Cómo poder expresar nuestros agradecimientos; cuando no encontramos las palabras adecuadas. Y nos turba la emoción que se hace remolinos, en nuestra garganta, en nuestra cabeza, en nuestro corazón y se agita por salir como un pájaro atrapado golpeando con sus alas las rejas que la aprisionan. Y las palabras se atoran en la garganta; así percibo mi emoción, porque están aquí; hermanos, hermanas, todos, todas.

Porque bebiste de mi cáliz junto a mi la amargura, el dolor, la rabia, e hiciste tuyo mi miedo, mi coraje, mi impotencia, no pretendo elogiarlos, ni muchos menos conmoverlos con palabras vanas, yo mismo me reprocharía y ustedes no lo aceptarían.

Cuando la conciencia se antepone a intereses mezquinos vacíos de principios fraternales.

Es inconcebible para aquellos que se han dejado arrastrar por la codicia y la abundancia personal, negando a sus hermanos, negando a su pueblo y le han puesto precio a su dignidad.

Olvidando sus raíces, negando un futuro decoroso y digno a los que de ellos vienen; convirtiéndose títeres de quienes nos reprimen, de quienes nos persiguen, de quienes nos encarcelan, de quienes nos masacran, de quien entrega nuestra Patria a manos extranjeras, de quien son la causa de nuestra rebeldía. Y condicionan lo que por derecho legitimo nos pertenece; a la vida con libertad y dignidad. El derecho a la salud, a la educación, a el empleo, a la tranquilidad, a la tierra.

Como lo merece el ser humano, como lo advirtieron nuestros abuelos al entregar su sangre por su pueblo a 500 a 200 a 100 años ¿Qué vamos a celebrar? ¿Qué tenemos que recordar? O ¿Qué tenemos que reflexionar? Si hoy en día se siguen replicando los abusos, los títeres no faltan, alcanzando niveles de descaro inmoral y servil. Quienes a todo le ponen precio, a la sangre y a los sueños de nuestros abuelos.

Es inconcebible para quien en la mesa de su hogar, el pan nunca se vuelve ausente.

Es inconcebible para quien ha olvidado que nuestros orígenes nos dan identidad; lo que hoy somos y queremos seguir siendo, con los principios de unidad como una gran familia, modelando en cada día nuestras mañanas sin olvidar nuestros ayeres, tal vez las adversidades y carencias para siempre juntas anhelando un nuevo día de más luz para nuestros hijos, para nuestros hermanos, todos, todas. Compartiendo siempre nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestro pan, nuestras voluntades.

Principios que hemos heredado de nuestros abuelos , que llevamos en nuestra sangre, que brotan por nuestra piel, por nuestra voz y en cada niño, en cada mujer, en cada joven, en cada anciano, en cada hermano, en cada hermana, siempre juntos; a base de golpe y sangre, de dolor y rabia, se han forjado nuestros presentes y aun guardamos en nuestros corazones la esperanza y dibujamos en nuestros rostros del mal tiempo buena cara.

Porque estamos hechos de metal, forjados a golpe y fuego, que no se quiebra ni se empaña al contrario brilla mas.

Es de reflexión activa, es reencontrarnos con nuestro pasado; es el viaje a nuestro interior para encender la luz que aclarara nuestro camino.

Es la reflexión: de que somos dueños del tiempo para diseñar futuros nuevos, sin fronteras para los que quieran compartir su pan, para los que sus manos cultiven el fruto para todos y para los que en su corazón anide amor por los demás.

En este trozo de vida que nos ha tocado compartir, hemos aprendido que resistir no es igual que conformarnos, que soportar no es igual que resignarnos, que la fe no cae del cielo, que la esperanza no la traen las golondrinas; y que tenemos que resistir luchando, que soportamos para no caer y dar el otro paso, que la esperanza se construye con acciones, uniendo nuestras manos, nuestros puños, nuestros corazones, y juntos nuestros cantos levantarán al sol.

Que nunca hemos estado solos, que necesitamos reencontrarnos como hermanos.

Que a nadie le tenemos que pedir permiso para se libres.

Que lo que pertenece al pueblo se defiende hasta la muerte y que no admite regateo y defenderlo es nuestra obligación, cualquier sacrificio es un honor!

Que cuando alzamos nuestras voces para ser escuchados no es para conmover a los de arriba, es para despertar a nuestros hermanos.

