Reniegan jesuitas de Vicente Fox

El vicerrector de la Universidad Iberoamericana, Javier Prado Galán, dijo que la ostentación que hizo el ex presidente Vicente Fox, egresado de esta casa de estudios, no forma parte de la filosofía educativa de la institución y reveló que el ex presidente “no se distinguió por ser un alumno brillante”.Prado Galán reconoció que Fox se tituló en la Ibero, donde cursó la carrera de Administración de Empresas, pero que su vida pública es cuestión aparte.

“No vamos a decir que producimos pura gente sublime y honesta. Uno no se hace responsable de los hijos que tiene después de los 18 años… No podemos hacernos responsables últimos de la trayectoria de cada uno de nuestros egresados”, indicó.

En un mensaje difundido el pasado martes por el Centro Fox, el ex presidente dijo que de su formación en escuelas de la Compañía de Jesús -orden religiosa que administra la Universidad Iberoamericana-, aprendió a compartir “lo mucho o lo poco” que posee y a actuar con “ética y verdad, a servir con humildad”.

“Académicamente él no se distingue, tampoco lo vamos a exhibir… no hizo posgrado con nosotros… no se distinguió por ser un estudiante brillante”, señaló el vicerrector.

CONMUEVE A MARTA DEFENSA DE SU MARIDO. Celaya, GTO.- El ex presidente de México Vicente Fox Quesada dijo ayer que “quisiera ser el blanco de todas las calumnias, que me toquen a mí todas las tonterías que dicen en contra de Marta”.

El tono de voz usado por el ex mandatario fue el de alguien abrumado, y en referencia a la información que recientemente se difundió sobre su presunto enriquecimiento a raíz de la exhibición que hizo de sus propiedades en una revista del corazón.

En su primer evento público luego de ser electo copresidente de la Internacional Demócrata de Centro, el ex presidente Fox traía bajo el brazo un ejemplar del libro “Un Mundo Ideal” escrito por H.H.

González. Fue casi al final de su intervención en el acto, cuando Fox Quesada no se aguantó y dijo “quiero decirles aquí que yo quisiera convertirme en un pararrayos, y lo digo con absoluta seriedad, quisiera ser el blanco de todas las calumnias, que me toquen a mí todas las mentiras, todas las tonterías que dicen todos los días, en contra de uno, en contra de Marta, en contra mía, y no pido más que eso”.

La educación y la exclusión de los indígenas

En medio de la escalada de precios que se vive en el país, el presidente Felipe Calderón aseguró ayer que México se encuentra en un “momento muy diferente” al de 1982, cuando había índices inflacionarios de 100 por ciento, y se comprometió a que nunca más habrá una crisis económica.

A dos días de haber pospuesto la entrada en vigor del llamado gasolinazo, el michoacano se dedicó a comparar el año de 1982 –en que el país “estaba verdaderamente de cabeza, con una devaluación galopante”– con el momento actual, en que si bien –dijo– se batalla por mantener tasas de inflación razonables, éstas son de tres o cuatro por ciento.

Calderón estaba ayer de plácemes, porque en la residencia oficial de Los Pinos celebró el 25 aniversario del sindicalismo bancario y, en ese contexto, recibió un reconocimiento por ser el primer presidente que surgió de ese ámbito.

Eso lo llevó a recordar que su primer empleo fue como operador de cheques devueltos, en la oficina matriz de Bancomer en su natal Morelia, Michoacán. Contó que tenía un “nivel muy de base”, y confesó que si en ese momento hubiera podido adherirse a un sindicato “lo hubiera hecho orgullosamente. Ya saben que me encanta también…, no sé si deba decir la grilla, pero bueno”.

Al recordar los problemas que ha enfrentado la banca, como la nacionalización, la privatización y la quiebra por irresponsabilidad, aprovechó para marcar diferencias entre su gobierno y los años de 1982, 1987 y 1994, cuando hubo “severas crisis económicas”, las cuales provocaron que más de la mitad de los mexicanos viva en la pobreza.

