La Perla de Occidente, me consta, todavía no se recupera de la imagen de Calderón interpretando un estentóreo vallenato colombiano, quizá para no ser menos que Hugo Chávez cuando canta mal las rancheras (o estaba celebrando sus acuerdos de cooperación con Leonel Godoy el manso, uy, qué manso). Los tapatíos estaban más desconcertados que los trabajadores de la Secretaría de Energía que de pronto se quedaron sin agua por falta de pago. Debido a las deudas en materia acuífera con el GDF, muchas secretarías de Estado conocerán “La venganza húmeda”. Se quedaron más estupefactos que mi góber precioso, don Mario Marín que se sentía el héroe de esta película, papá, al escuchar el dictamen del ministro Juan Silva Meza donde se determinó que, por salvajemente grupero, violó las garantías individuales de Lydia Cacho.

Pero aunque estas cosas no me dejaron patidifuso porque estaba en plena euforia por el pase de los Pumas a la siguiente etapa de la Liguilla y la presentación de mis Episodios Naconales en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (les informo que la toma de la FIL fue todo un éxito, sobre todo por el apoyo brindado por un grupo contundente e inobjetable de compañeros de primera como Luis Petersen, Jis y Oscar Arenas Aréchiga, se lucieron revelando puras mentiras para acabar con mi imagen de hombre duro que no baila, malditos), pude escuchar los claros clarines de las declaraciones del Güero Castañeda, el último de los verdaderos dandys de la real politik mexicaine, en el sentido de que el gobierno foxista había conformado un sexenio mediocre pero inofensivo y buena onda. Se le puede perdonar al gran Georgie Boy que haya sido condescendiente con el ex presichente después de orillarlo a la renuncia despojándolo del glamour metrosexualizado de la cancillería (si yo fuera Castañeda, le tendría más tirria a Fox que Lino Korrodi), lo que está fuera de toda proporción es que un hombre barbado como él, el mismísimo de la profecía esperada, comparta créditos en un libro, La diferencia, con Burrén Aguilar. O sea, no sólo no es de la estatura de su vida, sino que el mismo tipo que se quiso adornar diciendo que todo lo que hizo y dijo Fox estaba fríamente calculado por él (o sea, la naturalidad con la que chapoteó en el lodo por una Hummer, apá, sólo puede ser producto de un talento superlativo, por Dios), va a exterminar con lo que le queda de prestigio. Pero allá él y su mala cabeza

AL PUEBLO DEGUERRERO Y MEXICO

A LOS CAMPESINOS E INDIGENAS POBRES

A LOS HERMANOS MEXICANOS Y LATIONAMERICANOS RADICADOS EN LOS EE.UU.

A LAS ORGANIZACIONES DEMOCRATICAS Y REVOLUCIONARIAS

A LOS ORGANISMOS DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

Como parte del recrudecimiento de la criminalización de la protesta social en nuestro país, se instrumentan operativos y acciones militares como una política sistemática de Terrorismo de Estado bajo las órdenes de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien gobierna nuestro país de manera espuria e ilegítima desde el primero de diciembre de 2006 bajo un golpe de estado.

El encarcelamiento de los principales dirigentes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y la pena de por vida a los Dirigentes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (67 años) se enmarcó en la criminalización de la organización y la protesta social en México.

Definida la política militar, el ejército federal salió a las calles: carreteras, pueblos y comunidades, municipios y estados enteros se vistieron de verde olivo y gris, bajo el pretexto de encarar al narcotráfico: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Sinaloa, Veracruz, Coahuila, Nuevo León, son sólo un ejemplo de esta política de paramilitarización del país, que hasta hoy ha tenido como resultado ejecuciones extrajudiciales; recordamos que en la sierra Zongolica, se materializó la brutalidad con la que el ejército federal trata a las mujeres y los pobres, Ernestina Ascensio Rosario, mujer indígena de 70 años de edad, fue violada, torturada, finalmente asesinada. Sus familiares fueron ultrajados y amenazados por los grupos paramilitares enquistados en el poder Local y Federal; las violaciones cometidas por el ejército en Michoacán y Coahuila, en Sinaloa fue hostigada, torturada y finalmente asesinada una familia entera; bajo este mismo contexto, las organizaciones de derechos humanos y el pueblo en general se han convertido en un blanco idóneo de hostigamiento, detenciones ilegales, cateos, tortura y desapariciones. Esta estrategia de militarización y paramilitarización no es nueva en nuestro país. Surge desde los años sesentas y setentas con la implementación de la guerra sucia que ha dejado un saldo de más de 1000 desapariciones forzadas, principalmente en el Estado de Guerrero con el pretexto de combatir a la guerrilla y al comunismo y eliminar toda disidencia organizada aunque fuera legal y abierta. Como ejemplos de estas heridas que no podemos olvidar están los hechos ocurridos en Aguas Blancas en 1995; Acteal en 1997; El Charco en 1998; la represión sistemática de tierra arrasada que se ha desarrollado sobre la región de Loxicha desde 1996 con un saldo de decenas de desapariciones y asesinatos y 12 presos políticos que están en pie de lucha por su libertad; Pasta de Conchos; SICARTSA; Atenco; Oaxaca; y la represión que se vislumbra hacia el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras al Proyecto Hidroeléctrico la Parota (CECOP) en la lucha que está dando por la defensa de sus tierras comunales de usos y costumbres.

