El Ejército Popular Revolucionario (EPR) dio su visto bueno a reanudar el diálogo en la Secretaría de Gobernación (Segob) y denunció la liberación de un presunto integrante de un grupo paramilitar, creado por Ulises Ruíz Ortíz, gobernador de Oaxaca, por parte de la Procuraduría General de la República (PGR).

Además, el grupo armado expresó su acuerdo con la Comisión de Mediación que reinició su labor para la presentación con vida de sus compañeros “detenidos y desaparecidos”, Edmundo Reyes Amaya y Alberto Cruz Sánchez, en la ciudad de Oaxaca, el 25 de mayo de 2007.

Asimismo denunciaron ante los integrantes de esa comisión y ante las Organizaciones No Gubernamentales como Amnistía Internacional, la FIDH y Human Rights Watch “que Pedro Hernández, arraigado en el D.F (es), a partir de las supuestas indagatorias de la PGR en torno a la detención-desaparición de nuestros compañeros y (fue) puesto en libertad por ‘falta de pruebas’, en la actualidad es jefe de un grupo paramilitar más, que creó Ulises Ruíz Ortiz bajo el mando del general Juan Alfredo Oropeza Garnica, que tienen que ver con los últimos acontecimientos de represión en el estado de Oaxaca”.
“Estamos completamente de acuerdo con la decisión que toman de reiniciar por un lado su loable labor por la presentación de nuestros compañeros detenidos-desaparecidos, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, y por el otro, la postura de exigir la comunicación con la Secretaría de Gobernación la cual no ha cambiado su actitud indolente, congruente con la política de este gobierno”, señalaron en el comunicado.
“Nos congratula que hayan sumado también los esfuerzos de los ciudadanos Miguel Álvarez Gándara, Jorge Fernández Souza, Dolores González Sarabia, Gonzalo Ituarte Verduzco y Pablo Romo Cedano que ustedes han incorporado a la Comisión, ya que eso también evita las suspicacias gubernamentales de que quienes nosotros hubiésemos sugerido fueran militantes, simpatizantes o colaboradores de nuestro partido”, añadieron.
El EPR expresó su “plena confianza” de que “el camino que tomen para lograr la presentación con vida de nuestros compañeros será el mejor y no perdemos la esperanza de que sea útil como precedente para que el Estado respete la vida de los luchadores sociales, para que deje de continuar la impunidad con que han actuado el ejército federal y los grupos paramilitares auspiciados por el mismo”.

En el comunicado, el grupo insurgente refrendó el compromiso de que asumieron con la solicitud de la comisión de Mediación, en el sentido “de no accionar militarmente, mientras estuvieran gestionando la presentación de nuestros compañeros”.
Esperamos que este año que comienza, con su reactivación, no sólo logremos la presentación con vida de nuestros compañeros sino también la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos bajo este régimen panista y el conocimiento del paradero de todos los detenidos desaparecidos de la guerra sucia bajo los regímenes priístas, expresaron.