Que el origen de toda inconformidad social es el efecto de los que se adueñan del trabajo del pueblo, quienes ponen a funcionar las formas mas perversas de control y sometimiento; la injusticia se da para con nuestro pueblo en diferentes presentaciones y tamaños chicas, medianas, grandes y dependiendo de la necesidad, extragrande. ¿De cuál prefiere usted? Según su capacidad combativa todas están al alcance de su bolsillo! Y si su bolsillo se encuentra vacío y si el hambre se encuentra insoportable y alza la voz o se junta con otros para gritar mas fuerte o reclamar justicia.

El sistema también nos tiene preparado el antídoto que de igual forma que hace muchos años en sus diferentes presentaciones, amenazas, golpes de garrote y gas, cárceles de castigo, persecución, cadena perpetua e innovaciones que se esmeran para aplicar al pueblo con la dosis exacta de represión y muerte.

Hemos aprendido que cada sacrificio no es en vano cuando se resiste la adversidad luchando sin cesar.

Que la indiferencia y la falta de conciencia a nuestra realidad empaña y se torna mas compleja y desvía el interés de lucha en contra del enemigo natural, el enemigo común, el que nos engaña con alcohol y circo, maquillando su perverso rostro.

En este caminar la mujer nos ha enseñado su verdadero lugar, el que ha ocupado desde siempre, con su fuerza enorme, la que en sus entrañas gesta la esperanza, la que en sus desvelos adorna nuestros sueños con su beso, la que con sus manos nos teje un abrigo de caricias y de la mano nos lleva a inaugurar nuestro destino, la que sabe nuestros secretos infantiles y guarda con amor los recuerdos más pequeños en su corazón. La que nunca nos niega ante nadie, la que se vuelve fiera si nos ve en peligro, la que rompe los silencios para gritar “ya basta” .

La que es hija, hermana, compañera, madre, la que entrega todo sin pedir a cambio nada .

La que se vuelve flor para adornar nuestro universo, la que se vuelve estrella eterna, mujer eres luz que no te apagas, la que pare auroras luminosas.

Y con un guiño de sus ojos se enciende el mundo!

A ustedes hermanas, nuestra gratitud infinita.

A las que nos han recibido, a las que nos han escrito, a los papás y madres de sus hijas masacrados, perseguidos, encarcelados, amenazados, me apena profundamente el dolor por el que han pasado y aun siguen pasando. Me es difícil expresarles mi sentir ante tanta adversidad, se que las palabras no alivian sus heridas; pero me siento obligado a enviarles un humilde saludo y un gran abrazo de respeto y admiración.

A todos mis hermanos y hermanas por los tantos esfuerzos que han procurado por nuestra libertad, les envío un fraternal saludo lleno de mis mejores deseos de bienestar y convicción revolucionaria.

A los compañeros del plantón en el penal de Texcoco “Molino de Flores” todo nuestro cariño.

¡Aquí allá la lucha seguirá! Zapata vive, la lucha sigue!

A todos nuestros hermanos que se nos han adelantado desde aquí les ofrezco un minuto de aplausos y nuestro existir entero en seguir la lucha!

Héctor, Felipe e Ignacio.

¡Ni la distancia, ni el tiempo nos separa!

¡Desde donde nos encontramos, hacer trinchera es nuestra obligación! ¡Vivan las luchas de los pueblos oprimidos!

¡Viva la lucha del SME!

¡Métele a la marcha, métele al tambor, métele que traigo un pueblo en mi voz!

¡Métele a la marcha, métele al tambor , métele que traigo la revolución!

http://penaldebraye.blogspot.com/

Sábado por la noche. Segunda Llamada. En la entrada anterior había querido hacer una especie de juego-ejercicio a partir de la pluma de un joven crítico teatral como Ricardo E. Tatto para ir dejando constancia de que la puesta en escena de Tu ternura molotov, que actualmente se está presentando en la ciudad de Mérida, la de Yucatán, cuenta con algunos ingredientes que seguramente son del gusto del público teatral yucateco: el hecho de conocer y reconocer el trabajo de quien dirige la puesta en escena (Juan de Dios Rath), lo mismo que el de su actriz y productora (Ariadna Medina); entre otros colaboradores. A ese rasgo lo llamé: “sello de garantía”.