Por todo lo antes expusto exigimos:

1. Presentación con vida de los siguientes ciudadanos: Raymundo Rivera Bravo, Edmundo Reyes Amaya, Leodegario Aguilera Lucas, Profr. Gregorio Alfonso Alvarado López, Gilberto Romero Vázquez, Benito Bahena Maldonado, Fredy Nava Ríos.

2. Libertad a los siguientes presos políticos: Ignacio del Valle, Flavio Sosa, Tomás de Jesús Barranco, Gloria Arenas Agis, Jacobo Silva Nogales, Ángel Guillermo Martínez González, Héctor y Antonio Cerezo Contreras.

3. Alto a la represión y persecución y cancelación de las órdenes de aprehensión en contra de: Profr. Nicolás Chávez Adame, Benigno Guzmán Martínez, Juan Mendoza Tapia, Raymundo Velázquez Flores, Rafael Santiago López, Omar Alvarado Benito, José Guadalupe Bernal Pacheco.

4.El retiro del ejército federal de la zona de la montaña y la sierra de Guerrero.

5. Por la solución a las demandas de los campesinos e indígenas pobres del país.

A T E N T A M E N T E

¡¡¡Por la liberación proletaria de los campesinos pobres!!!

¡Zapatismo y socialismo!

¡Venceremos!

LIGA AGRARIA REVOLUCIONARIA DEL SUR EMILIANO ZAPATA (LARSEZ)

MONTAÑAS Y SIERRA MADRE DEL SUR DEL ESTADO DE GUERRERO, MEXICO. NOVIEMBRE DE 2007

“Siento a mi país más convulsionado que en el siglo XIX, más inestable, más desorientado, pero, por fortuna, más consciente y alerta, aun con las campañas de desinformación de los torturadores de la historia”, afirma el escritor Fritz Glockner (Puebla, 1961), a propósito de la publicación de su reciente libro, Memoria roja: historia de la guerrilla en México (1943-1968).

En entrevista con La Jornada, el también autor de Cementerio de papel (Ediciones B, 2006) explica que el tejido social de México se encuentra ya muy “deshilachado”, al grado de que la capacidad de resistencia de la gente se está acabando.

“Es obvio, la falta de sensibilidad de los gobernantes es tan evidente que hace corto circuito, no hay que esperar cien años para que estalle una revolución, lo vemos venir.

“No es que sea catastrofista o convocante de malos augurios, al contrario, me gusta la vida, pero vemos cómo se están sumando las características de un desgaste de la población, con la insensibilidad y la pendejez de quienes están en el poder. No es que apueste a que cada cien años en este país ha habido una revolución, pero vemos que las condiciones ahora están peores que en el porfiriato o que en la Nueva España de 1810.”

Hurgar en la historia oculta

Historiador, editor, librero, promotor de la lectura y catedrático universitario, Glockner se ha propuesto hurgar en la historia oculta de los movimientos armados de México, en esa memoria teñida de rojo por la sangre que se ha derramado, pero que también toma ese color como símbolo de resistencia.

“No puedo recuperar la memoria a partir de versiones falsas, de lo contrario estaría justificando a quien me paga.

“Por eso, me puedo jactar de ser un investigador que lleva 25 años metido en escarbar la historia de los movimientos armados de mi país sin deberle un peso a ninguna institución de educación superior, partido político, gobierno de algún estado o federal, organización no gubernamental o medio de comunicación”, afirma.

Añade que eso le da libertad “para decir que la memoria que estoy intentado rescatar no se la debo a nadie. No soy de esos intelectuales que se convierten en torturadores de la historia para modificarla y cerrar los ojos ante hechos del pasado o ante una realidad presente, cabrona, lacerante, desgastante.

“En los años 70, o inclusive en los 80, era fácil decir que un limpiaparabrisas era producto de su propia güeva.