 16 años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) apareciera en la vida política de México, el ex integrante de la Comisión de Mediación con el Ejército Popular Revolucionario (EPR) Enrique González Ruiz, consideró que tanto en el país como en el estado hay las condiciones objetivas para un nuevo levantamiento revolucionario, además de que el 2010 es un año emblemático para el país en materia de movimientos sociales, aunque consideró que no hay una plena conciencia de ello entre la población.
Indicó que la posibilidad de un movimiento armado en nuestro país siempre está latente entre la población mexicana, y no hay ningún avance real en cuanto a las banderas que este movimiento enarboló en enero de 1994, cuando apareció el movimiento armado del EZLN, de manera que las banderas zapatistas siguen vigentes: Libertad, Justicia y Democracia.
Señaló que las condiciones objetivas para que puedan concretarse un movimiento armado en el país y en nuestro estado están dadas, “hay opresión, desempleo, hambre, desesperación y falta de aliento en muchos mexicanos, no hemos avanzado como país desde que apareció públicamente el EZLN, al contrario hemos retrocedido.”
González Ruiz, recordó que rige aún la Constitución de 1917 que recoge los postulados, los ideales y las luchas de los hermanos Flores Magón, el Partido Liberal Mexicano, Villa y Zapata, sin embargo, “el pacto social está roto, pues no puede decirse que actualmente gobierne alguien en nombre de los trabajadores de México, al contrario este gobierno es para y de los empresarios.”
Añadió que en 1994 con la firma del Tratado del Libre Comercio, el entonces presidente de México Carlos Salinas de Gortari prometió a los mexicanos un camino en sentido positivo, ya que la inversión extranjera iba a traer democracia, trabajo y un mejor futuro para los mexicanos, “nada de esto sucedió, al contrario el desempleo cundió, surgió con mayor fuerza la violencia, en fin se han agudizado las contradicciones.”
Por lo tanto reitero, en que las condiciones objetivas para un nuevo alzamiento revolucionario o reivindicador está dato, y consideró que siempre sería posible que algún grupo decidiera optar por la vía armada, “porque ya no encuentra los caminos de la política abiertos, hay mucho autoritarismo, los funcionarios no responden con apertura, con dialogo, como sucedió en el conflicto laboral entre Calderón y el Sindicato Mexicano de Electricistas.
Reitero en que las condiciones objetivas están dadas, de allí a la realidad tendrían que darse las condiciones subjetivas, que es la conciencia que debe adquirir quien realiza este tipo de acciones, y en este caso es proceso siempre es más lento.
Por último, indicó que “en esta historia cíclica de México, 1810, 1910, 2010 este año puede ser muy movido para nosotros, los movimientos sociales, y espero que las luchas cristalicen en mejores conquistas para los trabajadores y para las mayorías, y revertir este proceso tan fuerte que tenemos de pérdida de la adquisición del salario y para que los jóvenes encuentren alternativas diferentes a las actuales,” concluyó.

La comandancia general del Ejército Popular Revolucionario (EPR) demandó a las personalidades que integraron la Comisión de Mediación (Comed) que reconsideren reanudar el funcionamiento de ese organismo, para continuar con las gestiones a fin de localizar a sus compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecidos desde marzo de 2007.

En un comunicado, el EPR sostiene que ambos se encuentran en el Campo Militar Número Uno, pero, según se han enterado, “la cúpula del Ejército” pretende cambiarlos a un búnker de la Secretaría de Seguridad Pública federal, ubicado debajo de lo que fueron los juzgados del antiguo penal de Lecumberri, hoy sede del Archivo General de la Nación.

El EPR advierte que hay testimonios de personas que vieron muy golpeados, “graves, por las torturas”, a Reyes Amaya y Cruz Sánchez. Pese a ello y al “destacado papel de la Comisión de Mediación, que realizó esfuerzos sobrehumanos para que presentaran a los compañeros, el capricho y la venganza del señor Felipe Calderón y la cúpula del Ejército” lo han impedido, ya que niegan que estén en su poder, “cuando todo mundo sabe que los tienen”.

Los siguen torturando, asegura el EPR, y advierte que continúan las desapariciones forzadas y asesinatos de líderes sociales como política de Estado. Piden, por ello, que la Comed reanude actividades. “Esperamos su respuesta con paciencia y la seguridad de su compromiso con la lucha por la justicia.” De aceptar, “daríamos a conocer el nombre de las personas que participarían en el desarrollo de esta encomienda”.

En el escrito, signado también por el comité central del Partido Democrático Popular Revolucionario (PDPR), responsabilizan al presidente Calderón y al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, “de no tener voluntad de dialogar con el pueblo” ni de atender sus demandas.

Hay también, agregan, “falta de voluntad política para resolver todas las violaciones de derechos humanos cometidas por miembros del Ejército. La milicia ha declarado, “con todo cinismo”, que la estrategia que han desarrollado contra el crimen organizado “es un ensayo para descubrir los focos rojos de descontento social y ubicar, es decir, reprimir a los luchadores sociales”.