Muchas veces, incontables diría yo, se habla del teatro como un fenómeno artístico y cultural en constante crisis; todo mundo habla y escribe sobre la crisis del teatro, sólo que por “crisis” no todo el mundo está entendiendo lo mismo. Los más filosóficos e idealistas hablan no de la crisis, sino de las crisis, y no sólo del teatro, sino de los teatros, y lo ven como una cualidad: aquello-aquél que está en crisis es porque todo el tiempo se cuestiona a sí mismo y es cuestionado por el Otro; vive fuera de certezas y, por ende, de dogmas, y, como la materia o la energía, se transforma: un círculo virtuoso. Los más pragmáticos se refieren a la crisis del teatro como una fatalidad: la de la fuga de espectadores-consumidores para con otras ofertas del mercado artístico y cultural y, por ende, la pérdida de recursos para seguir financiando al propio teatro: un círculo vicioso.

En lo personal, me gusta mirar las crisis de los teatros con la lente idealista y, aunque adorador del demonio que administra los teatros del Infierno, doy gracias al dios de los escenarios en la Tierra cada vez que un cómico emprende su pánico andar fuera de las certezas que le da caminar las recetas en las que se siente seguro en escena; cada vez, pues, que se busca en lo desconocido e insondable que puede ser el Otro. Pero, no por ello, dejo de observar la crisis, digamos económica, del teatro, y, acerca de ésta, tengo mi propia teoría que, parafraseando a Fernando Delgadillo respecto a un poema vuelto canción de Rodrigo Solís, la escribí después de copiarla de una libreta del Sebastián:

“Sin perder de vista que los factores vinculados a la ausencia de los llamados públicos teatrales son diversos y complejos, uno de estos factores se corresponde con un cambio radical en el estatus del espectador cuando el fenómeno teatral, inserto en la lógica del modo de producción capitalista, lo ha conducido a abandonar su carácter de participante de una liturgia en la que se piensa, se siente y se mira a sí mismo de raíz, radicalmente, para ser solamente un mero consumidor. Así, la convocatoria al espectador del Siglo 21, al tiempo que no debe renunciar a doblar campanas para celebrar la misa dionisíaca, quizás también deba tomar en cuenta que, como dicen que dijo Galeano, las catedrales del nuevo milenio son las grandes plazas comerciales y las obras de teatro una mercancía más.”

Juan Villoro, reciente ganador del Premio Internacional de Periodismo Rey de España, propone que el arte sirva para estructurar un discurso que se oponga a lo que llama una “gramática del miedo”; parafraseándolo a él también, creo que el arte podría ir un poco más allá y oponerse a ese fenómeno que escribe el miedo en nuestras vidas, miradas y pieles: el capitalismo, llámese tardío o neoliberal; siempre económico y cultural. Quizás, una manera de comenzar a hacerlo es, en principio, reconocer que el espectador de teatro es ya, por desgracia, si así se quiere ver, un consumidor; pues, invitemos entonces al espectador-consumidor a que se reencuentre con la liturgia teatral a través del montaje-mercancía y, desde allí, desactivemos al consumidor y rescatemos al espectador. El problema estará (y de hecho en algunos casos ya es así) cuando las y los trabajadores del teatro renuncien a su herencia cómica y en lugar de desmontar al consumidor que reside en el espectador del Siglo 21 se vuelvan a su vez mercaderes o, peor aún, mercenarios de las artes escénicas.

Personalmente (soy un opinador, no un experto en la materia), creo que ése es el gran riesgo que tienen enfrente Juan de Dios Rath y Ariadna Medina al dirigir y producir Tu ternura molotov, del venezolano Gustavo Ott. La puesta en escena, retomando la idea del “sello de garantía” (concepto que estoy usando con claras intenciones mercantilistas), si lo que Ricardo E. Tatto ha escrito y publicado se corresponde con la realidad de las y los espectadores meridenses, bastaría para que el público se volcara a la sala por el sólo hecho de que detrás de ésta puesta hay gente como Juan de Dios Rath, Ariadna Medina, Óscar López, Óscar Urrutia o Manuel Ek, nombres todos conocidos y reconocidos por la calidad de su trabajo sobre las tablas meridanas; pero, no parece ser así.