En su afán por defenderse de las críticas que han suscitado los aumentos de precios en el país, recordó que en 1982 el dinero se pulverizaba y las cuentas en dólares se congelaron.

Señaló que para evitar la crisis económica ha mantenido una férrea disciplina fiscal y actuado con celeridad para frenar las burbujas inflacionarias, como las que se viven ahora en el mundo, sobre todo en el terreno agrícola.

Así, el Presidente se enorgulleció de que México tiene un sistema sólido, a diferencia de Estados Unidos, Europa y Japón, que han tenido que inyectar dinero de los bancos centrales para estabilizar sus mercados financieros.

Aseguró que hay confianza en la fortaleza del país, pero que aún falta “cambiarle velocidad” a la economía, promoviendo modificaciones de fondo. Por eso, pidió a la Federación Nacional de Sindicatos Bancarios y a la Asociación de Bancos de México que se haga una serie de cambios en el sector, como incremento de la cobertura, ampliación de las condiciones de acceso y promoción de la banca de desarrollo.

Piden que revise reforma a instituciones de crédito

Dirigentes de sindicatos bancarios pidieron al Ejecutivo dar marcha atrás a una iniciativa de ley que propone autorizar a las instituciones de crédito contratar con terceros, a través de los llamados outsourcings, la prestación de servicios o comisiones para realizar operaciones.

Luis Angel Romo, secretario general del gremio de Banobras, señaló que la reforma va en contra de los derechos de los trabajadores, la protección de la confidencialidad de los clientes y la seguridad de la información bancaria. Y de paso también expresó su preocupación por el futuro de la banca de desarrollo en el país, porque pareciera que el gobierno pretende su “extinción”.

Luego de escuchar estos planteamientos, el Presidente prometió que los revisará; asimismo, dijo que se buscará que en la actualización del marco normativo del sector laboral se incorporen disposiciones que puedan regular el trabajo, “a fin de evitar simulaciones y abusos sobre los trabajadores”.

Reunión con legisladora chilena

En otro acto, Calderón mostró interés en retomar la experiencia chilena para enriquecer la discusión que realiza el Congreso de la Unión sobre la reforma al sistema de justicia penal en México.

En reunión con la senadora Soledad Alvear, presidenta del Partido Demócrata Cristiano y quien como ministra de Justicia de Chile estuvo a cargo de la citada reforma en su país, el michoacano expresó confianza en el trabajo de los legisladores de todos los partidos, así como en la aprobación de una reforma que dote al Estado mexicano de mejores instrumentos para combatir la delincuencia y el crimen organizados.

En Chile, el nuevo sistema de justicia establece el juicio oral, público y transparente, en lugar del antiguo, que era escrito.

¿Quién es el señor Calderón?