Advierten que a los militares que se les descubre que han violado derechos humanos e incluso asesinado a luchadores sociales, en lugar de juzgarlos los cesan “para formar con ellos grupos paramilitares”. Citan ejemplos: Lenin Ortiz Betancourt, hijo de dirigentes del Movimiento Democrático Magisterial Poblano; Fermín Mariano Matías, estudiante universitario originario de Puebla; Mariano Abarca Roblero, integrante de la Red Mexicana de Afectados por la Minería; Jordán López Aguilar y Ballardo Hernández de la Cruz, de la OCEZ, y Miguel Pérez Cazales, dirigente del Consejo de Pueblos de Morelos.

Fueron también asesinados “la hija y el yerno de una de las madres de la ONG Nuestras Hijas de Regreso a Casa”. Se trata, sostiene el EPR, de “hechos premeditados, dentro de la estrategia de guerra de baja intensidad” que, como declara el representante de Amnistía Internacional en México, “ni uno solo debería existir en un país que presume de democrático”.

El grupo guerrillero pide que se juzgue a quienes son responsables de esos crímenes y de desapariciones forzadas, y menciona entre ellos al secretario de Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, a los gobernadores de Oaxaca, Ulises Ruiz, y de Puebla, Mario Marín.

El EPR alerta también a los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas de que el gobierno de Calderón, que sólo ha empleado hasta ahora contra ellos la represión selectiva, “creyendo que al eliminar a los líderes descabeza las luchas populares, podría activar la represión masiva a su máxima expresión”.

chiapas

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17 de noviembre. Mientras una declaración pública de sacerdotes y religiosas reveló hoy el grado de tensión existente entre la diócesis de San Cristóbal de las Casas y el gobierno estatal, el Ejército sigue desplegando gran actividad, con allanamientos y patrullajes en comunidades del centro y la selva fronteriza, y este lunes se registró un excepcional desplazamiento de tropas hacia los Altos, de acuerdo con testigos en San Juan Chamula.

Al cumplirse 26 años de la fundación del Ejército Zapatista de Liberación (EZLN), y subrayando el silencio zapatista de más de ocho meses, hoy destacó la ausencia de cualquier acto conmemorativo en los caraco- les; tampoco hubo pronunciamiento del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN, el cual no ha firmado ni emitido comunicado alguno desde el pasado 8 de marzo. Según advierte desde hace unas semanas el sitio electrónico Enlace Zapatista, “cualquier texto posterior a esa fecha que lleve la firma del EZLN es apócrifo”.

En tanto, sacerdotes, religiosas y misioneras de la zona sur de la diócesis de San Cristóbal protestaron “enérgicamente” contra “la persecución desatada hacia la Iglesia católica” por el gobierno estatal contra el obispo Felipe Arizmendi y, “en especial”, el sacedote Jesús Landín (padre Chuy), párroco de San Bartolomé, en Venustiano Carranza, y sus colaboradores. “No somos delincuentes ni estamos promoviendo la violencia en ninguna forma”, sostuvieron.

Los agentes de pastoral señalan en su pronunciamiento que “la obsesión persecutoria” contra Landín “ha llegado al extremo de que el gobernador Juan Sabines Guerrero intentara que el obispo le prestara su mano para expulsarlo de la diócesis y de Chiapas”. Sin embargo –añaden–, “nadie tiene derecho a procurar la expulsión de un ciudadano de ningún lugar en el territorio nacional; al hacer esto se está procediendo contra la Constitución”.

El gobierno “ha desatado una persecución permanente contra Landín, acusándolo de andar levantando al pueblo y de promover la violencia y el uso de las armas”. Aseveran que son “calumnias” y “mentiras”. Manifiestan su solidaridad con los miembros de la parroquia de San Bartolomé y reiteran su compromiso social, al decirse “al lado del pueblo”, al que “tratan de apoyar en sus derechos a la libertad y el respeto de nuestra Madre Tierra”.