Aquí es donde entra a escena la labor periodística de quien sí es el especialista en la materia: el crítico teatral. Bueno, siguiendo la línea que trazamos con eso de “sello de garantía”, me di a la tarea de buscar si hay o no notas y reseñas sobre el primer montaje de Murmurante Teatro Producciones (que es como se llama el proyecto de compañía que encabezan Medina y Rath) y he descubierto que sí las hay y son, por decir lo menos, halagadoras; las plumas detrás de ellas son: Rigel Solís Rodríguez, Gerardo Martínez y, nuevamente, Ricardo E. Tatto. No obstante, la breve temporada que la obra ganadora del Premio Internacional Ricardo López Aranda en 2003 está cursando en el Teatro Daniel Ayala Pérez de esta ciudad, se duele de falta de público.

Solís Rodríguez afirma desde su columna en Por Esto! que “la obra satisface el que según creo es el principal objetivo del teatro: entretener. Y de paso toca emocional e intelectualmente al espectador mediante el uso adecuado de la estética”, y agrega que “el desempeño de Medina y Liera logró de manera eficaz meter al público en la dinámica de la historia, que incluye acciones terroristas, corrupción, amor, sexo, mentiras y desmentiras.” Martínez, desde el blog Ojo Avizor, va más allá en sus flores para con el montaje: “Tu ternura Molotov, del dramaturgo venezolano Gustavo Ott, ha sido estrenada en Mérida, Yucatán, con un sólido pie [...] Su director, Juan de Dios Rath, y sus actores han otorgado un salto cualitativo a la teatralidad yucatense y, porque no decirlo, a la mexicana, quien a través de este montaje ve con ojos propios, nada extraños, una relación de pareja, marido y mujer, que van destrozando los hechos cotidianos a través del discurso político.” Y Tatto apunta desde su cuenta en Facebook que, “al margen de algunos tropiezos y fallas en cuanto a iluminación y sonido, Tu ternura molotov es excelente, de lo mejor del teatro y talento locales.”

Sin embargo, la función del sábado 22 de enero gozaba de la presencia de unas 50 personas, quizás un poco más, y según los cálculos de la taquilla (contando boletos vendidos y cortesías), ésa misma cantidad de gente se reunió en las dos funciones anteriores. El próximo sábado 30 llegará a su fin esta primera temporada de la puesta en escena más reciente de Tu ternura molotov, obra traducida por lo menos al portugués y al inglés y montada en Gran Canarias (donde se estrenó), Argentina, México, Portugal, Washington, Colombia, California, Caracas y ahora Yucatán, sin que su éxito en otras latitudes y su (ahora sí puedo decirlo) acertado montaje en Mérida hayan podido invocar siquiera la solidaridad de la propia “comunidad teatral”, cuyos miembros han caído a cuenta gotas.

Como dijera el Tío: “ni modos”.

Las Voces del Silencio










Sábado por la noche. Primera Llamada. Después de visitar el MACAY, nos fuimos a tomar un café, ahora sí, al Café-Chocolate, en espera de que nos diera la hora para caerle a la función de Tu ternura molotov. Puedo entender porqué le gusta tanto al Óscar venir a este lugar: está bastante acogedor, se puede uno sentar en una especie de terraza al aire libre, venden aguas naturales de horchata de arroz y jamaica en modalidad de refill o rellenable y tienen un café delicioso, también rellenable.

Prácticamente ninguno de los tres: el Óscar, la Lucha y yo (el Sebastián y el Adis se tuvieron que mover al teatro donde sería la representación), intercambiamos palabra, clavados como estábamos con nuestra lectura de Dos mujeres fuera de serie…, Los mártires del Freeway… y Tercera llamada. No sé ella y él (aunque sus caras delataban que realmente estaban disfrutando de su lectura), pero yo me estaba dando un atracón de lo lindo con el libro de Tatto. Supongo que le hubiera sacado más provecho de conocer los montajes y las personas de quienes habla; aún así, pude darme una idea de quién era quién en la multimentada comunidad teatral meridense.

El libro se arranca con un prólogo del dramaturgo y poeta José Ramón Enríquez, también colaborador de La Otra Chilanga (cuando el Sebastián andaba por estas virtuales tierras) y a cuya trayectoria está dedicado el número más reciente de la así llamada Revista Mexicana de Teatro PasodeGato, y cierra con una entrevista que Tatto le hace al también autor de Madre Juana (primera obra galardonada por el Premio Nacional de Dramaturgia “Wilberto Cantón”).