Cantaban los jóvenes en las “peñas” cuando la lírica de protesta significaba oportunidad, pretexto y moda:
“Qué pobres estamos todos, sin un pan para comer (chun tata, chun tata), porque nuestro pan lo gasta, el patrón en su placer (chun tata, chun tata)”.
Eran los tiempos de la (aparente y siempre incomprendida) versión de la lucha de clases con charango y quena. El sueño era crear dos, tres, muchos Vietnam. Eran los tardíos sesenta y la alborada de los setenta cuando hacían una extraña esquina Carnaby Street y Ciudad Nezahualcóyotl; una mezcla de Che Guevara con John Lennon con las necesarias salpicaduras de marxismo de etiqueta: “…un fantasma recorre el mundo…”.
Luis Echeverría nos convocaba a la adjudicación nacional del tercer mundo; expropiaba tierras en Sonora y el Bajío (entre ellas las de la familia Fox) y condenaba la miopía de la clase privilegiada; acusaba a los industriales de haber construido sus palacetes en reforma sobre la explotación de los campesinos cañeros, y subía el precio del azúcar. Tiempo después José López Portillo (el último Presidente de la Revolución Mexicana) les pedía con encarnado rostro su perdón a los pobres por no haberlos sacado de la miseria y preparaba el zarpazo contra las riquezas de banqueros voraces (perdón por el pleonasmo).
Por una extraña paradoja, el último acto de la Revolución no fue la nacionalización bancaria sino el Fobaproa. Pero esos eran otros tiempos. O al menos eso nos había querido hacer creer. A fin de cuentas el nacionalismo revolucionario, si alguna vez existió más allá del general Cárdenas, no tenía otra forma de aproximarse a los ciudadanos (siempre tutelados, subsidiados, protegidos y a la postre explotados) sino mediante el discurso populista.
El populismo es, en términos muy generales, poner por delante de cualquier consideración política, ética, técnica o de otra naturaleza, la salvaguarda protectora de una masa indefinida y miserable llamada pueblo; actuar en su nombre y autonombrarse su redentor.
César Cansino e Israel Covarrubias, en su ensayo (2006) “En el nombre del pueblo”, afirman algo notable a la luz de los recientes discursos presidenciales cuyo contenido ha generado tantos comentarios: “Tal parece que el populismo ha terminado por convertirse en un exceso de la teoría al intentar dar cuenta de un exceso de la realidad. Se trata pues, de un concepto tan elusivo como las realidades de las que trata de dar cuenta, tan retórico e ideológico como la propia retórica e ideología que caracteriza a los populismos en los hechos (yo diría, que distingue a los populismos de los hechos)”.
He aludido a recientes intervenciones presidenciales en las cuales no se percibe a un hombre cuyo pensamiento sea la derivación natural (quizá sea su evolución) de la escuela ideológica en la cual fue formado. No son las frases tradicionales de un panista ortodoxo como siempre se ha identificado a Felipe Calderón. El pensamiento de derecha, a pesar de los intentos de subsidiariedad y responsabilidad social en el pensamiento de Manuel Gómez Morín, no deja de estar muy distante de las palabras de fuego en las enjundiosas y comprometedoras intervenciones recientes del Ejecutivo cuyo empeño en “rebasar por la izquierda” lo pone a veces al borde de la cuneta.
Una de ellas de carácter cívico conmemorativo (21 de marzo) cuando Felipe Calderón habló de Benito Juárez en términos similares de como podría haberlo hecho el gran maestro de la logia del Valle de México.
“Juárez es el gran constructor de la Nación, es el defensor de la República, gracias a él y a una extraordinaria generación de liberales, se colocaron los cimientos del Estado mexicano y de sus instituciones… Benito Juárez fue el artífice de muchas de las victorias más preciadas en la historia de la Patria, el triunfo del Derecho frente a la arbitrariedad y la injusticia, el triunfo de la razón y la ilustración frente a la cerrazón; el triunfo de los derechos y las libertades del hombre sobre cualquier clase de servidumbre.
“Con la profunda visión de Estado que le caracterizó, él comprendía que no podríamos ocupar con éxito un lugar entre las naciones libres, con las instituciones y estructuras sociales del pasado de la era colonial.
“En su momento hubo mucha incomprensión a su proyecto de Nación, pero el tiempo ha demostrado que tenía la razón y que aquellas reformas que encabezó eran las necesarias.