Con base en la experiencia de las comunidades en su zona, declaran: “La causa de la persecución contra la Iglesia y los pueblos de Chiapas son las concesiones mineras a compañías extranjeras para extraer los tesoros bajo tierra. Se sabe que el gobierno les ha dado permiso para explorar y aprovechar el subsuelo chiapaneco en más de un millón de hectáreas”.

Los religiosos se consideran obligados a protestar “contra la persecución y la indebida injerencia en asuntos propios de nuestra iglesia”. El gobernador –afirman– “culpa a la iglesia de que los habitantes de Acteal se hayan negado a recibirlo. Éstos consideran una burla la presencia de funcionarios de un gobierno que fue cómplice de la masacre y que al liberar a los asesinos sigue haciéndose parte de tan tremendo delito.

“La diócesis no iba a introducir al gobernador, pero tampoco ha sido la que tomó la decisión de que no fuera recibido. Esas determinaciones corresponden única y exclusivamente a los pueblos interesados.”

Por último, rechazan la intromisión de orejas de la policía “en actos de culto y formación cristiana, buscando inútilmente comprobar delitos que nunca hemos cometido y, esperamos en Dios, nunca cometeremos”.

En la casa de la cultura de Azcapotzalco, entre canciones campesinas y pinturas de Emiliano Zapata y Ernesto Guevara, Gloria Arenas y Jacobo Silva, fundadores del ERPI, recién liberados tras diez años de prisión, se arrinconan para contar sus primeras impresiones, ya desde la libertad.

Además de haber sido guerrilleros, son pareja. Jacobo a veces abraza ligeramente a Gloria, quien carga un ramo de rosas rojas que alguien le acaba de dar. La entrevista con MILENIO se alarga como la lluvia de la noche y en algún momento Gloria reflexiona sobre su futuro: “Siempre he pensado que se necesita más valor para estar en el movimiento social pacífico”. Jacobo —tez morena, mirada recia— asiente y aunque aclara que continuará en la lucha social legal, no duda en decir que su “corazón” está con el ERPI, el grupo guerrillero que se escindió del EPR a finales de los 90.

Ustedes no negaron nunca ser guerrilleros. ¿Qué pasó por su mente cuando estaban en los juzgados asumiéndolo?

Gloria: En el momento de la detención y, digamos, el secuestro y la tortura, no nos preguntaron si éramos guerrilleros. Ellos sabían de Antonio y Aurora, nuestros nombres clandestinos en ese tiempo. Toda la tortura y las preguntas fueron enfocadas a querer tratar de obtener información que les permitiera detener a otras personas y sobre la organización, la estructura, lo que les permitiera dañar a la organización exclusivamente.

Donde nosotros reconocemos efectivamente que somos rebeldes es ya ante las autoridades, ante el juez. Aunque nos lo preguntaron, ya sabían que pertenecíamos al ERPI, yo como Aurora, él era Antonio, y sin ponernos de acuerdo: fue una decisión personal, cada quien tomó esa decisión.

De todas las privaciones que implica la cárcel, ¿cuál fue la más difícil de sobrellevar?

Jacobo: Por un lado la impunidad con la que actúan las autoridades, estar en una zozobra constante, no saber lo que va ocurrir y estar viendo lo que ocurría con otros presos. Eso por un lado, y por el otro, la lejanía de la familia más cercana, en particular de Gloria. Estuve nueve años y medio sin verla, hasta que la libertad nos uniera otra vez.

¿Qué es lo buscan ahora, en libertad?

Jacobo: Pues primero que nada, en cuanto a participación política, la lucha legal en general, la búsqueda de la legalidad es lo que me queda, y acompañando esa forma de lucha pues está la cuestión de la pintura. Para mí fue un sacrificio no pintar durante casi cinco años y ahora puedo reiniciarlo acompañado también de la escritura. Porque tengo muchas cosas que escribir, y estar en un lugar como aquél da la oportunidad de conocer cosas a veces increíbles por experimentar, tener vivencias que también son increíbles, así que hay que plasmarlas.

¿Cómo qué cosas?