“Ahora se sabe que ellos no son producto de la güeva individual, sino de la güeva colectiva, de unos gobiernos cuya güeva intelectual les ha llevado a la insensibilidad histórica, a no saber atender las necesidades básicas de la población.

“Por supuesto, la historia se conforma de verdades parciales. Ahora lanzo Memoria roja, que espero active otras memorias.

“El próximo año concluyo con la investigación, publicaré el libro Los años heridos, en el cual narrativamente hablaré de la guerrilla en México de 1969 a 1978, y de 1979 a 2007 presentaré una cronología comentada, porque no me pienso convertir en otro torturador de la historia, como Carlos Tello Díaz o Héctor Aguilar Camín.”

Fantasmas que protestan

En su amplio relato acerca de la guerrilla en México, Fritz Glockner habla “no de cadáveres; se trata de una historia de fantasmas que están en un baúl que han querido enterrar, pero que en la realidad aquí está”, explica.

Agrega que las “clásicas” y “repetidísimas” estrategias del Estado mexicano han sido “soltar rumores”, por ejemplo, “diciendo que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) no existe ni ha existido, al igual que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que son grupos subsidiados por el propio gobierno para intentar justificar la militarización.

“No es difícil comprar estas hipótesis, sobre todo en este sexenio calderonista, en el que observamos símbolos inusitados de pendejez militar. Me refiero a esto: no recuerdo a ninguno de los hijos de Pinochet, de Videla o de Stroessner vestidos de militares, de manera pública, como sucedió con los hijos del mandatario el pasado 16 de septiembre.

“Eso me alarma, porque Calderón le está abriendo la puerta al Ejército, a una especie de Frankenstein que costó mucha sangre y negociación lograr subordinar al poder civil.

“Pero somos un país donde es evidente que la represión del Estado ha sido la respuesta a las demandas y denuncias de una población desesperada. Esa ha sido la historia de siempre, la cual no ha cambiado por la alternancia política.

“En esa lógica, es obvio que hay grupos de individuos cuya desesperación los lleva a salvar la vida, irse a la sierra, al campo, armarse y, evidentemente, esto tiene un revestimiento ideológico.

“Es decir, existen tanto el EPR, como el EZLN y 17 grupos más, como lo ha admitido seguridad nacional, así como en los años 40 existió Rubén Jaramillo y en los 60 el Grupo Popular Guerrillero de Gámez y Gómez, entre otros. Negar su existencia es la constante, por eso mi lucha por la memoria, porque me indigna que de pronto la vacuna de la incredulidad lleve a la gente a decir que la guerrilla es invención del gobierno.

“La situación que vivimos, los millones de personas que viven en la pobreza en contraste con el mexicano que es el más rico del mundo, y el desgaste tan fuerte del tejido social, son la razón de ser de los movimientos armados. Pero la población tiene muy dura la piel. Las derrotas nos han podido, pero no nos han ganado.

“La memoria va a seguir siendo roja por muchos años, no sólo por sangrienta, sino para no volverse, por ejemplo, azul, en referencia al panismo. Pero la memoria roja no se debe convertir en asfixia, sino en rescate, en resistencia, porque, insisto, en nuestra memoria no hay cadáveres, hay fantasmas, vivos, que siguen protestando.”

Efectivos del Ejército, de Seguridad Física de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de corporaciones policiales de Veracruz reforzaron los operativos de vigilancia en instalaciones de la paraestatal en la región Centro de la entidad, ante las amenazas de atentado hechas por presuntos miembros del Ejército Popular Revolucionario (EPR).

Al municipio de Omealca, donde se ubican instalaciones petroleras, arribó personal de inteligencia militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para rastrear la zona.

En la Comandancia de la Policía Municipal de Omealca se recibió una llamada, en que un hombre advirtió que el EPR detonaría explosivos en la estación de válvulas de Suchiles y Río, de Pemex.

En septiembre pasado se registraron explosiones en instalaciones de Pemex que posteriormente se adjudicó el EPR, a través de un comunicado mediante el cual advertía que continuarían con este tipo de atentados hasta que aparecieran dos de sus compañeros desaparecidos desde mayo pasado.

La nueva amenaza movilizó a elementos del Ejército, de la Policía Federal Preventiva y corporaciones policíacas locales. La misma amenaza fue recibida en la comandancia policial de Ciudad Mendoza.

Según versiones periodísticas de la región de Orizaba, la Comandancia Municipal de Ciudad Mendoza recibió una llamada de una mujer, quien se identificó con el nombre de Guillermina, vecina de Río Moreno; advirtió que una camioneta color rojo andaba distribuyendo volantes del EPR en los que advertía que haría explotar gasoductos de Pemex.