“Junto a una generación de liberales impulsó la Constitución de 1857, que ha cumplido este año su 150 aniversario y las Leyes de Reforma que, entre otras cosas, separaron los ámbitos del Estado y de la Iglesia”.
Ahora bien, deberíamos saber si toda esta pirotecnia oratoria de inusitada audacia corresponde a una realidad intelectual y política; si se trata de un esfuerzo congruente con un proyecto personal cimentado en una determinación real, o es únicamente un recurso temporal (tan temporal como un aplazamiento trimestral del inflacionario y encarecedor impuesto a las gasolinas y combustibles diversos) sólo para disminuir y arrebatarle sus tesis y ofertas (y eso quién sabe) a los adversarios, especialmente a ese cuya sombra “legítima” lo persigue a mañana tarde y noche.
¿Estamos frente a una convicción o nada más frente a un subterfugio? ¿Son éstas las expresiones de una obra o son nada más una maniobra?
En este sentido valdría esperar por los compromisos y actos más allá de la declaración, cuyo carácter fugaz e improvisado permite ciertas indefiniciones y aun contradicciones, sobre todo por la forma como las palabras recientes han (aparentemente) confrontado al Presidente con quienes al menos en el papel son sus similares de clase, cuando no su margen electoral (su 0.56%): los empresarios, los ricos, los privilegiados, los favorecidos, o como él los llamó: la “elite”, “minoría selecta”.
En este sentido valen la pena dos revisiones. La primera (julio 2007) ante la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural (Lorenzo Servitje) cuando fue increpado por la eliminación de la deducibilidad filantrópica en el marco de su reforma fiscal (ya solucionada en favor de los quejosos), y la otra su ya célebre intervención (21 de septiembre) ante los editores y personajes de la revista “Líderes” cuya naturaleza —dicho sea de paso— consiste en exhibir la bien fotografiada vanidad con el ropaje del éxito social.
Obviamente ha habido otros discursos de Felipe Calderón en los cuales se advierte una tendencia si no contraria, al menos distante (real o simulada) a la ortodoxia del panismo. Estos son algunos de esos fragmentos:
“Allá afuera, hay un México, ciento cinco y pico millones de mexicanos esperando a ver a qué horas hay una fuerza nacional capaz de entenderse y hablar… Cuántas fortunas se han construido sobre la sangre y sobre el dolor de esa mitad de mexicanos… Partimos de la premisa, además, de que si no corregimos esa desigualdad ahora, se seguirán incubando en todo el país y particularmente en el campo donde se concentra la pobreza extrema, rencores y agravios que se exacerban con intenciones políticas y que pueden romper totalmente las posibilidades de desarrollo del país…”.
“Yo le digo a la sociedad mexicana entera que no hay caridad sin justicia y que lo que México necesita ahora es encabezar una cruzada enorme por una justicia que está olvidada y tenemos que hacerlo antes de que sea demasiado tarde…
Un México distinto al de la oruga docta que pontifica y se sube allá a su torre de marfil y que tarde o temprano queda convertida en pedestal de imbéciles (¿la oruga, el pedestal o la torre?)”.
Pero independientemente del interés inmediato, hay un elemento común en todas las intervenciones recientes de Calderón: la desigualdad, la pobreza y sus diversas derivaciones y circunstancias; la injusticia, la concentración y la inviabilidad del futuro si estas condiciones persisten (todo eso quedó definido en su mensaje del 2 de septiembre, primera de sus dos cadenas de TV), pero más allá del acertado diagnóstico no se advierten transformaciones reales.
La simplona receta de la reforma fiscal en trozos y con pausas no determina absolutamente nada pues no modifica la estructura de la formación del capital en México. La verdadera reforma en este país pasa por un camino para el cual nadie está preparado: decapitar a la oligarquía y romper la dependencia.
Desde el neoliberalismo, así se presente lleno de remordimientos y conflictos morales, no se hace una revolución. Si la Hacienda mexicana se perfecciona y comprende con el fichaje de un ex funcionario del Banco Mundial, la tendencia y orientación no se desvían del modelo impuesto cuyos resultados hoy públicamente lamenta el Ejecutivo.
Y así no se va a corregir nada. Se buscan otros resultados con los mismos ingredientes. Poniendo a hervir otro pollo no se hace otro caldo, se hace otro consomé de pollo.
Por: Rafael Cardona