Dividido en tres capítulos, intitulados “Primera Llamada”, “Segunda Llamada” y “Tercera Llamada”, el libro da cuenta de una selección de crónicas-críticas escritas por Ricardo E. Tatto, director de la revista Soma, Arte y Cultura y conductor de radio de la sección cultural “El arte es largo, la vida breve…” por Radio Fórmula, donde no sólo uno puede ir dando seguimiento a buena parte de la producción teatral meridana; sino, también, ir acompañando la maduración de una pluma que poco a poco se va consolidando en el oficio de contar lo que ve que ocurre sobre las tablas; y quizás, no lo sé, ya lo dirán los hombres y mujeres que hacen teatro en estas tierras, esos sean sus valores más altos.

La curiosidad, que dicen mató al gato, me llevó a buscar las reseñas sobre los montajes en que trabajaron durante 2006, 2007 y 2008 los artesanos dionisíacos cuya labor veríamos este noche en Tu ternura molotov. En general, Tatto considera el trabajo de Ariadna Medina, Juan de Dios Rath, Óscar López y Pepe Molina (fotografía y diseño gráfico) de bueno a excelente, al pasar revista a puestas en escena como: Los errores del subjuntivo, escrita y dirigida por Raquel Araujo; Los disfraces y El desayuno durante la noche, obras de Ricardo Prieto dirigidas por Nelson Cepeda Borba; La historia de la oca, de Michel Marc Bouchard, y El veneno del teatro, escrita por Rodolf Sirera, ambas dirigidas por Óscar López; Escenas del Imperio, “con dramaturgia de Salvador Lemis sobre una idea original de Vicente Leñero” y dirección de Gladys Cervantes; La importancia de llamarse Ernesto, adaptación de José Ramón Enríquez del original de Óscar Wilde, dirigida por Raquel Araujo; Malas palabras, de Perla Szuchmacher, y Cats, original de Andrew Lloyd Webber, también dirigidas por Óscar López, y Fotografía en la playa, de Emilio Carballido, dirigida por Paco Marín.

En otras palabras, siguiendo sólo la pluma de Tatto, cualquier espectador acostumbrado a asistir al teatro en Mérida podría concluir que la puesta en escena de Tu ternura molotov, por estar en manos de cómicos cuyo trabajo reconoce por su calidad, lleva ya de alguna manera un sello garantía: la actuación de Ariadna Medina (quien con este proyecto debuta como productora teatral), la buena mirada de un actor sensible e inteligente como parece serlo Juan de Dios Rath (que con esta obra hace su debut como director) y la complicidad de un director eficaz como Óscar López (que esta vez acompaña al proyecto cuidando la maquinaria teatral que lo soportará función tras función).

Si, además, alargamos la mirada hacia aquellos creativos que Tatto no siempre registró en sus reseñas por sus nombres, pero sí por su trabajo, el sello de garantía se consolida al descubrir que, por ejemplo, el cineasta Óscar Urrutia, maestro de Producción en la Escuela Superior de Artes de Yucatán e iluminador y jefe de foro por excelencia de Teatro La Rendija, es el diseñador de la escenografía y de la iluminación de Tu ternura… y Manuel Ek, uno de los sastres que creo más ha vestido a los personajes que han poblado las tablas meridenses, es el diseñador y realizador del vestuario.

De los demás colaboradores y colaboradoras del equipo no recuerdo haber leído o escuchado algo (con excepción de Issaí García y Addy Teyer, y también por la pluma de Tatto; pero creo que no abundó demasiado)… ya nos tocará verlos y escucharlos a través de su trabajo. Es el caso de Sebastián Liera, quien interpreta a Daniel (actor egresado del Centro Universitario de Teatro de la UNAM y cuyo trabajo ya conocemos de un par de montajes que le vimos en la Ciudad de México cuando arrancaba la Otra Campaña: El diablo con tetas, de Dario Fo, y Los locos de Valencia, de Lope de Vega; ambos dirigidos por Gilberto Guerrero); Hemisferio Derecho y Alejandro Barceló, realizadores de la escenografía; Manuel Estrella, diseñador y realizador de la escenografía sonora; Ilka Monforte, diseñadora y realizadora de la imagen de los personajes, y Katenka Ángeles, asistente de dirección y producción (qué chinga).