Jacobo: Conocer al enemigo desde dentro, o conocer gente que estuvo en el campo contrario narrando cómo se ve una guerra revolucionaria pero desde el gobierno, conocer a los que torturaban, escuchar pláticas de cómo era la tortura, escuchar cómo eran sus asesinatos políticos… son cosas que resultan impactantes.

¿Cambia la percepción de ellos, se vuelven más humanos, qué pasa?

Jacobo: Pues es nada más ubicar qué es lo que lo mueve y es ver que son mentalidades muy especiales y que hay de todo, hay gente que en particular me platicaba lo que le tocó hacer y no solamente por presunción, sino con la propuesta de ‘si quieres lo hago público, llámame como testigo y digo lo que hice, sé que me pueden asesinar, pero lo hice y lo puedo sostener si es que tú me lo pides’. No me atreví a pedírselo porque implicaba que una persona como esa me podía asesinar o me podía mantener muchos años en la cárcel. Por eso no usé su testimonio, pero son impactantes las cosas que ellos hicieron, y pues es una experiencia que se puede usar para escribir algún día sobre ella, algo que enriquece la personalidad por el conocimiento de un mundo totalmente extraño, diferente, ajeno y hasta contrario al que uno se movía.

¿Tienen una idea de lo que van a hacer ahora que están libres?

Gloria:Una idea en general es mantenernos en el movimiento social. No descalifico ninguna forma de lucha, pero ahorita estamos colocados en esta trinchera y desde esta trinchera nosotros resolvemos y decidimos permanecer. Siempre he pensado que se necesita más valor para estar en el movimiento social pacífico que estar en la lucha armada, porque en la clandestinidad, la clandestinidad te protege y las personas que han permanecido en el movimiento pacífico durante las represiones han aguantado. Ahora nos toca hacerlo a nosotros. En términos generales es algo que tenemos que platicar nosotros. Queremos continuar el camino juntos.

¿Tienen algo que decir sobre las amenazas de otros grupos guerrilleros?

Jacobo: En lo particular yo no sé cuál es la situación actual al respecto. Lo que sé es lo que había hace diez años. Sé que había sentencia de muerte y no sé cuál sea la situación ahora. Puede ser que el Ejército Popular Revolucionario haya recapacitado, no he tenido acceso a ninguna información. Ellos tienen la palabra, no depende de nosotros, no sé qué haya de parte de ellos por el momento.

En estos diez años recientes, ¿qué fue lo mejor que vivieron?

Jacobo: Lo mejor para mí fue haber estado unos meses con Ignacio del Valle (líder de Atenco), fue una experiencia hermosa, la voy a recordar para toda la vida, con mucho orgullo, con mucho cariño para el compañero. Fue algo fantástico conocer a una persona así, sobre todo en un medio de esa naturaleza. Es un oasis después de convivir con gente que tiene otra visión. Estar con él era como estar como un hermano, la pasé de lo mejor. No escribí, no pinté, no hice nada más que hablar con él, disfrutarlo, a un hombre tan entero, tan íntegro y tan valioso. Me siento orgulloso de haber estado con él, es algo que no voy a olvidar.

Otra experiencia es la pintura, campo de lucha y expresión que no pensé que pudiera, y que experimenté y me dio muchas satisfacciones.

Gloria: Yo tuve varios momentos que podría decir fue lo mejor. Uno fue con nuestra hija después de nueve años de no verla dentro de la prisión. Cuando ella pudo viajar a México y visitarnos. Otro momento muy especial es el contacto con el movimiento. También, cuando pude leer la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del EZLN. En ese momento en que uno está pensando que hay que hacer algo y ver que coincide, eso es muy especial, el tener el poder de decir: ‘mi esfuerzo lo puedo unir al de muchos otros y que sea real’.

¿Qué lugares extrañan?

Jacobo: La sierra, el espacio donde viven los indígenas y espero el momento de estar ahí más adelante, porque es una experiencia inigualable estar entre el pueblo indígena que en todo momento me apoyó enormemente y al cual le debo mucho. Va a ser muy bonito reencontrarme con ese sector.

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