En México hay 44.5 millones de pobres

En medio de una escalada de precios que amenaza con volverse una espiral inflacionaria luego de que el Congreso aprobara el incremento a la gasolina, la secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), Beatriz Zavala, reconoció que en México existen 44.7 millones de mexicanos en situación de pobreza, casi la mitad del total de su población de poco más de cien millones.”De éstos, 14.4 millones de habitantes se enfrentan a la indigencia más lacerante, como lo es la pobreza alimentaria”, precisó la funcionaria, quien compareció ayer al ser requerida por diputados en el marco del Primer Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón.

El pasado miércoles, el jefe del Ejecutivo tuvo que hacer un pronunciamiento público en el que aseguró que no habrá aumento del costo de la gasolina, gas licuado y electricidad hasta 2008 y pidió a los sectores sociales, económicos y políticos respaldar la medida para evitar afectar a los que menos tienen.

Ello, debido a que reporte que presentó Sedesol al legislativo es muy poco alentador: dos de cada tres personas en situación de pobreza alimentaria viven en zonas rurales.

“De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI ), el 40% de la población elabora sus propias tortillas”, señaló Zavala.

Todas estas cifras provocaron una serie de críticas por parte de los congresistas.

En su oportunidad Sara Ruiz, del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) señaló que la reducción de la pobreza no puede lograrse en una economía que se apega a un modelo “incapaz de generar empleo y redistribuir la riqueza, frente a uno que amplía la brecha entre los más pobres y los más ricos”.

Agregó que la política social está diseñada en una idea individualista y subsidiaria, lo que hace al Estado declararse incapaz, incompetente y ausente en el combate a la serie de desigualdades que existen.

La diputada Yurixi Leyva del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) exigió al gobierno federal modificar la política social, limitada a administrar la pobreza y no terminar con ella, a través de una nueva dimensión a la dignidad humana que brinde seguridad económica, otorgue un ingreso suficiente mediante un empleo permanente.

A pesar de las críticas, en diferentes momentos, los programas como Oportunidades que subsidian el desarrollo social, educativo y de alimentación de gente en extrema pobreza, han sido de los más vilipendiados por las tres principales fuerzas políticas del país.

Esta vez tocó defenderlo a Zavala: invitó a los legisladores a trabajar a la par del Ejecutivo para garantizar que “la leche vitaminada” llegue a los niños de las poblaciones apartadas e incorporar a las mujeres a los beneficios sociales.

Dijo además, en respuesta a las legisladoras, que continuarán los subsidios incluso con los ancianos: la secretaría a su cargo ha registrado a 828,345 adultos mayores de 70 años a quienes se les han otorgado cien dólares bimestrales, retroactivos al mes de enero.

Posteriormente, en el pleno de San Lázaro —sede de la Cámara de Diputados— legisladores del PAN y PRI pidieron no especular con el alza de precios de productos básicos y afirmaron que un aumento salarial de emergencia sería inflacionario.

En tanto, el PRD consideró que la gente no aguantará el incremento por lo que se debe lograr un equilibrio

El coordinador parlamentario del PRI, Emilio Gamboa Patrón, comentó que lo que el gobierno tiene que hacer es controlar a los comerciantes que se están “pasando de vivos” y afirmó que no hay justificación para que la inflación se vaya a disparar, ni para que los precios de la canasta básica se incrementen.

“El gobierno tiene que hacer su trabajo, y lo tiene que hacer bien”, recalcó.

¿Qué entienden en Los Pinos por crisis?

Tendría que definir qué es lo que entiende por crisis, porque, al igual que en el sexenio pasado, el actual inquilino de Los Pinos lleva ya varios discursos al hilo con dicho tema como elemento central y con los mismos lentes oscuros.

Entre la frases utilizadas por Felipe Calderón destacan, con todo y sintaxis oficial, las siguientes: “Que nunca más una crisis económica afecte a los mexicanos… nos costó mucho trabajo, pero trabajamos de manera decidida para no volver nunca más a una crisis económica… trabajamos para que no se repita una crisis económica… estamos trabajando para que nunca más volvamos a tener una crisis económica”, y así por el estilo.

En el sexenio del “cambio”, entre remodelación y ampliación del rancho San Cristóbal, Vicente Fox no perdió oportunidad para presumir que con él en Los Pinos no habría crisis (“signo del pasado”) que terminaría su sexenio sin crisis, que heredaría una nación sin crisis y, en resumidas cuentas, que la crisis le pelaba los dientes.