* En un comentario anterior, el mismo Sebastián Liera nos invita, ya que nos rehusamos a usar el término despectivo de “huach” o, como lo mal escribimos nosotros, “wache”, a reivindicar el de “chilango”; creo que tiene razón: el vocablo mismo de chilango es peyorativo, pero desde su creación La Otra Chilanga ha querido justamente poner en la mesa de la reflexión virtual que chilangas y chilangos somos muchos pero no todos somos gandallas ni abusivos. Desde ésa posición pido disculpas adelantadas por lo que mi ignorancia, que no siempre cortedad de miras, me lleve a escribir sobre ésa tierra y ésa gente maravillosa que es Yucatán y las y los yucatecos: algo están haciendo bien si es una de las entidades menos peligrosas del país y su capital la ciudad más segura de la República, y nosotros creemos saber qué es: tienen respeto por su cultura y por su historia. Estas notas quieren dar cuenta de ello.

Sábado por la tarde. La manifestación de estudiantes y algunos trabajadores de la educación por una credencialización que garantice el acceso, digámoslo con reserva, universal a precios populares en el transporte público finalmente hace su arribo a la altura del pasaje junto a Catedral con la 58. Sobre las aceras, los transeúntes miran a los manifestantes con mezcla de desaprobación y ternura: tienen razón, dicen, pero más harían si se ponen a estudiar, completan. Ignoran, o hacen el esfuerzo por ignorarlo, que la lucha de las y los estudiantes es también su lucha; que si ellas y ellos consiguen mejores condiciones para trasladarse a sus centros de estudio eso puede dar pie a que otras y otros alcancen lo propio para llegar a sus centros de trabajo y a sus hogares.

El Poder sí sabe lo que una improbable, mas no imposible, bola de nieve puede provocar si encuentra caldo de cultivo en la desesperación y la miseria; por eso la 58 está repleta de orejas. No necesitan infiltrarla, no todavía; pero si la cosa se pone divertida sabrán dónde meter el bisturí de la represión y hacer cirugía menor antes que la dignidad y la rebeldía se le vuelva metástasis al sistema… El cáncer son ellos, su burla, su despojo; no nosotros –ataja la Lucha–; son ellos y su sistema de mierda los que se han vuelto una enfermedad mortal que pudre todo lo que toca: conciencias, cuerpos, dignidades, luchas, pueblos, países, planeta… –aprovecho la pausa de los puntos suspensivos para guardar un silencio que no encuentra cómo decir que eso mismo es lo que quería decir, sólo que tergiversé todo y me salió como refrán del Chapulín Colorado.

¿Será ésta la primera escena de una versión yuca de La noche de los lápices? –piensa en voz alta el Sebastián. El Óscar, la Lucha y yo nos miramos y lo miramos pensando que no… queriendo pensar que no. Sobre el arroyo de asfalto se levantan las consignas de siempre: “Aplaudan, aplaudan, / no dejen de aplaudir; / que el pinche gobierno / se tiene que morir”; “La gente consciente / se une al contingente”… alternadas con las propias de la ocasión: “Préstame seis pesos, / Ivonne; / préstame seis pesos”. Las sonrisas y los aplausos no se hacen esperar de entre quienes estamos sobre las aceras, aunque el regocijo y la empatía no alcancen para sumar dignidades y tejer resistencia; sin embargo, la cosa se mueve: desde afuera puede observarse una mínima unidad entre trabajadores y estudiantes, una crítica sin dobleces para con las federaciones estudiantiles en contubernio con el Poder, una certeza compartida entre las y los manifestantes de la justeza de sus demandas (no hay acarreados), una mínima organización para evitar que se infiltren provocadores y se repita el capítulo represivo de cuando Bush y sus marines visitaron estas tierras en 2007 y una clara conciencia política para señalar que el enemigo no está entre los obreros y empleados del transporte, sino entre los empresarios concesionarios (valga la cacofonía) y el gobierno estatal que pretende expedir credenciales de una manera discrecional regida por el interés privado y no el público.

El Adis interrumpe nuestras observaciones con otra quizás no menos grave: alguien ha grafiteado una de las cabezotas que José Luis Cuevas expone justo en el pasaje donde estamos parados.