De acuerdo con versiones extraoficiales, durante el operativo de búsqueda en caminos rurales fue asegurada una camioneta y detenidos sus tres tripulantes, a quienes se les decomisó propaganda en la que alertaban a la población sobre las presuntas explosiones que realizarían el jueves y viernes.

De acuerdo con las mismas versiones, en el interior de la unidad se encontró material explosivo y varios planos de la red de gasoductos de Pemex, desde el Valle de Tuxpango, en Orizaba, hasta los municipios de Ixtaczoquitlán, Ciudad Mendoza y Omealca.

Por su parte, el área de Seguridad Física de Pemex evacuó al personal que labora en las estaciones donde se ubican las válvulas de distribución de hidrocarburo hacia los gasoductos, donde elementos del Ejército mantienen vigilancia permanente.

La madrugada del pasado 10 de septiembre, el EPR hizo explotar cuatro gasoductos de Pemex en Santa Rosa, municipio de Actopan; los Suchiles, en Omealca; Algodonera y El Infiernillo, en Ciudad Mendoza, y provocó la fuga en el gasoducto de 48 pulgadas que atraviesa por el municipio de La Antigua.

Cuentan la historia de la guerrilla en México

Con la premisa de que un pueblo tiene derecho a conocer su historia para no repetir los errores del pasado, Laura Castellanos y Alejandro Jiménez decidieron elaborar un libro con el que intentaron llenar el vacío informativo que existía sobre el tema de la guerrilla en México.

“La inquietud por hacer este libro surge con la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, porque eso hizo que empezaran a ser difundidos pedazos de una historia en México poco conocida que fue la de la oleada movimientos armados que hubo en la década de los 70 y empezaron a ser entrevistados ex guerrilleros de esa época, eso despertó nuestra inquietud”, explicó la periodista Laura Castellanos, autora de México Armado, en entrevista telefónica con ELUNIVERSAL.com.mx

Por su parte, Alejandro Jiménez, quien realizó el epílogo y la cronología del texto, dijo que México Armado surgió de un trabajo hecho en la hemeroteca de EL UNIVERSAL, en el que se estudió la historia de los movimientos armados en el país a través de la perspectiva del periódico.

“Cuando tratamos de buscar bibliografía que nos respaldara nos encontramos con que había que empezar desde cero el armado de las fechas y los tiempos, porque no había libros que trataran sobre el tema. Lo que queríamos era ver cómo se había cubierto en otros periódicos, ver qué otros documentos había y de lo documental pasamos a lo testimonial, al contactar a gente que nos permitió conseguir entrevistas con antiguos guerrilleros”, abundó Jiménez.

Ni juzgar ni mitificar

Luego de un trabajo de más de 10 años, los autores desean que el texto llegue a las nuevas generaciones pero sin mitificar ni juzgar a los protagonistas de esa historia.

“Queremos que el texto llegue a la gente que por primera vez se acerca a esta historia, que no tiene generacionalmente un vínculo, o quizás sí lo tiene pero vivió esta historia en total desconocimiento, que no tiene idea de lo que sucedió en el país en esa época”, explicó Laura.

“El valor de conocer esa historia radica en que a pesar de que sucedió hace casi tres décadas, es una historia que sigue hasta la actualidad, pues tres de las cimientes de esa época continúan activas como lo es la Ejército Popular Revolucionario y el EZLN. De la primera hay nueve escisiones, entonces si nos acercamos a esta historia nos ayuda a clarificar más lo que sucede en el país, si las condiciones socioeconómicas se siguen agravando”, afirmó la autora.

Las perspectivas

Para la autora del texto, mientras se siga ejerciendo el poder de la misma forma que hasta ahora en nuestro país, los movimientos guerrilleros seguirán existiendo en México. Por su parte, Alejandro Jiménez espera que con la publicación del texto se pueda advertir e influir, aprender de la historia, pues las condiciones en el país se mantienen y lo importante es llenar un hueco histórico del cual las nuevas generaciones no tienen mucho conocimiento.

“Un pueblo tiene derecho de conocer su historia y nosotros como generación posterior también tenemos la responsabilidad de acercarnos, porque mientras no conozcamos nuestra propia historia seremos un pueblo sin rumbo que vive en la apatía ante la pobreza extrema o las desapariciones forzadas. La idea es que podamos echar luz y ayudar a comprender que esto no es un asunto de seguridad nacional, sino un asunto social, político y económico y mientras sigan las mismas relaciones políticas y económicas en este país vamos a seguir viviendo situaciones similares a las que vivimos antes”, finalizó Laura

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