El michoacano retoma el discurso y el decreto de la “inexistencia de la crisis”, y lo hace con igual falta de visión, insensibilidad o cinismo que sus antecesores en Los Pinos, porque de qué otra manera, que no sea crisis, se puede calificar a un país en el que la mitad de su población sobrevive en la pobreza y la miseria; en el que casi 45 millones de personas no tienen para lo elemental; en el que la economía “crece” a niveles similares o incluso inferiores a los reportados por una nación como Haití; en el que alrededor de 60 por ciento de los ocupados obtienen un ingreso menor a tres salarios mínimos; en el que la mitad de los trabajadores se emplean en el sector informal; en el que millones de personas han emigrado para mejorar su precario nivel de vida; en el que el salario mínimo vigente es totalmente anticonstitucional; en el que la mayoría de empleados no tiene prestaciones de ley… y tantas otras carencias y deficiencias. Si esto no es crisis, entonces qué es.

Todo indica que para el clan que lleva cinco lustros en el poder lo único que debe entenderse por crisis es devaluación, hiperinflación, tasas de interés en las nubes, elevado riesgo-país, reducidas reservas internacionales, déficit y demás síntomas de inestabilidad macroeconómica, pero no pobreza, miseria, desempleo, marginación, migración, salarios de hambre y conexos.

De allí el discurso vacío, repetitivo y temerario de que México está libre de crisis. Dijo ayer el inquilino de Los Pinos: “Hoy nos encontramos en un momento muy diferente de nuestra historia y estamos trabajando de manera decidida para nunca más volver a tener una crisis económica en el país; ese es un compromiso muy claro que tiene este gobierno con todas las mexicanas y con todos los mexicanos, que nunca más una crisis económica afecte el patrimonio nacional… pensar en 25 años atrás es pensar en lo que había en México en aquel entonces y lo recordamos perfectamente. A veces se nos olvida a los mexicanos lo que se ha sufrido y lo que ha pasado el país, y quizá por eso no se aprecia cabalmente el logro que se tiene”.

¿En serio las condiciones de vida, las perspectivas para el grueso de los mexicanos han cambiando en esos 25 años? ¿Realmente, en lo social y económico, México es diferente que hace cinco lustros, como se presume en el discurso oficial? ¿No hay crisis, o no quieren ver la crisis? Cuarenta y cinco millones de personas en pobreza y miseria, ¿no es muestra de crisis social y económica?

Pero más allá de los lentes oscuros que utiliza para no ver la crisis, el inquilino de Los Pinos no desaprovecha foro público para lavarse las manos sobre el impuesto “especial” a las gasolinas que ha desatado la escalada de precios. Ayer insistió: el Congreso fue el agresor, en términos fiscales.

En efecto, el Congreso lo aprobó, pero hay que recordar de dónde salió la propuesta, disfrazada de “reforma fiscal”, enviada a la Cámara de Diputados: “la presente iniciativa contempla la posibilidad de que las entidades federativas graven con impuestos locales únicamente la venta final de gasolina y diesel, así como el consumo final de tabacos labrados y cervezas, habida cuenta de que esos bienes permiten el establecimiento de contribuciones de fácil administración local y que implicarán un alto impacto recaudatorio para las entidades federativas, lo que a su vez redundará en el fortalecimiento de las haciendas públicas locales y se traducirá en obras de infraestructura y programas de desarrollo social tendientes a disminuir la pobreza y mejorar el nivel de vida de sus habitantes” (firma Felipe Calderón).

Y en medio de la sacudida, el avezado secretario de Economía, Eduardo Sojo, caza “burbujas inflacionarias” (producto de la “reforma fiscal”) que ya causaron estragos en la población. En plena operación curativa, este personaje asegura que “es decisión gubernamental frenar la burbuja”, cuando en realidad su obligación era evitarla, o en el peor de los casos, detenerla a tiempo, no después, una vez que el golpe nadie lo quita.

Pero tranquilos, que no hay crisis.

Rebanadas del pastel

Mientras Sojo, el cazador cazado, persigue “burbujas inflacionarias” con su red virtual, el Banco de México reitera que, producto de la “reforma fiscal”, habrá más alzas de precios en los próximos meses, y que en el corto plazo la canasta de alimentos seguirá presionando la inflación… Habrá que prepararse porque en enero se inaugura la segunda temporada de “burbujas inflacionarias”, al entrar en vigor el impuesto “especial” a las gasolinas.

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