—Quizás es otro modo de decir: “aquí estamos”, de aquellos a quienes nadie mira ni escucha –dice la Lucha, sonando al Sup.

—¿Rompiéndole la madre al trabajo del otro? –interroga el Sebastián, sonando a un híbrido entre Krauze y Castañeda.

—Interviniéndolo –tercia al Óscar, como queriendo sonar a la Jesusa Rodríguez.

Atrás nuestro, la 58 ha vuelto a su cotidianidad luego de que la marcha se hubiera alejado rumbo al mercado llevando consigo sus orgullosos pedacitos de dignidad. Nosotros aprovechamos para ponernos exquisitos y seguir nuestra discusión sobre el arte, la mamonería del Cuevas y los riesgos de dejar tirada su pinche basura obra en la calle. Las exquisiteces nos llevaron de la mano al interior del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, el MACAY, donde a decir del Sebastián todo el año pasado hubo una buena muestra de la plástica nacional contemporánea compartiendo créditos y espacio con una exposición también temporal de artistas nacionales de la talla de Rojo, Tamayo, Kahlo, Rivera, Orozco, Siqueiros, Herrán, Velasco, Manilla, Rodríguez Lozano, González Camarena, Coronel, Toledo, Covarrubias y, cree recordar, Zalce (entre otros que no muy buen recuerda), y las exposiciones permanentes de Fernando García Ponce, Fernando Castro Pacheco y Gabriel Ramírez.

Lo verdaderamente desagradable, rayando en el vómito, fue el culto a la personalidad que desde Comunicación Social, en complicidad con la Fundación que regentea el MACAY, llevó a Ivonne Ortega ordenar la instalación de una exposición de plotters de nula calidad artística donde aparece dándose baños de pueblo estrechando la mano de artesanas, tomándose la foto junto a jóvenes deportistas o abrazando a discapacitados dentro de casas de cartón y cemento supuestamente dignas; en medio de la presentación de proyectos urbanísticos dizque muy modernos para alojar producción cultural y artística con tecnología de punta (no se declaraba qué terrenos se expropiarían o a qué comunidades se despojaría de sus tierras) y averraciones de programas alimenticios como uno de sustitución de frutas, carnes y verduras por granos genéticamente modificados “enriquecidos con proteínas y multivitamínicos”.

Ésta vez, el MACAY, siguiendo su línea del año pasado, ofrece una muestra del trabajo artístico de pintores, escultores y fotógrafos nacionales como Rebeca Huerta, Pablo Urteaga, Araceli Herrera (su colección de fotografías sobre la lucha de resistencia de los pueblos indios no tiene desperdicio, como dice el Sebastián), Alba Rojo, Manuel González, Carlos Torre, Diego Montoya, Jesús Araujo, Lea Cantú y Salvador Luna, que, junto a la obra escultórica y de caballete de quien se ostenta como el inventor del mote de la Zona Rosa, parece querer entablar una especie de competencia electoral en el plano de lo cultural con el Ayuntamiento, de extracción panista, a favor del priísmo representado por el Gobierno Estatal. Si es así, la marca panista está ligeramente por encima de la priísta, pues, si bien el artista plástico con que se despide la política cultural del Ayuntamiento en turno también se hizo famoso por sus desplantes y mamonerías, con mucho la técnica de Salvador Dalí (antes de él, el Ayuntamiento expuso obra de Picasso y Goya; también en el Centro Cultural Mérida Olimpo) parece estar mucho más cotizada en el mercado cultural (que es lo que le importa al Poder) que la de Cuevas, ¿o no?

No obstante, imagino lo que me gustaría que todas las contiendas electorales fueran así y que, independientemente de si las y los ciudadanos votamos o no por cualesquiera de los dudosos proyectos de nación que dizque nos ofrece la clase política, la rebatinga política se dé en el campo de las propuestas y las ideas respecto a los modelos de producción económica, artística y cultural; lo prefiero mil veces, a la sarta de estupideces danzando por medios electrónicos e impresos. Así, al final de cada proceso electoral, en lugar de la basura ídem que dejan todos los partidos políticos, coaligados o no, quedaría un poco de obra pública, alguna que otra medida viable en materia de salud y seguridad o, por lo menos, la gozosa y enriquecedora experiencia de contemplar el alma humana a través de sus oteadores más radicales: los trabajadores del arte y la cultura.

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