a los hoy occisos; Alejandro Barrita Ortiz, así como a quien fuera colaborador de la Policía Federal Preventiva, Aristeo López Martínez asesinado en Oaxaca.

Para entender su participación tendríamos que establecer sus condiciones de servicio; Manuel Moreno se desempeñó como director de la Policía Ministerial, hoy es asesor contra guerrilla en Colombia, Delfino Cruz fue director de la Policía municipal de la ciudad de Oaxaca de Juárez, hoy trabaja en el norte del país en un cuerpo policíaco. Alejandro Barrita quien murió en una emboscada el enero de 2008, fue director de la Policía Auxiliar Bancaria Industrial y Comercial en activo y Aristeo López Martínez abatido en enero de 2009, coordinador de Seguridad Pública en el municipio de Oaxaca.

La relación al parecer  no es fortuita, todos ellos al parecer conocieron de la detención y desaparición, algunos participaron en mayor o menor responsabilidad, aunque todos sabían de lo sucedido.

 Las muertes aparentemente relacionadas con ese operativo contra insurgente continúan. Recientemente sin motivo alguno, fueron asesinadas tres personas en una clínica ubicada sobre la calzada Madero en Oaxaca, cerca del lugar donde fueron dejados, según asegura el grupo armado, los dos mandos del EPR, lugar al cual pudieron haber asistido los hoy desaparecidos antes de su detención.Quién trabajaba en ese lugar, ¿conocía a los hoy desaparecidos?

 El EPR en el editorial de El Insurgente, número 123 de fecha diciembre de 2009, priorizan la demanda de la presentación con vida de los dos mandos desaparecidos, parte del texto dice lo siguiente: En este contexto, nuestros compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez siguen desaparecidos a pesar de que todos los hilos, todas las evidencias conducen al ejército mexicano que actúa bajo las órdenes de una cúpula reaccionaria y el mandato de su jefe supremo que actúa por sus convicciones fascistas. De los responsables de la desaparición de nuestros compañeros preguntamos ¿Dónde está Vera Salinas?, ¿Qué sigue haciendo Pedro Hernández?, hay evidencias que Ulises Ruiz está utilizando ex caibiles, ex guerrilleros centroamericanos y compañías de mercenarios para hacer acciones sucias en contra del movimiento popular.

En el mismo texto al final, destacan que el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, utiliza a ex caibiles y a ex guerrilleros centroamericanos y mercenarios para eficientar, sería la palabra adecuada, la guerra de baja intensidad en contra del movimiento popular. 

Habría que profundizar en esa acusación aunque tiene sentido. Existe una teoría que no está alejada de la verdad. Durante el movimiento del 2006, fueron ex guerrilleros centro americanos, así como presuntos luchadores sociales, los que desde un principio actuaron en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), por lo menos son las apreciaciones de las tarjetas informativas que los grupos de inteligencia manejaban. Fueron estos mismos guerrilleros y luchadores  por así llamarlos, los que pactaron con el gobierno, para ir entregando a quienes se consideraban de alta peligrosidad. 

Es decir, infiltraron el movimiento del 2006, y lograron eficientar la guerra de baja intensidad del gobierno. Sirvió entonces el movimiento magisterial en el 2006 en Oaxaca, para asentar un golpe de muerte a la dinámica guerrillera en el país y así coronar sus acciones con la detención de dos mandos de un importante grupo como es el EPR.

Lo que no queda claro, es hasta donde el gobierno federal intervino. Es sencillo, Ulises Ruiz gobernador de Oaxaca, no pudo haber actuado solo, tenía que tener el aval del presidente de México, sobre todo porque vendría una respuesta de grandes magnitudes, cuestión que así fue.

Aunque habría que insistir que existe una tesis no probada, en cuanto que la detención- desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, se debió según ha trascendido, porque preparaban junto con un grupo especial del EPR, un atentado en Oaxaca en contra  de un alto funcionario, al cumplirse un año de la represión magisterial del 14 de junio. La detención fue el 24 o 25 de mayo, pocos días para el 14 de junio. Claro esta posibilidad podría ser simplemente una cortina de humo para esconder el motivo que llevó a su detención-desaparición.

Si asi fuera, los dos mandos enviados pudieron haber estado coordinando las acciones guerrilleras, ¿fueron  traicionados?. La pregunta que cabe hacer sería ¿ a quién pensaban ajusticiar en Oaxaca?

De ser verdad está versión, su detención- desaparición, ¿fue producto de una venganza?  No se entiende el porque las fuerzas que intervinieron no los entregaron de inmediato, al contrario los torturaron según un anónimo de policías ministeriales de Oaxaca, donde se aseguraba que fueron llevados a los Pinos, torturados y después no se supo nada. Hay cientos de preguntas que no han sido contestadas.

 16 años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) apareciera en la vida política de México, el ex integrante de la Comisión de Mediación con el Ejército Popular Revolucionario (EPR) Enrique González Ruiz, consideró que tanto en el país como en el estado hay las condiciones objetivas para un nuevo levantamiento revolucionario, además de que el 2010 es un año emblemático para el país en materia de movimientos sociales, aunque consideró que no hay una plena conciencia de ello entre la población.
Indicó que la posibilidad de un movimiento armado en nuestro país siempre está latente entre la población mexicana, y no hay ningún avance real en cuanto a las banderas que este movimiento enarboló en enero de 1994, cuando apareció el movimiento armado del EZLN, de manera que las banderas zapatistas siguen vigentes: Libertad, Justicia y Democracia.
Señaló que las condiciones objetivas para que puedan concretarse un movimiento armado en el país y en nuestro estado están dadas, “hay opresión, desempleo, hambre, desesperación y falta de aliento en muchos mexicanos, no hemos avanzado como país desde que apareció públicamente el EZLN, al contrario hemos retrocedido.”
González Ruiz, recordó que rige aún la Constitución de 1917 que recoge los postulados, los ideales y las luchas de los hermanos Flores Magón, el Partido Liberal Mexicano, Villa y Zapata, sin embargo, “el pacto social está roto, pues no puede decirse que actualmente gobierne alguien en nombre de los trabajadores de México, al contrario este gobierno es para y de los empresarios.”
Añadió que en 1994 con la firma del Tratado del Libre Comercio, el entonces presidente de México Carlos Salinas de Gortari prometió a los mexicanos un camino en sentido positivo, ya que la inversión extranjera iba a traer democracia, trabajo y un mejor futuro para los mexicanos, “nada de esto sucedió, al contrario el desempleo cundió, surgió con mayor fuerza la violencia, en fin se han agudizado las contradicciones.”
Por lo tanto reitero, en que las condiciones objetivas para un nuevo alzamiento revolucionario o reivindicador está dato, y consideró que siempre sería posible que algún grupo decidiera optar por la vía armada, “porque ya no encuentra los caminos de la política abiertos, hay mucho autoritarismo, los funcionarios no responden con apertura, con dialogo, como sucedió en el conflicto laboral entre Calderón y el Sindicato Mexicano de Electricistas.
Reitero en que las condiciones objetivas están dadas, de allí a la realidad tendrían que darse las condiciones subjetivas, que es la conciencia que debe adquirir quien realiza este tipo de acciones, y en este caso es proceso siempre es más lento.
Por último, indicó que “en esta historia cíclica de México, 1810, 1910, 2010 este año puede ser muy movido para nosotros, los movimientos sociales, y espero que las luchas cristalicen en mejores conquistas para los trabajadores y para las mayorías, y revertir este proceso tan fuerte que tenemos de pérdida de la adquisición del salario y para que los jóvenes encuentren alternativas diferentes a las actuales,” concluyó.

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